Learning by Doing: An Internship with Tandana

Camille (right) with her host aunt, and host mother

By Camille Greenfield

I must say it is hard to pick one moment that best describes my time with Tandana, as a part of the horticultural internship. However, there is one memory in particular that occurred in the first few weeks, which would have a major impact on my future projects.

My host family had quickly picked up on my love of plants/nature in general and proposed to go on a family hike. There was much talk about this walk and on each occasion, it was discussed the time of departure was bumped up and anxiousness was palpable. I believed that with the excitement to go on the walk and slightly longer legs, I would be able to make it.

We left at the crack of dawn, bringing snacks for the journey. We walked up to the next community of Larcacunga, which consisted of an hour-long uphill battle, but be assured this was not technically part of the hike. It was merely a side trip to pick up a few more family members to then continue to the real journey.

This hike took place during the wet season, therefore the path greeted us with sheets of slippery mud, taking one step forward and slipping two steps backward. The further we climbed, the more the environment started to change. The trees grew inwards, leaving a wet and moist environment, perfect for moss to grow. In between moments of catching my breath, I noticed my host mom searching through the roots of a plant. I thought she might have dropped something of value and was looking for it. However, only a few meters further, I saw her searching again in the same type of plant, whispering under her breath “esta tierna” (it is unripe), in disappointment. Later on, I found out she was searching for ripe roots to then “chupar” (suck on). Moments later, having been looking down at my feet, I realized that someone had passed me an orchid bulb. My initial thought was to put this beautiful specimen in my bag for safe keeping. The whole group stopped as I reached for my bag, and explained to me that this was yet again meant to be “chupado” (sucked on).

As we reached the top of the mountain, there was more and more chatter about a certain edible delicious plant, called “mortiños” (blueberries). It seemed that the search for this plant was giving the family stamina to pursue this hike. The way they described the plant’s berries, I was automatically given a boost of energy as well. Upon reaching the top of the mountain covered in moss, it now seemed quite normal that my host uncle would climb a tree and shake down piles of miniature oranges. In seconds, my host aunt screamed out, as she had found bushes and small trees of the famous mortiños. Plastic bags started to appear from nowhere, an essential item that one must always carry in the world of Otavalo. Bags were filled to the brim, and overflowing fruits were then stuffed into each other’s mouths. In moments, laughs and giggles were halted, as the neblina (fog) started to engulf us and it was obvious we would need to get home.

Camille’s host uncle

Soon, we were informed by our master guide, host dad, that the group was lost and with this setting neblina (fog), it was 100% likely we would be drenched by the time we would make it home. We slipped and quite literally slid down the hills, with the moss breaking our falls. Through jungly twines and dead branches we swung ourselves over and under vegetation. Finally, we landed on a path that looked like it might have been previously walked on. And we were back on our tracks to home, drenched all the way through, but with smiles and red stains on our lips and fingers.

At moments where oxygen flowed back to my brain, and I was able to formulate coherent thoughts, my mind started to run wild of how I wanted to learn everything that one could about these wild edible plants. I wanted to also be able to run around mountains and pull on trees and eat their sweet fruits and berries. And so I did. I also did the same with medicinal plants that an untrained eye would see as pesky roadside weeds. My project was set.

Before starting our internships and fellowships, Tandana prepares us by asking volunteers one simple question, what is your goal whilst you are here? There could be a series of answers; creating a close bond with your indigenous host family, learning about the culture, improving your Spanish, etc. My goal was to learn about plants in the area and understand their relationship to the community. Having a horticultural background instead of an agricultural background, it was incredible to go past the different foods that are cultivated from Australia to Ecuador, such as yucas and okas (tuberous potato-like vegetables that are unknown in my country). From there, I started a medicinal and wild edible plant club at Saminay, a progressive school that hopes to be self-sustained with the food cultivated on their land.

La tía anfitriona de Camille, la madre anfitriona de Camille, el padre anfitrión de Camille y el tío anfitrión de Camille

Por Camille Greenfield.

Debo decir que me resulta muy duro escoger el momento que mejor describe el tiempo que pasé con Tandana como parte de mi pasantía en horticultura. Sin embargo, hay un recuerdo en particular, que sucedió en las primeras semanas y que tendría un impacto en mis proyectos futuros.

Mi familia anfitriona enseguida se dio cuenta de mi amor por las plantas y la naturaleza en general, y propuso una excursión de senderismo en familia. Se habló mucho sobre ello y en cada ocasión que conversábamos la hora de salida se adelantaba y se podía palpar el nerviosismo. Pensé que con la emoción de la excursión y mis piernas ligeramente más largas de lo normal, sería capaz de ello.

Salimos al amanecer, con abio para el viaje. Subimos hasta el siguiente pueblo  Larcacunga, que consistía en una lucha de una hora cuesta arriba, pero te puedo asegurar que técnicamente ésta no era parte de nuestra excursión. Era simplemente un trayecto adicional para recoger a otros miembros familiares y así continuar el viaje real.

Esta caminata tuvo lugar durante la temporada lluviosa; por lo tanto, el camino nos recibió con zonas de barro resbaladizo, dando un paso adelante y retrocediendo dos hacia atrás. Cuanto más arriba ascendíamos, más cambiaba el ambiente. Los árboles crecían hacia dentro, dejando un ambiente húmedo y lluvioso. Entre momentos para recuperar el aliento, noté que mi mamá de acogida buscaba algo entre las raíces de una planta. Pensé que se le había caído algo de valor y lo estaba buscando. Sin embargo, unos metros más adelante, la vi buscando de nuevo en el mismo tipo de planta, murmurando decepcionada “está tierna”. Después descubrí que buscaba raíces maduras para así  “chuparlas”. Momentos más tarde, mirándome los pies, me di cuenta de que alguien me había pasado un bulbo de orquídea. Al principio pensé en guardar este espécimen tan precioso en mi bolso. Mientras me lo guardaba todo el grupo se detuvo y me explicó que éste era solo para chuparlo.

Mientras alcanzábamos la cima de la montaña, charlábamos cada vez más sobre cierta planta comestible y deliciosa llamada “mortiño”. Daba la impresión de que la búsqueda de esta planta animaba a la familia a continuar este viaje. La manera en que me describieron los frutos rojos de esta planta, me dio una inyección de energía también a mí. Tras alcanzar la cima cubierta de musgo, parecía normal que mi tío anfitrión trepase a un árbol y sacudiese montones de naranjas pequeñas. En cuestión de segundos, mi tía anfitrión dio un grito, ya que había encontrado arbustos y arbolillos con los famosos mortiños. Empezaron a aparecer bolsas de plástico como por arte de magia, un artículo primordial que uno debe siempre llevar consigo en el mundo de Otavalo. Las bolsas se llenaban hasta rebosar y las frutas sobrantes se ponían en la boca de cada uno de nosotros. Al poco rato, dejamos a un lado las risas y carcajadas ya que la neblina comenzaba a cubrirnos y era obvio que debíamos regresar a casa.

Mortiño

Luego, nuestro experto guía (mi papá anfitrión) nos informó que el grupo estaba perdido y con esta neblina encima de nosotros había un 100% de posibilidad de que para cuando llegáramos a casa estuviéramos empapados. Nos resbalamos y deslizamos, literalmente, con el musgo frenando nuestras caídas. Con el uso de cuerdas y ramas muertas nos movíamos por arriba y abajo de la vegetación. Finalmente, acabamos en un camino que recordábamos haberlo caminado antes y nos puso en la dirección correcta hacia casa, empapados pero sonriendo y con manchas coloradas en nuestros labios y dedos de la mano.

Por momentos, cuando el oxígeno volvía a mi cerebro y podía expresarme coherentemente, mi mente empezó a descontrolarse porque ansiaba aprender todo de una vez sobre las plantas silvestres comestibles. También quería correr por las montañas y arrancar los árboles para comer sus dulces frutas; y así lo hice.  Hice lo mismo con las plantas medicinales que cualquier ojo inexperto vería como maleza de carretera.

Antes de iniciar nuestra pasantía, Tandana nos prepara formulando a los voluntarios una sencilla pregunta: ¿cuál es tu objetivo durante tu estancia? Se podrían responder varias cosas como: crear un vínculo cercano con tu familia anfitriona, aprender una cultura nueva, mejorar tu español etc. Mi objetivo era aprender sobre las plantas de la zona y entender la relación de estas con la comunidad. Al tener conocimientos hortícolas en vez de agrícolas, me pareció increíble ver los diferentes alimentos que se cultivan en Ecuador a diferencia de Australia, por ejemplo las yucas y ocas (tubérculos como papas, desconocidas en mi país). A partir de ahí, inicié un club de plantas medicinales y plantas silvestres comestibles en Saminay, una escuela progresista que confía en autoabastecerse con la comida cultivada en su tierra.

Camille

Par Camille Greenfield.

Je dois indiquer qu’il est difficile de sélectionner un moment qui décrit mieux mon temps avec Tandana, dans le cadre du stage horticole. Cependant, il y a un souvenir en particulier qui a eu lieu dans les premières semaines, qui auraient un impact majeur sur mes projets futurs.

Ma famille d’accueil avait rapidement pris mon amour pour des plantes /nature en général et a proposé de faire une randonnée en famille. Nous avons beaucoup parlé de cette randonnée et nous avons discuté de l’heure de départ en toute occasion. L’emotion était palpable. Je croyais qu’avec l’emotion pour faire de la randonnée et avoir des jambes plus longues, je serais en mesure de faire la randonnée.

Nous sommes partis à l’aube. Nous avons apporté des collations avec nous pour le voyage. Nous nous sommes dirigés vers la prochaine communauté de Larcacunga, une heure de bataille difficile, mais soyez assuré que cela ne faisait pas techniquement partie de la randonnée. C’était simplement un détour pour aller chercher quelques plus membres de la famille puis continuer le voyage réel.

Cette randonnée s’est déroulée pendant la saison humide, donc le chemin nous a accueillis avec des feuilles de boue glissante, prenant un pas vers l’avant et glisser les deux pas en arrière.  Plus nous montions plus l’environnement a commencé à changer. Les arbres ont poussé vers l’intérieur, laissant un environnement humide. C’était parfait pour la croissance de la mousse. Entre les moments de reprise du souffle, j’ai remarqué que ma mère hôte cherchait à travers les racines d’une plante.  J’ai pensé qu’elle pourrait avoir laissé tomber quelque chose de valeur et elle la recherchait. Cependant, à quelques mètres seulement, je l’ai vue chercher à nouveau dans le même type de plante. Elle a chuchoté déçue « está tierna » (elle n’est pas mûre). Plus tard je l’ai trouvée dehors recherchais les racines mûres puis « chupar » (sucer). Des moments plus tard, après avoir regardé vers mes pieds, je me suis rendu compte que quelqu’un m’avait passé une ampoule d’orchidée. Ma première pensée était de mettre ce magnifique spécimen dans mon sac pour le garder. Tout le groupe s’est arrêté pendant que j’ai atteint mon sac et ils m’ont expliqué que la plante devait être « chupado » (sucé).

Ampoule à orchidées

Lorsque nous atteignons le sommet de la montagne, il y avait de plus en plus de bavardage au sujet d’une certaine plante délicieuse comestible appelée « mortiños ». Il semblait que la recherche de cette plante donnait une endurance à la famille pour continuer la randonnée. On m’a donné automatiquement un regain d’énergie quand ils ont décrit les baies de la plante. Au sommet de la montagne couverte de mousse, il semblait tout à fait normal que mon hôte oncle grimpât un arbre et le secoue, de sorte que des tas d’oranges miniatures tombent. En quelques secondes, ma tante hôte a crié, car elle avait trouvé des buissons et de petits arbres des célèbres « mortiños ». Les sacs en plastique ont commencé à apparaître de nulle part, un élément essentiel que l’on doit toujours porter dans le monde d’Otavalo. Les sacs ont été remplis jusqu’au bord et les fruits débordants ont ensuite été remplis dans la bouche de l’autre. Soudainement, des rires et des rires ont été arrêtés alors que le « neblina » (brouillard) a commencé à nous engloutir et il était évident que nous devrions rentrer à la maison.

Bientôt, nous avons été informés par notre guide principal, le père hôte, que le groupe était perdu et avec ce paramètre « neblina » (brouillard), il était 100% probable que nous serions trempés au moment où nous serions à la maison. Nous avons glissé et tout à fait littéralement nous avons glissé dans les collines en raison de la mousse. À travers des ficelles de jungle et des branches mortes, nous nous sommes glissés sur et sous la végétation. Enfin, nous avons atterri sur un chemin qui semblait aurait été auparavant piétiné. Et nous étions de retour chez nous, tous mouillés, mais avec des sourires et des tâches rouges sur nos lèvres et nos doigts.

Au moment où l’oxygène retournait dans mon cerveau et je pouvais formuler des pensées cohérentes, mon esprit a commencé à courir de la façon dont je voulais apprendre tout ce que l’on pouvait parler de ces plantes comestibles sauvages. Je voulais aussi pouvoir courir dans les montagnes, chercher sur les arbres et manger leurs fruits sucrés et leurs baies.  Et ainsi je faisais ça. J’ai également fait de même avec des plantes médicinales qu’un œil non formé verrait de mauvaises herbes en bordure de route. Mon projet a été défini.

Avant de commencer nos stages, Tandana nous prépare en posant aux bénévoles une question simple, quel est votre but pour le temps que vous êtes ici ? Il pourrait y avoir une série de réponses ; pour créer une relation étroite avec votre famille d’accueil indigène, apprendre à connaître la culture, améliorer son espagnol, etc. Mon objectif était de connaître les plantes dans la région et de comprendre leur relation avec la communauté. Ayant un milieu horticole plutôt qu’agricole, il était incroyable de passer les différentes denrées cultivées d’Australie en Equateur, comme les yucas et les okas (légumes tuberculeux inconnus dans mon pays). Alors, j’ai commencé un club de plantes comestibles et sauvages à Saminay, une école progressive qui espère être auto-entretenue avec les aliments cultivés sur leurs terres.

Vue du haut de la randonnée

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Tandana Listens and Now Two Patients Can Hear Again

Gloria (a la izquierda) con Virginia

Por Virginia Sánchez

Coordinadora de Seguimiento de Pacientes

Creo que nunca me cansaré de decir lo afortunada que soy con mi trabajo de Coordinadora de Seguimiento de Pacientes, con la oportunidad que tenemos en la Fundación Tandana de colaborar para poder cambiar el futuro de muchas personas con nuestro trabajo diario, con las conversaciones con nuestros pacientes que no solamente tienen que ver con la enfermedad que les aqueja, sino con su entorno familiar, con los problemas con los que deben batallar día a día para poder conseguir su alimento diario, el pasaje para que sus hijos puedan seguir estudiando y puedan lograr las anheladas metas que la mayoría de veces se ven truncadas por la falta de salud, de medios económicos. De grandes o pequeños problemas en la familia, en fin mi trabajo me facilita el poder contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de muchos pacientes.

Esta historia reflejará una vez más como Tandana puede cambiar el futuro, la vida de dos pacientes que nacieron con una deficiencia auditiva que desafortunadamente no fue atendida a su debido tiempo, lo que ocasiono que con el pasar de los años se vaya agudizando y creando una barrera invisible que las separaba de las demás personas.

Después de las Jornadas Médicas de Abril de 2016 realice el seguimiento del referido de la paciente Gloria, quien empezó a perder la audición de su oído derecho desde que nació, pero no fue atendida porque la comunidad donde ella vive se encuentra muy alejada, cercana al Lago Cuicocha de Cotacachi, no tienen transportación publica lo que dificulta el acceso, y lo que es aún más grave la falta de recursos económicos y el desconocimiento de cómo acceder y exigir la atención en Salud por medio del Ministerio de Salud Pública.

Gloria

El camino a recorrer fue largo, pues primeramente debimos conseguir el Referido del Subcentro de Gualsaqui, luego la cita en el Hospital de Ibarra, que es un Hospital de Segundo Nivel y cuenta con un Especialista en oídos. Según las normas del Ministerio de Salud el Subcentro debería solicitar la cita, pero la experiencia es muy mala porque con otros pacientes que ellos han atendido han pasado 4 meses y no ha sido posible conseguir la cita en el Hospital de Ibarra. Con esta experiencia solicite una reunión con el Jefe de Estadística para lograr que se me autorizara que todos los referidos de los pacientes sean atendidos en forma directa y pudiera acceder a las citas sin tener que ir por medio del Subcentro o del Hospital de Otavalo.

Luego de varias citas y viajes a Ibarra y de haber realizado el test de audiometría, la especialista determino que la paciente había perdido el 60% de audición y necesitaba usar un audífono en su oído derecho. El costo era de $1,300; Gloria dijo que era imposible pagar esa cantidad que ella no tenía los recursos ni siquiera para pagar $100. Entonces, realice las gestiones para conseguir que el Hospital le diera el audífono en forma gratuita, tuve que hablar con el director, la trabajadora social, la encargada del departamento de audición, demostrar que la paciente no tenía las condiciones económicas para poder lograr que se le incluyera en la lista de las personas que recibirían el audífono en el mes de Abril o Mayo de 2017.

Para Gloria también ha sido muy difícil estos años, no encontraba quien le ayudara a encontrar el apoyo, la persona o institución a donde dirigirse para poder conseguir el audífono que necesitaba para poder llevar una vida normal. Cuando se le hablaba siempre se ponía del lado izquierdo para poder escuchar, esto le hacía sentir mal porque no todos comprendían el problema de falta de audición que ella padecía. Ella dijo que nadie entiende cómo se siente, que no es igual a los demás porque es como si no tuviera un oído, que se sentía como si fuera inferior al resto de personas. Ahora tiene un futuro mejor porque puede conversar con la gente.

En el mes de Octubre de 2016 en las Jornadas Medicas, la paciente Isolina fue referida al especialista en Oídos, ella había nacido con una deficiencia muy alta en los oídos, casi no escuchaba, su oído derecho estaba más afectado; y el izquierdo conforme pasaba el tiempo iba disminuyendo su capacidad auditiva. Esta deficiencia había causado que la paciente no pudiera seguir con sus estudios en el Colegio, con mucho trabajo termino la escuela pues los profesores no podían ayudarle y dedicarle más tiempo solamente a ella.

Igualmente como la anterior paciente debimos ir a varias citas hasta poder determinar luego del prueba de audiometría que necesitaba usar audífonos en los dos oídos. Cuando preguntamos el costo que era de $2,600 Isolina no podía creer, dijo que ese era el motivo para que anteriormente no pudiera encontrar solución a su problema. Ella no disponía de semejante cantidad, era imposible poder costear, ni siquiera trabajando varios años podría cubrir esa cantidad.

La desesperación y la impotencia reflejada en su rostro, una vez más hicieron que yo realizara las gestiones para poder conseguir la dotación gratuita de los Audífonos.

Debimos esperar hasta Mayo del 2017 para que las pacientes fueran llamadas al Hospital para hacerles las últimas mediciones y verificar que tipo de audífono necesitaban.

Llego el gran día, el 5 de Julio de 2017 el Hospital nos llamó para que fueran entregados los audífonos de procedencia Holandesa. Las dos pacientes estaban muy nerviosas pues pensaban que no iban a poder acostumbrarse, que a lo mejor no podrían oír bien.

Isolina feliz, recibiendo sus audifonos

Actualmente, Isolina tiene 29 años, es casada, tiene 2 hijos de y no ha podido ayudarles con sus deberes, con los trabajos que la escuela les pide. Todo este tiempo ha vivido limitada, avergonzada de no poder participar en conversaciones con sus familiares y amigos porque no escuchaba, preguntaba una y otra vez que le decían, y al final prefería no conversar. Esto ocasiono que se alejara de familiares y amigos. Cuando recibió su audifonos, fue el inicio de una nueva vida, el poder seguir con sus estudios para María Isolina, el tener la oportunidad de buscar una meta, un futuro para ella y su familia.

La Misión de nuestra Fundación es maravillosa, porque con nuestra ayuda y apoyo hacemos realidad los sueños de muchos pacientes, hemos conseguido llegar a todas las comunidades de la parroquia de Quichinche para demostrar que si hay personas interesadas en mejorar la calidad de vida, que sin conocerles aportan para solucionar sus problemas de salud que también implican los de toda la familia.

Isolina (left) with Virginia

By Virginia Sanchez

Patient Follow-Up Coordinator

I think I´ll never get tired of saying how fortunate I am to be working as Patient Follow-Up Coordinator, and having the opportunity we have at The Tandana Foundation of helping to change the future for a lot of people through our daily work. This work involves discussing with our patients not only their illnesses but also their family life; how they struggle to get food daily, to get scholarships for their children to keep studying and achieving their long-pursued goals that many times are unreachable due to their poor health or lack of financial resources. From big to small family problems, my job allows me to help improve the quality of a lot of my patient’s lives.

This blog entry will reflect once again how Tandana can change the future for patients with hearing impairments that weren’t treated right away, got worse over the years, and created an invisible barrier that separated them from the rest of the world.

After the Health Care Volunteer Vacation in April 2016, I followed up with Gloria. She began losing her hearing in her right ear at birth but wasn´t treated because the community where she lives is too far away, near Lake Cuicocha of Cotacachi. Not having access to public transportation, a severe lack of economic resources, and not knowing how to access the services from the Department of Health, all made it difficult for her to receive treatment.

It has been a long journey.  We had to get a referral from the Guasalqui health center in order to get an appointment at the hospital in Ibarra, which is a second level hospital and has a hearing specialist. According to the Department of Health regulations, the health center has to set the appointment, but that is difficult because other patients treated at the health center had waited 4 months and it still wasn’t possible to get an appointment at the hospital in Ibarra. This is why I met with the statistics director and asked for permission to have the patients treated directly and make appointments without the referrals from the health center or the hospital in Otavalo.

After several appointments in Ibarra and conducting a hearing test, the specialist determined the patient had lost 60% of her hearing and needed a hearing aid for her right ear. It would cost $1,300 dollars; Gloria said that she wasn´t able to pay that amount because she wasn´t even able to pay 100 dollars. Therefore, I began the paperwork for her to receive a free hearing aid. I had to speak to the director, the social worker and the woman who was in charge of the hearing department, to show them the patient did not have the financial resources and should be included in the list of people receiving a free hearing aid in April or May 2017.

It has been a difficult few years for Gloria. She didn’t have anybody to help her find support, either a person or an institution to ask for a hearing aid, which she needed to lead a normal life. When she was spoken to, she would turn to her left side to hear better, and that made her feel bad because not everyone understood her hearing loss. She told us nobody understood how she felt. She felt unequal to other people because it was as if she didn’t have an ear and she was inferior to everyone else. Now, she has a better future, because with her hearing aid she can interact with the people around her.

In October 2016, during the Health Care Volunteer Vacation, a patient named Isolina was referred to a hearing specialist. She was born with a severe hearing impairment, which meant she could hardly hear. Her right ear was affected the most, while she lost hearing in her left ear over the years.

This impairment prevented the patient from doing her studies in school. However, she graduated with a lot of effort, even though her professors couldn´t help her and give her one-on-one attention.

As with the last patient, we went to several appointments and determined, thanks to a hearing test, that she needed hearing aids in both of her ears. When we asked the cost, which was $2,600 dollars, Isolina couldn´t believe it, she said that was the main reason she couldn’t treat her health problem. She didn’t have the money and wouldn’t be able to pay, even if she worked for several years.

Desperation and helplessness showed on her face. Once again, I began the paperwork so she could receive a free hearing aid.

We waited until May 2017, and then both patients went to the hospital for the last measurements and to double check what kind of hearing aid they needed.

When the big day arrived, on July 5th, 2017, both patients went to the hospital to get the hearing aids, which had come from Holland. They were very nervous because they thought they wouldn’t get used to them or hear properly.

Isolina (right, in pink) with another patient seeing a hearing aid

Isolina is 29 years old. She´s married and has two children. She couldn’t help them with their homework and with their coursework from school. She has been limited and ashamed all this time. She couldn’t engage in conversation with her family and friends because she couldn´t hear and had to ask them all the time what they were saying. She finally stopped speaking at all. This made her drift apart from her family and friends. Receiving her hearing aids was the beginning of a new life for Isolina. She will be able to continue her studies, achieve her goals, and plan for a better future for herself and her family.

Our foundation´s mission is wonderful because with our help and support we make a lot of our patients’ dreams come true. We have reached out to all of the communities in Quichinche parish to show community members there are people interested in improving their lives, even before meeting them. We offer solutions to treat their health problems, which affect the rest of their families.

Gloria recevant son appareil auditif

Par Virginia Sanchez

Coordonnatrice Du Suivi Du Patient

Je pense que je ne me lasserai jamais de dire à quel point je suis heureuse de travailler en tant que coordonnatrice du suivi des patients et avoir l’occasion que nous offre la Fondation Tandana d’aider à changer l’avenir de beaucoup de personnes par notre travail quotidien. Ce travail consiste à discuter avec nos patients, non seulement de leurs maladies mais également de leur vie familiale ; comment ils luttent pour obtenir de la nourriture quotidiennement, des bourses pour que leurs enfants continuent d’étudier et atteignent leurs objectifs qui sont souvent inaccessibles en raison de leur mauvaise santé ou de leur manque de ressources financières. Des gros aux petits problèmes de famille, mon travail me permet d’améliorer la qualité de vie de mes patients.

Cette entrée de blog reflètera encore une fois comment Tandana peut changer l’avenir de patients atteints d’anomalies auditives qui n’ont pas été immédiatement traitées, ont empiré au cours des années et on finit par créer une barrière invisible qui les sépare du reste du monde.

Après les Vacances bénévoles de soins de santé, en avril 2016, je suis restée en contact avec Gloria. Elle a commencé à perdre l’audition de l’oreille droite à la naissance, mais n’a pas reçu de traitement, car la communauté où elle vit est trop éloignée, près du lac Cuicocha de Cotacachi. San accès aux transports en commun, un manque sévère de ressources économiques et sans savoir comment accéder aux services du Ministère de la santé, il a été difficile pour elle de recevoir un traitement.

Gloria (centre, en bleu) avec d’autres patients

Ce fut un long périple.  Nous avons dû obtenir une recommandation du centre de santé de Guasalqui afin d’avoir un rendez-vous à l’hôpital d’Ibarra, un hôpital de deuxième niveau où se trouve une spécialiste de l’ouïe. Selon le règlement du Ministère de la santé, c’est au centre de santé que correspond de fixer les rendez-vous, ce qui est difficile, d’autres patients traités au centre de santé ayant dû attendre 4 mois sans toujours recevoir de rendez-vous à l’hôpital d’Ibarra. C’est pourquoi, lorsque j’ai rencontré le Directeur de statistiques, je lui ai demandé la permission de faire en sorte que les patients soient traités directement et puissent prendre des rendez-vous sans la recommandation du centre de santé ou de l’hôpital d’Otavalo.

Après plusieurs rendez-vous à Ibarra et un examen auditif, le spécialiste a déterminé que la patiente avait perdu 60% de son audition et avait besoin d’un appareil auditif à l’oreille droite. Cela coûterait 1300 dollars ; Gloria a déclaré qu’elle ne pouvait pas payer ce montant, ni même payer 100 dollars. Alors, j’ai commencé les démarches pour qu’elle puisse recevoir gratuitement un appareil auditif. J’ai dû parler au directeur, à la travailleuse sociale et à la femme chargée du département d’audition, afin de leur montrer que le patient n’avait pas les ressources financières et devrait être inclus dans la liste des personnes qui devaient recevoir un appareil auditif gratuit en avril ou mai 2017.

Il y a eu quelques années difficiles pour Gloria. Elle n’avait personne pour l’aider à trouver un soutien, ni une personne ni une institution à qui demander l’appareil auditif dont elle avait besoin pour mener une vie normale. Quand on lui parlait, elle se tournait du côté gauche pour mieux entendre, ce qui l’a gênait car ce n’est pas tout le monde qui comprenait sa perte d’audition. Elle nous a dit que personne ne comprenait comment elle se sentait. Elle se sentait amoindrie devant les autres, parce que c’était comme si elle n’avait pas d’oreille et était moins que les autres.  Maintenant, elle a un meilleur avenir devant elle car, avec son appareil auditif, elle peut interagir avec ceux qui l’entourent.

En octobre 2016, pendant les Vacances bénévoles de soins de santé, un patient appelé Isolina a été référé chez un spécialiste de l’ouïe. Elle est née avec une déficience auditive sévère, et elle pouvait à peine entendre. Son oreille droite était la plus touchée, alors qu’elle perdit l’audition dans son oreille gauche au cours des années.

Cette déficience a empêché le patient de poursuivre ses études. Néanmoins, elle a obtenu son diplôme avec beaucoup d’effort, même si ses professeurs ne pouvaient pas l’aider et lui accorder une attention particulière.

Comme pour le patient précédent, nous avons eu plusieurs rendez-vous et avons déterminé, grâce à un test d’audition, qu’elle avait besoin d’aide auditive pour les deux oreilles. Lorsque nous avons demandé le coût, soit 2.600 dollars, Isolina ne pouvait pas le croire ; elle a déclaré que c’était là la principale raison pour laquelle elle ne pouvait pas traiter son problème de santé. Elle n’avait pas l’argent et ne serait pas en mesure de payer, même en travaillant pendant plusieurs années.

Le désespoir et l’impuissance sont apparus sur son visage. Encore une fois, j’ai commencé les démarches afin qu’elle puisse recevoir gratuitement une aide auditive.

Nous avons attendu jusqu’en mai 2017, puis les deux patientes sont allées à l’hôpital pour les dernières mensurations et pour vérifier le type d’appareil auditif dont elles avaient besoin.

Lorsque le grand jour arrivât, le 5 juillet 2017, les deux patientes se sont présentées à l’hôpital pour recevoir les aides auditives, venues de Hollande. Elles étaient très agitées, parce qu’elles pensaient ne pas s’y habituer ou ne pas entendre correctement.

Isolina a 29 ans. Elle est mariée et a deux enfants. Elle ne pouvait pas les aider dans leurs devoirs ni avec le matériel de l’école. Elle a été limitée et gênée tout ce temps-ci. Elle ne pouvait pas s’entretenir avec sa famille et ses amis car elle ne pouvait pas les entendre et demandait tout le temps ce qu’ils disaient. Elle a finalement cessé de parler. Ce qui la écartée de sa famille et de ses amis. L’arrivée de ses prothèses auditives a marqué le début d’une nouvelle vie pour Isolina. Elle pourra poursuivre ses études, atteindre ses objectifs et planifier un meilleur avenir pour elle-même et sa famille.

La mission de notre fondation est merveilleuse, car grâce à notre aide et à notre soutien, nous rendons possibles de nombreux de rêves de nos patients. Nous avons tendu la main à toutes les communautés de la paroisse de Quichinche pour montrer à leurs membres qu’il y a des personnes intéressées à améliorer leur vie, même sans les avoir rencontrés. Nous proposons des solutions pour traiter leurs problèmes de santé, qui ont une incidence sur le reste de leur famille.

Parents and Volunteers Build a Wall to Protect Bilingual School

Tandana estudiantes voluntarios ayudando a terminar la pared

Por Rosa Saravino

Mi nombre es Rosa Saravino soy Directora de la Escuela Intercultural Bilingüe “Ati Pillahuasu,” que pertenece a la comunidad de Panecillo. Yo no soy de esta comunidad pero trabajo más de 30 años en este lugar y conozco a la mayoría de los padres de familia y ellos a mi. Esta escuelita empezó con dos profesores en el año de 1980 más o menos y con una cantidad de 15 estudiantes aproximadamente, estas clases para los primeros estudiantes de la comunidad funcionaba en una casa comunal muy antiguo, en un solo aula, con sus mesas y sillas improvisadas, conforme aumentaron mas estudiantes, la comunidad ha logrado conseguir una casa con dos aulas, después una casa más, así poco a poco la escuela se ha construido con ayudas por parte del gobierno, de otros fundaciones y organizaciones.

Actualmente contamos con tres profesoras y un profesor, en este año hemos contado con el apoyo del gobierno y tenemos un profesor de inglés y la escuela cuenta con 90 estudiantes que asisten de lunes a viernes de 8 am a 1 pm. Tenemos niños a partir de cuatro años que asisten a pre-kinder, luego pasan a jardín y empiezan el primer grado hasta séptimo grado. Al terminar aquí, van a Quichinche a la unidad educativa “Ulpiano Navarro” hasta alcanzar el noveno grado, después de esto asistirán a diferentes colegios en la cuidad de Otavalo.

El numero de alumnos sigue creciendo, y cada vez faltaba mas espacio, mas aulas. En estos últimos años hemos obtenido un gran logro ya que una fundación de Japón nos ayudó para la construcción de un edificio para la escuela porque una pasante vió la realidad de la comunidad y la necesidad que teníamos. Los dirigentes de esta comunidad, siempre están pendientes de la escuela y están listo para ayudar si necesitamos de ellos.

Al construir este edificio no habíamos tomado en cuenta que si dejamos sin terminar la parte de atrás afectaría en algún momento de forma negativas las condiciones del clima.  A pesar de querer hacer un cerramiento no podíamos porque el aporte de los padres de familia no era suficiente.

Por estas razones hemos presentado un proyecto donde explica la necesidad de alzar este muro, a una fundación conocida, que es la Fundación Tandana. Esta organización casi todas las veces ha visitado esta escuela para ayudar en diferentes actividades ya sea con los niños o proyectos como estos.

Abía una parte sin terminar de alzar el muro, esto era nuestra mayor preocupación, por lo que estamos en una temporada que llueve mucho y al no tener una protección segura, el agua puede ocasionar derrumbe, afectando negativamente la parte de atrás de la escuela. Para nosotros fue muy necesario el cerramiento ya que nos ayuda salvaguardar a la institución, y evitar posibles daños naturales, de esta manera tenemos la seguridad integral, el agua de lluvia corre por el canal correcto.

Estudiantes del curso vacacional de Tandana empiezan a pintar un mural para decorar el muro

En el momento de ejecutar este proyecto los niños se integran y ellos con los niños de esta forman intercambian la cultura y comparten el lenguaje. Por otra parte, los padres de familia están muy felices, ya que son de escasos recursos económicos, pero siempre dispuestos a colaborar con mano de obra.

Los primeros estudiantes que asistieron a esta escuela ahora son grandes profesionales, son padres de familia de dos o tres hijos, entonces sus hijos asisten a esta misma escuelita, cuando dicen que cerraran esta escuela ellos forman una comisión enseguida y viajan hasta Quito para reclamar sus derechos y pedir que respete lo que dice en la constitucion, es así como sigue resistiendo esta institución. En algunas comunidades ya no existen las escuelas bilingües.

A nombre de los padres de familia y profesores de esta escuela extendemos nuestros sinceros agradecimientos, Gracias Fundación Tandana por ayudarnos y brindar ánimos para seguir adelante y seguir luchando por estos niños de la comunidad que son de escasos recursos económicos. Porque en algún momento el gobierno Rafael Correa quiso terminar con las escuelas bilingües. Sin embargo seguimos aquí luchando junto a la directiva de padres de familia. Esperamos contar siempre con la colaboración de la Fundación Tandana.

The original school building in Panecillo

By Rosa Saravino 

My name is Rosa Saravino and I’m the Director of the Bilingual Intercultural School “Ati Pillahuasu” which is located in the community of Panecillo. I am not from this community but I have worked here for more than 30 years and I know most of the parents, and they know me. This school started with two teachers and with approximately 15 students in 1980. The classes for the first students of the community took place in a very old community building, in a single classroom, with improvised tables and chairs. As the number of students increased, the community managed to get a building with two classrooms, then one more building. So, little by little, the school has been built with aid from the government, foundations, and organizations.

Currently, we have three female teachers and a male teacher. This year we have had support from the government to hire an English teacher, and the school has 90 students who attend from Monday to Friday from 8 am to 1 pm. We have children who are four years old who attend pre-school, then kindergarten. Then the students begin first grade and continue up until seventh grade. When they are finished here, they go to Quichinche to the “Ulpiano Navarro” school until they reach ninth grade. After that, they attend different high schools in the city of Otavalo.

As the number of students continued to grow, more and more we lacked space and classrooms. In recent years we have accomplished a great goal. A foundation in Japan helped us to construct a building for the school because an intern saw the reality in the community and the need we had. The leaders of this community always look out for the school and are ready to help if we need them.

In constructing this building, we had not considered that if we left the back part unfinished, it would be affected by the weather conditions at some point. Despite wanting to close the back part of the building we could not because the parents’ contribution was not enough.

For these reasons, we presented a project explaining the need to build this wall to a well-known foundation, The Tandana Foundation. This organization’s volunteers have visited the school almost every time they come and, they help the children with different activities or help with construction projects such as this one.

There was an unfinished part of the wall. This was our main concern because we are in the rainy season and given that we do not have good protection, the water can cause a landslide, damaging the back part of the building. It was necessary to finish the wall because it helps us to protect the school and to avoid possible natural damages. With the wall, we have the integral security we need, and the rainwater runs through the correct channel.

When it was time to complete this project, the children and teachers took part in the project by exchanging their language and culture with the volunteers. Although the parents have limited economic resources, they were happy to contribute manual labor to the project.

Tandana student volunteers and Panecillo parents finish the wall.

The first students who attended this school are now great professionals. They are parents of two or three children, and their children attend this same school. When the government said they would close this school, they formed a commission immediately and traveled to Quito to claim their rights and asked for the rights in the constitution to be respected. This is how the institution continues to exist. In some communities, bilingual schools no longer exist.

On behalf of the parents and teachers of this school, we send our sincere thanks. Thank you Tandana Foundation for helping us and providing us with the support to continue to work for these children who have limited economic resources. At one point, the government of Rafael Correa wanted to end bilingual schools. However, we are still working hard here with the parents. We hope to always make a difference with the collaboration of The Tandana Foundation.

Le bâtiment scolaire construit par la fondation japonaise

 Par Rosa Saravino

Mon nom est Rosa Saravino et je suis la directrice de l’école Interculturelle Bilingue « Ati Pillahuasu » situé dans la communauté de Panecillo. Je ne suis pas originaire de cette communauté mais j’ai travaillé ici pendant plus de 30 ans et je connais la plupart des parents, et ils me connaissent. Cette école a démarré avec deux professeurs et environ 15 étudiants en 1980. Les cours pour les premiers étudiants de la communauté ont eu lieu dans un bâtiment très ancien, dans une seule classe, avec les tables et les chaises improvisés. Alors que le nombre d’étudiants a augmenté, la communauté a réussi à obtenir un bâtiment avec deux classes, puis un autre bâtiment. Donc, petit à petit, l’école a été construite avec l’aide du gouvernement, d’autres fondations et organisations.

Aujourd’hui, nous avons trois professeurs et une maîtresse. Cette année nous avons reçu de l’aide du gouvernement pour avoir un professeur d’Anglais, et l’école a 90 étudiants qui suivent les cours du Lundi au Vendredi de 8 heure du matin à 1 heure de l’après-midi. Nous avons des enfants de quatre ans qui viennent à l’école pré-scolaire, puis la maternelle, et ensuite la première classe jusqu’à la septième classe. Lorsqu’ils ont terminé ici, ils vont à Quichinche à l’école « Ulpiano Navarro » jusqu’à ce qu’ils atteignent la neuvième classe. Ensuite ils vont dans différentes lycées dans la ville de Otavalo.

Le nombre d’étudiants continue à augmenter, et nous manquons de plus en plus de places et de classes. Récemment, nous avons atteint un but ambitieux grâce à une fondation Japonaise qui nous a aidé à construire un bâtiment pour l’école car un stagiaire s’est rendu compte de la réalité de notre communauté et du besoin que nous avons. Les responsables de cette communauté font toujours attention à l’école et sont prêts à aider si nous en avons besoin.

Durant la construction de ce bâtiment, nous n’avons pas pris en compte que laisser la partie arrière non terminée l’affecterait à cause des conditions climatiques. Malgré notre volonté de fermer la partie arrière du bâtiment, la contribution des parents n’était pas suffisante pour y parvenir.

Pour cette raison, nous avons présenté le projet expliquant la nécessité de construire ce mur à une fondation très connue, la fondation Tandana. Les volontaires de cette organisation ont visité l’école presque à chacune de leur venue pour aider dans différentes activités avec les enfants ou d’autres projets de construction.

Il y avait une partie du mur non terminée. C’était notre principale préoccupation parce que nous sommes en saison des pluies et que la protection n’est pas suffisante, l’eau peut créer un glissement de terrain et affecter la partie arrière du bâtiment. Pour nous il était très important de finir le mur car cela nous permettait de sécuriser l’école et d’éviter d’éventuels dommages. Grâce au mur, nous avons une sécurité parfaite et l’eau de pluie circule dans le bon canal.

Lorsqu’était venu le moment de réaliser ce projet, les enfants et les professeurs se sont investis en échangeant leur langue et leur culture avec les volontaires. Bien que les parents aient des ressources financières limitées, ils étaient heureux de contribuer au travail manuel du projet.

Les parents des eleves et les étudiants bénévoles de Tandana aident à finir le mur

Les premiers étudiants qui ont suivi cette école sont aujourd’hui de très bons professionnels. Certains parents ont deux ou trois enfants, et ils sont tous dans cette même école.  Lorsque le gouvernement indiqua qu’il souhaitait fermer cette école, ils ont formé immédiatement une commission et se sont rendus à Quito pour faire valoir leurs droits et demander à ce que leurs droits prévus dans la constitution soient respectés. C’est ainsi que l’institution continue de résister. Dans certaines communautés, les écoles bilingues n’existent plus.

Au nom des parents et des professeurs de cette école, nous envoyons nos remerciements sincères. Merci à la fondation Tandana de nous avoir aidé et de nous avoir fourni l’appui pour continuer à lutter pour ces enfants qui ont des ressources financières limitées. A un moment donné, le gouvernement de Rafael Correa voulait fermer les écoles bilingues. Toutefois, nous travaillons toujours dur ici avec les parents. Nous espérons pouvoir toujours collaborer avec la Fondation Tandana.

Tangali and Tandana Team up to Build a Community Kitchen

La iglesia de la comunidad de Tangali.

Por Margarita Fuerez

El día lunes, 17 de Julio se realizó una primera reunión entre integrantes del cabildo de la comunidad de Tangalì y representantes de la Fundación Tandana Ecuador. En este encuentro el presidente de la comunidad, Marcelo Pineda, expuso sobre el deseo de la comunidad de ejecutar un proyecto con el apoyo de la Fundación Tandana y un grupo de Voluntarios que visitarán la comunidad. Por parte de la Fundación están presentes Don Vicente Pazmiño, encargado de proyectos comunitarios, Verónica Pazmiño y Ximena Buller quienes van a estar juntas con el grupo apoyando durante su estancia en el país y Herman Snel subdirector de programas. Todos están presentes para escuchar cual es el pedido de la comunidad y cuál es la necesidad de realizar esta obra.

El proyecto que presenta la comunidad de Tangali consiste en la construcción de una casa de cocina, al lado de la iglesia de la comunidad. Esta cocina será utilizada para eventos que se organizan en la iglesia, ya que es necesario brindar alimentación a los sacerdotes, catequesis, jóvenes y participantes de la comunidad que vienen en algunas fechas a visitar la iglesia.

Miembros de la comunidad y estudiantes voluntarios de Tandana trabajando juntos en la cocina comunitaria en Tangali.

Los representantes de la Fundación Tandana hacen preguntas aclaratorias para entender exactamente como va funcionar el proyecto y donde se piensa construir. Siempre es necesario asegurar que la comunidad haya conversado y analizado en una reunión grande sobre este proyecto y que sea la asamblea que haya aprobado. En este sentido el presidente de la comunidad nos comenta que esto ya fue conversado y aprobado en asamblea por todos los integrantes de la comunidad y que ellos quieren que la Fundación Tandana apoye con este proyecto. También nos mencionan que la comunidad sabe que este proyecto no se va terminar en una sola sino que se va hacer por fases visto a que es un proyecto grande. Así mismo, la dirigencia de la comunidad nos aseguramos que la obra a construirse será construida en un terreno que es propiedad legal de la comunidad y que no haya nadie que se oponga o ningún daño ambiental que pueda causar esta obra. De igual manera, acordamos que parte del proyecto y que materiales van a poner la comunidad como contraparte de ellos. Para Tandana es primordial que la comunidad también ponga una contraparte tanto en términos de material pero sobre todo en mano de obra. La participación de los comuneros y al liderazgo del proyecto por parte de un maestro asignado y contratado por la comunidad es una parte fundamental de estos proyectos comunitarios.

Este fue la primera visita para conocer el lugar donde se construirá la casa y establecer un primer dialogo sobre el proyecto con las personas involucradas directamente. Seguirán más reuniones y encuentros para verificar el listado de materiales que se solicitan y proceder a su compra. Este es parte del procedimiento que se hace en cada uno de los proyectos comunitarios que recibimos solicitudes. Una buena preparación y planificación es la mitad del trabajo y en ese sentido tomamos muchos esfuerzos de planificar bien para realizar obras de calidad que sirvan a la comunidad. Les estaremos informando sobre los siguientes pasos de este proyecto dentro de poco tiempo.

Visiting the site in Tangali last July.

By  Margarita Fuerez

On Monday, July 17, a first meeting was held between the community council in Tangali and representatives of the Tandana Foundation in Ecuador. At this meeting, the president of the community, Marcelo Pineda, explained the community’s wish to complete a project with Tandana’s support and help from a group of volunteers who will visit the community. Representing the Tandana Foundation were Mr. Vicente Pazmiño (responsible for community projects), Mrs. Verónica Pazmiño, Ms. Ximena Buller, who will be working with the volunteers during their stay in the community, and Mr. Herman Snel (Program Manager). Everyone was there to hear the community’s request and why it is necessary to complete this project.

The project that the Tangali community council proposed was building a community kitchen next to the community’s church. This kitchen will be used for events that are organized at the church since it is necessary to provide food for priests, catechism, youth, and community members who visit the church.

A community member and a Tandana student volunteer working together on the community kitchen in Tangali.

The representatives of the foundation asked clarifying questions to understand the details of the project and saw where the community plans to build the kitchen. It is always necessary to ensure that the community has discussed the project at a large general meeting and that everyone has approved the project. The president of the community informed the representatives that the project was already discussed and approved in a large general meeting by all community members and that they want the Tandana Foundation to support this project. They also mentioned that the community knows that this project is not going to be finished in one phase and that it will be built in various phases because it is a big project. Also, the community leadership ensured the representatives that the project will be built on land that is legally owned by the community, that no one opposes the project, and that no environmental damage will be caused by the work. Likewise, it was agreed that part of the materials for the project will be provided by the community. For Tandana it is essential that the community contribute materials and especially labor. Having community involvement and having a lead construction worker chosen by the community, is a fundamental part of these community projects.

This was the first visit to see where the community kitchen will be built and to establish a dialogue about the project between the people directly involved. Further meetings will be held to verify the list of materials requested and to discuss their purchase. This is part of the process that is done for each of the community projects that the foundation receives applications for. Good preparation and planning is half of the work and because of this, we put a lot of effort into planning well for quality projects that serve the community. The representatives will be informing you about the next steps of this project in short time.

Visiter le site à Tangali en Juillet.

Par Margarita Fuerez

Le lundi 17 juillet, une première réunion a eu lieu entre le conseil communautaire de Tangali et les représentants de la Fondation Tandana en Équateur. Lors de cette réunion, le président de la communauté, Marcelo Pineda, a expliqué le souhait de la communauté de compléter un projet avec le soutien de Tandana et l’aide d’un groupe de bénévoles qui visiteront la communauté. Représentant la fondation se trouvaient M. Vicente Pazmiño (responsable des projets communautaires), Mme Verónica Pazmiño, Mme Ximena Buller, qui travaillera avec les bénévoles pendant leur séjour dans la communauté, et M. Herman Snel (responsable du programme). Tout le monde était là pour écouter la demande de la communauté et pourquoi il est nécessaire de compléter ce projet.

Le projet proposé par le conseil communautaire de Tangali consiste en la construction d’une cuisine communautaire à côté de l’église de la communauté. Cette cuisine sera utilisée pour les événements organisés à l’église, car il est nécessaire de fournir de la nourriture aux prêtres, à la catéchèse, aux jeunes et aux membres de la communauté qui visitent parfois l’église.

Un membre de la communauté et des étudiants bénévoles de Tandana travaillent ensemble sur la cuisine communautaire à Tangali

Les représentants de la fondation ont posé des questions d’éclaircissement pour comprendre les détails du projet et ont visité le site où la communauté envisage de construire le projet. Il est toujours nécessaire de s’assurer que la communauté ait discuté du projet lors d’une grande assemblée générale et que tout le monde ait approuvé le projet. Le président de la communauté a informé les représentants que le projet avait déjà été discuté et approuvé lors d’une grande assemblée générale, par tous les membres de la communauté, et qu’ils voulaient que la fondation appuie ce projet. Ils ont également mentionné que la communauté savait que ce projet ne serait pas construit en une seule phase mais en plusieurs, car il s’agit d’un grand projet. En outre, le leadership communautaire a assuré aux représentants que le projet sera construit sur des terres appartenant légalement à la communauté, que personne ne s’oppose au projet et qu’aucun dommage environnemental ne résultera des travaux. De même, il a été convenu qu’une partie des matériaux du projet sera fournie par la communauté. Pour Tandana, il est essentiel que la communauté contribue, tant sur le plan matériel que pour la main d’œuvre. Compter sur la participation communautaire, et sur un chef constructeur choisi par la communauté, est un aspect fondamental de ces projets communautaires.

C’est ici la première visite à l’emplacement où sera construite la cuisine communautaire, et pour établir un dialogue sur le projet avec les personnes directement impliquées. D’autres réunions seront organisées pour vérifier la liste des matériaux nécessaires et pour discuter de leur achat. Cela fait partie du processus pour tout projet communautaire qui demande l’appui de la fondation. Une bonne préparation et planification représente la moitié du travail et c’est pourquoi nous faisons de grands efforts pour bien planifier des projets de qualité qui servent la communauté. Les représentants vous informeront incessamment des prochaines étapes de ce projet.

Scholarship Shifts Sorrows to Smiles

 

Josué David López Perugachi en 2017

Por Josué David López Perugachi

Mi nombre es Josué David López Perugachi, tengo 17 años, estudiante becado de la Fundación Tandana. Estoy en el último curso del colegio en la Unidad Educativa Otavalo y la carrera que estoy siguiendo es Físico Matemático. De la familia soy el segundo hijo y el único hombre. Tengo una hermana mayor y tres hermanas menores, vivo con mis cuatro hermanas y mis padres. Somos siete personas en la familia. Mi hermana mayor ya termino el colegio y se graduó también con la ayuda de Tandana.

La parroquia de Quichinche está ubicada a 3 kilometros de la ciudad de Otavalo.

Mi padre se dedica a la agricultura para ganar dinero y sustentar a la familia. Mi madre es costurera. Esto lo hace solo cuando hay pedidos no es constante ya que solo hay ventas por temporada.

Por lo tanto mi padre es quien provee más con el dinero para los estudios de nosotros. Y como somos cinco hijos y mis hermanas ya crecieron, ahora todos teníamos que ir al colegio y otras a la escuela y antes de conocer a Tandana realmente estábamos muy preocupados porque ahora mis padres necesitaban más dinero para comprar las listas de útiles a cada hijo y no estaba alcanzando.

Un día menos pensado recibimos una noticia excelente de que la Fundación Tandana ayudaría con una beca para el colegio y esta ayuda era para mi ya que había aplicado algunos meses atrás, entonces yo me sentí muy feliz, mis padres se sintieron aliviados y sus tristezas se convirtieron en sonrisas de alegría. Ellos han comentado que es una bendición de Dios y por eso estámos muy agradecidos toda la familia. Sin mucha preocupación todos mis hermanas podíamos asistir a clases a la misma vez, ahora cada hijo contaban con todos los materiales completos que necesitaba para entrar a estudiar.

En la casa, mis tíos me brindan motivación ya que me cuentan las cosas que han pasado en el trabajo o cualquier otra cosa, y siempre dicen deben estudiar ahora que ustedes tienen la oportunidad y el apoyo de una Fundación que es muy valioso para tu futuro. En mis tiempos no había alguien que motive para ir a las escuelas y peor existía ayudas de fundaciones extranjeras, esta es una oportunidad para superar y deben aprovechar bien.

Puedo decir que en mi hogar ha mejorado la situación gracias también a la ayuda de Tandana. Son cosas como tener un pan más en el desayuno y tener más frutas para la familia o comprar algunas cosas que necesitamos y que ahora si nos alcanza comprar. Estos son los cambios que hemos percibido con la ayuda brindada, es emocionante saber que alguien más está apoyando económicamente para seguir adelante, y pienso que muchas familias también están muy agradecidas, así como lo estoy yo.

La beca que tengo me motiva para seguir superándome y con el éxito obtenido podré ayudar a mis padres trabajando y aportando económicamente, así como ellos hoy hacen por mí. Mis padres siempre están atentos de todos los hijos que hagan deberes y presenten, que nos portemos bien en las escuelas, poner atención al profesor, así evitar calificaciones bajas y supletorios.

Tandana está ayudando alcanzar una meta tan anhelada, porque este año voy a graduarme en el colegio y estoy muy emocionado. Estoy tan agradecido a la Fundación Tandana porque sin la ayuda yo no sé qué estaría haciendo en este momento, tal vez pensando en iniciar el colegio o tal vez cursando el tercer curso, y cuando vea graduar a mis amigos yo hubiera estado triste. Gracias por ayudar a realizar mis sueños y ver a mis padres orgullosos de mí. Y detras de mí, también vienen mis dos hermanas que pertenecen a la Fundación y pido que siga ayudando hasta alcanzar nuestras metas.

Josué David López Perugachi in 2013

By Josué David López Perugachi

My name is Josué David López Perugachi. I’m 17 years old and a Tandana scholarship student. I’m in my last year of school at the Unidad Educativa de Otavalo, and the track I’m following is physical mathematics. I am the second child in my family and the only male. I have an older sister and three younger ones. I live with my 4 sisters and with my parents. Our family is composed of seven members. My older sister has already finished school and she has also graduated with Tandana’s help.

The parish of Quichinche is located 3km from the town of Otavalo.

My dad works as a farmer in order to earn money and support my family. My mother is a seamstress. She only works part-time as there is only work during the tourist season.

Therefore, it is my dad who provides most of the money for our education. Because my sisters are growing up, there were five children who needed to go to high school. Before learning about Tandana, we were really worried because my parents needed more money to buy the school supplies for each of us. They didn’t have enough money.

On the day we least expected, we received excellent news. The Tandana Foundation would offer me a scholarship. I had applied for it several months before. I felt really happy, and my parents were relieved, and their sorrows transformed into smiles of joy. They said that it was God’s blessing and that’s why all the family is so grateful. Without too many worries, all my sisters and I would be able to attend school at the same time, because all of us had all the school supplies we needed to start studying.

At home, my uncles motivated me with the stories of what had happened at work or elsewhere. They always say we have to study now that we have the opportunity and support of the foundation. Our education is really valuable for the future. When they were young, there was no one to encourage them to go to school and no help from foreign foundations. This is an opportunity to achieve and it should be well used.

I can say that the situation at home has also improved thanks to Tandana’s help. You can see it when it comes to things like having more than one bread bun for breakfast and having more fruit for all the family, or buying something we needed and previously couldn’t afford. These are the changes we have made with the help. It is touching to know that someone else is financially supporting you to go further. I think that many families are very grateful, just like I am.

The scholarship I have encourages me to continue to achieve and, with the success I obtain, I will be able to help my parents work and contribute financially, just as they do now for me. My parents always pay attention, to see that we all are doing our homework, going to school, behaving well at school, and listening to our teachers. We do all this to avoid low grades and supplementary classes.

Tandana is helping me to reach a long-awaited goal because this year I will graduate high school and I am really excited. I am grateful to The Tandana Foundation because I don’t know what I would be doing without its help. Maybe I would be thinking about starting school or be in my third year. Then, seeing my friends graduate would be quite sad. Thanks for helping me achieve my dreams and making my parents proud of me. After me are my two sisters, who are also scholarship students. I only ask for the foundation to continue helping us to reach our goals.

Josué David López Perugachi en 2013

Par Josué David López Perugachi

Je m’appelle Josué David López Perugachi. J’ai 17 ans et suis étudiant en bourse de Tandana. Je suis dans ma dernière année d’école à l’Unidad Educativa de Otavalo, et mon orientation porte sur les mathématiques physiques. Je suis le deuxième enfant de ma famille et le seul homme. J’ai une sœur aînée et trois plus jeunes. Je vis avec mes 4 sœurs et mes parents. Notre famille est composée de sept membres. Ma sœur aînée a déjà terminé ses études ; elle a également obtenu son diplôme avec l’aide de Tandana.

La paroisse de Quichinche est située à 3 km de la ville d’Otavalo.

Mon père travaille comme agriculteur pour gagner de l’argent et soutenir ma famille. Ma mère est couturière. Elle travaille à temps partiel car il n’y du travail a que pendant la saison touristique.

Par conséquent, c’est mon père qui procure la plus grande partie de l’argent pour notre éducation. Mes sœurs étant jeunes, nous étions cinq enfants qui devions aller au lycée. Avant de connaitre Tandana, nous étions vraiment inquiets parce que mes parents avaient besoin de plus d’argent pour acheter les fournitures scolaires pour chacun de nous. Ils n’avaient pas assez d’argent.

Le jour où nous nous y attendions le moins, nous avons reçu d’excellentes nouvelles. La Fondation Tandana me proposait une bourse d’études. J’en avais fait la demande plusieurs mois auparavant. Je me sentais vraiment heureux, mes parents étaient soulagés, et leurs peines s’étaient transformées en sourires de bonheur. « C’est une bénédiction de Dieu » ont-ils dit ; et toute la famille était très reconnaissante. Sans trop d’inquiétudes, mes sœurs et moi pouvions fréquenter l’école en même temps, car nous avions toutes les fournitures scolaires dont nous avions besoin pour commencer à étudier.

À la maison, mes oncles m’ont motivé avec les récits de ce qui se passait au travail ou ailleurs. Ils nous ont toujours dit d’étudier, maintenant que nous en avions l’opportunité ainsi que le soutien de la fondation. Notre éducation est vraiment précieuse pour l’avenir. Quand ils étaient jeunes, il n’y avait personne pour les encourager à aller à l’école et aucune aide de fondations étrangères. C’est une opportunité de réussir qui doit être bien utilisée.

Je peux dire que la situation à la maison s’est également améliorée grâce à l’aide de Tandana. Cela peut se voir dans plusieurs choses, comme avoir plus d’un pain pour le petit-déjeuner et plus de fruits pour toute la famille, ou acheter quelque chose dont nous avions besoin et qu’auparavant nous ne pouvions pas nous permettre. Ce sont les changements que nous avons pu faire grâce à l’aide. Il est émouvant de savoir qu’il y a quelqu’un qui vous appuie financièrement pour aller plus loin. Je pense que beaucoup de familles sont très reconnaissantes, tout comme moi.

La bourse que j’ai obtenue m’encourage à continuer mes efforts et, avec le succès que j’obtiendrai, je pourrai venir en aide au travail de mes parents et à contribuer financièrement, comme ils le font aujourd’hui pour moi. Mes parents font toujours attention à ce que nous fassions tous nos devoirs, allions à l’école, nous nous comportions bien à l’école et écoutions nos enseignants. Nous faisons tout cela pour éviter de mauvaises notes et des cours supplémentaires.

Tandana m’aide à atteindre un objectif très attendu, car cette année, je terminerai mon baccalauréat et je suis vraiment excité. Je suis reconnaissant à la Fondation Tandana et je ne sais pas ce que je ferais sans son aide. Peut-être que je penserais à commencer l’école ou à passer en troisième année. Dans ce cas, ce serait bien triste de voir mes amis diplômés. Merci de m’avoir aidé à réaliser mes rêves et de rendre mon père fier de moi. Après moi viennent mes deux sœurs, qui sont aussi des étudiants en bourses. Je demande seulement à la fondation de continuer à nous aider à atteindre nos objectifs.

Josué David López Perugachi en 2017

More Than One Home

Melissa (right) with her Tandana host mother

By Melissa Seehausen

During Tandana Orientation, I almost always volunteered to introduce the Tandana blog and find a volunteer from the group to write a blog post. “It’ll be fun and easy!” I sang.

To all those who I placated with this claim, consider this my formal apology.

I returned from Otavalo, Ecuador, from Tandana, and my host families eight weeks ago.

I have started this blog post seven times.

Some of these beginnings are funny, some are melancholic, one is a collection of mediocre poems that I wrote on my daily commute.

All of these beginnings are full of gratitude.

The difficulty of writing a Tandana blog post for a first-time visitor is that it’s easy to get caught up in the nebulous, rich rich rich, newness of the culture and place you’re experiencing when visiting Otavalo. It’s difficult to synthesize it all and put it into words because it’s so new and unfamiliar.

Luckily, I lived in Otavalo for three months in the fall of 2014. So my familiarity with the place and the people should make it easier to synthesize into one blog post, right?

Instead, my past three months spent in Otavalo, working with Tandana, have only made my love and appreciation for a place and a people become more complex and profound.

Here’s my best attempt at an explanation:

When I lived in Otavalo for the first time, I was a university student. I took time off to travel abroad and do a homestay alone, in place of doing a formal study abroad program. I wanted to take time away from school because I was struggling to find community and purpose. I felt like the american university was a time where a self-centered mindset was the overwhelming norm.

I arrived in Otavalo feeling like a small child, barely able to communicate and unaware of cultural norms, like how to make a typical meal, say hello politely, and navigate buying groceries. Even so, my host family accepted and welcomed me with great warmth. Within two weeks, the youngest and shyest of my brothers was calling me “ñaña”, which is an endearing nickname for a sister. In five complete strangers, from a different culture and language, I had found the community I was seeking.

Before arriving I had spent two years experiencing various bouts of loneliness amidst a sea of my peers. While living with my host family, I never once experienced a feeling of loneliness even though I was surrounded by people who were unfamiliar. I left this experience and family filled with guilt and confusion.

How is it that I felt more at home in a culture that wasn’t my own? How would we stay in touch? When would I see them again? How could I return to the US and maintain the lessons that my family taught me? Was anyone going to understand this experience if I tried to explain it?

Upon returning to the US, I experienced an intense and lasting bout of reverse culture shock. My only solace was my determination to return to the highlands of Ecuador and to visit my family as soon as I was able.

Two years later, I was fresh out of university, and all of a sudden, I was in charge of what was next in life. While I had finally readjusted to my American lifestyle and found a wonderful community of people my senior year of university, working with The Tandana Foundation had been on my list of hopes and dreams for quite some time. So, I applied. I have a background in group leading and I felt like there could be few things better than sharing my passion for a place, culture, and people I love and respect enormously.

I returned to Otavalo full of joy and apprehension. What if this time would be different? What if my first experience had been a fluke? Would it be hard to maintain my community in the US while abroad? What if I had forgotten all of my Spanish, or would I be way in over my head now that it was part of my job?

And, this time was different. I lived with a different host family that was part of the Tandana family and located closer to the office. I spoke English regularly because three of my closest co-workers were English speakers. My new host family was much bigger but much shyer. I was working, rather than just a visitor looking to observe and learn.

However, all of these differences allowed me to see new facets of Otavalo, the Kichwa people, and of living abroad. Additionally, I became part of the Tandana family. For the first time, I had a cohort of outsiders who loved the area and culture as much as, if not more than, me.

From my Tandana family, I learned a great deal. Herman taught me about making people laugh and sharing passion openly. Shannon taught me about navigating two worlds while appreciating both rather than declaring one better than the other. Emily taught me about being a good host daughter and how years of commitment create rich connections with a people and place. Anna taught me about honoring the families who were kind enough to take me in and love me as their own.

Melissa (far right) playing an instrument with friends

I also learned a lot through leading Tandana groups and getting to play tourist. I learned about local folklore and legends, indigenous music, funeral games, marriage ceremonies, local colloquialisms & jokes, hikes around Otavalo, holidays, and indigenous foods. While being a tourist is always somewhat of a voyeuristic experience, I was able to take home this knowledge and talk to my host families about what I had learned. They would often laugh when I tried out my new slang, and ask, “Where did you learn that?” As if I were a small child who had picked up a new phrase in school.

My time with Tandana revealed new levels of complexity and beauty in the Kichwa culture, being a host daughter, and being an outsider. I left Otavalo this time feeling full. My three months with my host families and Tandana filled me with community, lessons of generosity, and an understanding of how we can show up for each other by simply being open and present.

When I left Otavalo in 2014, everything felt shaky and surreal. I had experienced a different world and I wasn’t sure how to honor the people I met or incorporate the lessons they taught me. This time, these lessons and people feel like keepsakes. While I’m not with them, I do my best to honor them each day.

A host sister acting goofy

I honor my host mothers by working hard and taking care of those I love with ferocity. I honor my host siblings by sharing my food and embracing the child they taught me is still within. I honor my Tandana family by pushing myself to be open in the communities I find myself in, by engaging in conversations about cultural exchange and volunteer tourism, and by telling endless stories of their intelligence, heart, and hilarity.

In 2014, I felt lost and unsure what these people and this place meant to me. Now, I know without a doubt, that the connections that we make with others are the greatest gifts we are given in life, and I’m overjoyed to know I have a gigantic family in and around Otavalo, Ecuador.

Melissa (segunda desde la izquierda) con su primera familia anfitriona en 2014

Por Melissa Seehausen

Durante la Orientación de Tandana, casi siempre me ofrecía para presentar el blog de la Fundación y encontrar a un voluntario del grupo para que escribiera una entrada de blog. Yo cantaba “¡Será divertido y fácil!”.

A todos aquellos a quienes aplaqué con esta afirmación, les pido que consideren esto como mi disculpa formal.

Regresé de Otavalo, Ecuador, de Tandana y de mis familias huéspedes hace ocho semanas.

He comenzado esta entrada de blog siete veces.

Algunos de estos comienzos son divertidos, algunos son melancólicos, uno es una colección de poemas mediocres que escribí en mis viajes cotidianos.

Todos estos comienzos están llenos de gratitud.

La mayor dificultad que enfrenta una persona que visita Otavalo por primera vez al escribir una entrada de blog para Tandana, es que es facil quedarse atrapado en la riquisima pero difusa novedad de la cultura que se experimenta en este lugar. Resulta dificil sintizar todo y ponerlo en palabras ya que todo es novedoso y desconocido.

Por suerte, viví en Otavalo por tres meses en el otoño de 2014. Por esta razón, mi familiaridad con el lugar y la gente debería hacerse más fácil sintetizar todo en una entrada de blog, ¿verdad?

En cambio, mis últimos tres meses pasados en Otavalo trabajando con Tandana, sólo han hecho que mi amor y aprecio por un lugar y su comunidad se vuelvan más complejos y profundos.

Aquí está mi mejor intento de una explicación:

Cuando viví en Otavalo por primera vez, yo era una estudiante universitaria. Me tomé un tiempo libre para viajar al extranjero y elegí solamente un programa con una familia anfitriona, en lugar de seguir un programa formal de estudio en el extranjero. Yo quería alejarme un tiempo de la facultad porque estaba luchando para encontrar comunidad y propósito. Sentía que la universidad americana representaba un tiempo en el cual la mentalidad egocéntrica una norma abrumadora.

Llegué a Otavalo sintiéndome como una niña pequeña, apenas capaz de comunicarse y desconociendo las pautas culturales como – por ejemplo – cómo hacer una comida típica, saludar cortésmente, y navegar comprando comestibles. Aun así, mi familia anfitriona me aceptó y dió la bienvenida con gran calidez. Al cabo de dos semanas, el más pequeño y tímido de mis hermanos ya me estaba llamando “ñaña”, que es un apodo cariñoso para una hermana. En cinco perfectos extraños, pertenecientes a una cultura y con idiomas diferentes, yo había encontrado la comunidad que buscaba.

Antes de llegar, me había pasado dos años experimentando varios episodios de soledad en medio de un mar de compañeros. Mientras vivía con mi familia anfitriona, nunca experimenté ni una sola vez una sensación de soledad, a pesar de estar rodeada de gente que no me era familiar. Dejé esta experiencia y familia llena de culpa y confusión.

¿Cómo es que me sentí más en casa en una cultura que no era la mía? ¿Cómo nos mantendríamos en contacto? ¿Cuándo los vería de nuevo? ¿Cómo podría volver a los Estados Unidos y mantener las lecciones que mi familia me había enseñado? ¿Alguien iba a entender esta experiencia si trataba de explicarla?

Al regresar a los Estados Unidos, experimenté un intenso y duradero ataque del llamado choque cultural inverso. Mi único consuelo fue mi determinación de regresar a las tierras altas de Ecuador y visitar a mi familia tan pronto como pudiese.

Dos años más tarde, estando recién salida de la universidad, de repente me encontré a cargo de lo que venía en mi vida. Si bien finalmente me había reajustado a mi estilo de vida americano y encontrado un maravilloso círculo de personas en mi último año de universidad, trabajar con la Fundación Tandana había estado en mi lista de esperanzas y sueños durante bastante tiempo. Así que me presenté. Tengo antecedentes en liderazgo de grupo, y sentí que pocas cosas podrían ser mejores que compartir mi pasión por un lugar, una cultura y por personas que amo y respeto enormemente.

Regresé a Otavalo llena de alegría e inquietud. ¿Y si esta vez fuera diferente? ¿Y si mi primera experiencia hubiera sido un golpe de suerte? ¿Sería difícil mantener mi círculo de los Estados Unidos mientras estaba en el extranjero? ¿Y si me hubiese olvidado de todo mi español, o si este estuviera muy por encima de mis posibilidades ahora que era parte de mi trabajo?

Esta vez fue diferente. Viví con una familia anfitriona distinta, que era parte de la familia Tandana y que se encontraba más cerca de la oficina. Hablaba en inglés regularmente porque tres de mis compañeros de trabajo más cercanos eran hablantes de inglés. Mi nueva familia anfitriona era mucho más grande pero mucho más tímida. Yo estaba trabajando, en lugar de ser simplemente una visitante que observaba para aprender.

 Sin embargo, todas estas diferencias me permitieron ver nuevas facetas de Otavalo, el pueblo Kichwa, y vivir en el extranjero. Además, me convertí en parte de la familia Tandana. Por primera vez, yo tenía una multitud de forasteros que amaban la zona y la cultura tanto como yo, si no más.

Melissa (a la derecha) y su amiga Emily

De mi familia Tandana aprendí mucho. Herman me enseñó a hacer reír a la gente y a compartir la pasión abiertamente. Shannon me enseñó a navegar en dos mundos mientras apreciaba ambos, el lugar de juzgar si uno era mejor que el otro. De Emily aprendí a ser una buena hija acogida y también cómo los años y el compromiso crean conexiones ricas con un lugar y su gente. Anna me enseñó a honrar a las familias que fueron lo suficientemente amorosas como para recibirme y amarme como a una hija propia.     

También aprendí mucho guiando a los principales grupos de Tandana y haciendo turismo. Aprendí sobre el folklore y las leyendas locales, la música indígena, los rituales funerarios y ceremonias matrimoniales, coloquialismos locales y bromas, paseos por Otavalo, vacaciones y comidas indígenas. Si bien ser turista siempre tiene algo de experiencia voyeurista, logré llevar a casa este conocimiento y hablar con mis familias anfitrionas sobre lo que había aprendido. A menudo se reían cuando yo probaba mi nueva jerga, y me preguntaban “Dónde aprendiste eso?”, como si yo fuese una niña pequeña que había aprendido una nueva frase en la escuela.   

El tiempo que pasé con Tandana reveló nuevos niveles de complejidad y belleza de la cultura Kichwa, siendo simultáneamente una hija acogida y una extraña. Esta vez, dejé Otavalo sintiéndome plena. Mis tres meses con mis familias anfitrionas y con Tandana me llenaron de sentido comunitario, de lecciones de generosidad, y de comprensión sobre cómo podemos brindarnos a otros simplemente estando abiertos y presentes.

Cuando me fui de Otavalo en 2014, todo parecía tambaleante y surrealista. Yo había experimentado un mundo diferente y no estaba segura sobre cómo honrar a las personas que había conocido, o de cómo incorporar las lecciones que ellos me habían enseñado. Esta vez, estas personas y sus lecciones se sienten como recuerdos. Aunque no estoy con ellos, hago lo mejor que puedo para honrarlos cada día.

Un hermano anfitriono divertiéndose

Honro a mis madres anfitrionas trabajando duro y cuidando de aquellos que amo con intensidad. Honro a mis hermanos anfitriones compartiendo mi alimento y abrazando a la niña que ellos me enseñaron aún está en mi interior. Honro a mi familia Tandana impulsándome a ser abierta en las comunidades en las que me encuentro, participando en conversaciones sobre intercambio cultural y turismo comunitario, y contando historias interminables sobre su inteligencia, sus almas y sus risas.

En 2014, [al llegar a Ecuador] me sentía perdida e insegura sobre lo que estas personas y este lugar significarían para mí. Ahora sé sin lugar a dudas, que las conexiones que hacemos con los demás son los mayores dones que se nos dan en la vida, y estoy muy contenta de saber que tengo una familia gigantesca en Otavalo, Ecuador, y sus alrededores.

Melissa (deuxième à partir de la gauche) avec sa famille d’accueil Tandana en 2017

Par Melissa Seehausen

Pendant le parcours d’intégration Tandana, j’étais presque tout le temps volontaire pour présenter le blog de Tandana et pour trouver un volontaire dans le groupe pour écrire un article. Je disais : “Ce sera facile et amusant !”

Pour tous ceux que j’ai rassuré avec cette affirmation, considérez ceci comme mes excuses officielles.

Je suis revenue de Otavalo, Équateur, (de Tandana) et mes familles d’accueil il y a huit semaines.

J’ai recommencé cet article sept fois.

Certains de ces commencements sont amusants, certains sont mélancoliques, l’un d’entre eux est une suite de poèmes médiocres que j’ai écrit lors de mon trajet quotidien.

Tous ces commencements sont pleins de gratitude.

La difficulté de rédaction d’un article sur le blog de Tandana pour un visiteur de la première fois réside dans le fait qu’il est facile d’être attrapé dans la vaste, riche riche riche nouveauté de la culture et de l’endroit que l’on expérimente lorsque l’on visite Otavalo. C’est difficile de résumer tout cela et de mettre des mots dessus parce que c’est tellement nouveau et inhabituel.

Par chance, j’ai habité à Otavalo pendant trois mois de l’automne 2014. Donc mes connaissances de l’endroit et des gens auraient dû rendre la synthétisation dans un article de blog plus facile, n’est-cepas ?

Au lieu de cela, mes trois derniers mois passés à Otavalo, à travailler avec Tandana, ont simplement rendu mon amour et ma reconnaissance pour un endroit et des gens plus complexe et plus profond.

Voici ma meilleure tentative d’explication :

Lorsque j’ai vécu à Otavalo pour la première fois, j’étais étudiante à l’université. J’ai pris du temps libre pour voyager à l’étranger et rester à la maison seule, au lieu de suivre un programme universitaire d’études à l’étranger. Je voulais prendre du temps loin de l’école parce que j’avais du mal à trouver une communauté et un but. Je sentais que l’université Américaine était à un moment où un état d’esprit égoïste était la norme écrasante.

Je suis arrivée à Otavalo me sentant comme une jeune enfant, à peine capable de communiquer et inconsciente des normes culturelles, comme la manière de faire un repas typique, dire bonjour poliment, et m’orienter pour faire les courses. Malgré tout, ma famille d’accueil m’accepta et m’accueillit chaleureusement. En deux semaines, le plus jeune et le plus timide de mes frères m’appelait “ñaña”, ce qui est un surnom attachant pour une sœur. Dans cinq personnes complétement étrangères, d’une langue et d’une culture différente, j’avais trouvé la communauté que je recherchais.

Avant d’arriver, j’ai passé deux ans à expérimenter différentes périodes de solitude au milieu d’une mer de mes pairs. Pendant que je vivais avec ma famille d’accueil, je n’ai jamais expérimenté un sentiment de solitude bien que j’étais entourée de personnes peu familières. J’ai quitté cette expérience et cette famille remplie de culpabilité et de confusion.

Comment est-ce possible que je me sente davantage chez moi dans une culture qui n’était pas la mienne ? Comment allons-nous rester en contact ? Quand les reverrais-je ? Comment pourrais-je retourner aux États-Unis et maintenir les leçons que ma famille m’a appris ? Quelqu’un va-t-il comprendre mon expérience si j’essaie de l’expliquer ?

En revenant aux États-Unis, j’ai subi une longue et intense période de choc culturel inversé. Mon seul réconfort fut ma détermination pour retourner dans les hautes terres de l’Équateur et rendre visite à ma famille dès que je pouvais.

Deux ans plus tard, je suis sortie de l’université, et tout d’un coup, j’étais responsable de ce qui m’arriverait après dans la vie. Alors que je m’étais finalement réajusté à mon style de vie Américain et que j’avais trouvé une communauté de personnes merveilleuses la dernière année d’université, travailler avec la Fondation Tandana était sur ma liste d’espoirs et de rêves depuis pas mal de temps. J’ai donc postulé. J’ai une formation en gestion de groupes et je sentais qu’il ne pouvait y avoir mieux que de partager ma passion pour un lieu, une culture, et des gens que j’aime et je respecte énormément.

Je suis retournée à Otavalo pleine de joie et d’appréhension. Et si cette fois serait différente ? Et si ma première expérience avait été un hasard ? Serait-ce difficile de conserver le contact avec ma communauté aux États-Unis pendant que je suis à l’étranger ? Et si j’avais oublié tout mon Espagnol ? Serait-il insuffisant maintenant que c’était une partie de mon travail ?

Et, cette fois fut différente. J’ai vécu avec une autre famille d’accueil qui était membre de la famille Tandana et situé plus proche du bureau. J’ai parlé en Anglais régulièrement parce que trois de mes collègues les plus proches étaient Anglophones. Ma nouvelle famille d’accueil était bien plus grande mais bien plus timide. Je travaillais, au lieu d’être seulement une invitée cherchant à observer et à apprendre.

Toutefois, toutes ces différences m’ont permis de voir des nouvelles facettes d’Otavalo, le peuple Kichwa, et de vivre à l’étranger. En plus, je suis devenue membre de la famille Tandana. Pour la première fois, j’avais autour de moi une cohorte d’étrangers qui aimait la région et la culture autant que, sinon plus que moi.

J’ai beaucoup appris de ma famille Tandana. Herman m’a appris à faire rire les gens et à partager une passion ouvertement. Shannon m’a appris à me diriger dans deux mondes en appréciant les deux plutôt que déclarer que l’un est meilleur que l’autre. Emily m’a enseigné comment être une bonne fille hébergée et comment les années et la détermination créent des connections riches avec les gens et les lieux. Anna m’a appris comment honorer les familles qui eurent la bonté de m’accueillir et de m’aimer comme les leurs.

Melissa joue avec des enfants

J’ai également beaucoup appris en menant les groupes Tandana et en jouant la touriste. J’ai appris au sujet du folklore local et des légendes, la musique indigène, les rituels funéraires, les cérémonies de mariage, les expressions familières locales et les blagues, les randonnées autour de Otavalo, les vacances, et les recettes de cuisine indigènes. Etant donné qu’être une touriste est toujours une sorte d’expérience de voyeurisme, je rapportais à la maison ces connaissances et j’en parlais à ma famille d’accueil. Ils riaient souvent lorsque j’essayais mon nouveau jargon et ils demandaient « Où as-tu appris cela ? » Comme si j’étais un enfant qui a ramené une nouvelle phrase de l’école.

Mon temps avec Tandana a révélé des niveaux de complexité et de beauté nouveaux dans la culture Kichwa, en étant une fille hébergée et en étant une étrangère. J’ai quitté Otavalo cette fois-ci avec un sentiment de plénitude. Les trois mois avec ma famille d’accueil et avec Tandana m’ont rempli de notions de communauté, de leçons de générosité et d’une compréhension de la façon dont nous pouvons nous montrer l’un pour l’autre en étant simplement ouvert et présent.        

Lorsque j’ai quitté Otavalo en 2014, tout me semblait terrifiant et surréel. J’avais expérimenté un monde différent et je n’étais pas certain de la manière avec laquelle je pouvais honorer les gens que j’ai rencontré et assimiler les leçons qu’ils m’ont enseigné. Cette fois-ci ces leçons et les gens sont comme des souvenirs. Alors que je ne suis pas avec eux, je fais de mon mieux chaque jour pour les honorer.      

J’honore mes mamans d’accueil en travaillant dur et en prenant soin de ceux que j’aime avec férocité. J’honore mes frères et sœur d’accueil en partageant mes repas et en accueillant l’enfant qui est toujours en moi et qu’ils m’ont appris à voir. J’honore ma famille Tandana en me poussant à être ouverte aux communautés dans lesquelles je me trouve, en engageant des conversations sur l’échange culturel et le tourisme bénévole, et en racontant des histoires sans fin sur leur intelligence, leur cœur, et leur hilarité.

Melissa (à droite) avec un partenaire Tandana

En 2014, je me sentais perdue et incertaine sur le sens que cet endroit et ces gens avaient pour moi. Maintenant, je sais sans aucun doute, que les liens que nous créons avec les autres sont les plus grands cadeaux que la vie peut nous donner, et je suis extrêmement heureuse de savoir que j’ai une famille gigantesque à Otavalo et autour, en Équateur.

Meet Trinidad: A Scholarship Student Who Knows Knowledge Can Break the Chains of Slavery

Hace 6 años empezó realmente la mejor parte de mi vida, una mañana tuve que empacar, para comenzar un nuevo viaje mi maleta repleta de tristeza, de angustia, de miedo, de sueños y la esperanza de mis padres; dos maestros que con su humilde sueldo sacaban a sus 4 hijos adelante, paso el tiempo y jamás olvide la promesa de regresar convertida en una gran mujer.

Nadie se imaginaba lo duro que era llegar del campo a una enorme ciudad sola donde todo es diferente, las costumbres, las calles, los edificios, realmente cada mañana y cada día para mí fue un reto.

Tuve la bendición de encontrar en el camino personas maravillosas que abrieron las puertas de su hogar para hacerme sentir como en casa, un grupo de hermanas religiosas que brindan ayuda y alimentación a 100 jóvenes de provincia, como olvidar que todas las noches rezábamos junto a ellas para tener “éxito” en la vida.

Y así paso el tiempo había de todo!! Días realmente duros, turnos donde apenas dormía 10 min que me hacían dudar si esto era para mí, 24, hasta 48 horas despierto. Siempre me hacia la misma pregunta ¿cualquier persona sirve como médico? Podré yo lograrlo?

Pero las metas no son imposibles para un soñador, aprendí que ser médico no es un trabajo más, sino que realmente es una forma de vida.

Hace 5 días obtuve mi título de médico general realmente es tocar la felicidad con las manos. Cada mañana me recuerdo lo importante de no perder la magia en las cosas que hacemos, el amor por lo que haces realmente puede mover montañas, ahora puedo dar respuesta a mis preguntas cualquiera puede ser médico pero un buen médico nace con el don de servir en su sangre.

Hoy quiero agradecer a la Fundación TANDANA por hacer que jóvenes como yo nos despertemos en la mañana con más energía y con el deber de llegar a nuestra meta, que gracias a ustedes los sueños se pueden cumplir, que gracias a ustedes rompemos barreras, que gracias a ustedes un niño del campo nunca será menos.

Cuando se nace pobre, estudiar es el mayor acto de rebeldía contra el sistema. El saber rompe las cadenas de la esclavitud.

Con cariño y gratitud,

Berenisse Trinidad Flores

 

Six years ago the best part of my life started. One morning I had to pack to begin a new journey. My suitcase was full of sadness, anxiety, fear, dreams, and my parents’ hopes, two teachers who brought up 4 children on their modest salary. Time passed, but I never forgot the promise I made of returning home as a great woman.

Nobody could imagine how hard it was to move alone from the countryside to a huge city where everything is different: the customs, streets, buildings… Each morning and day was a challenge for me.

I was lucky to meet on my journey wonderful people who opened the doors of their homes and made me feel at home. A group of nuns offered their help and food to 100 young people from the countryside. I cannot forget how we all prayed together to be successful in life.

There were really tough days, shifts when I could hardly sleep for 10 minutes. This made me wonder whether I was cut out for this job. I was awake for 24 hours and sometimes even for 48 hours. I always asked myself: can anybody be a doctor? Will I be able to become one?

However, it is not impossible for a dreamer to achieve their goals. I learned that being a doctor is not just a job but a way of life.

Five days ago I received my General Practitioner degree, and it felt really good. Every morning I remember how important it is not to lose the love of the things we do, the love for what you do can really move mountains. Now I can answer my own question. Anybody can become a doctor, but a good doctor is born with the gift of serving in their blood.

Today I want to thank The Tandana Foundation for making young people like myself wake up in the morning with more energy and with the dream of reaching our goal. Thanks to you, dreams can come true. We can break barriers and a child from the countryside will never be less than anyone else.

When you are born poor, to study is the greatest rebellious act against the system. Knowledge can break the chains of slavery.

With my affection and gratitude

Berenisse Trinidad Flores 

                                                                           

Il y a six ans, la meilleure étape de ma vie a commencé. Un matin, j’ai dû tout emballer pour commencer un nouveau voyage. Ma valise était pleine de tristesse, d’angoisse, de peur, de rêves et des espoirs de mes parents, deux enseignants qui ont élevé quatre enfants avec leur modeste salaire. Le temps est passé, mais je n’ai jamais oublié la promesse que j’avais faite de rentrer chez moi en tant que grande femme.

Personne ne pouvait imaginer combien il me fût difficile de me déplacer seule, de la campagne vers une immense ville où tout était différent : les coutumes, les rues, les bâtiments … Chaque matin et chaque jour étaient un défi pour moi.

J’ai eu la chance de rencontrer, au cours de mon voyage, des gens merveilleux qui m’ont ouvert les portes de leurs maisons et m’ont fait sentir chez moi. Un groupe de religieuses avaient offert aide et nourriture à 100 jeunes venant de la campagne. Je ne peux oublier la manière dont nous avons prié, tous ensemble, pour pouvoir réussir dans la vie.

Il y eut des jours vraiment difficiles, des quarts de travail où je pouvais à peine dormir dix minutes. Cela m’a fait me demander si j’étais faite pour ce travail. Je restais éveillée pendant 24 heures et parfois même pendant 48 heures. Je me demandais tout le temps : quelqu’un peut-il vraiment être médecin ? Pourrais-je en devenir un?

Cependant, il n’est pas impossible pour un rêveur d’atteindre ses objectifs. J’ai appris que le fait d’être médecin n’est pas seulement un métier, mais un mode de vie.

Il y a cinq jours, j’ai reçu mon diplôme en médecine générale, et je me suis sentie vraiment bien. Chaque matin, je me rappelle l’importance de ne pas perdre l’amour de ce que nous faisons ; cet amour peut vraiment déplacer des montagnes. Désormais, je peux répondre à ma propre question. Tout le monde peut devenir médecin, mais un bon médecin naît en ayant, dans son sang, le don de servir.

Aujourd’hui, je tiens à remercier la Fondation Tandana de rendre possible que des jeunes comme moi se réveillent le matin avec plus d’énergie et avec le rêve d’atteindre leur objectif. Grâce à vous, les rêves peuvent se réaliser. Nous pouvons rompre les barrières et un enfant de la campagne ne sera jamais moins qu’un autre.

Lorsque on naît pauvre, étudier est le plus grand acte de rébellion contre le système. Les connaissances peuvent briser les chaînes de l’esclavage.

Avec mon affection et ma gratitude

Berenisse Trinidad Flores