Mix of Traditional and Western Medicine

Joanna working in the lab during a health care volunteer vacation

By Joanna Caldwell

During one of my first days working with the Tandana Foundation, I went to a foundation in Otavalo called Vista Para Todos with a few patients to see an ophthalmologist. The patients’ eyes were burning and itching, and the doctor prescribed each of them the same medicine and also recommended they wash their face with “agua de manzanilla.” I wanted to know what this secondary treatment was, so when I got home, I immediately looked up the word to find it meant chamomile. “Chamomile?” I thought to myself. Why would the ophthalmologist recommend chamomile water? This was the first experience I had with the mix of traditional and western medicine, something very prominent in health care here in Otavalo, Ecuador and the surrounding areas.

A few weeks later, I got sick with something that I diagnosed as traveler’s diarrhea. My host mom here diagnosed it as “mal aire” (bad air), which I had caught from climbing the avocado tree without asking permission. By the way, now that the tree knows me, I can climb it with no risk of catching mal aire.

As the health intern, I was fascinated by the mix between treatments that derive from long-practiced ceremonies or long-used medicinal plants versus treatments that derive from western medicine, many of which were tested in clinical trials that may or may not provide more proof than hundreds of years of successful practice. For example, for my illness, I both took Imodium and was cured by my mom through a procedure that involved rubbing an egg all over my body to soak up the bad air and ended with me spitting three times on the egg and giving her a coin so she didn’t catch bad air from me. The part that was most powerful to me was that throughout, she was gagging and saying that I had “mucho mal aire” (so much bad air). This physical reaction to something that I couldn’t see or really even feel shocked me. At the time I felt guilty that my bad air had affected my mom so forcefully, but I just did as I was told and rested without seeing anyone else that night. In the morning, I did feel better (although later that day and the rest of the week I think I re-caught the bad air)

Joanna (right) with her host sister

. My host sister told me to drink aguita de oregano, another treatment that I had never heard of ‘sfor stomach problems. After my Internet search, though, I believed in the powers of oregano tea completely and even made it for myself a few weeks ago for stomach problems (despite my disinterest in oregano and the fact that it made my thermos taste like oregano for two days after). Oregano-tasting coffee is not my jam. I don’t recommend it.

I was drinking this flavorful coffee the same week I had my third encounter with the mix of traditional and western medicine here. We had a group of doctors and other volunteers here and were going to far-away communities every morning to offer medical care. In the afternoon we found ourselves guided by a woman of about 50 or 60 telling us about one of her patients who she would cure with the herbs she collected along our hike through the woods. She told us about her passion for learning about the medicine that her ancestors practiced, and as we walked, she told us about the different healing qualities that each plant has. “This plant is good for stress,” she would say, or “This one we use to get rid of bad energy.”

As someone who for a long time wanted to go into medicine, but recently has been much more interested in community health and even anthropology, the juxtaposition of a morning providing western medicine and an afternoon of being taught about medicinal plants was perfect. Our time here is not based on a “we will rescue you” mindset. We are not here to “save” anyone. Instead, we are here to cultivate mutual respect and admiration. We are also here to learn. The people who invite us into their communities give just as much to us as we give to them, and one of the most important things we do here is honor the exchange of knowledge and respect their well-founded traditions. I hope that the doctors that were here during this trip realized the importance of traditional medicine and were inspired to learn more. The communities here have adapted the most helpful medical practices of more than one culture. I have already learned an incredible amount about medicine that I can use going forward, and I hope to learn more from these new ways of understanding healing medicine.

 

An Ecuadorian women showing a medicinal plant that helps individuals when they are out of breath

Por  Joanna Caldwell

Durante uno de mis primeros días trabajando con la Fundación Tandana, fui a una fundación en Otavalo con pocos pacientes, llamada Vista Para Todos, para ver al oftalmólogo. Los ojos de los pacientes abrasaban y picaban, el doctor les prescribió a cada uno de ellos la misma medicina, y también les recomendó que se lavaran su cara con agua de manzanilla. Yo quería saber qué era el segundo tratamiento, así que cuando llegué a casa, inmediatamente busqué la palabra y encontré el significado manzanilla. ¿Manzanilla? Pensé en mi, ¿Por qué el oftalmólogo recomendaría agua de manzanilla? Esta fue la primera experiencia que tuve con la combinación de medicina tradicional y occidental, algo muy notorio en el cuidado de la salud aquí en Otavalo, Ecuador, y en áreas circundantes.

Unas pocas semanas más tarde, me puse enferma de algo que diagnostiqué como la diarrea del viajero. Mi madre de acogida lo diagnosticó como «mal aire», del cual me había contagiado por trepar al árbol del aguacate sin pedir permiso. Por cierto, ahora que el árbol me conoce, puedo treparlo sin riesgo de contagiarme de mal aire.

Como residente en prácticas, estaba fascinada por la combinación entre tratamientos que provienen de ceremonias practicadas de antaño o de plantas medicinales utilizadas desde hace mucho tiempo, frente a tratamientos que provienen de la medicina occidental, muchos de los cuales han sido evaluados con ensayos clínicos, que pueden o no, aportar más evidencias que cientos de años de prácticas satisfactorias. Por ejemplo, para mi enfermedad, para ambas tomé Imodium, y me curó mi madre a través del método que implicaba frotar un huevo por todo mi cuerpo para absorber el mal aire, y terminaba escupiendo tres veces al huevo y dándole a ella una moneda, así no se le contagiaba el mal aire. La parte que para mí fue más intensa, fue que durante el proceso, ella se atragantaba y decía que tenía «mucho mal aire». Esta reacción física a algo que no podía ver o sentir, me aturdía. En aquel momento, me sentí culpable de que el mal aire hubiera afectado tan violentamente a mi madre, pero simplemente hice lo que se me dijo y descansé sin ver a nadie más esa noche. Por la mañana, me sentí mejor (aunque después de ese día y el resto de la semana pensé que había vuelto a coger el mal aire). Mi hermana de acogida me dijo que bebiera agüita de orégano, otro tratamiento para los problemas estomacales del que nunca había oído hablar. Después de mi búsqueda en internet, pensé: «creo en los poderes del té de orégano completamente» e incluso me lo hice unas pocas semanas atrás para problemas estomacales (a pesar de mi desinterés por el orégano y por el hecho de que hiciera que mi termo supiese a orégano durante dos semanas). El café con sabor a orégano no me deleita. No lo recomiendo.

Estuve bebiendo este café lleno de sabor, la misma semana que tuve mi tercer encuentro con la combinación de medicina tradicional y occidental. Aquí, tuvimos un grupo de médicos y otros voluntarios que iban a comunidades lejanas cada mañana, para ofrecer cuidado médico. Por la tarde, nos guió una mujer de unos cincuenta o sesenta años, y nos contó que uno de sus pacientes se había curado con hierbas que ella había recogido durante nuestra caminata por el bosque. Nos contó sobre su pasión por aprender la medicina que sus antepasados practicaban, y así como andaba, nos contaba las diferentes cualidades curativas que cada planta tenía. Decía: «esta planta es buena para el estrés» o «esta la utilizamos para deshacernos de la mala energía».

Como alguien que por un largo periodo de tiempo quiere entrar en medicina, pero recientemente se ha interesado más en la salud de la comunidad e incluso la antropología, la yuxtaposición de una mañana aportando medicina occidental y una tarde siendo enseñada sobre plantas medicinales, fue perfecta. Nuestro tiempo aquí no se basó en actitudes de «te rescataremos». No estamos aquí para «salvar» a nadie. En lugar de esto, estamos aquí para cultivar respeto mutuo y admiración. También estamos aquí para aprender. La gente que nos invitó a sus comunidades, nos dio tanto como nosotros les dimos a ellos, y una de las cosas más importantes que hacemos aquí, es apreciar el intercambio de conocimientos y respeto con sus tradiciones fundadas. Espero que los médicos que estuvieron aquí durante este viaje, se dieran cuenta de la importancia de la medicina tradicional y se inspiraran en aprender más. Aquí, las comunidades han adaptado las prácticas medicinales más útiles de más de una cultura. Ya he aprendido una cantidad increíble sobre medicina que puedo utilizar yendo hacia adelante y espero aprender más de estas nuevas maneras de comprender la medicina curativa.

Joanna (izquierda) con un miembro del personal de Tandana durante una vacación de voluntarios de la salud

Par Joanna Caldwell

Lors de l’un de mes premiers jours avec la Fondation Tandana, je suis allée dans un centre médical à Otavalo appelé Vista Para Todos, avec deux patients, pour consulter un ophtalmologiste. Les patients se plaignaient de sensations de brûlure des yeux accompagnées de démangeaisons. Le médecin leur prescrit le même médicament et recommanda également qu’ils se lavent le visage avec de l’ « agua de manzanilla. » Comme je voulais savoir ce que cela signifiait, je regardai la signification en rentrant chez moi et découvris que cela signifiait camomille. « Camomille ? » Je me mis à réfléchir. Pourquoi l’ophtalmologiste recommande t-il de l’eau de camomille ? C’était la première fois que j’assistais à la prescription d’un traitement combinant médecines traditionnelles et occidentales, un phénomène très important ici à Otavalo, en Ecuador et dans les régions avoisinantes.

Quelques semaines plus tard, je tombai malade. Je me diagnostiquai comme atteinte de la diarrhée du voyageur. La mère de mon hôte qualifia ma maladie de « mal aire » (mauvais air), que j’aurais attrapé en escaladant l’avocatier sans demander la permission. N’ayez crainte, maintenant que l’arbre s’est habitué à ma présence, je peux l’escalader sans risque d’attraper le «mal aire».

Étant stagiaire en santé, cela fût très intéressant d’assister à l’association de ces différentes formes de médecines avec d’un côté des traitements dont les origines sont anciennes (cérémonies ou plantes médicinales) et de l’autre des traitements prisés par la médecine occidentale, testés dans des cliniques. Les résultats de ces tests constituent-ils de meilleures preuves que des centaines d’années de pratique réussie? Ainsi, lorsque je tombai maladie, je pris de l’Imodium tout en étant soignée par ma mère. Elle frictionna un œuf sur mon corps, de manière à ce qu’il s’imprègne du mauvais air. Et, pour terminer le traitement  je crachai trois fois sur l’œuf et offris une pièce de monnaie, pour éviter qu’elle soit contaminée par ma maladie. Je fus frappé par deux choses: le fait que, pendant le traitement, ma mère se soit bâillonnée et qu’elle me dise atteinte de « mucha mal aire » (beaucoup de mauvais air). La réaction physique que j’éprouvais pour quelque chose d’invisible et d’imperceptible était bien réelle. Je me sentais coupable car mon mauvais air avait fortement impressionné ma mère. Je fis ce que l’on me demanda: je restai seule toute la nuit. Au matin, je me sentais bien mieux (bien que plus tard ce jour-là et le reste de la semaine je pense que avoir été de nouveau atteinte de mauvais air). Ma sœur d’accueil me dit de boire de « l’aguita de origan », un autre traitement pour les maux d’estomac, dont je n’avais jamais entendu parler. Après avoir fait des recherches sur Internet, j’ai complétement confiance dans les pouvoirs de thé à l’origan. J’en ai même fait il y a quelques semaines pour soigner mes problèmes d’estomac (malgré mon indifférence pour l’origan et le fait qu’il parfume mon thermos pour plusieurs jours). Le gout d’origan dans le café n’est pas ma tasse de thé. Je ne vous le recommande pas.

Je buvais ce même savoureux café, lorsque je fis pour la troisième fois l’expérience de la combinaison de la médecine traditionnelle et occidentale. Nous avions un groupe composé de médecins ainsi que d’autres bénévoles et nous rendions visite à des communautés éloignées, tous les matins, pour offrir des soins médicaux. Un l’après-midi, une femme d’environ 50 ou 60 ans nous parla de l’un de ses patients qu’elle avait guéri grâce à des herbes cueillies pendant notre randonnée dans les bois. Elle nous parla de sa passion pour l’apprentissage de la médecine pratiquée par ses ancêtres, et pendant que nous marchions, elle nous expliqua les bienfaits de chaque plante. « Cette plante est bonne pour le stress », nous dit-elle, ou encore « celle-ci nous permet de vous débarrasser de la mauvaise énergie. »

J’ai, depuis longtemps, souhaité étudier la médecine, mais, récemment, j’ai développé un intérêt pour la santé communautaire et l’anthropologie. Étudier le matin la médecine occidentale et l’après-midi les plantes médicinales fut donc parfait pour moi. Le temps que nous passons ici ne doit pas être limité à une fonction salvatrice.  Car «sauver» les gens n’est pas la raison de notre visite. Nous sommes ici pour cultiver l’admiration et le respect mutuel. Nous sommes ici pour apprendre. Ces personnes qui nous invitent dans leurs communautés  nous apporte autant que nous leurs apportons, et il est important que nous honorerions cet échange de connaissances et que nous respections leurs traditions. J’espère que les médecins qui étaient ici au cours de ce voyage se sont rendu compte de l’importance de la médecine traditionnelle et qu’ils chercheront à savoir plus. Ces communautés ont enrichi leurs pratiques médicales multiculturelles, au fil du temps. J’ai beaucoup appris sur la médecine que je souhaite utiliser plus tard, et j’espère continuer mon apprentissage grâce à ces nouvelles perspectives.

Joanna (à gauche) avec un bénévole pendant les vacances de bénévoles en soins de santé

Experience in Ecuador Solidifies a Participant’s Desire to Volunteer

Don (right) with another volunteer in Ecuador

By Don Gustafson

My story actually begins in the spring of 2016 when my wife Mindy returned from her first trip to Ecuador as a volunteer for Tandana’s Health Care Volunteer Vacation. It was all she could talk about for weeks (months) to come. She was so excited about her experience that she immediately committed to continue her support of The Tandana Foundation with donations of supplies and future volunteer trips.

Now move ahead to the winter of 2016.  Mindy was planning for another health care trip in 2017, and learned that her daughter and niece would not join her as they did in 2016.   So, she turned to me and said “You’re going with me to Ecuador.” I thought about it for only a moment, and simply stated “sure.” How could I refuse since her previous trip brought her such joy and personal satisfaction? I knew I was going to be out of my comfort zone because I really had never done anything like this trip, but I was quite confident that I could be helpful to Tandana in some small way.  More importantly, I believed that I could help the people of the five communities that we were going to visit.

I expected that my role on the trip would be as a handyman of some kind – swinging a hammer or paint brush around — but that is not where my “skills” were needed. Instead, I was selected to be the “Provider’s Assistant” (a candy striper for those old enough to remember that term). I must say that I experienced a wide array of emotions as I pondered how this was going to go on the first day. But once we arrived in Larcacunga and I saw the children playing as we were unloading the bus, my mind was set at ease and I knew that this was going to be fun and not work! The anticipatory anxiety was gone, but then real “controlled chaos” began as the clinic day got underway.  Despite the language barrier (which was dispatched by the hordes of Spanish speaking staffers), the day was long but fulfilling.

I walked into the dental clinic to witness my wife be completely in love with each moment she shared with each child. I knew then that we were going to gain more from our experience than all of the people we were helping in the five communities combined. (And we did!)

I am grateful that I could participate with such wonderful, caring people. I hope that in some small way I have made their experience a better one by being enthusiastic, engaged, and humorous. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, and others – you are rock stars! The depth and breadth of services you currently bring to Ecuador is overwhelming to me, and clearly you intend to expand your efforts even further in the years to come.

As I write this blog, my retirement is a mere few weeks away. I have always intended to do volunteer work once I retire, and this experience has only solidified that desire. My experience with Tandana’s HCVV21 was educational, fun, and, rewarding, and was just the beginning of my “next phase”.  I look forward to other opportunities to “give back”!

Don (izquierda) con un miembro del personal de Tandana

Por Don Gustafson

Mi historia realmente comienza en la primavera de 2016 cuando mi esposa Mindy regresó de su primer viaje a Ecuador como voluntaria para HCVV19 de Tandana. Solo hablaba de este asunto durante semanas y meses. Ella estaba tan entusiasmada con su experiencia que ella inmediatamente se comprometió a continuar su apoyo a la Fundación Tandana con donaciones de suministros y futuros viajes voluntarios.

En el invierno de 2016, Mindy estaba planeando voluntariado para HCVV21 en 2017, y se enteró de que su hija y sobrina no se unirían a ella como lo hicieron en 2016. Así que, se volvió hacia mí y me dijo: “Te vienes a Ecuador conmigo”. Pensé en ello por un momento, y simplemente dije “claro que sí”. Cómo podía negarme ya que su viaje anterior le había traído tanta alegría y satisfacción personal. Yo sabía que iba a estar fuera de mi zona de confort porque realmente nunca había hecho nada como este viaje, pero estaba bastante seguro de que podría ser útil a Tandana de alguna manera. Más importante aún, creía que podía ayudar a las personas de las cinco comunidades que íbamos a visitar.

Yo esperaba que mi papel en el viaje sería como unas manitas de algún tipo – con un martillo o brocha de pintar – pero eso no es donde mis “habilidades” eran necesarias. En cambio, fui seleccionado para ser el “Asistente del Médico ” (un voluntario del hospital “candy striper” para aquellos de edad suficiente para recordar ese término). Debo decir que experimenté una amplia gama de emociones de cómo iba a ir el primer día. Pero una vez que llegamos a Larcacunga y vi a los niños jugando cuando estábamos descargando el autobús, mi mente se relajó y sabía que iba a ser divertido y no trabajo! La ansiedad había desaparecido, pero entonces el verdadero “caos controlado” comenzó cuando el día de la clínica se puso en marcha. A pesar de la barrera del idioma (de tanto personal de habla hispana), el día fue largo pero satisfactorio.

Entré en la clínica dental para presenciar a mi esposa estar completamente enamorada de cada momento que compartía con cada niño. Yo sabía entonces que íbamos a ganar mucho de nuestra experiencia que todas las personas que estábamos ayudando en las cinco comunidades juntas. (Y lo conseguimos!)

Estoy agradecido de poder participar con gente tan maravillosa y cariñosa. Espero que de alguna forma haya hecho su experiencia mejor por ser entusiasta, comprometido y simpático. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, y otros – ¡sois estrellas del rock! La profundidad y la amplitud de los servicios que actualmente aportan a Ecuador me abruman, y claramente tienen la intención de expandir sus esfuerzos aún más en los próximos años.

Mientras escribo este blog, mi jubilación está muy cerca en un par de semanas. Siempre he tenido la intención de hacer trabajo voluntario una vez que me jubile, y esta experiencia sólo ha justificado ese deseo. Mi experiencia con el HCVV21 de Tandana fue educativa, divertida y gratificante, y fue sólo el comienzo de mi “próxima fase”. Espero otras oportunidades para “dar cosas buenas”!

 

Don (à gauche) avec un autre volontaire

Par Don Gustafson

Mon histoire commence en fait au printemps 2016 quand ma femme Mindy est revenue de son premier voyage en Equateur. Elle s’y était rendue en tant que bénévole dans le cadre du projet HCVV19 de Tandana. Elle n’arrivait pas à parler d’autre chose pendant des semaines (des mois). Cette expérience l’a tellement enthousiasmée qu’elle s’est engagée immédiatement à continuer son soutien à la Fondation Tandana avec des dons de vivres et de prochains voyages en tant que bénévole.

Maintenant, faisons défiler jusqu’à l’hiver 2016. Mindy planifiait pour son HCVV21 de 2017, et a appris que sa fille et sa nièce ne pourraient pas l’accompagner comme elles l’avaient fait en 2016. Alors elle s’est tournée vers moi et elle a dit : “Tu vas venir avec moi en Equateur.” Je n’y ai réfléchi qu’un court moment, avant de simplement répondre : “Bien sûr.” Comment pouvais-je lui dire non alors que le voyage précédent lui avait apporté tant de joie et d’épanouissement personnel ? Je savais que j’allais sortir de ma zone de confort car je n’avais jamais fait quoique ce soit de ressemblant à ce voyage, mais j’étais confiant que mes modestes compétences pourraient être utiles à Tandana. Surtout, j’étais persuadé que je pouvais aider les cinq communautés auxquelles nous rendions visite.

Je pensais que mon rôle là-bas serait d’être une sorte d’homme à tout faire – faire jouer du marteau ou peindre là où c’était nécessaire – mais ce n’était pas dans ce domaine que mes “compétences” étaient requises. On a plutôt choisi de m’instituer “Assistant en soins” (une infirmière bénévole ou ‘candy striper’ pour ceux qui sont assez âgés pour se souvenir de cette appellation). Je dois dire que j’ai ressenti tout un éventail d’émotions tandis que j’essayais d’imaginer comment serait ma première journée. Mais une fois arrivé à Larcacunga, quand j’ai vu les enfants jouer tandis que nous descendions du bus, je me suis détendu et j’ai su que j’allais m’amuser et non pas travailler! L’angoisse de l’anticipation était partie, mais le vrai “chaos organisé” a débuté quand la clinique de jour s’est mise à fonctionner. Malgré le barrage des langues (rompu par les hordes d’employés hispanophones), la journée a été longue mais gratifiante.

Je suis allé dans la clinique dentaire pour voir ma femme aimant intensément chaque moment passé avec chacun des enfants. J’ai su que nous allions obtenir davantage de notre expérience que toutes les personnes que nous aidions dans l’ensemble des cinq communautés. (Et c’est ce qui s’est passé !).

Je suis reconnaissant d’avoir pu travailler avec des gens si formidables et bienveillants. J’espère que j’ai pu rendre leur expérience un tant soit peu meilleure en étant enthousiaste, actif et drôle. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, et les autres – vous êtes des stars! L’étendue et la richesse des services que vous apportez à l’Equateur me dépassent, et il semblerait bien que vous comptez accroître vos efforts dans les années à venir.

A l’heure où j’écris ce blog, ma retraite arrive dans quelques semaines seulement. J’ai toujours voulu faire du bénévolat une fois retraité, et cette expérience a seulement renforcé ce souhait. Mon expérience avec le projet HCVV21 de Tandana a été instructive, amusante et enrichissante, et constitue seulement le début de ma “prochaine étape”. J’espère avoir d’autres occasions de “vous rendre la pareille”!

Warmth, Energy, and Good Will Stand Out

Christine with a new friend in Ecuador

by Christine Dennison.

As I reflect on my recent experience on a Health Care Volunteer vacation in Ecuador with The Tandana Foundation, my thoughts are settling around three themes.

Firstly I was overcome by the warmth and kindness we experienced in the communities – realizing that we must be as strange to them as extraterrestrials  (our size, dress, language and behavior).

a delicious lunch

Each community greeted us with warm handshakes, smiles, and home cooked lunches.  The kids were adorable, running up to meet the bus when we arrived and making us laugh all day.  Despite having so little material possessions (according to our standards anyway) they were happy, playful, and well-adjusted.  The adults were open to our western medicine all the while continuing to consult with, and trust in, their local shamans.

Secondly, I was amazed by the energy and enthusiasm of the Tandana team.  They somehow managed to get 20 volunteers, translators and all needed supplies, to a new community each day without a hitch.  Given the logistics, and the remoteness of the communities, there was a multitude of things that could have gone wrong, but absolutely nothing did.  All team members were always cheerful, answered all of our million questions  and offered tons of useful information on the local people and the geographic area surrounding Otavalo.  It was obviously much more than a job to each of them, they added so much value to the experience.

Christine (in turquoise) measuring a child

Finally, I was so impressed by the volunteers!  Despite our range in ages (from 16 to 80), the fact that most had not previously met, and our wide variety of backgrounds, from day one, each demonstrated a strong commitment, a “can do” positive attitude, and did what it took to get the job done.  So much good will! My faith in humanity is restored.

I will always remember, and have been forever changed by, the experience and would highly recommend it.

 

Por Christine Dennison.

Mientras reflexiono sobre mi reciente experiencia durante las vacaciones de servicio voluntario de asistencia sanitaria en Ecuador con la Fundación Tandana, mis pensamientos se agrupan en torno a tres temas.

Primero, me sentí inundada por la calidez y bondad que experimentamos en las comunidades. Nos dimos cuenta de que debíamos ser tan extraños como extraterrestres para ellos (considerando nuestros tamaños, vestimentas, lenguaje y comportamiento). Cada comunidad nos saludó con cálidos apretones de manos, sonrisas y comidas caseras.

Niños de la comunidad

Los niños eran adorables, corrieron al encuentro del autobús cuando llegamos y nos hicieron reír durante todo el día. A pesar de tener tan pocas posesiones materiales (según nuestros criterios), se veían felices, juguetones y bien adaptados. Los adultos se mostraron abiertos a nuestra medicina occidental, al tiempo que continuaban consultando y confiando en sus chamanes locales.

En segundo lugar, me sorprendió la energía y el entusiasmo del equipo de Tandana. De alguna manera y sin dificultades, lograron reclutar veinte voluntarios, traductores y todos los suministros necesarios para una comunidad nueva cada día. Dada la logística y la lejanía de las comunidades, había una infinidad de cosas que podían salir mal, pero absolutamente ninguna ocurrió. Todos los miembros del equipo estaban siempre contentos, respondían a los millones de preguntas que teníamos los voluntarios y ofrecían toneladas de información útil sobre los habitantes locales y el área geográfica que rodea Otavalo. Era, obviamente, mucho más que un trabajo para cada uno de ellos, y su disposición  agregó mucho más valor a la experiencia.  

Christine (en turquesa) trabajando con una enfermera del MSP

Por último, ¡quedé tan impresionada por los voluntarios! A pesar del amplio espectro en nuestras edades (de 16 a 80), del hecho de que la mayoría no se conocía de antes y de nuestra amplia diversidad de procedencias, desde el primer día cada uno demostró un fuerte compromiso, una positiva actitud de “se puede hacer”, e hizo lo imposible para lograr que las cosas se hicieran. ¡Cuánta buena voluntad! Recuperé mi fe en la humanidad.

Siempre recordaré esta experiencia que me ha cambiado para siempre. La recomendaría sin dudar.

 

Par Christine Dennison.

Lorsque je repense à ma récente expérience passée en Equateur grâce à la Fondation Tandana en tant que travailleuse bénévole de santé, trois point ressortent.

 

Membres de la communauté

Premièrement, la convivialité et la gentillesse que les communautés ont montrées à notre égart m’ont beaucoup touchée. Nous devions être aussi étranges qu’ extraterrestres (notre corpulence, nos tenues vestimentaires, notre langue et notre comportement). Chaque communauté nous ont accuellis en nous serrant chaleureusement les mains, avec de grands sourires et un repas preparé. Les enfants étaient adorables, ils ont couru jusqu’à nous lorsque le bus est arrivé et nous ont fait rire toute la journée. Malgré le fait que nous n’étions pas beaucoup chargés (d’aprés nos standards) ils étaient heureux, joueurs et éduqués. Les adultes étaient ouverts à notre médecine occidentale tout en continuant à consulter et croire à leurs shamans.

Deuxièmement, j’ai été touchée par l’enthousiasme et l’énergie de l’équipe de la Fondation Tandana. Tous les jours, pour chaque communauté, elle a réussi à rassembler 20 bénévoles, traducteurs et toutes les ressources et le matériel nécessaires sans le moindre problème. Compte tenu de la logistique et de l’éloignement des communautés, beaucoup de choses auraient pu mal tourner. Les membres de l’équipe étaient toujours joyeux et prêts à répondre à nos milliers de questions et nous ont très bien informés sur la population locale et la situation géographique entourant Otavalo. Il était évident que pour eux c’était plus qu’un travail et ils ont rendu cette expérience tellement exceptionnelle.

Christine (en turquoise) examine un enfant

Enfin, j’ai été très impressionnée par les bénévoles! Malgré les écarts d’âge (de 16 a 80 ans), les différences de cultures et d’origines et le fait qu’aucun d’entre eux ne se connaissaient, ils ont tous demontré un engagement profond, et ce dés le premier jour. Ils ont également fait preuve d’une grande détermination et ont tout fait pour que le travail soit mené à bien. Tellement de bonne volonté! J’ai à nouveau foi en l’humanité.
Je me souviendrai à jamais de cette expérience qui m’a transformée et je la recommande fortement.

Health Care Volunteer Vacation in Ecuador Opens A Volunteer’s Eyes

Rebecca (far left) working as a medical scribe for a doctor during the Health Care Volunteer Vacation

By Rebecca Lewinson

When I left Canada one week ago to work with The Tandana Foundation, I had no idea what to expect. I had different visions of what Ecuador would be like, and what the communities would be like, but nothing prepared me for the amount of learning, culture, and compassion that I would come to realize within the next week.

I have never met a community of people so proud of, and so rooted in their traditions as I have this week with The Tandana Foundation. During the first day, when we visited the Otavalango museum, we had the privilege of meeting several native Kichwa individuals who taught us not only about their traditions, but also the meanings behind some of them as well. Their wedding ceremonies not only involve traditions such as braiding the hair of the new groom to symbolize the wife caring for her husband, but the newlyweds also bathe one another in a mixture of water, roses, and stinging nettle, to symbolize not only the happy, “rosy” times of marriage, but also the painful, more difficult aspects as well.

Despite some of their funeral games bringing many of us to tears with laughter- an aspect of funerals mostly unknown to Western culture- their funeral games are also laced with compassion and support for the newly widowed individual, as the purpose behind many of these games is to allow the new widow/widower to laugh and enjoy themselves in a guilt-free way, and celebrate the life of their lost loved one.

The health care aspect of this trip was life-changing. Being a scribe, I was privileged to see and hear the encounters that the patients had with the Tandana physicians. Many of the people we saw had never been hospitalized, or even more surprising, had never seen a doctor before in their entire lives. Those who showed up to our clinic days were people who had made the choice to put a priority on their health. They took time off their work, or they took several hours to walk or travel to the clinic to be seen by a doctor for their ailments. It became obvious within the first day that the people we were seeing were not just patients. They were mothers, and fathers, and people who truly valued not only their traditions and culture, but also valued their families. Older individuals who had troubles were accompanied by their younger family members, who took time off just to ensure that their loved one got the health care that they needed and that they had a strong support system with them.

Being back in Canada now, I not only have a new value for our health system, but also for the privilege I had to take part in the Tandana Health Care Volunteer Vacation. It has opened my eyes to a new world, new cultures, and new perspectives on family, friends, and how others are treated. In this past week, I have seen first-hand how hard people will work to persevere, even in the hardest conditions. I have seen people who work all day, only to return home and work more to be able to support their families, and I have seen people who have very little donate as much as they can to the Tandana volunteers who came to help them. I have seen the value in sharing what little you may have, and even more so, by being able to participate with Tandana this week, I have seen Ecuador from a perspective that I never could have imagined.

Rebecca (far right) getting to know children at the clinic

Por Rebecca Lewinson

Cuando dejé Canadá hace una semana para trabajar con la Fundación Tandana, no tenía ni idea de que esperarme. Tenía diferentes visiones de cómo sería Ecuador, y de cómo serían las comunidades, pero nada me preparó para la cantidad de aprendizaje, cultura, y compasión que me rodearía durante la siguiente semana.

Nunca he conocido una comunidad de gente tan orgullosa de ella misma, y con tanto arraigo en sus tradiciones como lo he hecho esta semana con la Fundación Tandana. Durante el primer día, cuando visitamos el museo de Otavalango, tuvimos el privilegio de reunirnos con varios individuos nativos Kichwa quienes  no solo nos enseñaron sobre sus tradiciones, sino también nos explicaron sobre el significado tras ellas. Las ceremonias de matrimonio no solo involucran tradiciones como el trenzar el pelo del novio para simbolizar el cariño de la mujer por su marido, sino que los recién casados también se bañan en una mezcla de agua, rosas, e ortigas irritantes, para simbolizar no solo los momentos felices, rosas del matrimonio, sino también los dolorosos, los aspectos más difíciles a la vez.

A pesar de que algunos de sus juegos fúnebres nos llevaron a llorar de risa- una faceta de los funerales desconocido para la cultura occidental- sus juegos fúnebres también estaban teñidos de compasión y apoyo para el nuevo individuo viudo, pues el propósito detrás de muchos de estos juegos era permitir al viudo/viuda reír y que disfrutasen sin culpabilidad, y celebrar la vida de su ser querido perdido.

El aspecto de la sanidad de este viaje fue algo que cambia la vida. Siendo un copista, tuve el privilegio de ver y escuchar los encuentros que los pacientes tenían con los médicos de Tandana. Mucha de la gente que vimos jamás había sido hospitalizada, o algo incluso más sorprendente, jamás habían visto un doctor en su vida. Aquellos que vinieron a nuestros días de clínica eran gente que habían decido poner su salud como prioridad. Se ausentaron del trabajo, o tuvieron que caminar varios horas o viajar a la clínica para ver a un doctor por sus dolencias. Desde el primer día fue obvio que la gente que estábamos viendo no eran solo pacientes. Eran madres, y padres, y gente que de verdad valoraban tanto sus tradiciones y culturas como sus familias. Las personas más mayores con problemas iban acompañados por miembros más jóvenes de su familia, quienes prestaron su tiempo para asegurar que sus seres queridos obtuviesen los servicios sanitarios que necesitaban y que tuviesen un fuerte fuente de apoyo con ellos.

Estando ahora de vuelta en Canadá, no solo tengo otra concepción del valor de nuestro sistema sanitario, sino también del privilegio que tuve al formar parte de las Vacaciones de Voluntarios de Sanidad de Tandana. Me ha abierto los ojos a un nuevo mundo, nuevas culturas, y nuevas perspectivas sobre mi familia, amigos, y sobre cómo otros son tratados. En esta pasada semana, he visto de primera mano cuan duro trabaja la gente para perseverar, incluso en las condiciones más arduas. He visto gente que trabaja todo el día, para llegar a casa y trabajar más para lograr mantener a sus familias, y he visto a personas quienes teniendo muy poco, donan todo lo que pueden a los voluntarios de Tandana que vinieron a ayudarles. He visto los valores de compartir todo aquello que puedas tener, y aún más, por haber podido participar con Tandana esta semana, he visto Ecuador desde una perspectiva que nunca me podría haber imaginado.

Rebecca (izquierda) aprende sobre la vestimienta tradicional

Par Rebecca Lewinson

Quand, il y a une semaine, j’ai quitté le Canada pour travailler avec la fondation Tandana, je ne savais pas à quoi m’attendre. J’avais une certaine idée de ce que l’Equateur devait être mais, en réalité, rien ne m’avait préparé à ce que j’allais apprendre dans les prochaines semaines, ni à la compassion qui j’éprouverais alors.

Jamais, avant cette semaine passée avec la fondation Tandana,  je n’ai rencontré une communauté de personnes si fière et si attachée à ses traditions.  Le premier jour, alors que nous visitions le musée d’Otavalango, nous avons eu l’honneur de rencontrer plusieurs autochtones Quechuas qui nous ont parlé de leurs traditions et de leurs significations cachées.  Leurs cérémonies de mariage comprennent des traditions telles que le tressage des cheveux du jeune marié qui symbolise l’attention que porte la future femme pour son mari ou encore le bain matrimonial : les jeunes mariés se nettoient mutuellement dans une eau faite d’un mélange de roses et d’orties piquantes, symbole des bons moments que partage un couple mais aussi des moments difficiles.

Non seulement certains de leurs jeux funéraires nous firent pleurer de rire, un aspect des funérailles inconnu de la culture occidentale, mais ces jeux sont surtout emprunts de compassion et ont pour but d’aider la personne nouvellement veuve. En effet, la vocation de la plupart de ces jeux est de permettre à la veuve ou au veuf de rire et de s’amuser sans culpabilité, tout en honorant la vie de leur personne qui les a quittés.

L’aspect sanitaire de ce voyage a été bouleversant. Etant scribe, j’ai eu la chance d’assister aux rencontres entre les patients et les médecins qui travaillent pour Tandana. Beaucoup de personnes n’avaient jamais été hospitalisées de leur vie, ni même auscultées par un médecin. Ceux qui se sont rendus à nos consultations ont pris la décision de faire de leur santé une priorité. Ils ont pris des congés, ont parfois marché plusieurs heures pour pouvoir venir et être vu par un docteur. Cela m’a paru évident, dès le premier jour, que ces personnes n’étaient pas juste des patients mais des mères, des pères et des personnes qui ont confiance en leurs traditions mais qui chérissent aussi leur famille. Les personnes les plus âgées étaient accompagnées par les membres de la famille les plus jeunes. Ces derniers ont pris le temps de s’assurer que les personnes qu’ils aiment reçoivent les soins nécessaires et qu’ils bénéficient d’un système solide d’aide.

De retour au Canada, je porte un regard nouveau sur notre système de santé et je suis reconnaissant  d’avoir eu la chance de participer à cette mission bénévole. J’ai découvert une nouvelle culture et cela a changé le regard que je porte sur ma famille, mes amis et comment on traite les autres. Lors de cette semaine j’ai vu de mes yeux la persévérance et l’endurance de beaucoup de personnes. J’ai vu des personnes qui travaillent toute la journée, et qui, après être rentrées à la maison, travaillent encore plus, de manière à pouvoir aider leur famille. J’ai vu des personnes qui ont si peu et qui donnent autant qu’il leur est possible à la fondation Tandana, qui est pourtant là pour les aider, eux.  J’ai compris l’intérêt de partager, même si c’est peu, mais surtout, en ayant participé à une des missions de Tandana, j’ai découvert l’Equateur d’une manière que je n’aurais jamais soupçonné.

Rebecca (à gauche) avec une nouvelle amie

Meet Carmen, A Tandana Scholarship Student Who Found Her Vocation

Hola mi nombre es Carmen Andrea Perugachi. Bueno, aquí en Ecuador hace mucho frio.

Este año ingrese nuevamente a mis clases y es un nuevo comienzo pues este nivel que voy es más complicado ya que hay nuevas cosas que aprender.

Pero cada día que voy avanzando. Es una felicidad enorme porque voy aprendiendo más en mis estudios.  Agradezco a la “Fundación Tandana” porque gracias a esta fundación puedo seguir con mi carrera que deseo.

En el nivel que me encuentro es diferente ya que tengo diferentes compañeros y tengo que adaptarme a diferentes persona, bueno además en un mes ya voy a realizar mis pasantías en una clínica que se llama “Santa María” pues estoy nerviosa y a la ves feliz porque trataré y ayudaré a personas.  Eso es mi vocación. Esta Clínica no queda muy lejos de donde yo vivo ahora por mis estudios que es en la Cuidad de Quito.

Esta es la clínica que me asignaron asistir.

Cuando fui a esa clínica habían muchas personas que no conocía y en aquel lugar nos dieron la bienvenida, estábamos asignados nueve estudiantes.  Ahí la coordinadora del área de enfermería organizó las horas y días que debemos ir. Estaba asustada, nerviosa y a la ves feliz porque soñaba ya estar en mis pasantías y ayudar a otras personas, después que todos se presentaron y nos conocieron empezaron nuestras labores.

También conocimos al dueño de la clínica es una persona muy seria, pero es un buen médico.

Entonces los primeros días me resultó difícil pero según como continuaron los días fui acostumbrándome a todo. Luego ya conocía casi todas las áreas.

A la clínica asistimos con una compañera. El horario que yo tenia fue de 8:00am a 8:00pm con un día de descanso nada más.El primer día nos designaron a medición de signos vitales. Fue una experiencia única y muy alegre ya que me sentí muy satisfecha y comprendi que así seas de diferente cultura y etnia no es ningún impedimento a nada cuando uno lo desea, y yo  puede llegar a lograr con dedicación y esfuerzo.

Los días fueron transcurriendo y cada día he tenido diferentes cosas que hacer y experimentar nuevas ideas y captar nuevos conocimientos ya que las personas de ahí están prestas a enseñarte lo que no sabes para ayudar a más gente.

Aquí estoy realizando material blanco. Eso se realiza para quirófano y pisos, eso aprendí.

En la clínica hay personas que nosotros debemos dar cuidados para que ellos mejoren. Son experiencias únicas en este lugar.

Ella es mi compañera que pasamos de turno.

Estamos en el área de esterilización, pues el paquete que tengo es un equipo abdominal para utilizar en cirugías.

Ahí podemos ver que realizamos tendido de camas y retirar los equipos. Esto se realiza cuando un paciente se va y hay que limpiarlo. Todo esto y más he aprendido en este bonito lugar y también a tratar bien a las personas ahora estoy más segura que esta es mi vocación y agradezco mucho a TANDANA por la gran ayuda que me brindan, y que me están apoyando para conseguir mi sueño.

Espero sigan ayudando a otras personas así como también nos ayudan a nosotros.

GRACIAS.

CARMEN ANDREA PERUGACHI

 

Hello, my name is Carmen Andrea Perugachi. Here in Ecuador it is very cold.

This year I started my classes again. This new level is more complicated because there are new things to learn. But every day that I move forward makes me very happy because I’m learning more in my studies. I thank The Tandana Foundation because thanks to this foundation I can continue with my career that I have chosen.

This year in my new level I have new friends and I have to adapt to new people. Also, last month I did my internship in a clinic called “Santa María”. I was nervous but also happy because I could treat and help people, which is my vocation. The clinic is not far away from where I live in Quito, because for my studies I’m still living in Quito.

This is the clinic where I did my internship.

When I went to this clinic there were a lot of people that I didn’t know, but we were welcomed. There were nine students assigned to the same clinic, and the nursing area Coordinator organized the hours and days that we had to go to the clinic. I was scared, nervous but also happy because I dreamed of doing my internship and helping other people. After everyone introduced themselves, our work started.

Also we met the owner of the clinic. He is a serious person, but he is a good doctor.So the first days were difficult, but with each passing day I was more confident and then I knew all the areas. I worked with one of my classmates on the same shift. We started at 8:00 am and worked until 8:00 pm. We only get one day to rest, no more.

The first day we were assigned to vitals, that was a unique experience. I was very happy because I understood that even though people are from different cultures or ethnic backgrounds those aren’t impediments. When I wish for something, I can achieve it with dedication and effort.

The days went by and every day I have had different things to do, new ideas to experiment with, and new knowledge to capture. People there were ready to teach what we don’t know in order to help more people.

Here in this photo I’m folding white material that we use in the operating room and other areas. This is something I learned to do.

In this clinic there were some people who we had to take care of. These were unique experiences in this place.She is my classmate. We had same the same shift.

This is the sterilization area. The package that I have is abdominal equipment that we use in surgeries.

Here you can see that we also make the beds and put away the equipment that we used. When a patient leaves the clinic, we have to clean everything. I’ve learned so many things in this place, including how to be gentle with people.

Now I know for sure that this is my vocation, so I thank Tandana a lot for the huge help that you have given me. You are helping me accomplish my dreams. I hope that you continue helping other students like you help us.

Thanks

CARMEN ANDREA PERUGACHI

 

Bonjour, je m’appelle Carmen Andrea Perugachi. Ici, en Équateur, il fait très froid.

J’ai déjà commencé mes cours cette année. Ce nouveau niveau est encore plus compliqué parce qu’il y a de nouvelles choses à apprendre. Je suis très heureux chaque fois que je fais des progrès parce que j’acquiers plus de connaissance dans la matière que j’étudie. Je remercie la Fondation Tandana. C’est grâce à cette fondation que je peux continuer la carrière professionnel que j’ai choisi.

Cette année, dans mon nouveau niveau j’ai de nouveaux amis et je dois m’adapter aux nouvelles personnes. Le mois dernier, j’ai fait aussi mon stage dans une clinique appelée « Santa María ». J’étais nerveux, mais aussi heureux parce que je pouvais soigner et aider les gens, qui est ma vocation. La clinique n’est pas loin d’où j’habite à Quito. À cause de mes études, j’habite encore à Quito.

C’est la clinique où j’ai fait mon stage.

Nous avons également rencontré le propriétaire de la clinique. Il est une personne sérieuse, mais il est un bon médecin.

Donc, les premiers jours étaient difficiles, mais chaque jour-là j’étais plus confiant et j’ai appris à connaître tous les domaines. J’ai travaillé avec un de mes J’ai travaillé avec un de mes collègues de classe au même roulement. Nous avons commencé à 8h 00 et travaillé jusqu’à 20h 00. Nous avons seulement une journée de repos.

Le premier, nous avons été affectés au département des signes vitaux.C’était une expérience unique. J’étais très heureux parce que j’ai compris qu’il n’ya pas d’obstacles même si les gens sont issus de différentes cultures ou origines ethniques. Quand je veux réaliser quelque chose, je le fais avec détermination et d’efforts.

Les jours passèrent et chaque jour j’avais des différentes choses à faire, nouvelles idées à expérimenter et de nouvelles connaissances à acquérir. Les gens ici sont prêts à enseigner ce que nous ne savons pas afin d’aider plus de gens.

Ici sur cette photo, je plie des matières blanches que nous utilisons dans la salle d’opération et dans autres départements. C’est quelque chose que j’ai appris à faire.

Il y a des personnes dans cette clinique qui ont besoin que l’on prenne soin d’eux.  Ce sont des expériences uniques à cet endroit.

Elle est ma collègue de classe. Nous travaillions dans le meme horaire.C’est le département de stérilisation. Le paquet que j’ai est matériel abdominal que nous utilisons dans les cabinets médicaux.

Ici vous pouvez voir que nous tendons aussi les lits et rangeons le matériel que nous utilisons. Quand un patient quitte la clinique, nous devons tout nettoyer. J’ai appris beaucoup de choses dans cet endroit, y compris comment être gentil avec les gens.

Maintenant, je sais que c’est ma vocation, je remercie Tandana beaucoup pour l’aide énorme que vous m’avez donné. Vous m’aidez à réaliser mes rêves. J’espère que vous continuez à aider les autres étudiants comme vous nous avez aidés ainsi.

Merci 

CARMEN ANDREA PERUGACHI

Founding Director Explains Tandana’s Personal Orientation

In November 2016, The Tandana Foundation held a dinner celebrating its 10th anniversary. Anna Taft, Tandana’s Founding Director, spoke at the dinner. Below is the text of her speech.

By Anna Taft

When we look at others who are different from us, especially those who live in the so-called “Third World,” people with different languages, customs, and dress than ours, we tend to see categories and numbers, instead of people. We tend to see needs and problems, and to fit those needs into a systemic understanding of the world. We describe poverty through mortality rates and caloric intake and life expectancy. From this systemic viewpoint, all changes appear as processes, some inexorable, others requiring technical intervention. Taking this distant point of view gives us an illusion of being able to understand and control the world we live in, an illusion of being far-enough from our fellow human beings that we don’t have to respond to the simple moral demands of encountering another person face to face. But this illusion obscures the humanity of the people we seek to help, and our own humanity as well.

Tandana is built on a different perspective, a first-person orientation toward other people in relationship.  You and I.  Each person we meet is a fellow human being who could become a friend. And that stance, oriented toward another human being in relationship, gives to us and to our friends full human agency, the chance to act in meaningful ways and to participate in live encounters between different people. It allows us to see opportunities for collaborating to make dreams come true, rather than problems that require technical intervention.

This orientation leads us to simple human values that are surprisingly rare in practice. Like respect. It’s an obvious and ubiquitous value, but so often not exercised. At Tandana, we try to keep it at the forefront of our minds, by honoring the ability of the communities we work with to define their own priorities, to envision ways to reach their goals, and to act together to make positive change. As Housseyni Pamateck, our Local Supervisor in Mali said, “The beneficiaries propose the activities they can’t do all on their own, and the foundation completes what is still needed, and they work together. That is what has really encouraged me. It’s rare to find an NGO that works like that.”  It’s so rare, in fact, that Samba Tembiné, an elder from Kansongho, at first couldn’t imagine that Tandana would actually show respect. He explained, “At first, I was against it, but after the first group visited, I understood that these foreigners are different from the others, because everything they have done has been with our agreement, and they have asked us about everything with the greatest respect.” Other NGOs claim to embrace a bottom-up approach, but they have already defined their projects and their strategies, sometimes for an entire nation, or even a continent, before talking with local people. We respect the ability of community members to initiate their own projects.

Of course, we make mistakes too.  Some of you remember when we were in Kansongho, Mali, working together to create a fruit orchard. The villagers had asked for funds for a chain-link fence to protect the trees from livestock.  But I thought that a stone wall would fit in better with the aesthetic of the village and valorize a traditional technology, so I suggested building a wall instead. The villagers agreed. They broke enormous sandstone boulders from the bedrock and rolled them into place. Our volunteers carried smaller stones to stack on top. In a few days, we completed the wall and planted the seedlings inside. It wasn’t long, though, before goats started climbing over the wall to feed on the succulent saplings, and during the next rainy season, high winds blew over a part of the wall. We can always keep learning and doing better.

We also respect the various cultures that our community partners identify as their own. In Quichinche, Ecuador, a gift of food is an important sign of friendship, representing the hard work that went into cultivating the crops. Good manners call for eating it with gusto and taking any leftovers home with you. We have heard of other medical volunteer groups who have refused to eat food offered by the community, caring little about the offense they were causing. But we always teach our volunteers to accept it with a smile and take any extra with us, which builds confidence. When our volunteer groups traveled to Mali, their visit provided an occasion for villagers to showcase dances, music, ceremonial objects, and other traditions that are being forgotten, renewing enthusiasm for these aspects of local culture. This appreciation for the cultures of the communities brings greater confidence and a greater willingness to invest in collaboration.  As Moussa Tembiné, our Mali Program Manager explains, “for the Tandana Foundation, there is no superiority. The volunteers agree to fit in to the community’s culture. That is what gives confidence to the people.”

This attitude of respect translates quickly into a spirit of sharing. As Fabian Pinsag tells us, “It’s learning how to really share between different cultures. We understand each other. We communicate.” The learning goes both ways. I remember once I was with a group of volunteers in Kori-Maoundé, Mali, and some of the elders were giving us a tour of the village. They pointed out a “worry stone,” where, if you have many worries, you can sit, cover your face with your hands, and confess your troubles to the ancestors to find relief.  The volunteers asked if they could each take a turn sitting on the stone. The elders broke out into laughter, incredulous that Americans, who had so much money, could have worries too. It was an interaction that gave each participant insight into the worldview of the other.

Another simple value that emerges when we enter into human relationship is responsibility.  In a basic sense, it’s a matter of responding to one another, and being ready to follow through on what we agree to do. And, again, it is remarkable how rarely it is practiced.  When the village of Sal-Dimi planned to build a grain bank, their first project in collaboration with Tandana, they agreed to break the stones out of the bedrock to construct the storehouse. But they did not begin this arduous work until the first shipment of millet had arrived. They had been given false promises so many times, that they didn’t believe the grain bank would actually become a reality. Once they saw the grain, they got to work immediately and finished the building in record time. Marcela Muenala is the mother of an eight-year-old boy in Ecuador, who needed surgery for a condition he was born with. With Tandana’s help, he went through the long process to get surgery through the public health system, and it was a success. Afterwards, Marcela said, “Tandana is the only serious foundation that helps the people in the communities, without lying to us.  Others say they are going to help, to take us to good hospitals, and then they never return.” We strive to be true to our word.

We also strive to be responsible in following up on the projects we support and continuing to accompany our friends as they learn how to manage them sustainably. When necessary, we provide training, and we keep visiting to check in and see how it’s going. In Mali, we have supported 14 villages in forming an environmental association. Before they began this project, people in some of the villages wouldn’t talk to people from neighboring villages because of old conflicts. But they came together to protect the remaining trees in their area, and now representatives of all 14 villages sit down together, share their ideas, and discuss how best to protect their environment. Our staff taught them how to hold constructive meetings, and now they can run the meetings on their own. Other NGOS often work differently. Sometimes in a drive to foster independence, they have policies about staying only very briefly in one area. But in their haste they fail to support the communities in truly taking ownership over the project. As Moussa says, “The Tandana Foundation is not seen as an NGO. NGOs come. If it is to build a well, they make the well and they go away. If it’s a grain bank or a mill, they give it and they go away. Two or three years later, the project is no longer working.” Tandana stays in relationship with the community, ensuring that local leaders are equipped to manage the project. In Ecuador, we have helped several communities with major building projects, like a new community center and a new school building. Our budget doesn’t allow us to take on a big project like that all at once, but we explain that we can help in small phases, little by little. Both we and the communities have stayed focused and completed the projects, step by step. Luis Chicaiza, a teacher in Cutambi, Ecuador, pointed out, “Your philosophy is to complete a project, not leave it incomplete. I think that is the advantage that you have over other organizations.”

The building process highlights another aspect of responsibility.  Like respect and sharing, it goes both ways. In addition to following through on our commitments, we expect our partner communities to be responsible. The community must contribute to each project and follow through on one phase before we will begin supporting them in another. Many of the community leaders we work with take pride in doing their part. Fabian Pinsag, president of Muenala, explains, “It’s one thing to ask for help and another to provide follow up and show the responsibility of the community.” They also show creativity and resourcefulness in finding different ways to achieve their goals. Tandana is a friend, complementing what the community has, while community members take the lead in driving the project.

This attitude of friendship not only makes life more meaningful by giving us a human setting in which to act, it also leads to successful work. Guided by these simple values, Tandana has collaborated with 26 communities in Ecuador and 35 villages in Mali. These partnerships have enabled the creation of gardens, grain banks, computer labs, cotton banks, playgrounds, sports fields, school buildings, Savings for Change groups, a community center, a well, an indigo bank, a tree nursery, an environmental association, a communal kitchen, and a library, as well as many improvements to existing infrastructure. Each of these projects has been designed and realized in relationship. Each fits its specific context and has an appropriate strategy for sustainability. And each makes life better in its small way. Ten years later, the first projects we supported are still going strong.

More than 5,200 people have worked toward better health by consulting Tandana’s health care providers and dentists. More than 1,100 women in Mali have learned literacy and numeracy skills through our Tommo So literacy program. More than 150 students in Ecuador have participated in our scholarship program, moving towards their dreams of making a difference in their society. Dozens of villagers in Mali have learned carpentry, stove-making, indigo-dyeing, soap-making, and horticulture through workshops organized in collaboration with Tandana. Hundreds of students in Ecuador have learned English, math, art, theatre, science, and other subjects with the help of summer school programs and additional teachers that we have provided. All of these people have found ways to enrich their lives by entering into relationships with Tandana.

And the impact is even broader than that.  The spirit of sharing that Tandana embodies inspires volunteers and community members to live differently and to do their own work of friendship and collaboration. Volunteers have returned from Tandana programs, inspired to support refugees in their own communities; work in the field of women’s health; reduce their job to half-time so they can spend half the day volunteering in an after-school program; be teachers, camp-counselors, or doctors; raise money to support more projects in the communities they got to know during their time with Tandana; care for their local environment; and lead those around them in joining hands with others. Members of the communities we partner with in Ecuador and Mali have also been inspired to undertake new initiatives and pursue their dreams. After realizing that Tandana volunteers enjoyed learning how to cook her favorite local dessert, Claudia Fuerez dreamed of founding a family tourism business based on sharing her culture through cooking and other activities. The business is now thriving, offering cooking classes, meals, music, and other experiences to foreign visitors. Encouraged by the Savings for Change program, women in Mali have begun businesses in cloth-making, market gardening, and commerce of seeds. Segundo Moreta, who has hosted many Tandana volunteers in his home, has published his story, “Juanita, the Colorful Butterfly,” to share aspects of his culture with others. Thank you for making this work possible. It is because of each of your contributions that Tandana can bring people together as friends and let so many good things emerge from the encounter.

I invite you to continue the journey with us as we enter our second decade. Our friends in Mali and Ecuador have many more exciting dreams for their communities. In fact, the current economic situations in both countries are squeezing other sources of assistance and leading them to make more and more requests for support from Tandana. You can help us follow through as responsible partners in the relationships we have built. And you can help us show respect to people who have too often been ignored in the design of solutions to their supposed problems.

I invite you, also, to carry Tandana’s spirit of respect, responsibility, and sharing with you everywhere you go. We need it now, more than ever, in our nation, in our world, and in the many communities where each of us interacts with others. Let us go out, facing each person as a fellow human being who could become a friend.

 

En noviembre de 2016, La Fundación Tandana celebró una cena festejando su décimo aniversario. Anna Taft, directora fundadora de Tandana habló en la cena. Debajo está el texto de su discurso.

Por Anna Taft.

Cuando miramos a otros que son diferentes a nosotros, especialmente a aquellos que viven en el llamado “Tercer Mundo”, gente con idiomas, tradiciones y vestimentas distintas a las nuestras, tendemos a ver categorías y números, no personas. Tendemos a ver necesidades y problemas, y a encajar esas necesidades en un conocimiento sistémico del mundo. Describimos la pobreza mediante tasas de mortalidad e ingesta calórica y esperanza de vida. Desde este punto de vista sistémico, todos los cambios aparecen como procesos, algunos inexorables, otros que requieren intervención técnica. El tomar este punto de vista tan distante nos proporciona la falsa idea de entender y controlar el mundo en el que vivimos, una ilusión de estar lo suficientemente lejos de nuestros congéneres que no tenemos que responder a las simples demandas morales de encontrarse a otro humano cara a cara. Pero esta ilusión oculta a la humanidad las personas que piden ayuda, así como nuestra propia humanidad.

Tandana está basada en una perspectiva diferente, una orientación en primera persona en relación con otra gente. Tú y yo. Cada persona que conocemos es otro ser humano que podría convertirse en un amigo. Y esta postura, orientada hacia la relación con otro ser humano, da a nosotros y a nuestros amigos una agencia humana completa, la oportunidad de actuar de forma significante y de participar en encuentros en persona entre gente diferente. Nos permite ver oportunidades de colaborar para hacer que los sueños se cumplan realidad, en vez de problemas que requieren de intervención técnica.

Esta orientación nos lleva a valores humanos simples que son sorprendentemente rara vez puestos en práctica. Como el respeto. Es un valor obvio y ubicuo, pero frecuentemente no profesado. En Tandana, tratamos de mantenerlo muy presente, honrando la habilidad de las comunidades con las que trabajamos para definir sus propias prioridades, para concebir maneras por las cuales lograr sus objetivos, y para actuar conjuntamente con el fin de realizar un cambio positivo. Como Housseyni Pamateck, nuestro Supervisor Local en Mali dijo, “ Los beneficiarios proponen las actividades que ellos no pieden hacer por si solos, y la fundación completa lo que todavía es necesario, y trabajan juntos. Eso es lo que me ha verdaderamente motivado. Es extraño encontrar una ONG que trabaje de así.” Es tan extraño, de hecho, que Samba Tembiné, el anciano de Kansongho que nos dió su bendición, no imaginaba al principio que Tandana pudiese mostrar realmente respeto. Él explicó, “Al principio, estaba en contra de ello, pero después de la visita del primer grupo, entendí que estos extranjeros son diferentes a los demás, porque todo lo que se ha hecho ha sido con nuestro acuerdo, nos han preguntado todo con el más grande respeto”. Otras ONGs dicen adoptar un enfoque de abajo a arriba, pero ya han definido sus proyectos y estrategias, algunas veces para una nación entera, o incluso un continente, antes de hablar con la gente local. Nosotros respetamos la habilidad de los miembros de la comunidad de iniciar sus propios proyectos.

Por supuesto, también cometemos errores. Algunos de vosotros recordareis cuando estábamos en Kansongho, Mali, trabajando juntos para crear un huerto de frutas. Los aldeanos habían pedido fondos para una valla de tela metálica para proteger los árboles del ganado. Pero yo pensé que un muro de piedra encajaría mejor con la estética del pueblo y valolizaría una tecnología tradicional, así que sugerí construir un muro en su lugar. Los aldeanos aceptaron. Rompieron pedruscos enormes de arenisca y los rodaron hasta el sitio. Nuestros voluntarios llevaron piedras más pequeñas para apilar encima. En unos pocos días, completamos la pared y plantamos las semillas dentro. Sin embargo, las cabras no tardaron mucho en escalar el muro para alimentarse de los suculentos arbolitos, y durante la estación de lluvia siguiente, los fuertes vientos se llevaron parte del muro. Siempre podemos continuar aprendiendo y haciéndolo mejor.

También respetamos las varias culturas que nuestras compañeros de comunidad identifican como la suya. En Quichinche, Ecuador, un regalo de comida es un importante signo de amistad, representando el duro trabajo realizado cultivando las cosechas. Los buenos modales son comerteló con gusto y llevar las sobras contigo a casa. Hemos oído de otros grupos de médicos voluntarios que han rechazado comer la comida ofrecida por los locales, sin importarles la ofensa que estaban perpetuando. Pero siempre enseñamos a nuestros voluntarios a aceptarla con una sonrisa y llevar con ellos cualquier extra, lo que crea confianza. Cuando nuestros grupos de voluntarios viajaron a Mali, su visita proporcionó una ocasión a los aldeanos para mostrar sus danzas, música, objetos ceremoniales, y otras tradiciones que están siendo olvidadas, renovando estos aspectos de la cultura local. Esta apreciación por las culturas de las comunidades trae una mayor confianza y mayor disposición para invertir en colaboración. Como Moussa Tembiné, nuestro Director del Programa Mali explica, “para la Fundación Tandana, no hay superioridad. Los voluntarios aceptan adaptarse a la cultura de la comunidad. Esto es lo que da confianza a la gente.”

Esta actitud de respeto se traduce rápidamente en un espíritu de compartir. Como nos cuenta Fabian Pinsag, “Es el aprender como compartir verdaderamente entre culturas. Nos entendemos unos a otros. Nos comunicamos.” El aprendizaje va en los dos sentidos. Me acuerdo que una vez estaba con un grupo de voluntarios en Kori-Maoundé, Mali, y algunos de los ancianos nos estaban dando un tour por la aldea. Nos señalaron una “piedra de preocupación”, donde, si tienes muchas preocupaciones, puedes sentarte, cubrir tu cara con tus manos, y confesar tus problemas a los ancestros para encontrar alivio. Los voluntarios preguntaron si podían hacer turnos para sentarse en la piedra. Los ancianos rompieron a reír, incrédulos que los americanos, quienes tenían tanto dinero, pudieses tener preocupaciones también. Fue una interacción que permitió a cada participante entender la visión mundial del otro.

Otro valor simple que emerge cuando entramos en una relación humana es la responsabilidad. En el sentido básico, es un asunto de responder el uno al otro, y de estar preparado a seguir hasta el final con lo que se ha acordado hacer. Y, otra vez, es remarcable lo poco que se pone en práctica. Cuando el pueblo de Sal-Dimi planeó construir un gran banco, su primer proyecto en colaboración con Tandana, acordaron sacar las piedras del lecho de roca y construir el almacén. Pero no empezaron con este arduo trabajo hasta que el primer envío de mijo había llegado. Les habían dado falsas promesas tantas veces, que no creían que el banco de cereal se convertiría en una realidad. Una vez que vieron el grano, se pusieron a trabajar inmediatamente y finalizaron en un tiempo récord. Marcela Muenala es la madre de un chico de ocho años en Ecuador, que necesitaba una cirugía por una condición con la que había nacido. Con la ayuda de Tandana, pasó por este largo proceso de obtener la cirugía por el sistema público, y fue un éxito. Más tarde, Marcela dijo, “Tandana es la única fundación seria que ayuda a la gente en las comunidades, sin mentirnos. Otros dicen que van a ayudar, a llevarnos a buenos hospitales, y después nunca vuelven.” Nos esforzamos por mantenernos fieles a nuestras palabras.

También nos esforzamos en ser responsables con el seguimiento de los proyectos que apoyamos y en continuar acompañando a nuestros amigos mientras aprenden como gestionarlos de manera sostenible. Cuando es necesario, proporcionamos formación, y seguimos visitando para revisar y ver como está yendo. En Mali, hemos apoyado 14 pueblos para formar una asociación medioambiental. Antes de que empezaran este proyecto, gente de algunas de las aldeas no hablaban con gente de las aldeas vecinas por culpa de antiguos conflictos. Pero todos se juntaron para proteger los árboles restantes en el área, y ahora representantes de las 14 aldeas se sientan juntos, comparten sus ideas, y debaten sobre la mejor manera de proteger su entorno. Nuestro equipo les enseñó como llevar a cabo reuniones constructivas, y ahora pueden llevar las reuniones por si mismos. Otras ONGs suelen funcionar diferentemente. Algunas veces, con el deseo de promover la independencia, tienen políticas de solo quedarse muy brevemente en un área. Pero esta prisa hace que fallen en apoyar las comunidades en tomar verdaderamente el mando sobre el proyecto. Como dice Moussa, “La Fundación Tandana no es percibida como una ONG. Las ONGs vienen. Si es para construir un pozo, hacen el pozo y se marchan. Si es un banco de cereales o un molino, lo proporcionan y se marchan. Dos o tres años más tarde, el proyecto ya no sigue funcionando”. Tandana se mantiene en contacto con la comunidad, asegurándose de que los líderes locales estén equipados a gestionar el proyecto. En Ecuador, hemos ayudado varias comunidades con proyectos de construcción grandes, como un nuevo centro de la comunidad y un nuevo edificio para la escuela. Nuestro presupuesto no nos permite embarcarnos en un gran proyecto como uno de estos todo de una vez, pero explicamos que podemos ayudar en fases más pequeñas, poco a poco. Tanto nosotros como las comunidades hemos mantenido la atención y hemos completado los proyectos, paso a paso. Luis Chicaiza, un profesor en Cutambi, señaló, “Vuestra filosofía es completar un proyecto, no dejarlo incompleto. Creo que es una gran ventaja que tenéis comparado con otras organizaciones.”

El proceso de construcción destaca otro aspecto de la responsabilidad. Como el respeto y el compartir, es algo que ocurre en ambas direcciones. En adición a cumplir nuestros compromisos, esperamos que nuestras comunidades asociadas sean responsables. La comunidad debe contribuir a cada proyecto y completar cada fase antes de que les apoyemos en otra. Muchos de los líderes de las comunidades con los que trabajamos se enorgullecen de hacer su parte. Fabian Pinsag, presidente de Muenala, explica, “Una cosa es pedir ayuda y otra proporcionar seguimiento y mostrar la responsabilidad de la comunidad.” También muestran creatividad y recursos en encontrar diferentes maneras de lograr sus objetivos. Tandana es un amigo, complementando lo que la comunidad tiene, mientras los miembros de ella toman el mando en el desarrollo del proceso.

Esta actitud de amistad no solo hace la vida más significante al darnos un entorno humano en el que actuar, también lleva a un trabajo exitoso. Guiados por estos simples valores, Tandana a colaborado con 26 comunidades en Ecuador y 35 aldeas en Mali. Estas colaboraciones han permitido la creación de jardines, bancos de cereales, laboratorios de informática, bancos de algodón, patios de recreo, campos de deporte, escuelas, grupos de Ahorros por el Cambio, un centro de la comunidad, un pozo, un banco de índigo, un vivero, una asociación medio-ambiental, una cocina comunal, y una biblioteca, así como muchas mejoras de la infraestructura existente. Cada uno de estos proyectos ha sido diseñado y realizado en relación. Cada uno se ajusta a su contexto específico y tiene una estrategia apropiada para la sostenibilidad. Y cada uno hace la vida mejor en su pequeña manera. Diez años más tarde, los primeros proyectos que apoyamos siguen vigentes y funcionando correctamente.

Más de 5200 personas han trabajado por una salud mejor, mediante la consulta a los proveedores de atención médica y dentistas de Tandana. Más de 1100 mujeres en Mali se han alfabetizado y han aprendido a hacer cuentas a través de nuestro programa de alfabetización Tommo So. Más de 150 estudiantes en Ecuador han participado en nuestro programa de becas, avanzando hacia sus sueños de marcar la diferencia en sus sociedad. Docenas de aldeanos en Mali han aprendido carpintería, fabricación de estufas, tinte de índigo, a hacer jabón, y horticultura mediante talleres organizados en colaboración con Tandana. Centenas de estudiantes en Ecuador han aprendido Inglés, matemáticas, arte, teatro, ciencia, y otras asignaturas con la ayuda de los programas de la escuela de verano y profesores adicionales que hemos proporcionado. Toda esta gente han encontrado maneras de enriquecer sus vida entrando en contacto con Tandana.

Y el impacto es más extenso que eso. El espíritu de compartir que Tandana encarna inspira a voluntarios y miembros de la comunidad a vivir diferente y a hacer su propio trabajo de amistad y colaboración. Los voluntarios han regresado de los programas de Tandana, inspirados a apoyar a los refugiados en sus propias comunidades; a trabajar en el campo de la salud femenina; a reducir su trabajo a media jornada para poder pasar la mitad del día como voluntarios en programas de actividades extraescolares; a ser profesores, consejeros en campamentos, o doctores; a recaudar fondos para financiar más proyectos en las comunidades que conocieron mientras estuvieron con Tandana, a cuidar de su medioambiente; y a guiar a su entorno a darse la mano mutuamente. Miembros de las comunidades con las que trabajamos en Ecuador y Mali también han sido inspirados a llevar a cabo nuevas iniciativas y a perseguir sus sueños. Después de darse cuenta de que los voluntarios de Tandana disfrutaban aprendiendo como cocinar sus postres locales favoritos, Claudia Fuerez soñó con fundar un negocio de vacaciones familiares basado en compartir su cultura a través de la cocina y otras actividades. El negocio está prosperando, ofreciendo clases de cocina, comidas, música y otras experiencias a visitantes extranjeros. Animados por el programa Ahorros por el Cambio, mujeres en Mali han empezado sus negocios en confección, huertas, y comercio de semillas. Segundo Moreta, quien ha acogido a muchos voluntarios de Tandana en su casa, ha publicado su historia, “Juanita, la Mariposa Colorida,” para compartir aspectos de su cultura con otros. Gracias por hacer este trabajo posible. Es debido a cada una de vuestras contribuciones que Tandana puede unir a gente como amigos y dejar que tantas cosas buenas emerjan de este encuentro.

Le invito a continuar este viaje con nosotros ahora que entramos en nuestra segunda década. Nuestros amigos en Mali y Ecuador tienen muchos sueños apasionantes más para sus comunidades. De hecho, nuestra situación económica actual en ambos países esta sacando otras maneras de asistencia y guiándolas a hacer más y más peticiones de apoyo de Tandana. Nos puedes ayudar a continuar como socios responsables en las relaciones que hemos formado. Y nos puedes ayudar a mostrar respeto por la gente que han sido demasiado frecuentemente ignorada en el diseño de soluciones para sus supuestos problemas.

Le invito, también, a llevar consigo el espíritu de Tandana de respeto, responsabilidad y de compartir allá donde vayas. Lo necesitamos ahora, más que nunca, en nuestra nación, en nuestro mundo, y en las múltiples comunidades en las que cada uno de nosotros interactúa con otros. Déjenos salir fuera, abordar cada persona como un compatriota humano más que podría convertirse en un amigo.

 

En novembre 2016, la fondation Tandana a organisé un diner célébrant son 10ème anniversaire. Anna Taft, directrice de la Fondation Tandana a parlé au dîner. Voici le texte de son discours.

Par  Anna Taft.

Lorsque nous regardons ceux qui sont différents de nous, surtout ceux qui vivent dans le soi-disant « tiers monde », des gens qui ont une langue, des coutumes et des vêtements différents aux nôtres, nous avons tendance à voir des catégories et des chiffres, plutôt que des personnes.  Nous avons tendance à voir des besoins et des problèmes, et à adapter ces besoins vers une compréhension systémique du monde. Nous décrivons la pauvreté par le biais de taux de mortalité, d’apport calorique et d’espérance de vie.  De ce point de vue systémique, tout changement apparaît comme un processus, parfois inexorable, ou nécessitant une intervention technique.  Prendre ce point de vue distant nous donne l’illusion d’être en mesure de comprendre et de maîtriser le monde où nous vivons, l´illusion d’être assez éloignés de nos semblables pour ne pas avoir à répondre aux exigences morales ordinaires lorsque nous rencontrons une autre personne face à face.  Mais cette illusion obscurcit l’humanité des gens que nous cherchons à aider, ainsi que notre propre humanité.

Tandana repose sur une perspective différente, une orientation en première personne vers d’autres personnes.  Vous et moi. Chaque personne que nous rencontrons est un être humain qui pourrait devenir un ami.  Et cette attitude, orientée vers un autre être humain, nous donne et donne à nos amis l´essence humaine à part entière, la possibilité d’agir de manière significative et de participer à des rencontres directes entre différentes personnes.  Il nous permet de voir les possibilités de collaboration pour exaucer les rêves, plutôt que des problèmes nécessitant une intervention technique.

Cette orientation nous a conduits à des valeurs humaines ordinaires qui sont étonnamment rares dans la pratique. Comme le respect.  C’est là une valeur évidente et omniprésente, mais tellement souvent peu exercée.  À Tandana, nous essayons de le tenir à l’avant-garde de notre esprit, en rendant hommage à la capacité des communautés avec lesquelles nous travaillons, afin de définir leurs propres priorités, d´envisager les moyens d’atteindre leurs objectifs et d´agir ensemble pour apporter des changements positifs.  Comme Housseyni Pamateck, notre superviseur local au Mali l’a dit, « les bénéficiaires proposent les activités qu’ils ne peuvent accomplir tout seuls, la Fondation achève ce qui manque, et ils travaillent tous ensemble. Ceci est ce qui m’a vraiment encouragé. Il est rare de trouver une ONG qui travaille de cette façon. »  En fait, c’est tellement rare, que Samba Tembiné, l’aîné de Kansongho qui a donné notre bénédiction, au début ne pouvait pas imaginer que Tandana ferait preuve de respect.  Il a expliqué, « Au début, j’étais contre elle, mais après la visite du premier groupe, j’ai compris que ces étrangers étaient différents des autres, parce qu’ils ont tout fait a été avec notre accord, et nous ont posé de nombreuses questions, en faisant preuve d’un énorme respect. » D´autres ONG prétendent adopter une approche ascendante, mais elles avaient déjà défini leurs projets et stratégies, parfois pour toute une nation, ou même un continent, avant de parler avec la population locale.  Nous respectons la capacité des membres de la communauté à lancer leurs propres projets. 

Bien sûr, nous aussi, nous commettons des erreurs.  Certains d’entre vous se souviennent lorsque nous étions à Kansongho (Mali), travaillant ensemble pour créer un verger.  Les villageois avaient demandé des fonds pour une clôture, afin de protéger les arbres du bétail.  Mais j’ai pensé qu’un mur de pierre s’intégrerait mieux dans l’esthétique du village et valoriserait une technologie traditionnelle, et j’ai donc proposé de construire plutôt un mur.  Les villageois ont consenti. Ils ont brisé d´énormes blocs de grès dans le substrat rocheux et les ont roulés en place.  Nos bénévoles ont transporté de plus petites pierres pour les empiler par dessus.  En quelques jours, nous avons terminé le mur et planté les germes à l’intérieur.  Peu de temps après, cependant, les chèvres ont commencé à grimper sur le mur pour manger les arbrisseaux succulents, et au cours de la saison des pluies suivante, des vents violents ont fait tomber une partie du mur.  Nous pouvons toujours continuer notre apprentissage et faire mieux.

Nous respectons également les différentes cultures que nos partenaires communautaires identifient étant les leurs.  À Quichinche, en Équateur, un don de nourriture est un signe important d’amitié, car il représente le travail ardu fourni pour cultiver les récoltes.  Les bonnes manières exigent que l´on mange avec enthousiasme et qu´on emporte des restes chez soi.  Nous avons entendu parler d’autres groupes de bénévoles médicaux qui ont refusé de manger la nourriture offerte par la communauté, insouciants de l´insulte qu´ils causaient.   Mais on enseigne toujours nos bénévoles à l’accepter avec un sourire et d´emporter les restes du repas avec eux, ce qui renforce la confiance.  Lorsque nos groupes de volontaires se sont rendus au Mali, leur visite a été une occasion pour les villageois de nous présenter leurs danses, musique, objets cérémoniaux et autres traditions qui risquent de tomber dans l’oubli, renouvelant l’enthousiasme pour ces aspects de la culture locale.  Cette appréciation des cultures des communautés apporte une plus grande confiance et une plus grande volonté d’investir dans la collaboration.  Comme Moussa Tembiné, notre gestionnaire de programme au Mali explique : « pour la Fondation de Tandana, il n´y a aucune supériorité. Les volontaires acceptent de s´adapter à la culture de la communauté.  C’est cela qui donne confiance aux gens. »

Cette attitude de respect se traduit rapidement par un esprit de partage.  Comme nous le dit Fabian Pinsag, « c’est apprendre à vraiment partager entre différentes cultures.  Nous nous comprenons les uns les autres. Nous communiquons. » L’apprentissage va dans les deux sens. Je me souviens lorsque j’étais avec un groupe de bénévoles á Kori-Maoundé (Mali), et quelques uns des anciens nous avait fait visiter le village. Ils nous ont montré une « pierre á soucis », sur laquelle, si vous avez beaucoup de soucis, vous pouvez vous asseoir, couvrir votre visage avec vos mains et raconter vos ennuis aux ancêtres afin de trouver un soulagement.  Les bénévoles ont demandé si chacun d´entre eux pouvait á leur tour s´asseoir sur la pierre.  Les anciens ont éclaté de rire, incrédules que des américains, qui avaient tellement d’argent, pouvaient avoir aussi des soucis.   Ce fut une interaction qui donna à chaque participant un aperçu de la vision du monde de l’autre. 

Une autre valeur ordinaire, qui se dégage quand nous entrons dans la relation humaine, est celle de la responsabilité.  Dans un sens, c’est une question de réagir l´un à l’autre et d’être prêts à donner suite à ce dont nous avons convenu faire.  Et, encore une fois, il est remarquable combien il est rare qu´elle soit pratiquée.  Quand le village de Sal-Dimi a planifié construire une banque de céréales, leur premier projet en collaboration avec Tandana, ils se sont mis d´accord pour briser les roches dans le substrat rocheux pour construire l’entrepôt.  Mais ils n’ont commencé ce travail ardu que lorsque le premier chargement de millet fut arrivé.  On leur avait fait des fausses promesses, tant de fois, qu’ils ne croyaient pas que la banque de céréales deviendrait en fait une réalité.  Une fois qu’ils ont vu le grain, ils se sont mis immédiatement á la tâche et ont terminé la construction en un temps record.  Marcela Muenala est la mère d’un garçon de huit ans en Équateur, qui est né avec un problème médical, et qui avait besoin d´une intervention chirurgicale.  Avec l’aide de Tandana, il est passé par le long processus visant à obtenir la chirurgie au moyen du système de santé publique, et ce fut un tout un succès.  Par la suite, Marcela a dit : « Tandana est la seule Fondation solide qui aide les gens dans les communautés, sans nous mentir ».  D’autres disent qu’ils vont aider, qu’ils vont nous emmener nous dans un bon hôpital, et finalement ne reviennent jamais. »  Nous nous efforçons de tenir parole.

Nous nous efforçons également d’être responsables du suivi des projets que nous soutenons et de continuer à accompagner nos amis au fur et à mesure qu’ils  apprennent à les gérer de façon durable.  Lorsque cela est nécessaire, nous offrons une formation, et nous continuons de nos visites pour les consulter et voir comment ça va.  Au Mali, nous avons soutenu 14 villages pour constituer une association environnementale.  Avant de commencer ce projet, les gens dans quelques uns de ces villages ne parlaient pas aux gens des villages voisins, à cause de vieux conflits.  Mais ils se sont réunis pour protéger les arbres restants dans leur région, et maintenant les représentants des 14 villages s’assoient ensemble, partagent leurs idées et discutent de la meilleure façon de protéger leur environnement.  Notre personnel leur a appris à tenir des réunions constructives, et maintenant ils peuvent mener les réunions eux-mêmes.  D´autres ONG travaillent souvent différemment.  Parfois, dans un effort pour favoriser l’indépendance, leurs politiques ne leurs permettent de séjourner que brièvement dans le pays.  Mais dans leur hâte, ils ne parviennent pas à soutenir les communautés pour leur permettre de vraiment reprendre leur projet en main.  Comme le dit Moussa, « la Fondation de Tandana n’est pas perçue comme une ONG. Les ONG arrivent. S´il s´agît de construire un puits, ils le construisent puis ils repartent. S´il s´agît de d´une banque de céréales ou d´un moulin, ils le donnent puis ils repartent Deux ou trois ans plus tard, le projet ne fonctionne plus. » Tandana reste en relation avec la Communauté, en veillant à ce que les dirigeants locaux soient équipés pour gérer le projet. En Equateur, nous avons aidé plusieurs communautés, lors de projets de construction majeurs, tels un nouveau centre communautaire et un nouveau bâtiment scolaire.  Notre budget ne nous permet pas d´entreprendre d’aussi grand projet en une seule fois, mais nous expliquons que nous pouvons aider par étapes, petit à petit.  Les communautés et nous-mêmes restons concentrés et menons à bien les projets, étape par étape. Luis Chicaiza, un enseignant en Cutambi, a fait observer, « votre philosophie est de réaliser un projet, et non de le laisser inachevé. Je pense que c’est là l’avantage que vous avez sur les autres organismes. »

Le processus de construction met en évidence un autre aspect de la responsabilité.  Comme le respect et le partage, elle va dans les deux sens.  En plus de donner suite à nos engagements, nous attendons que nos collectivités partenaires soient responsables.  La communauté doit participer à chaque projet et donner suite à une phase avant que nous ne commencions à les soutenir dans la suivante.  Beaucoup des dirigeants communautaires avec qui nous travaillons sont fiers de faire leur part.  Fabian Pinsag, Président de Muenala, explique : « C’est une chose que de demander de l’aide et une autre que de fournir un suivi et montrer la responsabilité de la communauté. »  Ils font preuve également de créativité et d’ingéniosité à trouver différentes façons d’atteindre leurs objectifs.  Tandana est un ami, en complément de ce que la communauté possède, tandis que les membres de la communauté prennent l’initiative de la conduite du projet. 

Cette attitude d’amitié non seulement donne plus de sens à la vie, en nous donnant un cadre humain dans lequel agir, mais elle nous mène aussi à un travail réussi.   Guidé par ces valeurs ordinaires, Tandana a collaboré avec 26 communautés en Equateur et 35 villages au Mali.  Ces partenariats ont favorisé la création de jardins, banques céréalières, laboratoires informatiques, banques de coton, terrains de jeux, terrains de sport, bâtiments scolaires, groupes d’épargne pour le changement, un centre communautaire, un puits, une banque indigo, une pépinière, une association environnementale, une cuisine communautaire et une bibliothèque, ainsi que de nombreuses améliorations à l’infrastructure existante.  Chaque projet a été conçu et réalisé en collaboration.  Chacun adapte son contexte spécifique et compte sur une stratégie appropriée pour le développement durable.  Et chacun rend la vie meilleure dans la mesure de son possible.  Dix ans plus tard, les premiers projets que nous avons soutenus sont toujours solides.

Plus de 5 200 personnes ont travaillé dans le but d’une meilleure santé, en consultant les dentistes et les professionnels de la santé de Tandana. Plus de 1 100 femmes au Mali ont acquis des compétences en écriture, en lecture et en calcul par le biais de notre programme d’alphabétisation Tommo So.  Plus de 150 étudiants en Équateur ont participé à notre programme de bourses, qui les ont aidés à concrétiser leurs rêves de faire une différence dans leur société. Des dizaines de villageois au Mali ont appris la menuiserie, la fabrication de poêles, la teinture à l’indigo, la fabrication de savon et l’horticulture grâce à des ateliers organisés en collaboration avec Tandana.  Des centaines d’étudiants en Équateur ont appris l´anglais, les mathématiques, l´art, le théâtre, les sciences et bien d´autres sujets à l’aide des programmes de cours d’été et des enseignants additionnels que nous avons fourni.  Tous ces gens ont trouvé des moyens d’enrichir leur vie en nouant des relations avec Tandana.

Et l’impact est encore plus étendu que cela.  L’esprit de partage qu´incarne Tandana inspire les bénévoles et membres de la communauté à vivre différemment et à faire, de leur côté, leur propre travail d’amitié et de collaboration.  Les bénévoles sont rentrés des programmes Tandana, inspirés pour aider les réfugiés dans leur propres communautés : travailler dans le domaine de la santé des femmes, travailler à mi-temps afin de pouvoir passer la moitié du jour à faire du bénévolat dans un programme parascolaire; devenir enseignants, conseillers dans un camp de vacances, ou médecins; recueillir des fonds pour soutenir davantage de projets dans les communautés qu’ils ont appris à connaître au cours de leur séjour avec Tandana; prendre soin de leur environnement local; et entraîner ceux qui les entourent à joindre leurs mains avec les autres.  Certains des membres des communautés avec qui nous avons un partenariat en Équateur et au Mali ont aussi été inspirés à entreprendre de nouvelles initiatives et de réaliser leurs rêves.  Quand Claudia Fuerez s´est rendu compte que les bénévoles de Tandana aimaient apprendre à cuisiner son dessert local favori, elle rêvait de fonder une entreprise de tourisme familial, basée sur le partage de sa culture à travers sa cuisine et autres activités.  L’entreprise est maintenant en plein essor. Elle offre des cours de cuisine, des repas, de la musique et d´autres expériences aux visiteurs étrangers.  Encouragées par le Programme d´épargne pour le changement au Mali, les femmes ont lancé des entreprises de fabrication de tissus, de maraîchage et de commerce des graines.  Segundo Moreta, qui a accueilli de nombreux volontaires de Tandana chez lui, a publié son récit, « Juanita, le papillon coloré, » afin de partager des aspects de sa culture avec d’autres. 

Merci d’avoir rendu ce travail possible.  C’est à cause de chacune de vos contributions que Tandana permet aux gens de se rencontrer, en tant qu’amis et  faire émerger tant de bonnes choses de la rencontre.

Je vous invite à vous joindre au voyage, alors que nous amorçons notre deuxième décennie.  Nos amis au Mali et en Équateur ont bien d’autres rêves palpitants pour leurs communautés.  En fait, la situation économique actuelle dans les deux pays restreint les autres sources d’aide, ce qui les conduit à faire de plus en plus de demandes de soutien à Tandana.  Vous pouvez nous aider à donner suite à nos engagements, en tant que partenaires responsables dans les relations que nous avons bâties.  Et vous pouvez nous aider aussi à faire preuve de respect à l’égard de ces peuples qui trop souvent ont été ignorés lors de la conception de solutions à leurs prétendus problèmes. 

Je vous invite, en outre,  à perpétuer la vision de Tandana d’esprit de respect, de responsabilité et de partage partout où que vous alliez.  Nous en avons besoin aujourd´hui, plus que jamais, dans notre pays, dans notre monde et dans les nombreuses communautés où chacun d’entre nous interagit avec les autres.  Sortons, et regardons chaque personne que nous rencontrons comme un être humain qui pourrait devenir un ami. 

Scholarship Student Interns at a Nursing Home and a Health Center

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AQUÍ ME ENCUENTRO CON LOS ABUELITOS

AQUÍ ME ENCUENTRO CON LOS ABUELITOS

OTAVALO 19 DE OCTUBRE DEL 2016

Para: La Fundación Tandana

De: Lady Martinez

Hola Tandana por medio de la presente les quiero dar un enorme agradecimiento por su ayuda ya que sin ella no podría seguir cumpliendo mis sueños de antemano darles mis sinceras felicitaciones por su décimo aniversario.

Bueno les voy a contar mis anécdotas en todo este periodo de mis estudios he aprendido mucho como ser humano y profesional ya que con las ciencias de la salud debemos aprender todo a conciencia ya que estamos poniendo en práctica lo aprendido con seres humanos.

La verdad nunca se me hizo o se me hace difícil el estudio ya que me encanta lo que yo escogí me gusta muchísimo ser una enfermera de corazón en el periodo de los últimos días del segundo semestre hasta el tercer semestre tuve una bonita experiencia ya que tuve que realizar mi programa de vinculación y escogí ir a un lugar muy lindo que a mí me encantó esa experiencia tuve que realizarlo en un centro del adulto mayor tuve muchas emociones, tristezas y todo no se cómo explicarlo con todos los abuelitos que los tuve que atender todos se quedaron con un pedacito de mi corazón ya que el amor de ellos es incondicional son una ternurita aprendí muchísimas cosas con el personal como atender correctamente al adulto mayor, como bañarlos, cambiarlos algunos no podían comer por si solos teníamos que ayudarlos teníamos que tener mucha paciencia ya que cuando llegamos a esa edad somos niños otra vez, les daba su medicamento algunos no querían tomar pero con juegos les hacía tomar para que se sientan mejor y calmar su dolor cuando me contaban sus tristezas que no les van a visitar sus hijos se me hacia el corazón pequeño ya que da mucha tristeza escuchar eso pero con un abrazo un te quiero ellos se conforman y se olvidan un momento de su tristeza

Al momento que ya me tocó despedirme porque ya había acabado mi programa fue muy doloroso me encariñe mucho con ellos son grandes seres humanos, pero fue una experiencia demasiado bonita.

Seguí con mis clases hasta acabar del tercer semestre y una semana antes de acabar nos avisaron que teníamos que ir a las practicas pre-profesionales y pues desde ese día hasta ahora sigo en prácticas.

En el poco tiempo que me encuentro en el Centro de Salud Tabacundo he aprendido demasiadas cosas todo el personal de la unidad trabajan en equipo eso es lo primordial para que haya un buen ambiente que haya compañerismo, la persona que está a nuestro cargo es una excelente profesional gran ser humano no es egoísta nos permite realizar varias cosas los médicos igual son grandes en todo les hago preguntas me responden sin ningún problema me gusta atenderles a los pacientes con mucho respeto, paciencia y lo primordial la humildad como a mí me gustaría que me tratasen si estuviese en el lugar de ellos.

Al momento de colocar los medicamentos los hago con mucho cuidado para no dañar al paciente yo igual con mi bioseguridad yo realizo de todo y me gusta ayudar al igual en lo que pueda no me gusta estar quieta , inyecto, realizo curaciones, retiro puntos, damos charlas, recibo charlas, lavo y preparo material, realizo el hace general de la unidad hasta hoy en día no he tenido ninguna queja de mi desempeño y luego que acabe mis practicas tengo que regresar a mi universidad a seguir con mis estudios hasta culminarlos.

No fue fácil pero lo logre y lo estoy logrando seré una profesional una buena enfermera y muy agradecida con su ayuda ya que sin ella no podría seguir les agradezco una inmensidad bueno

Eso es lo que les puedo contar lo que he realizado les envió mi más cordial saludo les dejo unas fotos muchas gracias

Att. Lady

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AQUÍ FUE MI PRIMERA CANALIZACION

                                                                              OTAVALO; OCTOBER 19, 2016

To: The Tandana Foundation

From: Lady Martinez

Hello Tandana. Through this letter I want to express to you my enormous thanks for your support because without it I could not continue with my dreams, as well as offer you my sincere congratulations on your tenth anniversary.

Well, I’m going to tell you some anecdotes from my time studying. I have learned a lot, both as a human being and professional since in the Health Sciences field we must learn everything consciously. We have to put into practice what we have learned with real patients.

The truth is I never found it difficult to study because I love what I chose. I really like being a cardiac nurse. From the last days of the second semester until the third semester, I got to go to a very nice place where I loved the experience. I went to a nursing home. I was filled with many emotions, including sadness. I don’t know how to explain everything I felt when spending time with all the grandparents. I had to attend to them all and I left them with a piece of my heart since their love is unconditional. I learned a lot of things from the staff, including how to properly care for the elderly, how to bathe them, and change them. Some could not eat on their own, so we had to help them. We had to have a lot of patience. When we reach that age, we are like children again. I gave them their medication although some did not want to take it. However, with games we made them take it to make them feel better and calm their pain. When they told me they were sad because their children don’t visit them, it made me sad. It’s so sad to hear, but with a hug, one “I love you,” they forget their sadness for a moment.

When it was time to leave because I had finished my internship, it was very painful because I had grown fond of them. They are great human beings and it was a very beautiful experience.

ONE OF OUR ACTIVITIES IS TO BATHE THE PATIENTS.

ONE OF OUR JOBS IS TO BATHE THE PATIENTS.

I continued with my classes during my third semester. The week before we finished we were told that we had to do our pre-professional clinicals, so that’s what I’m doing now.

In the short time that I have been at the Tabacundo Subcentro, I have learned many things. All the staff work as a team and it is essential to have a good environment and to work together. The person who is in charge of us is an excellent professional and a great human. She is not selfish, and allows us to do many things. Also, the doctors are great. I ask a lot of questions but they always answer me without any problems. I like to attend to the patients with a lot of respect, patience, and humility. I would like  to be treated like that if I were in their place.

When I am administering medicine I do it carefully so I don’t injure the patient. I am the same with all the biosecurity measures. I do everything in my field. I like to do all that I can do because I don’t like to stay still. I do injections, cures and, remove stitches. We also give lectures and attend lectures. I also clean and prepare medical supplies and I clean the entire unit. Up until now, I haven’t had any complaints about my performance. Now that I am finished with my clinicals, I have to return to my university to continue with my studies until I graduate.

I can say that it hasn’t been easy, but I did it, and I’m getting to be a professional and a good nurse. I’m very grateful for your support because without it I can’t continue. Thank you immensely.

Well, that’s all that I can share with you about what I did, and what I’m doing.

I send you my best regards and want to share some pictures with you. Thanks!

Sincerely,

Lady

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THIS IS MY LAST DAY IN THE LAB BEFORE GOING TO DO PRE-PROFESSIONAL CLINICALS.

OTAVALO; 19 Octobre 2016 

À: Fondation Tandana 

Par: Lady Martinez 

Salut Tandana, Par cette lettre, je voudrais exprimer mes remerciements pour votre soutien, sans lequel, je ne pouvais pas continuer à réaliser mes rêves, aussi bien que vous offriez mes sincères félicitations pour votre dixième anniversaire.

Donc, je vais vous raconter quelques anecdotes qui sont arrivés pendant mes études. J’ai beaucoup appris, à la fois en tant qu’être humain et professionnel, car dans le domaine des sciences de la santé, nous devons tout apprendre consciencieusement. Nous devons mettre en pratique ce que nous avons appris avec de vrais patients.

La vérité est que je n’ai jamais trouvé ça difficile à étudier, car j’aime ce que j’ai choisi. J’aime vraiment être infirmière cardiaque. Depuis les derniers jours du deuxième semestre jusqu’au troisième semestre, je suis arrivé à un endroit très agréable où j’ai aimé l’expérience. Je suis allé à une maison de repos. J’ai été rempli de beaucoup d’émotions, y compris la tristesse. Je ne sais pas comment expliquer tout ce que j’ai ressenti pendant le temps que j’ai passé avec les grands-parents. J’ai pris soin de tous. Je les ai laissés avec un morceau de mon cœur, car ils aiment inconditionnellement. J’ai appris beaucoup de choses du personnel, y compris comment soigner convenablement les personnes âgées, comment les baigner et les changer Quelques-uns ne pouvaient pas manger seuls, alors nous devions les aider. Nous devions avoir beaucoup de patience. Quand nous atteignons cet âge, nous sommes à nouveau comme des enfants.  Je leur ai donné leurs médicaments, même si certains ne veulent pas les prendre. Avec des jeux nous avons réussi à leur donner le médicament afin qu’ils puissent se sentir mieux et calmer leur douleur. Quand ils m’ont dit qu’ils étaient tristes parce que leurs enfants ne leur rendent pas visite, ça me rendait triste. Il est tellement triste d’entendre, mais avec un câlin et « je t’aime», ils oublient leur tristesse pour un moment.

Quand j’ai fini mon stage, il a été très douloureux de partir parce que j’avais pris d’affection pour eux. Ils sont de grands êtres humains et, c’était une très belle expérience.

Après avoir terminé le stage, j’ai poursuivi mes études au cours du troisième semestre. La semaine avant que nous ayons terminé le semestre, on nous a dit que nous devions faire nos ‘cliniques pré-professionnelles’, alors c’est ce que je fais maintenant.

J’ai appris beaucoup de choses au cours de ma courte période à ‘Tabacundo Subcentro’. Tout le personnel a travaillé en équipe. Il est essentiel d’avoir un bon environnement de travail et de travailler ensemble. Notre superviseur est un excellent professionnel et une personne extraordinaire. Elle n’est pas égoïste. Elle nous permet de faire beaucoup de choses. Aussi, les médecins sont tous formidables. Je pose beaucoup de questions, mais ils me répondent toujours sans aucun problème. J’aime assister aux patients avec beaucoup de respect, de patience et d’humilité. Je voudrais être traité comme ça si j’étais à leur place.

Quand je donne des médicaments, je le fais soigneusement afin de ne pas blesser le patient. Je suis également attentif à toutes les mesures de bio-sécurité. Je fais tout dans mon domaine d’expertise. Je suis pro actif parce que je déteste n’avoir rien à faire. Je fais des injections, des cures et, enlever les points de suture. Nous donnons et assistons également à des conférences. Je nettoie et prépare les fournitures médicales et aussi toute l’unité médicale. Jusqu’à présent, je n’ai eu aucune plainte à propos de ma performance. Maintenant que j’ai fini avec mon stage, je dois retourner à mon université pour poursuivre mes études jusqu’à obtention de mon diplôme.

Je peux dire que cela n’a pas été facile, mais je l’ai fait et je vais devenir un professionnel et une bonne infirmière. Je vous remercie pour votre soutien, sans ça, je ne peux pas continuer. Je vous remercie énormément.Voilà tout ce que je peux partager avec vous à propos de ce que je faisais et ce que je fais.

Je veux partager quelques photos avec vous. Je vous envoie mes meilleures salutations. Merci!

Cordialement,

Lady

RENCONTRE AVEC TOUS LES AÎNÉS POUR FAIRE DES ACTI-VITÉS LUDIQUES POUR RÉDUIRE LEUR STRESS UN PEU ET AUSSI DE PARTAGER UN MEILLEUR REMÈDE, QUI EST UN SOURIRE. TOUTES CES ACTIVITÉS SONT RÉALISÉES GRÂCE AU SOUTIEN DE TANDANA.

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TOUTES CES ACTIVITÉS SONT RÉALISÉES GRÂCE AU SOUTIEN DE TANDANA.