Tandana Listens and Now Two Patients Can Hear Again

Gloria (a la izquierda) con Virginia

Por Virginia Sánchez

Coordinadora de Seguimiento de Pacientes

Creo que nunca me cansaré de decir lo afortunada que soy con mi trabajo de Coordinadora de Seguimiento de Pacientes, con la oportunidad que tenemos en la Fundación Tandana de colaborar para poder cambiar el futuro de muchas personas con nuestro trabajo diario, con las conversaciones con nuestros pacientes que no solamente tienen que ver con la enfermedad que les aqueja, sino con su entorno familiar, con los problemas con los que deben batallar día a día para poder conseguir su alimento diario, el pasaje para que sus hijos puedan seguir estudiando y puedan lograr las anheladas metas que la mayoría de veces se ven truncadas por la falta de salud, de medios económicos. De grandes o pequeños problemas en la familia, en fin mi trabajo me facilita el poder contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de muchos pacientes.

Esta historia reflejará una vez más como Tandana puede cambiar el futuro, la vida de dos pacientes que nacieron con una deficiencia auditiva que desafortunadamente no fue atendida a su debido tiempo, lo que ocasiono que con el pasar de los años se vaya agudizando y creando una barrera invisible que las separaba de las demás personas.

Después de las Jornadas Médicas de Abril de 2016 realice el seguimiento del referido de la paciente Gloria, quien empezó a perder la audición de su oído derecho desde que nació, pero no fue atendida porque la comunidad donde ella vive se encuentra muy alejada, cercana al Lago Cuicocha de Cotacachi, no tienen transportación publica lo que dificulta el acceso, y lo que es aún más grave la falta de recursos económicos y el desconocimiento de cómo acceder y exigir la atención en Salud por medio del Ministerio de Salud Pública.

Gloria

El camino a recorrer fue largo, pues primeramente debimos conseguir el Referido del Subcentro de Gualsaqui, luego la cita en el Hospital de Ibarra, que es un Hospital de Segundo Nivel y cuenta con un Especialista en oídos. Según las normas del Ministerio de Salud el Subcentro debería solicitar la cita, pero la experiencia es muy mala porque con otros pacientes que ellos han atendido han pasado 4 meses y no ha sido posible conseguir la cita en el Hospital de Ibarra. Con esta experiencia solicite una reunión con el Jefe de Estadística para lograr que se me autorizara que todos los referidos de los pacientes sean atendidos en forma directa y pudiera acceder a las citas sin tener que ir por medio del Subcentro o del Hospital de Otavalo.

Luego de varias citas y viajes a Ibarra y de haber realizado el test de audiometría, la especialista determino que la paciente había perdido el 60% de audición y necesitaba usar un audífono en su oído derecho. El costo era de $1,300; Gloria dijo que era imposible pagar esa cantidad que ella no tenía los recursos ni siquiera para pagar $100. Entonces, realice las gestiones para conseguir que el Hospital le diera el audífono en forma gratuita, tuve que hablar con el director, la trabajadora social, la encargada del departamento de audición, demostrar que la paciente no tenía las condiciones económicas para poder lograr que se le incluyera en la lista de las personas que recibirían el audífono en el mes de Abril o Mayo de 2017.

Para Gloria también ha sido muy difícil estos años, no encontraba quien le ayudara a encontrar el apoyo, la persona o institución a donde dirigirse para poder conseguir el audífono que necesitaba para poder llevar una vida normal. Cuando se le hablaba siempre se ponía del lado izquierdo para poder escuchar, esto le hacía sentir mal porque no todos comprendían el problema de falta de audición que ella padecía. Ella dijo que nadie entiende cómo se siente, que no es igual a los demás porque es como si no tuviera un oído, que se sentía como si fuera inferior al resto de personas. Ahora tiene un futuro mejor porque puede conversar con la gente.

En el mes de Octubre de 2016 en las Jornadas Medicas, la paciente Isolina fue referida al especialista en Oídos, ella había nacido con una deficiencia muy alta en los oídos, casi no escuchaba, su oído derecho estaba más afectado; y el izquierdo conforme pasaba el tiempo iba disminuyendo su capacidad auditiva. Esta deficiencia había causado que la paciente no pudiera seguir con sus estudios en el Colegio, con mucho trabajo termino la escuela pues los profesores no podían ayudarle y dedicarle más tiempo solamente a ella.

Igualmente como la anterior paciente debimos ir a varias citas hasta poder determinar luego del prueba de audiometría que necesitaba usar audífonos en los dos oídos. Cuando preguntamos el costo que era de $2,600 Isolina no podía creer, dijo que ese era el motivo para que anteriormente no pudiera encontrar solución a su problema. Ella no disponía de semejante cantidad, era imposible poder costear, ni siquiera trabajando varios años podría cubrir esa cantidad.

La desesperación y la impotencia reflejada en su rostro, una vez más hicieron que yo realizara las gestiones para poder conseguir la dotación gratuita de los Audífonos.

Debimos esperar hasta Mayo del 2017 para que las pacientes fueran llamadas al Hospital para hacerles las últimas mediciones y verificar que tipo de audífono necesitaban.

Llego el gran día, el 5 de Julio de 2017 el Hospital nos llamó para que fueran entregados los audífonos de procedencia Holandesa. Las dos pacientes estaban muy nerviosas pues pensaban que no iban a poder acostumbrarse, que a lo mejor no podrían oír bien.

Isolina feliz, recibiendo sus audifonos

Actualmente, Isolina tiene 29 años, es casada, tiene 2 hijos de y no ha podido ayudarles con sus deberes, con los trabajos que la escuela les pide. Todo este tiempo ha vivido limitada, avergonzada de no poder participar en conversaciones con sus familiares y amigos porque no escuchaba, preguntaba una y otra vez que le decían, y al final prefería no conversar. Esto ocasiono que se alejara de familiares y amigos. Cuando recibió su audifonos, fue el inicio de una nueva vida, el poder seguir con sus estudios para María Isolina, el tener la oportunidad de buscar una meta, un futuro para ella y su familia.

La Misión de nuestra Fundación es maravillosa, porque con nuestra ayuda y apoyo hacemos realidad los sueños de muchos pacientes, hemos conseguido llegar a todas las comunidades de la parroquia de Quichinche para demostrar que si hay personas interesadas en mejorar la calidad de vida, que sin conocerles aportan para solucionar sus problemas de salud que también implican los de toda la familia.

Isolina (left) with Virginia

By Virginia Sanchez

Patient Follow-Up Coordinator

I think I´ll never get tired of saying how fortunate I am to be working as Patient Follow-Up Coordinator, and having the opportunity we have at The Tandana Foundation of helping to change the future for a lot of people through our daily work. This work involves discussing with our patients not only their illnesses but also their family life; how they struggle to get food daily, to get scholarships for their children to keep studying and achieving their long-pursued goals that many times are unreachable due to their poor health or lack of financial resources. From big to small family problems, my job allows me to help improve the quality of a lot of my patient’s lives.

This blog entry will reflect once again how Tandana can change the future for patients with hearing impairments that weren’t treated right away, got worse over the years, and created an invisible barrier that separated them from the rest of the world.

After the Health Care Volunteer Vacation in April 2016, I followed up with Gloria. She began losing her hearing in her right ear at birth but wasn´t treated because the community where she lives is too far away, near Lake Cuicocha of Cotacachi. Not having access to public transportation, a severe lack of economic resources, and not knowing how to access the services from the Department of Health, all made it difficult for her to receive treatment.

It has been a long journey.  We had to get a referral from the Guasalqui health center in order to get an appointment at the hospital in Ibarra, which is a second level hospital and has a hearing specialist. According to the Department of Health regulations, the health center has to set the appointment, but that is difficult because other patients treated at the health center had waited 4 months and it still wasn’t possible to get an appointment at the hospital in Ibarra. This is why I met with the statistics director and asked for permission to have the patients treated directly and make appointments without the referrals from the health center or the hospital in Otavalo.

After several appointments in Ibarra and conducting a hearing test, the specialist determined the patient had lost 60% of her hearing and needed a hearing aid for her right ear. It would cost $1,300 dollars; Gloria said that she wasn´t able to pay that amount because she wasn´t even able to pay 100 dollars. Therefore, I began the paperwork for her to receive a free hearing aid. I had to speak to the director, the social worker and the woman who was in charge of the hearing department, to show them the patient did not have the financial resources and should be included in the list of people receiving a free hearing aid in April or May 2017.

It has been a difficult few years for Gloria. She didn’t have anybody to help her find support, either a person or an institution to ask for a hearing aid, which she needed to lead a normal life. When she was spoken to, she would turn to her left side to hear better, and that made her feel bad because not everyone understood her hearing loss. She told us nobody understood how she felt. She felt unequal to other people because it was as if she didn’t have an ear and she was inferior to everyone else. Now, she has a better future, because with her hearing aid she can interact with the people around her.

In October 2016, during the Health Care Volunteer Vacation, a patient named Isolina was referred to a hearing specialist. She was born with a severe hearing impairment, which meant she could hardly hear. Her right ear was affected the most, while she lost hearing in her left ear over the years.

This impairment prevented the patient from doing her studies in school. However, she graduated with a lot of effort, even though her professors couldn´t help her and give her one-on-one attention.

As with the last patient, we went to several appointments and determined, thanks to a hearing test, that she needed hearing aids in both of her ears. When we asked the cost, which was $2,600 dollars, Isolina couldn´t believe it, she said that was the main reason she couldn’t treat her health problem. She didn’t have the money and wouldn’t be able to pay, even if she worked for several years.

Desperation and helplessness showed on her face. Once again, I began the paperwork so she could receive a free hearing aid.

We waited until May 2017, and then both patients went to the hospital for the last measurements and to double check what kind of hearing aid they needed.

When the big day arrived, on July 5th, 2017, both patients went to the hospital to get the hearing aids, which had come from Holland. They were very nervous because they thought they wouldn’t get used to them or hear properly.

Isolina (right, in pink) with another patient seeing a hearing aid

Isolina is 29 years old. She´s married and has two children. She couldn’t help them with their homework and with their coursework from school. She has been limited and ashamed all this time. She couldn’t engage in conversation with her family and friends because she couldn´t hear and had to ask them all the time what they were saying. She finally stopped speaking at all. This made her drift apart from her family and friends. Receiving her hearing aids was the beginning of a new life for Isolina. She will be able to continue her studies, achieve her goals, and plan for a better future for herself and her family.

Our foundation´s mission is wonderful because with our help and support we make a lot of our patients’ dreams come true. We have reached out to all of the communities in Quichinche parish to show community members there are people interested in improving their lives, even before meeting them. We offer solutions to treat their health problems, which affect the rest of their families.

Gloria recevant son appareil auditif

Par Virginia Sanchez

Coordonnatrice Du Suivi Du Patient

Je pense que je ne me lasserai jamais de dire à quel point je suis heureuse de travailler en tant que coordonnatrice du suivi des patients et avoir l’occasion que nous offre la Fondation Tandana d’aider à changer l’avenir de beaucoup de personnes par notre travail quotidien. Ce travail consiste à discuter avec nos patients, non seulement de leurs maladies mais également de leur vie familiale ; comment ils luttent pour obtenir de la nourriture quotidiennement, des bourses pour que leurs enfants continuent d’étudier et atteignent leurs objectifs qui sont souvent inaccessibles en raison de leur mauvaise santé ou de leur manque de ressources financières. Des gros aux petits problèmes de famille, mon travail me permet d’améliorer la qualité de vie de mes patients.

Cette entrée de blog reflètera encore une fois comment Tandana peut changer l’avenir de patients atteints d’anomalies auditives qui n’ont pas été immédiatement traitées, ont empiré au cours des années et on finit par créer une barrière invisible qui les sépare du reste du monde.

Après les Vacances bénévoles de soins de santé, en avril 2016, je suis restée en contact avec Gloria. Elle a commencé à perdre l’audition de l’oreille droite à la naissance, mais n’a pas reçu de traitement, car la communauté où elle vit est trop éloignée, près du lac Cuicocha de Cotacachi. San accès aux transports en commun, un manque sévère de ressources économiques et sans savoir comment accéder aux services du Ministère de la santé, il a été difficile pour elle de recevoir un traitement.

Gloria (centre, en bleu) avec d’autres patients

Ce fut un long périple.  Nous avons dû obtenir une recommandation du centre de santé de Guasalqui afin d’avoir un rendez-vous à l’hôpital d’Ibarra, un hôpital de deuxième niveau où se trouve une spécialiste de l’ouïe. Selon le règlement du Ministère de la santé, c’est au centre de santé que correspond de fixer les rendez-vous, ce qui est difficile, d’autres patients traités au centre de santé ayant dû attendre 4 mois sans toujours recevoir de rendez-vous à l’hôpital d’Ibarra. C’est pourquoi, lorsque j’ai rencontré le Directeur de statistiques, je lui ai demandé la permission de faire en sorte que les patients soient traités directement et puissent prendre des rendez-vous sans la recommandation du centre de santé ou de l’hôpital d’Otavalo.

Après plusieurs rendez-vous à Ibarra et un examen auditif, le spécialiste a déterminé que la patiente avait perdu 60% de son audition et avait besoin d’un appareil auditif à l’oreille droite. Cela coûterait 1300 dollars ; Gloria a déclaré qu’elle ne pouvait pas payer ce montant, ni même payer 100 dollars. Alors, j’ai commencé les démarches pour qu’elle puisse recevoir gratuitement un appareil auditif. J’ai dû parler au directeur, à la travailleuse sociale et à la femme chargée du département d’audition, afin de leur montrer que le patient n’avait pas les ressources financières et devrait être inclus dans la liste des personnes qui devaient recevoir un appareil auditif gratuit en avril ou mai 2017.

Il y a eu quelques années difficiles pour Gloria. Elle n’avait personne pour l’aider à trouver un soutien, ni une personne ni une institution à qui demander l’appareil auditif dont elle avait besoin pour mener une vie normale. Quand on lui parlait, elle se tournait du côté gauche pour mieux entendre, ce qui l’a gênait car ce n’est pas tout le monde qui comprenait sa perte d’audition. Elle nous a dit que personne ne comprenait comment elle se sentait. Elle se sentait amoindrie devant les autres, parce que c’était comme si elle n’avait pas d’oreille et était moins que les autres.  Maintenant, elle a un meilleur avenir devant elle car, avec son appareil auditif, elle peut interagir avec ceux qui l’entourent.

En octobre 2016, pendant les Vacances bénévoles de soins de santé, un patient appelé Isolina a été référé chez un spécialiste de l’ouïe. Elle est née avec une déficience auditive sévère, et elle pouvait à peine entendre. Son oreille droite était la plus touchée, alors qu’elle perdit l’audition dans son oreille gauche au cours des années.

Cette déficience a empêché le patient de poursuivre ses études. Néanmoins, elle a obtenu son diplôme avec beaucoup d’effort, même si ses professeurs ne pouvaient pas l’aider et lui accorder une attention particulière.

Comme pour le patient précédent, nous avons eu plusieurs rendez-vous et avons déterminé, grâce à un test d’audition, qu’elle avait besoin d’aide auditive pour les deux oreilles. Lorsque nous avons demandé le coût, soit 2.600 dollars, Isolina ne pouvait pas le croire ; elle a déclaré que c’était là la principale raison pour laquelle elle ne pouvait pas traiter son problème de santé. Elle n’avait pas l’argent et ne serait pas en mesure de payer, même en travaillant pendant plusieurs années.

Le désespoir et l’impuissance sont apparus sur son visage. Encore une fois, j’ai commencé les démarches afin qu’elle puisse recevoir gratuitement une aide auditive.

Nous avons attendu jusqu’en mai 2017, puis les deux patientes sont allées à l’hôpital pour les dernières mensurations et pour vérifier le type d’appareil auditif dont elles avaient besoin.

Lorsque le grand jour arrivât, le 5 juillet 2017, les deux patientes se sont présentées à l’hôpital pour recevoir les aides auditives, venues de Hollande. Elles étaient très agitées, parce qu’elles pensaient ne pas s’y habituer ou ne pas entendre correctement.

Isolina a 29 ans. Elle est mariée et a deux enfants. Elle ne pouvait pas les aider dans leurs devoirs ni avec le matériel de l’école. Elle a été limitée et gênée tout ce temps-ci. Elle ne pouvait pas s’entretenir avec sa famille et ses amis car elle ne pouvait pas les entendre et demandait tout le temps ce qu’ils disaient. Elle a finalement cessé de parler. Ce qui la écartée de sa famille et de ses amis. L’arrivée de ses prothèses auditives a marqué le début d’une nouvelle vie pour Isolina. Elle pourra poursuivre ses études, atteindre ses objectifs et planifier un meilleur avenir pour elle-même et sa famille.

La mission de notre fondation est merveilleuse, car grâce à notre aide et à notre soutien, nous rendons possibles de nombreux de rêves de nos patients. Nous avons tendu la main à toutes les communautés de la paroisse de Quichinche pour montrer à leurs membres qu’il y a des personnes intéressées à améliorer leur vie, même sans les avoir rencontrés. Nous proposons des solutions pour traiter leurs problèmes de santé, qui ont une incidence sur le reste de leur famille.

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New Foot Prosthesis Puts A Spring In Richard’s Step

 

Richard y su madre

Por Richard Jesus Almeida Bravo

Soy Richard Jesus Almeida Bravo y el primer hijo, tengo 21 años, y hace dos años termine mis estudios del colegio en carrera de Contabilidad y Administración (polivalente), actualmente no estoy en ninguna institución, somos de etnia mestizo, mi familia esta conformada por mi madre Luz Bravo, mi padre Domingo Almeida y mi hermana Joselyn, vivimos en una casa arrendada, de la familia trabaja solo mi padre para sustentar a la familia. Mi hermana recibe beca de Tandana.

Richard se graduó del colegio en 2015

Soy habitante de la Comunidad de Panecillo, una de las comunidades que esta muy cerca a la Parroquia de San Jose de Quichinche.

He estado intentando trabajar y he presentado carpetas en diferentes instituciones en Otavalo pero hasta ahora no he tenido ninguna respuesta y pienso que esto puede ser por la discapacidad que tengo. Entonces paso en la casa ayudando a mi mama a cocinar, lavar los platos, arreglar cuartos y otras cosas mas.

Mi madre dice que yo nací sin oído tampoco el pie izquierdo, esto es la discapacidad que yo tengo y no puedo caminar sin usar prótesis y tampoco puedo escuchar con facilidad si no uso audífonos.

Algunos años atrás he tenido la ayuda del gobierno para los audífonos del oído y a mis padres le toco poner el 50% y tiene una duración de tres años, me ayudaban para escuchar bien, pero se quebraron porque estaban muy viejos.  En la actualidad no hay ayuda, y he escuchado comentarios que  en los sub-centros ya no tienen ni las medicinas para los pacientes y por eso ya no pueden ayudarme mas.

Cuando estaba en el colegio se desgasto más rápido la prótesis, porque caminaba y realizaba cultura física, estas actividades hacen que se deteriore muy rápido. Una vez, cuando estaba en colegio se rompió la prótesis y me caí del ultimo escalón el cual casi causó mi muerte, este accidente casi no recuerdo bien.

Antes de la ayuda de Tandana estaba triste porque pensé que no iba a salir con la familia caminando sin dificultad como a Otavalo o simplemente porque es necesario salir por cualquier motivo, pero un día me conocieron la Fundación Tandana y supieron escuchar mi historia entonces a alguien conmovió mi situación y por eso habían decidido brindarme ayuda, y Virginia trabaja con Tandana, ella siempre estaba pendiente de mi cuando empezamos con el proceso de comprar nuevos prótesis, para tener en mis manos y ponérmelos tuve que esperar seis meses, pero no importo la demora, tenia fe de conseguir lo que es muy necesario para mi.

Estoy muy contento ya que he recibido la ayuda de Tandana con la compra de un prótesis necesario, realmente estábamos preocupados porque la prótesis que tenia estaba quedando muy pequeño y sin esto ya no iba a caminar tan fácilmente como es normal, esto puede durar siete años aproximadamente, cuando no estoy caminando todo el tiempo. Como en mi familia trabaja solo mi papa es muy difícil conseguirme nuevos prótesis, y justo cuando necesitaba llego la ayuda con el cual estoy muy feliz y este junio del 2017 será un año deestar utilizando los nuevos prótesis.

N.B. Donantes de Tandana hicieron posible la nueva prótesis de Richard y todavía está buscando donantes para ayudarle a conseguir nuevos audífonos.

Richard in 2016

By Richard Jesus Almeida Bravo

I’m Richard Jesus Almeida Bravo and the first son in my family. I’m 21 years old. Two years ago, I earned my high school diploma in Accounting and Administration (a dual degree). Now, I don’t go to any school. My family is ethnically mestizo (mixed Indigenous and Spanish descent). My family is made up of my mother, Luz Bravo, my father, Domingo Almeida, and my sister Joselyn. We live in a rented house. Only my dad works to support our family. My sister receives a scholarship from Tandana.

I live in the Community of Panecillo, one of the communities in the Parish of San Jose of Quichinche.

I have tried to find a job by giving my resume to different institutions in Otavalo, but I still haven’t gotten any answers. I believe my disability could be the reason. Meanwhile, I help my mother to cook, wash the dishes, clean the rooms, and do some other things.

My mother says I was born without the ability to hear, as well as without my left foot. I can’t walk without a prosthesis and I have a really hard time hearing without hearing aids.

Some years ago, I had help from the government to pay for my hearing aids. My parents still had to pay 50% of the cost. The hearing aids lasted for three years, and it helped me to hear well. The hearing aids broke because they were very old. Nowadays, there is no government help available, and I’ve overheard that in the health centers there is not even medicine for the patients. Therefore, they can’t help me anymore.

When I was in high school, my prosthesis wore out quickly because I walked and attended physical education classes, which wore it out faster. Once, my prosthesis broke in school and I fell from the top step of the staircase, which almost caused my death. I don’t remember this accident very well.

Before Tandana’s help, I was sad because I thought I’d never go out walking with my family without difficulty in Otavalo or to simply go out for any reason. But one day I found The Tandana Foundation and they listened to my story; they were moved by it and they decided to help. Virginia, who works with Tandana, was always there for me when I needed her and she helped me when we started to buy a new prosthesis. I had to wait six months until I got it, to have it in my hands and put it on, but I didn’t care since I was sure I’d get what I needed.

I’m really happy to have received Tandana’s help with the purchase of the much-needed prosthesis. We were really worried because my old one was too small for me and I wouldn’t be able to walk normally without one. The current one can last up to seven years if I don’t walk all the time. Since only my father works in my family, it’s really difficult to get a new prosthesis. The help came when it was needed the most. I have been using the new prosthesis for one year, as of June 2017.

N.B. Tandana donors made possible Richard’s new prosthesis and he is still seeking donors to help him get new hearing aids.

Richard at his high school graduation in 2015, with Tandana’s Scholarship Coordinator

Par Richard Jesus Almeida Bravo

Je suis Richard Jesus Almeida Bravo et le premier fils de ma famille. J’ai 21 ans. Il ya deux ans, j’ai obtenu mon diplôme en administration et comptabilité (un diplôme double). Maintenant, je ne vais plus dans aucune école. Ma famille est issue de l’ethnie mestizo (une descendance Espagnole et Indigène). Ma famille est constituée de ma mère, Luz Bravo, mon père, Domingo Almeida, et ma sœur Joselyn. Nous louons la maison dans laquelle nous vivons. Mon père est le seul à travailler pour soutenir notre famille. Ma sœur reçoit une bourse d’études de Tandana.

J’habite a la communauté de Panecillo, l’une des communautés de la paroisse de San Jose de Quichinche.

J’ai essayé de trouver un travail en donnant mon CV à différentes institutions à Otavalo, mais je n’ai toujours reçu aucune réponse. Je pense que mon descapacité pourrait être la raison. Pendant ce temps, j’aide ma mère à cuisiner, faire la vaisselle, nettoyer les chambres, et faire quelques autres tâches.

Ma mère dit que je suis né sans oreille et sans pied gauche. Je ne peux pas marcher sans une prothèse et j’ai beaucoup de mal à entendre sans appareil d’audition.

Il y a quelques années, j’ai reçu une aide du gouvernement pour financer mes appareils auditifs. Mes parents devaient toujours en payer la moitié. Ils ont fonctionné pendant trois ans et m’ont aidé à bien entendre. Les appareils ont cessé de fonctionner parce qu’ils etaient tres vieilles.  Aujourd’hui, il n’y a pas d’aide gouvernementale disponible, et il semblerait que même dans les centres de santé il n’y a plus de médicaments pour les patients. Par conséquence, ils ne peuvent plus m’aider.

Lorsque j’étais au lycée, ma prothèse s’est usée rapidement parce que je marchais et j’assistais au cours d’éducation physique, ce qui l’usa plus vite. Une fois, ma prothèse a cassé à l’école et je suis tombé de la plus haute marche de l’escalier, ce qui m’a presque causé la mort. Je ne me souviens pas très bien de cet accident.

Avant de recevoir l’aide de Tandana, j’étais triste parce que je pensais que je n’irais jamais dehors me balader avec ma famille à Otavalo, ou simplement aller dehors pour n’importe quelle raison nécessaire. Mais un jour j’ai trouvé la fondation Tandana et ils ont écouté mon histoire ; ils ont été touchés et ils ont décidé de m’aider. Virginia, qui travaille pour Tandana, était toujours là pour moi lorsque j’en avais besoin et elle m’a aidé lorsque nous avons commencé à chercher une nouvelle prothèse. J’ai dû attendre six mois pour l’obtenir, pour l’avoir en main et l’installer, mais cela n’avait pas d’importance puisque j’étais sûr d’obtenir ce dont j’avais besoin.

Je suis très heureux d’avoir reçu l’aide de Tandana pour l’achat de cette prothèse dont j’avais tant besoin. Nous étions vraiment inquiets car mon ancienne était vraiment trop petite pour moi et je ne pouvais pas marcher correctement sans une nouvelle prothèse. Ma prothèse actuelle peut tenir jusqu’à sept ans, si je ne marche pas tout le temps. Depuis que mon père est le seul à travailler dans la famille, c’est vraiment difficile d’avoir une nouvelle prothèse. L’aide est arrivée lorsque j’en avais le plus besoin. En Juin 2017, cela fait un an que j’utilise la nouvelle prothèse.

N.B. Des donateurs de Tandana ont rendu possible la nouvelle prothèse de Richard et il cherche toujours des donateurs pour l’aider à obtenir des nouveaux appareils auditifs.

Richard et sa mère

Good Nutrition Grows from the Quichinche Health Center Vegetable Garden

Trabajando en el huerto

Por Carla Guerra

Soy Carla Guerra directora del Subcentro de Salud Rural Quichinche, este es la unidad operativa area 4, se encuentra ubicada a 3 km de la ciudad de Otavalo, cuenta con vias de acceso y transporte desde el terminal terrestre de Otavalo hay transporte directo cada 20 minutos, de 6 am a 7:30pm, el trayecto dura 15-20 minutos en transporte publico y aproximadamente 10 minutos en auto propio.

Aqui brindamos atencion a 12 comunidades super dispersas que aproximadamente son 5,400 habitantes, contamos con una doctora rural, un odontologo, una pediatra, y un auxiliar en cada area, ademas contamos con 6 mujeres y un hombre que estan siguiendo la carrera de enfermeria son de las mismas comunidades y son indigenas, esto es bueno porque ayudan cuando existen personas que no hablan español. Las obligaciones del medico rural que estan previamente estipuladas en el contrato, esta a cargo de varios programas y campañas al mismo tiempo. El horario de trabajo es de 8 am a 4:30 pm, con media hora para alimentacion, de lunes a viernes. Atencion de la consulta de medicina general: Lunes, Miércoles, y Viernes, salida a comunidad para las fichas familiars Martes y Jueves. Pap test: primer Lunes de cada mes, se atiende entre 25 – 40 pacientes los dias de la consulta, puedo decir que la comunidad es algo conflictiva en cuanto a respetar los horaraios de atencion.

Realmente lo que nos lleva a pensar en tener un huerto para demostracion a las madres de familia es porque existen niños con desnutrición cronica. Al mirar el lugar del subcentro, cuenta con un espacio suficiente para hacer pequeños huertos y tener arboles frutales.

El huerto

Hace algun tiempo atras planeamos hacer un huerto para el subcentro junto con el MAGAP, ya que es una organizacion que cuenta con un tecnico agricultor y puede facilitarnos las semillas, porque conseguirnos las semillas por nosotras mismas se nos ha hecho dificil, esto no ha sido posible, ademas nunca vino tecnico de MAGAP y no teniamos semillas antes de la ayuda de Tandana a pesar de tener un plan para huertas.

Con la ayuda de Tandana se ha logrado hacer pequeñas huertas y sembrar algunos arboles frutales, se ha hecho presente el tecnico de MAGAP para impulsar al proyecto y obtener resultados muy buenos, la fundacion ayudo a conseguir semillas y en la compra de arboles frutales. Por otro lado ha invadido la plaga de caracoles y esto no dejaban crecer a la spocas plantas que teniamos antes de la llegada del grupo de Tandana.  Nos ayudaron a limpiar las malezas y reconstruir las huertas, nosotros no sabiamos como eliminar a los caracoles, pero nos enseñaron una tecnica muy buena para eliminarlos y hoy casi han desaparecido.

En la segunda semana del mes de mayo hemos cosechado, broccoli, col repollo, remolacha, pimiento, aji y lechuga.

Los productos del huerto

Esto ha sido verdaderamente util ya que al cosechar usamos para preparer diferentes ensaladas: como la lechuga y pepenillo, la col y zanahoria y otras mas, esto fue para explicar que los alimentos no siempre deben ser cocidos para consumir y por otra parte tomamos espinacas para hacer torta de huevo, de esta forma prueban nuevos sabores y comentan que el sabor no es desagradable y los mismos participantes comen sin quejar que no les gusta las ensadalas crudas. Nos a servido para evitar realizer todas las compras en el Mercado para las demostraciones y hemos podido compartir los primeros frutos.

¿Quienes toman estos talleres de nutricion? El Club de Madres Embarazadas, tenemos con ellas un encuentro cada mes y explicar que tan importante es para al niño y para simismo la alimentacion balanceada, ¿por que hemos tomado esta iniciativa? Yo he visto a niños que nacen con un buen peso y talla, pero al transcurrir el tiempo van creciendo y van perdiendo peso y no estan bien en la talla hasta llegar a desnutricion cronica, durante la lactancia permanence bien, cuando empiezan con la alimentacion van quedando, ya que no consumen alimentacion adecuada y cada mañana las madres me cuentan que han desayunado sopa de fideo.

Si de niño las madres no enseñaron a comer saludable, los jovenes ya no quieren hacer y otros no quieren saber de las ensaladas crudas, por estas razones tambien tenemos el Club de Adolecentes son estudiantes de la unidad educative basica “Ulpiano Navarro” que asisten a talleres y cada uno aprende a preparar la ensalada junto a la guia de especialista en nutricion, de esta manera explicamos la importancia de alimentos y ensaladas que ayuden para su crecimiento normal, tiene las defensas necesarias ante las enfermedades y muchas cosas mas.

Realmente necesitamos replicar a ciertas familias que si se preocupan por la salud de los niños y de su familia, para esto he pensado tener una cama de plantas pequeñas el cual me servirá para enviar las pequeñas plantas a sus casas con indicaciones para que pueden plantar, luego cultivar para su consumo. Para poder realizar esto queremos mas apoyo con semillas como zanahoria, remolacha, col morada, pimiento, espinaca.

Existen madres de familias que se preocupan por la salud de su familia y cuando están embarazadas siempre llegan al control en la fecha y hora indicada y lo mismo para las vacunas de sus hijos, a ellos quiero incentivar compartiendo los productos cosechados aquí en el subcentro y motivar para que tenga en su casa.

Working in the garden

By Carla Guerran

I am Carla Guerra, Director of Quichinche Health Center. This is the operational unit, area 4, and is located 3 km from the city of Otavalo. It is accessible by car and by bus from the bus terminal in Otavalo. There is a bus to the health clinic every 20 minutes, from 6 am to 7:30 pm. The journey takes 15-20 minutes by bus and approximately 10 minutes by car.

We provide care to 12 rural communities with approximately 5,400 inhabitants. We have a rural doctor, a dentist, a pediatrician, and an assistant in each area.  We also have 6 women and a man who are studying nursing and are from the same indigenous communities. This is good because they help when there are people who do not speak Spanish. The duties of the rural doctor, as outlined in her contract, cover several programs and campaigns at the same time. The clinic’s hours are from 8 am to 4:30 pm, with half an hour for lunch. On Monday Wednesday and Friday, we provide medical consultations at the center, and on Tuesday and Thursday we go out to visit the communities. Pap tests are given on the first Monday of each month, and 25 – 40 patients are treated each day. I must say that the community members do not always respect the clinic’s hours.

What really led us to think of having a garden to show the mothers is because there are children with chronic malnutrition. When looking at our health center, we saw that there was enough space for a small garden and to have fruit trees.

The garden

Some time ago we planned to have a garden for the health center in partnership with MAGAP, since it is an organization that has an agricultural technician and because it could provide us with the seeds. We had a difficult time getting the seeds by ourselves, this partnership did not happen, and the technician from MAGAP never came. We did not have any seeds before Tandana’s help, despite having a plan for the garden.

With Tandana’s help, we have managed to have a small garden and plant some fruit trees. The MAGAP technician has been present to oversee the garden and we have gotten good results. The foundation helped to get the seeds and purchase the fruit trees. On the other hand, a plague of snails had invaded the garden and because of this the few plants we had did not grow before the Tandana volunteer group came. They helped us to clean the weeds and replant the gardens as we did not know how to eliminate the snails. They taught us a very good technique to eliminate them and today they have almost disappeared.

In the second week of May, we harvested broccoli, cabbage, beetroot, pepper, garlic and lettuce.

Cabbage

This has been really useful since we use them to prepare different salads, such as lettuce and cucumber, cabbage and carrots, and others. By making salads, we were able to explain that food does not always have to be cooked to be eaten, and we also had spinach to make spinach omelets. This way the group was able to try new flavours and comment that the taste is not unpleasant. The participants ate without complaining that they do not like raw salads. Having the garden has enabled us to avoid doing all the shopping in the market for the groups and we were able to share the first harvest.

Who takes these nutrition workshops? The Pregnant Mothers Club, we have that meets every month. We explain how important it is for the child and for them to have a balanced diet.  Why have we started this initiative? I have seen children who are a good weight and size when they are born, but over time they grow and lose weight and are not in their correct growth percentile until they suffer from chronic malnutrition. While they are being breast-fed they are well, but things change when they start eating food, because they do not consume adequate food. Every morning the mothers tell me that they have had noodle soup for breakfast.

If their mothers do not teach them to eat healthy when they are young, some children will not want to eat properly and others will not want to know about raw salads. For these reasons, we also have the Teen Club. Students from the “Ulpiano Navarro” School attend workshops and each student learns how to prepare a salad with the nutrition specialist. This way, we explain the importance of foods and salads that are essential for normal growth, to have the necessary immune defenses to combat diseases and many more things.

We really want to encourage certain families to really care about their children’s health and show their good example to others. To accomplish this, I have thought of having small plants that I can send to their homes with instructions on how to harvest them for eating. To be able to do this we want more supplies of seeds like carrots, beetroot, purple cabbage, pepper and spinach.

There are mothers who care about the health of their family and when they are pregnant always come to the medical center on the date and time indicated. They also always come for their children’s vaccines. I want to encourage them by sharing the vegetables harvested here at the health center and motivate them to also have the vegetables at home.

En apprenant a faire le maraîchage

Par Carla Guerra

Je m’appelle Carla Guerra et je dirige le Centre de santé de Quichinche. Il s’agit de l’unité opérationnelle, zone 4, qui se trouve à 3km de la ville d’Otavalo. On peut s’y rendre en voiture et par bus depuis le terminal de bus d’Otavalo. Un bus se rend toutes les 20 minutes vers le centre de santé de 6h à 19h30. Le trajet dure 15-20 minutes par bus et environ 19 minutes en voiture.

Nous fournissons des soins à 12 communautés rurales avec environ 5,400 habitants. Nous avons un médecin de campagne, un dentiste, un pédiatre et un assistant dans chaque spécialité.  Nous avons également 6 femmes et un homme élèves infirmiers qui viennent des mêmes communautés autochtones.  C’est bien car ils peuvent aider lorsque des gens ne parlent pas l’espagnol. Les fonctions du médecin de campagne, comme indiqué dans son contrat, couvre plusieurs programmes et campagnes en même temps. Les heures d’ouverture de la clinique sont de 8h à 16h30, avec une fermeture d’une demi-heure à l’heure du déjeuner. Les lundis, mercredis et vendredis, nous offrons des consultations médicales au centre, et les mardis et jeudis, nous rendons visite aux communautés. Des tests de pap sont fournis les premiers lundis de chaque mois, et de 25 à 40 patients sont soignés tous les jours. Je dois dire que les membres de la communauté ne respectent pas toujours les heures d’ouverture.

Ce qui nous a vraiment conduits à l’idée d’avoir un jardin potager pour montrer aux mamans est la malnutrition chronique de certains des enfants. En examinant notre centre de santé, nous avons vu qu’il y avait assez d’espace pour un petit jardin potager et des arbres fruitiers.

Le jardin

Il y a quelque temps, nous avons projeté d’avoir un jardin potager pour le centre de santé en partenariat avec MAGAP, dans la mesure où cette organisation emploie un technicien agricole et parce qu’elle pouvait nous fournir les semences. Nous avions des difficultés à obtenir les semences par nous-mêmes, mais ce partenariat ne s’est pas concrétisé et le technicien de MAGAP n’est jamais venu. Nous n’avions pas de semences avant le soutien fourni par Tandana, malgré le fait d’avoir un plan pour le jardin potager.

Avec l’aide de Tandana, nous avons réussi à planter un petit jardin potager et quelques arbres fruitiers. Le technicien de MAGAP a pu assurer le suivi du jardin et nous avons obtenu de bons résultats. La fondation nous a aidés à obtenir les semences et à acheter les arbres fruitiers. D’un autre côté, le jardin a été envahi par des escargots et en raison de cela les quelques plantes dont nous disposions n’ont pas poussé jusqu’à l’arrivée du groupe de volontaires de Tandana. Ils nous ont aidés à arracher les mauvaises herbes et replanter le jardin comme nous ne savions pas comment nous débarrasser des escargots. Ils nous ont appris une excellente méthode pour nous en débarrasser et aujourd’hui ils ont presque complètement disparu.

La deuxième semaine de mai, nous avons récolté des brocolis, des choux, des betteraves, du piment, de l’ail et de la laitue.

Les produits du jardin

Cela a été très utile comme nous les avons utilisés pour préparer différentes salades, telles que laitue et concombre, choux et carotte, et d’autres. En faisant des salades, nous pouvions expliquer que la nourriture n’avait pas toujours besoin d’être cuite pour être mangée, et nous avions également des feuilles d’épinard que nous avons utilisées pour faire des omelettes aux épinards. De cette manière, le groupe a pu essayer de nouvelles saveurs et commenté que le goût n’en était pas déplaisant. Les participants ont mangé sans se plaindre qu’ils n’aimaient pas les salades crues. Le jardin potager nous a permis d’éviter de faire des courses au marché pour les groupes et nous avons pu partager la première récolte.

Qui suit ces ateliers de nutrition? Notre Club des femmes enceintes qui se réunit tous les mois. Nous leur avons expliqué combien il était important pour l’enfant et pour elles d’avoir une alimentation équilibrée. Pourquoi avons-nous lancé cette initiative ? J’ai vu des enfants naître avec un bon poids et taille, mais avec le temps ils grandissent et perdent du poids. Ils n’ont pas un taux de croissance normal et finissent par souffrir de malnutrition chronique. Tant qu’ils sont nourris au sein, ils sont en bonne santé mais les choses changent quand ils commencent à manger car ils ne consomment pas de nourriture appropriée. Tous les matins, les mères me racontent qu’elles ont mangé une soupe de nouille pour le petit déjeuner.

Si leurs mères ne leur apprennent pas à manger de façon saine lorsqu’ils sont jeunes, certains enfants ne voudront pas manger sainement et certains autres refuseront de manger de la salade crue. Pour ces raisons, nous avons également le Club des adolescents.  Les élèves de l’école “Ulpiano Navarro” suivent des ateliers et chaque élève apprend à préparer une salade avec un spécialiste en nutrition. De cette façon, nous expliquons l’importance de la nourriture et des salades qui sont essentiels pour une croissance normale, et pour avoir les défenses immunitaires nécessaires pour combattre les maladies et bien d’autres choses.

Nous souhaitons réellement encourager certaines familles à se soucier vraiment de la santé de leurs enfants et de montrer le bon exemple aux autres. Pour y parvenir, j’ai pensé envoyer de petites plantes chez eux avec des instructions sur la manière de les récolter pour s’en nourrir. Pour faire cela, nous avons besoin de davantage de semences telles que carotte, betterave, chou rouge, piment et épinard.

Certaines mères se soucient de la santé de leurs familles et lorsqu’elles sont enceintes viennent au centre de santé le jour et à l’heure indiqué. Elles viennent également à chaque fois pour les vaccins de leurs enfants. Je veux les encourager en partageant avec elle les légumes récoltés au centre de santé et les motiver à faire pousser des légumes chez elles.

Mix of Traditional and Western Medicine

Joanna working in the lab during a health care volunteer vacation

By Joanna Caldwell

During one of my first days working with the Tandana Foundation, I went to a foundation in Otavalo called Vista Para Todos with a few patients to see an ophthalmologist. The patients’ eyes were burning and itching, and the doctor prescribed each of them the same medicine and also recommended they wash their face with “agua de manzanilla.” I wanted to know what this secondary treatment was, so when I got home, I immediately looked up the word to find it meant chamomile. “Chamomile?” I thought to myself. Why would the ophthalmologist recommend chamomile water? This was the first experience I had with the mix of traditional and western medicine, something very prominent in health care here in Otavalo, Ecuador and the surrounding areas.

A few weeks later, I got sick with something that I diagnosed as traveler’s diarrhea. My host mom here diagnosed it as “mal aire” (bad air), which I had caught from climbing the avocado tree without asking permission. By the way, now that the tree knows me, I can climb it with no risk of catching mal aire.

As the health intern, I was fascinated by the mix between treatments that derive from long-practiced ceremonies or long-used medicinal plants versus treatments that derive from western medicine, many of which were tested in clinical trials that may or may not provide more proof than hundreds of years of successful practice. For example, for my illness, I both took Imodium and was cured by my mom through a procedure that involved rubbing an egg all over my body to soak up the bad air and ended with me spitting three times on the egg and giving her a coin so she didn’t catch bad air from me. The part that was most powerful to me was that throughout, she was gagging and saying that I had “mucho mal aire” (so much bad air). This physical reaction to something that I couldn’t see or really even feel shocked me. At the time I felt guilty that my bad air had affected my mom so forcefully, but I just did as I was told and rested without seeing anyone else that night. In the morning, I did feel better (although later that day and the rest of the week I think I re-caught the bad air)

Joanna (right) with her host sister

. My host sister told me to drink aguita de oregano, another treatment that I had never heard of ‘sfor stomach problems. After my Internet search, though, I believed in the powers of oregano tea completely and even made it for myself a few weeks ago for stomach problems (despite my disinterest in oregano and the fact that it made my thermos taste like oregano for two days after). Oregano-tasting coffee is not my jam. I don’t recommend it.

I was drinking this flavorful coffee the same week I had my third encounter with the mix of traditional and western medicine here. We had a group of doctors and other volunteers here and were going to far-away communities every morning to offer medical care. In the afternoon we found ourselves guided by a woman of about 50 or 60 telling us about one of her patients who she would cure with the herbs she collected along our hike through the woods. She told us about her passion for learning about the medicine that her ancestors practiced, and as we walked, she told us about the different healing qualities that each plant has. “This plant is good for stress,” she would say, or “This one we use to get rid of bad energy.”

As someone who for a long time wanted to go into medicine, but recently has been much more interested in community health and even anthropology, the juxtaposition of a morning providing western medicine and an afternoon of being taught about medicinal plants was perfect. Our time here is not based on a “we will rescue you” mindset. We are not here to “save” anyone. Instead, we are here to cultivate mutual respect and admiration. We are also here to learn. The people who invite us into their communities give just as much to us as we give to them, and one of the most important things we do here is honor the exchange of knowledge and respect their well-founded traditions. I hope that the doctors that were here during this trip realized the importance of traditional medicine and were inspired to learn more. The communities here have adapted the most helpful medical practices of more than one culture. I have already learned an incredible amount about medicine that I can use going forward, and I hope to learn more from these new ways of understanding healing medicine.

 

An Ecuadorian women showing a medicinal plant that helps individuals when they are out of breath

Por  Joanna Caldwell

Durante uno de mis primeros días trabajando con la Fundación Tandana, fui a una fundación en Otavalo con pocos pacientes, llamada Vista Para Todos, para ver al oftalmólogo. Los ojos de los pacientes abrasaban y picaban, el doctor les prescribió a cada uno de ellos la misma medicina, y también les recomendó que se lavaran su cara con agua de manzanilla. Yo quería saber qué era el segundo tratamiento, así que cuando llegué a casa, inmediatamente busqué la palabra y encontré el significado manzanilla. ¿Manzanilla? Pensé en mi, ¿Por qué el oftalmólogo recomendaría agua de manzanilla? Esta fue la primera experiencia que tuve con la combinación de medicina tradicional y occidental, algo muy notorio en el cuidado de la salud aquí en Otavalo, Ecuador, y en áreas circundantes.

Unas pocas semanas más tarde, me puse enferma de algo que diagnostiqué como la diarrea del viajero. Mi madre de acogida lo diagnosticó como «mal aire», del cual me había contagiado por trepar al árbol del aguacate sin pedir permiso. Por cierto, ahora que el árbol me conoce, puedo treparlo sin riesgo de contagiarme de mal aire.

Como residente en prácticas, estaba fascinada por la combinación entre tratamientos que provienen de ceremonias practicadas de antaño o de plantas medicinales utilizadas desde hace mucho tiempo, frente a tratamientos que provienen de la medicina occidental, muchos de los cuales han sido evaluados con ensayos clínicos, que pueden o no, aportar más evidencias que cientos de años de prácticas satisfactorias. Por ejemplo, para mi enfermedad, para ambas tomé Imodium, y me curó mi madre a través del método que implicaba frotar un huevo por todo mi cuerpo para absorber el mal aire, y terminaba escupiendo tres veces al huevo y dándole a ella una moneda, así no se le contagiaba el mal aire. La parte que para mí fue más intensa, fue que durante el proceso, ella se atragantaba y decía que tenía «mucho mal aire». Esta reacción física a algo que no podía ver o sentir, me aturdía. En aquel momento, me sentí culpable de que el mal aire hubiera afectado tan violentamente a mi madre, pero simplemente hice lo que se me dijo y descansé sin ver a nadie más esa noche. Por la mañana, me sentí mejor (aunque después de ese día y el resto de la semana pensé que había vuelto a coger el mal aire). Mi hermana de acogida me dijo que bebiera agüita de orégano, otro tratamiento para los problemas estomacales del que nunca había oído hablar. Después de mi búsqueda en internet, pensé: «creo en los poderes del té de orégano completamente» e incluso me lo hice unas pocas semanas atrás para problemas estomacales (a pesar de mi desinterés por el orégano y por el hecho de que hiciera que mi termo supiese a orégano durante dos semanas). El café con sabor a orégano no me deleita. No lo recomiendo.

Estuve bebiendo este café lleno de sabor, la misma semana que tuve mi tercer encuentro con la combinación de medicina tradicional y occidental. Aquí, tuvimos un grupo de médicos y otros voluntarios que iban a comunidades lejanas cada mañana, para ofrecer cuidado médico. Por la tarde, nos guió una mujer de unos cincuenta o sesenta años, y nos contó que uno de sus pacientes se había curado con hierbas que ella había recogido durante nuestra caminata por el bosque. Nos contó sobre su pasión por aprender la medicina que sus antepasados practicaban, y así como andaba, nos contaba las diferentes cualidades curativas que cada planta tenía. Decía: «esta planta es buena para el estrés» o «esta la utilizamos para deshacernos de la mala energía».

Como alguien que por un largo periodo de tiempo quiere entrar en medicina, pero recientemente se ha interesado más en la salud de la comunidad e incluso la antropología, la yuxtaposición de una mañana aportando medicina occidental y una tarde siendo enseñada sobre plantas medicinales, fue perfecta. Nuestro tiempo aquí no se basó en actitudes de «te rescataremos». No estamos aquí para «salvar» a nadie. En lugar de esto, estamos aquí para cultivar respeto mutuo y admiración. También estamos aquí para aprender. La gente que nos invitó a sus comunidades, nos dio tanto como nosotros les dimos a ellos, y una de las cosas más importantes que hacemos aquí, es apreciar el intercambio de conocimientos y respeto con sus tradiciones fundadas. Espero que los médicos que estuvieron aquí durante este viaje, se dieran cuenta de la importancia de la medicina tradicional y se inspiraran en aprender más. Aquí, las comunidades han adaptado las prácticas medicinales más útiles de más de una cultura. Ya he aprendido una cantidad increíble sobre medicina que puedo utilizar yendo hacia adelante y espero aprender más de estas nuevas maneras de comprender la medicina curativa.

Joanna (izquierda) con un miembro del personal de Tandana durante una vacación de voluntarios de la salud

Par Joanna Caldwell

Lors de l’un de mes premiers jours avec la Fondation Tandana, je suis allée dans un centre médical à Otavalo appelé Vista Para Todos, avec deux patients, pour consulter un ophtalmologiste. Les patients se plaignaient de sensations de brûlure des yeux accompagnées de démangeaisons. Le médecin leur prescrit le même médicament et recommanda également qu’ils se lavent le visage avec de l’ « agua de manzanilla. » Comme je voulais savoir ce que cela signifiait, je regardai la signification en rentrant chez moi et découvris que cela signifiait camomille. « Camomille ? » Je me mis à réfléchir. Pourquoi l’ophtalmologiste recommande t-il de l’eau de camomille ? C’était la première fois que j’assistais à la prescription d’un traitement combinant médecines traditionnelles et occidentales, un phénomène très important ici à Otavalo, en Ecuador et dans les régions avoisinantes.

Quelques semaines plus tard, je tombai malade. Je me diagnostiquai comme atteinte de la diarrhée du voyageur. La mère de mon hôte qualifia ma maladie de « mal aire » (mauvais air), que j’aurais attrapé en escaladant l’avocatier sans demander la permission. N’ayez crainte, maintenant que l’arbre s’est habitué à ma présence, je peux l’escalader sans risque d’attraper le «mal aire».

Étant stagiaire en santé, cela fût très intéressant d’assister à l’association de ces différentes formes de médecines avec d’un côté des traitements dont les origines sont anciennes (cérémonies ou plantes médicinales) et de l’autre des traitements prisés par la médecine occidentale, testés dans des cliniques. Les résultats de ces tests constituent-ils de meilleures preuves que des centaines d’années de pratique réussie? Ainsi, lorsque je tombai maladie, je pris de l’Imodium tout en étant soignée par ma mère. Elle frictionna un œuf sur mon corps, de manière à ce qu’il s’imprègne du mauvais air. Et, pour terminer le traitement  je crachai trois fois sur l’œuf et offris une pièce de monnaie, pour éviter qu’elle soit contaminée par ma maladie. Je fus frappé par deux choses: le fait que, pendant le traitement, ma mère se soit bâillonnée et qu’elle me dise atteinte de « mucha mal aire » (beaucoup de mauvais air). La réaction physique que j’éprouvais pour quelque chose d’invisible et d’imperceptible était bien réelle. Je me sentais coupable car mon mauvais air avait fortement impressionné ma mère. Je fis ce que l’on me demanda: je restai seule toute la nuit. Au matin, je me sentais bien mieux (bien que plus tard ce jour-là et le reste de la semaine je pense que avoir été de nouveau atteinte de mauvais air). Ma sœur d’accueil me dit de boire de « l’aguita de origan », un autre traitement pour les maux d’estomac, dont je n’avais jamais entendu parler. Après avoir fait des recherches sur Internet, j’ai complétement confiance dans les pouvoirs de thé à l’origan. J’en ai même fait il y a quelques semaines pour soigner mes problèmes d’estomac (malgré mon indifférence pour l’origan et le fait qu’il parfume mon thermos pour plusieurs jours). Le gout d’origan dans le café n’est pas ma tasse de thé. Je ne vous le recommande pas.

Je buvais ce même savoureux café, lorsque je fis pour la troisième fois l’expérience de la combinaison de la médecine traditionnelle et occidentale. Nous avions un groupe composé de médecins ainsi que d’autres bénévoles et nous rendions visite à des communautés éloignées, tous les matins, pour offrir des soins médicaux. Un l’après-midi, une femme d’environ 50 ou 60 ans nous parla de l’un de ses patients qu’elle avait guéri grâce à des herbes cueillies pendant notre randonnée dans les bois. Elle nous parla de sa passion pour l’apprentissage de la médecine pratiquée par ses ancêtres, et pendant que nous marchions, elle nous expliqua les bienfaits de chaque plante. « Cette plante est bonne pour le stress », nous dit-elle, ou encore « celle-ci nous permet de vous débarrasser de la mauvaise énergie. »

J’ai, depuis longtemps, souhaité étudier la médecine, mais, récemment, j’ai développé un intérêt pour la santé communautaire et l’anthropologie. Étudier le matin la médecine occidentale et l’après-midi les plantes médicinales fut donc parfait pour moi. Le temps que nous passons ici ne doit pas être limité à une fonction salvatrice.  Car «sauver» les gens n’est pas la raison de notre visite. Nous sommes ici pour cultiver l’admiration et le respect mutuel. Nous sommes ici pour apprendre. Ces personnes qui nous invitent dans leurs communautés  nous apporte autant que nous leurs apportons, et il est important que nous honorerions cet échange de connaissances et que nous respections leurs traditions. J’espère que les médecins qui étaient ici au cours de ce voyage se sont rendu compte de l’importance de la médecine traditionnelle et qu’ils chercheront à savoir plus. Ces communautés ont enrichi leurs pratiques médicales multiculturelles, au fil du temps. J’ai beaucoup appris sur la médecine que je souhaite utiliser plus tard, et j’espère continuer mon apprentissage grâce à ces nouvelles perspectives.

Joanna (à gauche) avec un bénévole pendant les vacances de bénévoles en soins de santé

Experience in Ecuador Solidifies a Participant’s Desire to Volunteer

Don (right) with another volunteer in Ecuador

By Don Gustafson

My story actually begins in the spring of 2016 when my wife Mindy returned from her first trip to Ecuador as a volunteer for Tandana’s Health Care Volunteer Vacation. It was all she could talk about for weeks (months) to come. She was so excited about her experience that she immediately committed to continue her support of The Tandana Foundation with donations of supplies and future volunteer trips.

Now move ahead to the winter of 2016.  Mindy was planning for another health care trip in 2017, and learned that her daughter and niece would not join her as they did in 2016.   So, she turned to me and said “You’re going with me to Ecuador.” I thought about it for only a moment, and simply stated “sure.” How could I refuse since her previous trip brought her such joy and personal satisfaction? I knew I was going to be out of my comfort zone because I really had never done anything like this trip, but I was quite confident that I could be helpful to Tandana in some small way.  More importantly, I believed that I could help the people of the five communities that we were going to visit.

I expected that my role on the trip would be as a handyman of some kind – swinging a hammer or paint brush around — but that is not where my “skills” were needed. Instead, I was selected to be the “Provider’s Assistant” (a candy striper for those old enough to remember that term). I must say that I experienced a wide array of emotions as I pondered how this was going to go on the first day. But once we arrived in Larcacunga and I saw the children playing as we were unloading the bus, my mind was set at ease and I knew that this was going to be fun and not work! The anticipatory anxiety was gone, but then real “controlled chaos” began as the clinic day got underway.  Despite the language barrier (which was dispatched by the hordes of Spanish speaking staffers), the day was long but fulfilling.

I walked into the dental clinic to witness my wife be completely in love with each moment she shared with each child. I knew then that we were going to gain more from our experience than all of the people we were helping in the five communities combined. (And we did!)

I am grateful that I could participate with such wonderful, caring people. I hope that in some small way I have made their experience a better one by being enthusiastic, engaged, and humorous. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, and others – you are rock stars! The depth and breadth of services you currently bring to Ecuador is overwhelming to me, and clearly you intend to expand your efforts even further in the years to come.

As I write this blog, my retirement is a mere few weeks away. I have always intended to do volunteer work once I retire, and this experience has only solidified that desire. My experience with Tandana’s HCVV21 was educational, fun, and, rewarding, and was just the beginning of my “next phase”.  I look forward to other opportunities to “give back”!

Don (izquierda) con un miembro del personal de Tandana

Por Don Gustafson

Mi historia realmente comienza en la primavera de 2016 cuando mi esposa Mindy regresó de su primer viaje a Ecuador como voluntaria para HCVV19 de Tandana. Solo hablaba de este asunto durante semanas y meses. Ella estaba tan entusiasmada con su experiencia que ella inmediatamente se comprometió a continuar su apoyo a la Fundación Tandana con donaciones de suministros y futuros viajes voluntarios.

En el invierno de 2016, Mindy estaba planeando voluntariado para HCVV21 en 2017, y se enteró de que su hija y sobrina no se unirían a ella como lo hicieron en 2016. Así que, se volvió hacia mí y me dijo: “Te vienes a Ecuador conmigo”. Pensé en ello por un momento, y simplemente dije “claro que sí”. Cómo podía negarme ya que su viaje anterior le había traído tanta alegría y satisfacción personal. Yo sabía que iba a estar fuera de mi zona de confort porque realmente nunca había hecho nada como este viaje, pero estaba bastante seguro de que podría ser útil a Tandana de alguna manera. Más importante aún, creía que podía ayudar a las personas de las cinco comunidades que íbamos a visitar.

Yo esperaba que mi papel en el viaje sería como unas manitas de algún tipo – con un martillo o brocha de pintar – pero eso no es donde mis “habilidades” eran necesarias. En cambio, fui seleccionado para ser el “Asistente del Médico ” (un voluntario del hospital “candy striper” para aquellos de edad suficiente para recordar ese término). Debo decir que experimenté una amplia gama de emociones de cómo iba a ir el primer día. Pero una vez que llegamos a Larcacunga y vi a los niños jugando cuando estábamos descargando el autobús, mi mente se relajó y sabía que iba a ser divertido y no trabajo! La ansiedad había desaparecido, pero entonces el verdadero “caos controlado” comenzó cuando el día de la clínica se puso en marcha. A pesar de la barrera del idioma (de tanto personal de habla hispana), el día fue largo pero satisfactorio.

Entré en la clínica dental para presenciar a mi esposa estar completamente enamorada de cada momento que compartía con cada niño. Yo sabía entonces que íbamos a ganar mucho de nuestra experiencia que todas las personas que estábamos ayudando en las cinco comunidades juntas. (Y lo conseguimos!)

Estoy agradecido de poder participar con gente tan maravillosa y cariñosa. Espero que de alguna forma haya hecho su experiencia mejor por ser entusiasta, comprometido y simpático. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, y otros – ¡sois estrellas del rock! La profundidad y la amplitud de los servicios que actualmente aportan a Ecuador me abruman, y claramente tienen la intención de expandir sus esfuerzos aún más en los próximos años.

Mientras escribo este blog, mi jubilación está muy cerca en un par de semanas. Siempre he tenido la intención de hacer trabajo voluntario una vez que me jubile, y esta experiencia sólo ha justificado ese deseo. Mi experiencia con el HCVV21 de Tandana fue educativa, divertida y gratificante, y fue sólo el comienzo de mi “próxima fase”. Espero otras oportunidades para “dar cosas buenas”!

 

Don (à gauche) avec un autre volontaire

Par Don Gustafson

Mon histoire commence en fait au printemps 2016 quand ma femme Mindy est revenue de son premier voyage en Equateur. Elle s’y était rendue en tant que bénévole dans le cadre du projet HCVV19 de Tandana. Elle n’arrivait pas à parler d’autre chose pendant des semaines (des mois). Cette expérience l’a tellement enthousiasmée qu’elle s’est engagée immédiatement à continuer son soutien à la Fondation Tandana avec des dons de vivres et de prochains voyages en tant que bénévole.

Maintenant, faisons défiler jusqu’à l’hiver 2016. Mindy planifiait pour son HCVV21 de 2017, et a appris que sa fille et sa nièce ne pourraient pas l’accompagner comme elles l’avaient fait en 2016. Alors elle s’est tournée vers moi et elle a dit : “Tu vas venir avec moi en Equateur.” Je n’y ai réfléchi qu’un court moment, avant de simplement répondre : “Bien sûr.” Comment pouvais-je lui dire non alors que le voyage précédent lui avait apporté tant de joie et d’épanouissement personnel ? Je savais que j’allais sortir de ma zone de confort car je n’avais jamais fait quoique ce soit de ressemblant à ce voyage, mais j’étais confiant que mes modestes compétences pourraient être utiles à Tandana. Surtout, j’étais persuadé que je pouvais aider les cinq communautés auxquelles nous rendions visite.

Je pensais que mon rôle là-bas serait d’être une sorte d’homme à tout faire – faire jouer du marteau ou peindre là où c’était nécessaire – mais ce n’était pas dans ce domaine que mes “compétences” étaient requises. On a plutôt choisi de m’instituer “Assistant en soins” (une infirmière bénévole ou ‘candy striper’ pour ceux qui sont assez âgés pour se souvenir de cette appellation). Je dois dire que j’ai ressenti tout un éventail d’émotions tandis que j’essayais d’imaginer comment serait ma première journée. Mais une fois arrivé à Larcacunga, quand j’ai vu les enfants jouer tandis que nous descendions du bus, je me suis détendu et j’ai su que j’allais m’amuser et non pas travailler! L’angoisse de l’anticipation était partie, mais le vrai “chaos organisé” a débuté quand la clinique de jour s’est mise à fonctionner. Malgré le barrage des langues (rompu par les hordes d’employés hispanophones), la journée a été longue mais gratifiante.

Je suis allé dans la clinique dentaire pour voir ma femme aimant intensément chaque moment passé avec chacun des enfants. J’ai su que nous allions obtenir davantage de notre expérience que toutes les personnes que nous aidions dans l’ensemble des cinq communautés. (Et c’est ce qui s’est passé !).

Je suis reconnaissant d’avoir pu travailler avec des gens si formidables et bienveillants. J’espère que j’ai pu rendre leur expérience un tant soit peu meilleure en étant enthousiaste, actif et drôle. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, et les autres – vous êtes des stars! L’étendue et la richesse des services que vous apportez à l’Equateur me dépassent, et il semblerait bien que vous comptez accroître vos efforts dans les années à venir.

A l’heure où j’écris ce blog, ma retraite arrive dans quelques semaines seulement. J’ai toujours voulu faire du bénévolat une fois retraité, et cette expérience a seulement renforcé ce souhait. Mon expérience avec le projet HCVV21 de Tandana a été instructive, amusante et enrichissante, et constitue seulement le début de ma “prochaine étape”. J’espère avoir d’autres occasions de “vous rendre la pareille”!

Warmth, Energy, and Good Will Stand Out

Christine with a new friend in Ecuador

by Christine Dennison.

As I reflect on my recent experience on a Health Care Volunteer vacation in Ecuador with The Tandana Foundation, my thoughts are settling around three themes.

Firstly I was overcome by the warmth and kindness we experienced in the communities – realizing that we must be as strange to them as extraterrestrials  (our size, dress, language and behavior).

a delicious lunch

Each community greeted us with warm handshakes, smiles, and home cooked lunches.  The kids were adorable, running up to meet the bus when we arrived and making us laugh all day.  Despite having so little material possessions (according to our standards anyway) they were happy, playful, and well-adjusted.  The adults were open to our western medicine all the while continuing to consult with, and trust in, their local shamans.

Secondly, I was amazed by the energy and enthusiasm of the Tandana team.  They somehow managed to get 20 volunteers, translators and all needed supplies, to a new community each day without a hitch.  Given the logistics, and the remoteness of the communities, there was a multitude of things that could have gone wrong, but absolutely nothing did.  All team members were always cheerful, answered all of our million questions  and offered tons of useful information on the local people and the geographic area surrounding Otavalo.  It was obviously much more than a job to each of them, they added so much value to the experience.

Christine (in turquoise) measuring a child

Finally, I was so impressed by the volunteers!  Despite our range in ages (from 16 to 80), the fact that most had not previously met, and our wide variety of backgrounds, from day one, each demonstrated a strong commitment, a “can do” positive attitude, and did what it took to get the job done.  So much good will! My faith in humanity is restored.

I will always remember, and have been forever changed by, the experience and would highly recommend it.

 

Por Christine Dennison.

Mientras reflexiono sobre mi reciente experiencia durante las vacaciones de servicio voluntario de asistencia sanitaria en Ecuador con la Fundación Tandana, mis pensamientos se agrupan en torno a tres temas.

Primero, me sentí inundada por la calidez y bondad que experimentamos en las comunidades. Nos dimos cuenta de que debíamos ser tan extraños como extraterrestres para ellos (considerando nuestros tamaños, vestimentas, lenguaje y comportamiento). Cada comunidad nos saludó con cálidos apretones de manos, sonrisas y comidas caseras.

Niños de la comunidad

Los niños eran adorables, corrieron al encuentro del autobús cuando llegamos y nos hicieron reír durante todo el día. A pesar de tener tan pocas posesiones materiales (según nuestros criterios), se veían felices, juguetones y bien adaptados. Los adultos se mostraron abiertos a nuestra medicina occidental, al tiempo que continuaban consultando y confiando en sus chamanes locales.

En segundo lugar, me sorprendió la energía y el entusiasmo del equipo de Tandana. De alguna manera y sin dificultades, lograron reclutar veinte voluntarios, traductores y todos los suministros necesarios para una comunidad nueva cada día. Dada la logística y la lejanía de las comunidades, había una infinidad de cosas que podían salir mal, pero absolutamente ninguna ocurrió. Todos los miembros del equipo estaban siempre contentos, respondían a los millones de preguntas que teníamos los voluntarios y ofrecían toneladas de información útil sobre los habitantes locales y el área geográfica que rodea Otavalo. Era, obviamente, mucho más que un trabajo para cada uno de ellos, y su disposición  agregó mucho más valor a la experiencia.  

Christine (en turquesa) trabajando con una enfermera del MSP

Por último, ¡quedé tan impresionada por los voluntarios! A pesar del amplio espectro en nuestras edades (de 16 a 80), del hecho de que la mayoría no se conocía de antes y de nuestra amplia diversidad de procedencias, desde el primer día cada uno demostró un fuerte compromiso, una positiva actitud de “se puede hacer”, e hizo lo imposible para lograr que las cosas se hicieran. ¡Cuánta buena voluntad! Recuperé mi fe en la humanidad.

Siempre recordaré esta experiencia que me ha cambiado para siempre. La recomendaría sin dudar.

 

Par Christine Dennison.

Lorsque je repense à ma récente expérience passée en Equateur grâce à la Fondation Tandana en tant que travailleuse bénévole de santé, trois point ressortent.

 

Membres de la communauté

Premièrement, la convivialité et la gentillesse que les communautés ont montrées à notre égart m’ont beaucoup touchée. Nous devions être aussi étranges qu’ extraterrestres (notre corpulence, nos tenues vestimentaires, notre langue et notre comportement). Chaque communauté nous ont accuellis en nous serrant chaleureusement les mains, avec de grands sourires et un repas preparé. Les enfants étaient adorables, ils ont couru jusqu’à nous lorsque le bus est arrivé et nous ont fait rire toute la journée. Malgré le fait que nous n’étions pas beaucoup chargés (d’aprés nos standards) ils étaient heureux, joueurs et éduqués. Les adultes étaient ouverts à notre médecine occidentale tout en continuant à consulter et croire à leurs shamans.

Deuxièmement, j’ai été touchée par l’enthousiasme et l’énergie de l’équipe de la Fondation Tandana. Tous les jours, pour chaque communauté, elle a réussi à rassembler 20 bénévoles, traducteurs et toutes les ressources et le matériel nécessaires sans le moindre problème. Compte tenu de la logistique et de l’éloignement des communautés, beaucoup de choses auraient pu mal tourner. Les membres de l’équipe étaient toujours joyeux et prêts à répondre à nos milliers de questions et nous ont très bien informés sur la population locale et la situation géographique entourant Otavalo. Il était évident que pour eux c’était plus qu’un travail et ils ont rendu cette expérience tellement exceptionnelle.

Christine (en turquoise) examine un enfant

Enfin, j’ai été très impressionnée par les bénévoles! Malgré les écarts d’âge (de 16 a 80 ans), les différences de cultures et d’origines et le fait qu’aucun d’entre eux ne se connaissaient, ils ont tous demontré un engagement profond, et ce dés le premier jour. Ils ont également fait preuve d’une grande détermination et ont tout fait pour que le travail soit mené à bien. Tellement de bonne volonté! J’ai à nouveau foi en l’humanité.
Je me souviendrai à jamais de cette expérience qui m’a transformée et je la recommande fortement.

Health Care Volunteer Vacation in Ecuador Opens A Volunteer’s Eyes

Rebecca (far left) working as a medical scribe for a doctor during the Health Care Volunteer Vacation

By Rebecca Lewinson

When I left Canada one week ago to work with The Tandana Foundation, I had no idea what to expect. I had different visions of what Ecuador would be like, and what the communities would be like, but nothing prepared me for the amount of learning, culture, and compassion that I would come to realize within the next week.

I have never met a community of people so proud of, and so rooted in their traditions as I have this week with The Tandana Foundation. During the first day, when we visited the Otavalango museum, we had the privilege of meeting several native Kichwa individuals who taught us not only about their traditions, but also the meanings behind some of them as well. Their wedding ceremonies not only involve traditions such as braiding the hair of the new groom to symbolize the wife caring for her husband, but the newlyweds also bathe one another in a mixture of water, roses, and stinging nettle, to symbolize not only the happy, “rosy” times of marriage, but also the painful, more difficult aspects as well.

Despite some of their funeral games bringing many of us to tears with laughter- an aspect of funerals mostly unknown to Western culture- their funeral games are also laced with compassion and support for the newly widowed individual, as the purpose behind many of these games is to allow the new widow/widower to laugh and enjoy themselves in a guilt-free way, and celebrate the life of their lost loved one.

The health care aspect of this trip was life-changing. Being a scribe, I was privileged to see and hear the encounters that the patients had with the Tandana physicians. Many of the people we saw had never been hospitalized, or even more surprising, had never seen a doctor before in their entire lives. Those who showed up to our clinic days were people who had made the choice to put a priority on their health. They took time off their work, or they took several hours to walk or travel to the clinic to be seen by a doctor for their ailments. It became obvious within the first day that the people we were seeing were not just patients. They were mothers, and fathers, and people who truly valued not only their traditions and culture, but also valued their families. Older individuals who had troubles were accompanied by their younger family members, who took time off just to ensure that their loved one got the health care that they needed and that they had a strong support system with them.

Being back in Canada now, I not only have a new value for our health system, but also for the privilege I had to take part in the Tandana Health Care Volunteer Vacation. It has opened my eyes to a new world, new cultures, and new perspectives on family, friends, and how others are treated. In this past week, I have seen first-hand how hard people will work to persevere, even in the hardest conditions. I have seen people who work all day, only to return home and work more to be able to support their families, and I have seen people who have very little donate as much as they can to the Tandana volunteers who came to help them. I have seen the value in sharing what little you may have, and even more so, by being able to participate with Tandana this week, I have seen Ecuador from a perspective that I never could have imagined.

Rebecca (far right) getting to know children at the clinic

Por Rebecca Lewinson

Cuando dejé Canadá hace una semana para trabajar con la Fundación Tandana, no tenía ni idea de que esperarme. Tenía diferentes visiones de cómo sería Ecuador, y de cómo serían las comunidades, pero nada me preparó para la cantidad de aprendizaje, cultura, y compasión que me rodearía durante la siguiente semana.

Nunca he conocido una comunidad de gente tan orgullosa de ella misma, y con tanto arraigo en sus tradiciones como lo he hecho esta semana con la Fundación Tandana. Durante el primer día, cuando visitamos el museo de Otavalango, tuvimos el privilegio de reunirnos con varios individuos nativos Kichwa quienes  no solo nos enseñaron sobre sus tradiciones, sino también nos explicaron sobre el significado tras ellas. Las ceremonias de matrimonio no solo involucran tradiciones como el trenzar el pelo del novio para simbolizar el cariño de la mujer por su marido, sino que los recién casados también se bañan en una mezcla de agua, rosas, e ortigas irritantes, para simbolizar no solo los momentos felices, rosas del matrimonio, sino también los dolorosos, los aspectos más difíciles a la vez.

A pesar de que algunos de sus juegos fúnebres nos llevaron a llorar de risa- una faceta de los funerales desconocido para la cultura occidental- sus juegos fúnebres también estaban teñidos de compasión y apoyo para el nuevo individuo viudo, pues el propósito detrás de muchos de estos juegos era permitir al viudo/viuda reír y que disfrutasen sin culpabilidad, y celebrar la vida de su ser querido perdido.

El aspecto de la sanidad de este viaje fue algo que cambia la vida. Siendo un copista, tuve el privilegio de ver y escuchar los encuentros que los pacientes tenían con los médicos de Tandana. Mucha de la gente que vimos jamás había sido hospitalizada, o algo incluso más sorprendente, jamás habían visto un doctor en su vida. Aquellos que vinieron a nuestros días de clínica eran gente que habían decido poner su salud como prioridad. Se ausentaron del trabajo, o tuvieron que caminar varios horas o viajar a la clínica para ver a un doctor por sus dolencias. Desde el primer día fue obvio que la gente que estábamos viendo no eran solo pacientes. Eran madres, y padres, y gente que de verdad valoraban tanto sus tradiciones y culturas como sus familias. Las personas más mayores con problemas iban acompañados por miembros más jóvenes de su familia, quienes prestaron su tiempo para asegurar que sus seres queridos obtuviesen los servicios sanitarios que necesitaban y que tuviesen un fuerte fuente de apoyo con ellos.

Estando ahora de vuelta en Canadá, no solo tengo otra concepción del valor de nuestro sistema sanitario, sino también del privilegio que tuve al formar parte de las Vacaciones de Voluntarios de Sanidad de Tandana. Me ha abierto los ojos a un nuevo mundo, nuevas culturas, y nuevas perspectivas sobre mi familia, amigos, y sobre cómo otros son tratados. En esta pasada semana, he visto de primera mano cuan duro trabaja la gente para perseverar, incluso en las condiciones más arduas. He visto gente que trabaja todo el día, para llegar a casa y trabajar más para lograr mantener a sus familias, y he visto a personas quienes teniendo muy poco, donan todo lo que pueden a los voluntarios de Tandana que vinieron a ayudarles. He visto los valores de compartir todo aquello que puedas tener, y aún más, por haber podido participar con Tandana esta semana, he visto Ecuador desde una perspectiva que nunca me podría haber imaginado.

Rebecca (izquierda) aprende sobre la vestimienta tradicional

Par Rebecca Lewinson

Quand, il y a une semaine, j’ai quitté le Canada pour travailler avec la fondation Tandana, je ne savais pas à quoi m’attendre. J’avais une certaine idée de ce que l’Equateur devait être mais, en réalité, rien ne m’avait préparé à ce que j’allais apprendre dans les prochaines semaines, ni à la compassion qui j’éprouverais alors.

Jamais, avant cette semaine passée avec la fondation Tandana,  je n’ai rencontré une communauté de personnes si fière et si attachée à ses traditions.  Le premier jour, alors que nous visitions le musée d’Otavalango, nous avons eu l’honneur de rencontrer plusieurs autochtones Quechuas qui nous ont parlé de leurs traditions et de leurs significations cachées.  Leurs cérémonies de mariage comprennent des traditions telles que le tressage des cheveux du jeune marié qui symbolise l’attention que porte la future femme pour son mari ou encore le bain matrimonial : les jeunes mariés se nettoient mutuellement dans une eau faite d’un mélange de roses et d’orties piquantes, symbole des bons moments que partage un couple mais aussi des moments difficiles.

Non seulement certains de leurs jeux funéraires nous firent pleurer de rire, un aspect des funérailles inconnu de la culture occidentale, mais ces jeux sont surtout emprunts de compassion et ont pour but d’aider la personne nouvellement veuve. En effet, la vocation de la plupart de ces jeux est de permettre à la veuve ou au veuf de rire et de s’amuser sans culpabilité, tout en honorant la vie de leur personne qui les a quittés.

L’aspect sanitaire de ce voyage a été bouleversant. Etant scribe, j’ai eu la chance d’assister aux rencontres entre les patients et les médecins qui travaillent pour Tandana. Beaucoup de personnes n’avaient jamais été hospitalisées de leur vie, ni même auscultées par un médecin. Ceux qui se sont rendus à nos consultations ont pris la décision de faire de leur santé une priorité. Ils ont pris des congés, ont parfois marché plusieurs heures pour pouvoir venir et être vu par un docteur. Cela m’a paru évident, dès le premier jour, que ces personnes n’étaient pas juste des patients mais des mères, des pères et des personnes qui ont confiance en leurs traditions mais qui chérissent aussi leur famille. Les personnes les plus âgées étaient accompagnées par les membres de la famille les plus jeunes. Ces derniers ont pris le temps de s’assurer que les personnes qu’ils aiment reçoivent les soins nécessaires et qu’ils bénéficient d’un système solide d’aide.

De retour au Canada, je porte un regard nouveau sur notre système de santé et je suis reconnaissant  d’avoir eu la chance de participer à cette mission bénévole. J’ai découvert une nouvelle culture et cela a changé le regard que je porte sur ma famille, mes amis et comment on traite les autres. Lors de cette semaine j’ai vu de mes yeux la persévérance et l’endurance de beaucoup de personnes. J’ai vu des personnes qui travaillent toute la journée, et qui, après être rentrées à la maison, travaillent encore plus, de manière à pouvoir aider leur famille. J’ai vu des personnes qui ont si peu et qui donnent autant qu’il leur est possible à la fondation Tandana, qui est pourtant là pour les aider, eux.  J’ai compris l’intérêt de partager, même si c’est peu, mais surtout, en ayant participé à une des missions de Tandana, j’ai découvert l’Equateur d’une manière que je n’aurais jamais soupçonné.

Rebecca (à gauche) avec une nouvelle amie