Vicente Pazmiño Grateful For the Opportunity to Help Communities and Fulfill His Father’s Dream

Vicente pintando con un miembro del consejo de Tandana

Vicente pintando con un miembro del consejo de Tandana

Por Vicente Pazmiño

Cuando conocí a mi Anita hace algún tiempo atrás, cambió mi vida, la de mi familia y la de mis comunidades.

Vicente con su familia y Anna (en la camiseta verde)

Vicente con su familia y Anita (en la camiseta verde)

He sido dirigente de la comunidad el Panecillo por varias ocasiones, y he formado parte de la directiva hasta hace un poco tiempo. Es por esto que en el año 1998 tuvo la gran fortuna de tener a Anita viviendo en mi casa y compartiendo con migo y las comunidades.

Es en este momento que surge la inquietud de Anita de continuar apoyando a estos niños y sus familias. Gracias al cariño demostrado de las personas de las comunidades para con Anita es que ella después de un tiempo decide enviar a un grupo de estudiantes a realizar trabajos comunitarios y a compartir con las comunidades.

De los tantos proyectos que desde ese entonces hemos realizado en diferentes comunidades en estos 10 años de vida de la Fundación, existen dos en especial que me motiva a seguir conversando analizando y visitando las comunidades para enviar a los EEUU las propuestas y sean los directivos los encargados en conseguís las donaciones y el apoyo de los grupos para el desarrollo del proyecto de infraestructura.

Poniendo el tubo de agua

Poniendo el tubo de agua

Es así como recuerdo la primera obra de gran valor que hicimos con el primer grupo en la comunidad de Agualongo que fue el mejoramiento de la tubería de agua potable en 350metros, el beneficio fue para toda la comunidad especialmente para la parte baja ya que no contaban con una buena presión de agua. En agradecimiento a tan magnífica obra la comunidad hasta está presente fecha esperan con los brazos abiertos a los grupos que continua visitando.

Tienda en Pastaví

La carpa en Pastaví

Otro de los proyectos que ha mejorado a otra comunidad ha sido la donación de una carpa y sillas para el barrio Pastaví ya que hasta la actualidad no poseen una casa comunal donde puedan realizar sus reuniones, ya que anteriormente lo realizaban en los patios o las afueras de las casas al aire libre. Sus dirigentes están muy agradecidos y además están alquilando esta carpa para los moradores para realizar diferentes programas, a un precio bajo y así recoger un dinero para realizar actividades que siempre son necesarias.

Quiero agradecer a mi Anita esta gran oportunidad y confianza que me brinda para seguir apoyando a las comunidades y seguir cumpliendo un sueño que mi padre quería y que a mí me motiva seguir haciendo. Gracias a mi hija Anita esa palomita que vino volando de tan lejos para traer esperanza a otros pueblos.

 

By Vicente Pazmiño

When I met my dear Anita some time ago, my life, along with the lives of my family and my communities changed.

I have been a community leader in Panecillo on several occasions, and I was part of the Community Council until a short time ago. This is why in 1998 I was fortunate to host Anita in my house, when she shared  her time with me and my communities.

Anna and student volunteers visiting with Vicente and his family

Because she received so much kindness from the community members during her stay, Anita felt she needed to continue to support the children and their families. After a while, she decided to send a group of students to do community work and share their time with the community members.

Of all the projects we have done in the different communities during the first 10 years of the foundation, there are two projects in particular that keep me motivated to continue visiting and talking to the communities. My job is to send proposals to Tandana’s board in the USA who is responsible for getting donations and support from donors for community infrastructure projects.

Vicente (right) working on the water pipe in Agualongo

Vicente (right) working on the water pipe in Agualongo

I remember our first big project; the project improved the safety of the drinking water and involved laying a 1150 ft water supply pipe in Agualongo. The project benefited all of the community, but it was especially beneficial to the lower part of the community, which didn’t have good water pressure. In gratitude for such a magnificent project, the community still welcomes the visiting groups with open arms.

Another project which improved a community was the donation of a large tent and chairs for the neighborhood of Pastaví. They didn’t have a community center to hold their meetings. Before, they used to meet in patios or outside their homes in the open air. Their community leaders feel very grateful; and they are also renting this tent out to the community members so that they can organize events at a low cost. With this money they can sponsor activities that are needed.

I would like to thank Anita for giving me this great opportunity and trusting me to continue helping the communities and also for helping me to fulfil my father’s dream. This keeps me going. Thanks to Anita, the little dove, who came flying from so far away, and brought hope to other communities.

 

Par Vicente Pazmiño

Quand j’ai connu ma petite Anna ça fait longtemps, ça a changé ma vie, celle de ma famille et de mes communautés.

J’ai été dirigeant de la communauté el Panecillo à plusieurs reprises, et j’ai fait partie du conseil d’administration jusqu’à récemment. C’est pour cela qu’au cours de l’année 1998, j’ai eu la chance exceptionnelle d’avoir à la petite Anna logé chez moi en partageant avec moi et la communauté.

Anna avec Vicente et les membres de sa famille

Anna avec Vicente et les membres de sa famille

C’est à ce moment que l’inquiétude d’Anna de continuer d’encourager ces garçons et leurs familles a surgit. C’est grâce a l’affection démontrée des gens des communautés du bien être d’Anna,  qu’elle, après un certain temps, décide d’envoyer un groupe d’étudiants réaliser des travaux communautaires et partager avec les communautés.

D’entre tous les projets que depuis ce moment-là nous avons réalisés dans plusieurs communautés au cours de ces 10 ans de vie de la Fondation, il y en a deux en particulier, qui m’encouragent à continuer de discuter, analyser et visiter les communautés pour envoyer aux États-Unis les propositions et que ce soient les dirigeants les responsables d’obtenir les donations et le soutien des groupes pour le développement du projet d’infrastructure.

C’est ainsi que je rappelle la première œuvre de grande valeur que nous avons faite avec le premier groupe dans le communauté d’Agualongo, qui a été le renforcement du pipeline d’eau potable en 350 mètres; le profit a été pour toute la communauté, en particulier pour ceux vivant dans la partie inférieure, puisque ils n’avaient plus une bonne pression d’eau. En considération d’une œuvre aussi magnifique, la communauté attend jusqu’à présent les bras ouverts les groupes qui continue de visiter.

Tente à Pastaví

Tente à Pastaví

Un autre des projets qui a amélioré une autre communauté a été la donation d’une tente et des chaises pour le quartier Pastaví puisque jusqu’à présent ils ne possèdent pas une maison communale où ils peuvent réaliser leurs réunions, puisque anteriéuremment ils le faisaient dans des cours ou en dehors des maisons en plein air. Ses dirigeantes sont très reconnaissants et, en plus, il sont en train de louer cette tente pour les habitants pour réaliser des différents programmes, a un prix bas et ainsi percevoir de l’argent pour réaliser des activités qui sont toujours nécessaires.

Je veux remercier Anna pour cette grande opportunité et confiance qui m’a donné pour continuer de soutenir les communautés et continuer de accomplir un rêve que mon père désirait et qui me motive à continuer d’agir. Grâce à ma fille, Anna, cette colombe qui est venue de loin pour ammener de l’espoir à d’autres peuples.

Thank You Dear Tandana Family

Margarita con su familia

Margarita con su familia en su ceremonia de graduación

Esta vez escribo para enviar mi agradecimiento infinito por confiar en mí y apoyar cada esfuerzo realizado para avanzar un paso más y llegar con éxito a la meta.

Soy Margarita una de las primeras estudiantes que inicie con la beca para finalizar el último año de bachillerato en el periodo 2007-2008, luego trabaje por dos años y empecé a estudiar en 2011 la universidad, fui la primera estudiante Universitaria de Tandana.

Cuando fui aceptada para la Beca de la Fundación Tandana fui a matricularme en la Universidad con mucha alegría, en ese momento sentí que mi sueño se haría realidad y que esa oportunidad yo tenía que aprovechar.

Recuerdo que las primeras clases no eran fáciles, y me di cuenta el cambio que fue el colegio con la Universidad. En ese momento yo trabajaba de lunes a viernes y estudiaba los Sábados y Domingos, después de salir del trabajo tenía que correr a la casa a desarrollar las tareas de la universidad, al llegar el fin de semana madrugaba más para alistarme y caminar a tomar el primer turno de autobús que pasaba a las 6:10 am a Panecillo, este bus me llevaba hasta Otavalo y luego coger otro bus a Ibarra y finalmente un bus urbano que me dejaba a tres cuadras de la universidad.

A transcurrido mucho tiempo desde que entre a la universidad hoy recuerdo cuando caminaba por los pasillos, cruzaba una cancha y subía por las gradas hasta llegar a mi aula, este segundo piso no me gustaba porque hacía mucho ruido era un edificio antiguo, el piso era de tablas.

Ya en los últimos semestres se amplió más la institución con el nombre Edificio Sucre, este se encuentra a cuatro cuadras de la universidad principal, entonces estuve en este nuevo edificio en el tercer piso,subíamos corriendo las gradas y bajaba toda velocidad para alcanzar al bus que pasa por la puerta de la universidad y esta aula tenía dos historias miedosas que contaba un docente cuando nos sentíamos cansadas.

Desarrollando mi tesis me he demorado mucho tiempo, porque siempre existen correcciones, y justo cuando empecé a hacer esta se enfermó mi abuelito y tuve que cuidarlo ya que vive muy cerca de mi casa, luego de su fallecimiento se presentaron problemas familiares y tuve que atenderlos, todo esto y más razones no hubieran justificado el quedarme sin graduarme…

Con el esfuerzo necesario termine mí tesis y la presenté para su último análisis. Un día viernes me acerque a la universidad, en la cual me dijo el personal encargado de los grados que el lunes debo presentar con correcciones y empastado si deseaba graduarme en el mes de diciembre, aquí fue mi última velada hice todo el esfuerzo y logre entregar el empastado en el día indicado, dentro de una semana tenía la defensa de tesis.

Llegó el día 13 de diciembre del 2016, me fui temprano a la universidad a seguir repasando, a las 7:00 pm, llamaron por mi nombre, era el momento de presentar mi Tesis oralmente y entré confiada en mí porque estudié mucho para este momento. Esta exposición solo era por 15 min., luego de exponer mi tema, cada personal del tribunal me hicieron algunas preguntas y después me dijo: puede salir a fuera a esperar hasta que me llamen nuevamente, volvieron a llamarme y dijo: entre con su familia yo estaba muy nerviosa y no sabía que pasaría.

Al entrar junto con mi familia vi en la mesa del tribunal la muceta y la capa lista, en ese momento desaparecieron todas mis preocupaciones, sentí inmensa felicidad y entre mí dije: ¡¡me he graduado!!!

Quiero expresarles mi agradecimiento desde el fondo de mi corazón a mi PADRINO O MADRINA, que en mi costumbre significa segundo padre o madre y por eso puedo decir gracias papá o mamá por creer en mí y tener paciencia hasta culminar mi carrera; por ayudar a cumplir el sueño de mi mamá que está en el cielo, como fue su deseo; de la misma manera mi hermana, mi papa y mi abuelita están muy agradecidas por la gran ayuda económica.

Mi título es: INGINIERA EN CONTABILIDAD SUPERIOR, AUDITORÍA Y FINANZAS C.P.A., y mi promedio de primero a noveno nivel fue 8.5 y la nota de la defensa es 9, por lo tanto mi promedio final es 8.75.

También quiero aprovechar la oportunidad para expresar mis sinceros agradecimientos a cada persona de la Fundación por brindarme ese apoyo moral y espiritual cuando más los necesité, por aguantarme tanto en esos momentos fáciles y difíciles, gracias por tanta comprensión. A todos ustedes mi eterno agradecimiento.

Gracias por la oportunidad tan maravillosa por regalarme sueños hermosos y muy valiosos que me impulsan a seguir adelante.

Ahora mi sueño es estudiar el idioma inglés que me permita comunicar con facilidad con extranjeros que nos visitan; tener una mejor redacción cuando trabaje en la contabilidad con Herman; poder leer productos, servicios o artículos que siempre vienen en inglés; si se presenta oportunidad deviaje, hacerlo sin dificultad; y es uno de los requisitos para estudiar maestría si en algún momento tenga la oportunidad, por todo esto para mí es muy importante aprender el idioma extranjero.

Quiero despedirme no con un adiós sino un hasta siempre… DIOS LES BENDIGA

Con Amor…     Margarita Fuerez

Margarita

Margarita

I am writing to send my deep gratitude for trusting in me and supporting my every effort to go one step further and successfully reach my goal.

I am Margarita, one of the first students to receive a scholarship to finish the last year of high school for the 2007/2008 school year. I then worked for two years and in 2011 started to study at the university. I was Tandana’s first University scholarship student.

When I received The Tandana Foundation Scholarship, I went to enroll at the university with great joy. At that moment I felt that my dream would come true and that I had to take advantage of the opportunity.

I remember that the first classes were not easy, and I realized the difference between high school and university. At that time, I worked from Monday to Friday and studied Saturdays and Sundays. After work I had to run home to complete my university homework, and on the weekend I would get up early in order to catch the first bus at 6:10 am from Panecillo. This bus would take me to Otavalo, and then I would take another bus to Ibarra. I would finally take a city bus that would leave me three blocks from the university.

A long time has passed since I entered university and today I still remember when I used to walk down the hallways, cross a courtyard and walk up the stairs to my classroom. I did not like the second floor because it was noisy and because it was an old building with a wooden floor.

In the last semesters, the university expanded to a new building called Edificio Sucre. This building was only four blocks away from the main university. I had classes in this new building on the third floor. We would run up and down the stairs at full speed to catch the bus that passed in front of the front door of the university. There were two scary stories about this building that the teacher told us when we were tired.

I have taken a long time to do my thesis because there were always corrections. When I started my grandfather became sick and I had to take care of him because he lives very close to my house. After his death there were several family problems which I had to take care of.  All this and more reasons would never have justified not graduating…

With the necessary effort I finished my thesis and I presented it for its final analysis. On a Friday, I went to the university where the staff in charge of the academic grades told me that on Monday I should present it with corrections and in a bound book if I wanted to graduate in the month of December. I made all the effort necessary and managed to present it on the appointed day. Within one week I would have the results of the thesis.

On December 13, 2016, I went to the university early to continue studying. At 7:00 pm my name was called and it was the moment to present my thesis orally and I felt totally confident because I had studied a lot for this moment. My oral presentation only took 15 minutes. After my presentation, each member of the tribunal asked questions and told me to wait outside until my name was called again. I was called again and told to enter with my family. I was very nervous and did not know what would happen.

When I entered with my family, I saw the graduation outfit on the table. At that moment all my worries disappeared. I felt immense happiness and to myself I said: I have graduated!!!

I want to express my gratitude from the bottom of my heart to my GODFATHER or GODMOTHER, whoever has been supporting me, which according to my customs means second father or mother and that is why I can say thank you mom and dad for believing in me and having patience until I finished my career; for helping me fulfil my mother’s dream. She is in heaven, and it was her wish that I should finish school; also my sister, my dad and my grandmother are very grateful for the great economic help.

My title is: ENGINEER IN SUPERIOR ACCOUNTING, AUDITING AND FINANCE, and my average grade from first to ninth level was 8.5 and the defense score is 9, so my final average is 8.75.

I also want to take this opportunity to express my sincere thanks to each staff member of The Tandana Foundation for providing me with their moral and spiritual support when I most needed it. For putting up with me in those easy and difficult moments, I thank you for such understanding. To all of you my eternal gratitude.

Thank you for the wonderful opportunity that allowed me to have beautiful and precious dreams that motivate me to continue on.

Now my dream is to study English, which will allow me to communicate easily with foreigners who visit us, to write better when working in accounting with Herman; and to read labels on products, services or articles that always come in English. If the opportunity arises, I would like to do it for sure. It is one of the requirements to study for a Masters if at any time I have the opportunity to do that. Because of all of this, it is very important to learn a foreign language.

I do not want to say goodbye but instead until next time…. GOD BLESS YOU

With Love … Margarita Fuerez

Margarita

Margarita

J’écris pour vous exprimer ma profonde gratitude pour m’avoir fait confiance et soutenu tous mes efforts d’aller un peu plus loin et d’atteindre avec succès mon objectif.

Je suis Margarita, une des premières étudiantes à recevoir une bourse pour compléter la dernière année de lycée pour l’année scolaire 2007/2008. J’ai ensuite travaillé pendant deux ans et, en 2011, j’ai commencé mes études à l’Université. J’étais la première étudiante ayant une bourse universitaire de Tandana…

Quand j’ai reçu la bourse de la Fondation Tandana, c’est avec grande joie que je me suis inscrite à l’Université. À ce moment là, j’ai senti que mon rêve se réaliserait et que je devais profiter de l’occasion.

Je me souviens que les premières classes ne furent pas faciles, et que je me rendis compte du changement entre le lycée et l’Université. À cette époque, je travaillais du lundi au vendredi et étudiais les samedis et dimanches. Après le travail, je devais courir à la maison pour finir mes devoirs de l’université, et le week-end me se levais tôt pour prendre le premier bus, à 06h10 du matin, destination Panecillo. Ce bus me menait à Otavalo, d’où je prenais un autre bus vers Ibarra. Finalement, un autobus urbain me laissait trois blocs de l’Université.

Beaucoup de temps est passé depuis mon entrée à l’Université et, aujourd’hui, je me souviens encore lorsque je marchais dans les couloirs, traversais la cour et montais les escaliers vers ma classe. Je n’aimais pas le deuxième étage, car il était bruyant et que c’était un vieil immeuble avec un plancher en bois.

Au cours des derniers semestres, l’université s’élargit sous le nom d’Edificio Sucre. Cet immeuble se trouvait à seulement quatre pâtés de maison de l’université principale. Je suivais des cours dans ce nouvel immeuble, au 3ème étage. Nous courrions et descendions les escaliers à toute vitesse pour attraper le bus qui passait devant la porte d’entrée de l’Université. Cette salle de classe avait deux histoires effrayantes, que nous racontait l’un des enseignants lorsque nous étions fatigués.

J’ai mis beaucoup de temps à rédiger ma thèse, car il y manquait toujours quelque correction.  Tout au début, mon grand-père est tombé malade et j’ai dû prendre soin de lui, car il habitait très près de chez moi. Après sa mort, plusieurs problèmes familiaux ont surgit, dont j’ai dû m’occuper. Tout cela et bien d’autres raisons n’auraient pas justifié ne pas obtenir mon diplôme…

Avec l’effort nécessaire, j’ai terminé ma thèse et l’ai présentée pour analyse finale. Un vendredi, je me suis présenté à l’Université où le personnel chargé des grades universitaires m’a demandé de présenter, le lundi suivant, ma thèse corrigée, sous format relié, si je tenais à obtenir le diplôme au mois de décembre. Je fis tous les efforts nécessaires et réussis présenter celle-ci à la date fixée. Dans la semaine, je recevrais les résultats de la thèse.

Le 13 décembre 2016, je me suis rendue de bonne heure à l’Université, pour continuer à étudier. À 19 heures, ce fut mon tour de présenter ma soutenance de thèse; je me sentais confiante car j’avais beaucoup étudié pour en arriver là. Ma soutenance ne prit que 15 minutes. Après ma présentation, les membres du tribunal me posèrent tour à tour plusieurs questions et il me fut demandé d’attendre à extérieur jusqu’à ce que mon nom fût appelé à nouveau. Je fus appelée à nouveau, et on me demanda d’entrer avec ma famille. J’étais très nerveuse et ne savait pas ce qui arriverait.

Quand je suis entrée avec ma famille, j’ai vu la tenue de remise de diplôme sur la table. À ce moment là, tous mes soucis ont disparu. J’ai senti un immense bonheur et me suis dit à moi-même: J’ai obtenu le diplôme!!!

Je tiens à exprimer ma gratitude, du fond du cœur, à mon PARRAIN ou ma MARRAINE qui, selon mes coutumes, signifie un deuxième père ou une deuxième mère et c’est pour cela que je peux dire merci, maman et papa, d’avoir cru en moi, d’avoir patienté jusqu’à ce que j’ai eu terminé ma carrière et de m’avoir aidé à accomplir le rêve de ma mère. Elle est au ciel, et c’était son souhait que je termine mes études; ma sœur, mon père et ma grand-mère sont également très reconnaissants pour l’importante aide économique.

Mon titre est : INGÉNIEUR EN COMPTABILITÉ, FINANCES ET AUDIT SUPÉRIEURS et ma note moyenne, du premier au neuvième niveau, a été de 8,5 et ma note de soutenance est de 9, donc ma moyenne finale est de 8,75.

Je tiens également à saisir cette occasion pour exprimer mes sincères remerciements à chaque membre du personnel de la Fondation pour m’avoir offert leur soutien moral et spirituel lorsque j’en avais le plus besoin. Pour m’avoir endurée dans ces moments faciles et difficiles, merci pour une telle compréhension. À vous toutes et tous, ma gratitude éternelle.

Merci pour la merveilleuse opportunité qui m’a permis de concevoir de beaux et précieux rêves, qui m’encouragent à continuer.

Maintenant mon rêve est d’étudier l’anglais, pour me communiquer facilement avec les étrangers qui nous visitent. D’être capable de mieux écrire pour mon travail comptable avec Herman; d’être capable de lire les produits, services ou articles qui viennent toujours en anglais. Si l’occasion se présente, je tiens à le faire sans difficulté. C’est une des exigences pour poursuivre des études de maîtrise, si à un moment donné j’en ai l’occasion. En raison de tout cela, il est très important d’apprendre une langue étrangère.

Je ne veux pas dire adieu, mais plutôt à la prochaine… QUE DIEU VOUS BÉNISSE

Avec amour… Margarita Fuerez

Margarita

Margarita

Scholarship Student Interns at a Nursing Home and a Health Center

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AQUÍ ME ENCUENTRO CON LOS ABUELITOS

AQUÍ ME ENCUENTRO CON LOS ABUELITOS

OTAVALO 19 DE OCTUBRE DEL 2016

Para: La Fundación Tandana

De: Lady Martinez

Hola Tandana por medio de la presente les quiero dar un enorme agradecimiento por su ayuda ya que sin ella no podría seguir cumpliendo mis sueños de antemano darles mis sinceras felicitaciones por su décimo aniversario.

Bueno les voy a contar mis anécdotas en todo este periodo de mis estudios he aprendido mucho como ser humano y profesional ya que con las ciencias de la salud debemos aprender todo a conciencia ya que estamos poniendo en práctica lo aprendido con seres humanos.

La verdad nunca se me hizo o se me hace difícil el estudio ya que me encanta lo que yo escogí me gusta muchísimo ser una enfermera de corazón en el periodo de los últimos días del segundo semestre hasta el tercer semestre tuve una bonita experiencia ya que tuve que realizar mi programa de vinculación y escogí ir a un lugar muy lindo que a mí me encantó esa experiencia tuve que realizarlo en un centro del adulto mayor tuve muchas emociones, tristezas y todo no se cómo explicarlo con todos los abuelitos que los tuve que atender todos se quedaron con un pedacito de mi corazón ya que el amor de ellos es incondicional son una ternurita aprendí muchísimas cosas con el personal como atender correctamente al adulto mayor, como bañarlos, cambiarlos algunos no podían comer por si solos teníamos que ayudarlos teníamos que tener mucha paciencia ya que cuando llegamos a esa edad somos niños otra vez, les daba su medicamento algunos no querían tomar pero con juegos les hacía tomar para que se sientan mejor y calmar su dolor cuando me contaban sus tristezas que no les van a visitar sus hijos se me hacia el corazón pequeño ya que da mucha tristeza escuchar eso pero con un abrazo un te quiero ellos se conforman y se olvidan un momento de su tristeza

Al momento que ya me tocó despedirme porque ya había acabado mi programa fue muy doloroso me encariñe mucho con ellos son grandes seres humanos, pero fue una experiencia demasiado bonita.

Seguí con mis clases hasta acabar del tercer semestre y una semana antes de acabar nos avisaron que teníamos que ir a las practicas pre-profesionales y pues desde ese día hasta ahora sigo en prácticas.

En el poco tiempo que me encuentro en el Centro de Salud Tabacundo he aprendido demasiadas cosas todo el personal de la unidad trabajan en equipo eso es lo primordial para que haya un buen ambiente que haya compañerismo, la persona que está a nuestro cargo es una excelente profesional gran ser humano no es egoísta nos permite realizar varias cosas los médicos igual son grandes en todo les hago preguntas me responden sin ningún problema me gusta atenderles a los pacientes con mucho respeto, paciencia y lo primordial la humildad como a mí me gustaría que me tratasen si estuviese en el lugar de ellos.

Al momento de colocar los medicamentos los hago con mucho cuidado para no dañar al paciente yo igual con mi bioseguridad yo realizo de todo y me gusta ayudar al igual en lo que pueda no me gusta estar quieta , inyecto, realizo curaciones, retiro puntos, damos charlas, recibo charlas, lavo y preparo material, realizo el hace general de la unidad hasta hoy en día no he tenido ninguna queja de mi desempeño y luego que acabe mis practicas tengo que regresar a mi universidad a seguir con mis estudios hasta culminarlos.

No fue fácil pero lo logre y lo estoy logrando seré una profesional una buena enfermera y muy agradecida con su ayuda ya que sin ella no podría seguir les agradezco una inmensidad bueno

Eso es lo que les puedo contar lo que he realizado les envió mi más cordial saludo les dejo unas fotos muchas gracias

Att. Lady

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AQUÍ FUE MI PRIMERA CANALIZACION

                                                                              OTAVALO; OCTOBER 19, 2016

To: The Tandana Foundation

From: Lady Martinez

Hello Tandana. Through this letter I want to express to you my enormous thanks for your support because without it I could not continue with my dreams, as well as offer you my sincere congratulations on your tenth anniversary.

Well, I’m going to tell you some anecdotes from my time studying. I have learned a lot, both as a human being and professional since in the Health Sciences field we must learn everything consciously. We have to put into practice what we have learned with real patients.

The truth is I never found it difficult to study because I love what I chose. I really like being a cardiac nurse. From the last days of the second semester until the third semester, I got to go to a very nice place where I loved the experience. I went to a nursing home. I was filled with many emotions, including sadness. I don’t know how to explain everything I felt when spending time with all the grandparents. I had to attend to them all and I left them with a piece of my heart since their love is unconditional. I learned a lot of things from the staff, including how to properly care for the elderly, how to bathe them, and change them. Some could not eat on their own, so we had to help them. We had to have a lot of patience. When we reach that age, we are like children again. I gave them their medication although some did not want to take it. However, with games we made them take it to make them feel better and calm their pain. When they told me they were sad because their children don’t visit them, it made me sad. It’s so sad to hear, but with a hug, one “I love you,” they forget their sadness for a moment.

When it was time to leave because I had finished my internship, it was very painful because I had grown fond of them. They are great human beings and it was a very beautiful experience.

ONE OF OUR ACTIVITIES IS TO BATHE THE PATIENTS.

ONE OF OUR JOBS IS TO BATHE THE PATIENTS.

I continued with my classes during my third semester. The week before we finished we were told that we had to do our pre-professional clinicals, so that’s what I’m doing now.

In the short time that I have been at the Tabacundo Subcentro, I have learned many things. All the staff work as a team and it is essential to have a good environment and to work together. The person who is in charge of us is an excellent professional and a great human. She is not selfish, and allows us to do many things. Also, the doctors are great. I ask a lot of questions but they always answer me without any problems. I like to attend to the patients with a lot of respect, patience, and humility. I would like  to be treated like that if I were in their place.

When I am administering medicine I do it carefully so I don’t injure the patient. I am the same with all the biosecurity measures. I do everything in my field. I like to do all that I can do because I don’t like to stay still. I do injections, cures and, remove stitches. We also give lectures and attend lectures. I also clean and prepare medical supplies and I clean the entire unit. Up until now, I haven’t had any complaints about my performance. Now that I am finished with my clinicals, I have to return to my university to continue with my studies until I graduate.

I can say that it hasn’t been easy, but I did it, and I’m getting to be a professional and a good nurse. I’m very grateful for your support because without it I can’t continue. Thank you immensely.

Well, that’s all that I can share with you about what I did, and what I’m doing.

I send you my best regards and want to share some pictures with you. Thanks!

Sincerely,

Lady

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THIS IS MY LAST DAY IN THE LAB BEFORE GOING TO DO PRE-PROFESSIONAL CLINICALS.

OTAVALO; 19 Octobre 2016 

À: Fondation Tandana 

Par: Lady Martinez 

Salut Tandana, Par cette lettre, je voudrais exprimer mes remerciements pour votre soutien, sans lequel, je ne pouvais pas continuer à réaliser mes rêves, aussi bien que vous offriez mes sincères félicitations pour votre dixième anniversaire.

Donc, je vais vous raconter quelques anecdotes qui sont arrivés pendant mes études. J’ai beaucoup appris, à la fois en tant qu’être humain et professionnel, car dans le domaine des sciences de la santé, nous devons tout apprendre consciencieusement. Nous devons mettre en pratique ce que nous avons appris avec de vrais patients.

La vérité est que je n’ai jamais trouvé ça difficile à étudier, car j’aime ce que j’ai choisi. J’aime vraiment être infirmière cardiaque. Depuis les derniers jours du deuxième semestre jusqu’au troisième semestre, je suis arrivé à un endroit très agréable où j’ai aimé l’expérience. Je suis allé à une maison de repos. J’ai été rempli de beaucoup d’émotions, y compris la tristesse. Je ne sais pas comment expliquer tout ce que j’ai ressenti pendant le temps que j’ai passé avec les grands-parents. J’ai pris soin de tous. Je les ai laissés avec un morceau de mon cœur, car ils aiment inconditionnellement. J’ai appris beaucoup de choses du personnel, y compris comment soigner convenablement les personnes âgées, comment les baigner et les changer Quelques-uns ne pouvaient pas manger seuls, alors nous devions les aider. Nous devions avoir beaucoup de patience. Quand nous atteignons cet âge, nous sommes à nouveau comme des enfants.  Je leur ai donné leurs médicaments, même si certains ne veulent pas les prendre. Avec des jeux nous avons réussi à leur donner le médicament afin qu’ils puissent se sentir mieux et calmer leur douleur. Quand ils m’ont dit qu’ils étaient tristes parce que leurs enfants ne leur rendent pas visite, ça me rendait triste. Il est tellement triste d’entendre, mais avec un câlin et « je t’aime», ils oublient leur tristesse pour un moment.

Quand j’ai fini mon stage, il a été très douloureux de partir parce que j’avais pris d’affection pour eux. Ils sont de grands êtres humains et, c’était une très belle expérience.

Après avoir terminé le stage, j’ai poursuivi mes études au cours du troisième semestre. La semaine avant que nous ayons terminé le semestre, on nous a dit que nous devions faire nos ‘cliniques pré-professionnelles’, alors c’est ce que je fais maintenant.

J’ai appris beaucoup de choses au cours de ma courte période à ‘Tabacundo Subcentro’. Tout le personnel a travaillé en équipe. Il est essentiel d’avoir un bon environnement de travail et de travailler ensemble. Notre superviseur est un excellent professionnel et une personne extraordinaire. Elle n’est pas égoïste. Elle nous permet de faire beaucoup de choses. Aussi, les médecins sont tous formidables. Je pose beaucoup de questions, mais ils me répondent toujours sans aucun problème. J’aime assister aux patients avec beaucoup de respect, de patience et d’humilité. Je voudrais être traité comme ça si j’étais à leur place.

Quand je donne des médicaments, je le fais soigneusement afin de ne pas blesser le patient. Je suis également attentif à toutes les mesures de bio-sécurité. Je fais tout dans mon domaine d’expertise. Je suis pro actif parce que je déteste n’avoir rien à faire. Je fais des injections, des cures et, enlever les points de suture. Nous donnons et assistons également à des conférences. Je nettoie et prépare les fournitures médicales et aussi toute l’unité médicale. Jusqu’à présent, je n’ai eu aucune plainte à propos de ma performance. Maintenant que j’ai fini avec mon stage, je dois retourner à mon université pour poursuivre mes études jusqu’à obtention de mon diplôme.

Je peux dire que cela n’a pas été facile, mais je l’ai fait et je vais devenir un professionnel et une bonne infirmière. Je vous remercie pour votre soutien, sans ça, je ne peux pas continuer. Je vous remercie énormément.Voilà tout ce que je peux partager avec vous à propos de ce que je faisais et ce que je fais.

Je veux partager quelques photos avec vous. Je vous envoie mes meilleures salutations. Merci!

Cordialement,

Lady

RENCONTRE AVEC TOUS LES AÎNÉS POUR FAIRE DES ACTI-VITÉS LUDIQUES POUR RÉDUIRE LEUR STRESS UN PEU ET AUSSI DE PARTAGER UN MEILLEUR REMÈDE, QUI EST UN SOURIRE. TOUTES CES ACTIVITÉS SONT RÉALISÉES GRÂCE AU SOUTIEN DE TANDANA.

RENCONTRE AVEC TOUS LES AÎNÉS POUR FAIRE DES ACTIVITÉS LUDIQUES POUR RÉDUIRE LEUR STRESS UN PEU ET AUSSI DE PARTAGER UN MEILLEUR REMÈDE, QUI EST UN SOURIRE.
TOUTES CES ACTIVITÉS SONT RÉALISÉES GRÂCE AU SOUTIEN DE TANDANA.

Ecuadorian Students Expand Their Educational Horizons

summer school students

summer school students

This summer, approximately 60 students – ranging in age from 10 to 16 years old – spent five weeks of their summer participating in Tandana’s summer school program in Ecuador. Students from six different rural communities attended this year’s program, which was held at the Ulpiano Navarro school in the community of Quichinche. Approximately half of the students enrolled in the program were Tandana’s scholarship students.

From July 11th to August 12th, the students attended the program from 8:30 a.m. to 12:30 p.m. each weekday. Monday through Thursday, the students took academic courses. Each Friday, everyone went on a fun filled trip to places such as the condor park, the Taxopamba waterfall, and a local weather station.

During the first week of summer school, all the students were given an English pretest. Based on how they did on this test, and their age and grade level, they were divided into three English classes. The students took English classes for an hour each day. By the end of the program, the students were much more comfortable with the language and confident in their abilities.

Along with their English classes, the students took two elective classes each day. They were able to take different elective classes each week. The students had a tremendous variety of electives to choose from, including math, theater, science/climate, dance, animals of Ecuador, and painting to name a few. Yoga was one of the most popular electives offered this summer. The students had never experienced this form of exercise before.

“The summer school program was very good and it seemed to me very short as later at home, I got bored. However, it made me remember what I had learned in school. Everything we did was fun and most of us enjoyed Michael’s class. We also liked the English class and the Natural Science class. The teacher taught us about animals and we enjoyed that,” said student Shirley Melo.

The summer school coordinator and two Tandana volunteers taught the majority of the classes. The Tandana staff brought a lot of knowledge to their classes. Summer School Coordinator, Emily Della Fera, has been in charge of Tandana’s summer school program for the past two summers. Emily is a former Tandana intern, who now lives in Ecuador and teaches English. She has a bachelor’s degree in Spanish Language with a minor in Italian from Temple University. Emily also has a CELTA (Certificate in Teaching English to Speakers of Other Languages) from Cambridge University.

Volunteer Michael McMillan previously taught natural history to a diverse group of students while leading an outdoor experiential program. He has bachelor’s degrees in Environmental Science and Spanish Language with a minor in Biology. Volunteer Hank Fincken taught theater classes to this year’s students. He owns a theater company named A National Theater Company of One and has spent the last 25 years performing his 8 original one-man plays throughout the United States, Spain, and South America.

Several other individuals helped the Tandana staff to teach classes. Alfredo Flores, a local Ecuadorian teacher taught math and a plants class. Two different groups of Tandana student volunteers spent two different weeks helping teach electives. Student volunteers involved with the REACH program taught for one week and Technology Service Corps students helped the other week. Having the volunteer groups teach allowed the summer school students to be broken into small groups and receive more attention from their teachers. Getting to interact with a variety of different people, was one of the summer school students’ favorite parts of the program.

“I liked the summer school program very much because I met new people and made new friends. I learned new things in English,” said summer school student Kerlly Gualsaqui.

During the last week, the students performed a play based on Segundo Moreta Morales’s children’s book Juanita the Colorful Butterfly. The play was one of the highlights of this year’s summer school program. All the time the students put in to memorizing their lines was clear when they performed the play. The teachers were proud of their students for stepping out of their comfort zones and completing this project. You can view a video of the performance below.

Below are copies of some thank you notes that students wrote, expressing their appreciation for the classes.

 

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Congratulations to the students and teachers of this year’s summer school program. We are so proud of all you accomplished this summer!

 

Estudiantes de verano

Estudiantes del curso vacacional

Estas vacaciones, aproximadamente 60 estudiantes – con edades entre 10 y 16 años – pasaron cinco semanas participando en el programa de Cursos Vacacionales de Tandana en Ecuador. Estudiantes de seis comunidades rurales diferentes asistieron al programa de este año, que tuvo lugar en la escuela Ulpiano Navarro en la comunidad de Quichinche. Más o menos la mitad de estudiantes inscritos en el programa eran alumnos becados por Tandana.

Del 11 de julio al 12 de agosto, los estudiantes acudieron al programa de 8:30 a.m. a 12:30 p.m. todos los días entre semana. De lunes a jueves, tenían clases académicas. Cada viernes, todos iban a una excursión entretenida a sitios como el Parque Cóndor, la cascada de Taxopamba, y a una estación meteorológica.

Durante la primera semana de los Cursos Vacacionales, todos los alumnos hicieron examen de nivel de inglés. Basándose en cuan bien hizo cada uno el examen, así como en su edad y curso en la escuela, fueron divididos en tres clases de inglés. Tenían clases de este idioma una hora al día. Al final del programa, se encontraban mucho más cómodos con la lengua y con más confianza en sus habilidades.

Junto con las clases de inglés, los estudiantes tenían dos clases de optativas cada día. Podían escoger diferentes materias cada semana. Tenía una tremenda variedad de optativas para escoger, incluyendo matemáticas, teatro, ciencias/ clima, baile, animales de Ecuador y dibujo, por nombrar algunas. Yoga fue una de las más populares entre las que se ofrecieron este verano. Los alumnos nunca habían probado esta forma de ejercicio previamente.

El curso vacacional estuvo muy bien y el tiempo me parecio muy poco porque luego estaba aburrida en mi casa, pero me sirvio de mucha ayuda recordar lo que ya habia aprendido en la escuela y todo lo que hicimos me parecio muy divertido y a la mayoria nos gusto la clase de Michael tanto como la de Ciencias Naturales como la de ingles.  Nos gustó lo que nos enseñó sobre los animales,” dijo la estudiante Shirley Melo.

La coordinadora de los Cursos Vacacionales y dos voluntarios de Tandana dieron la mayoría de clases. El equipo de Tandana trajo muchos conocimiento a las clases. La coordinadora, Emily Della Fera, ha estado a cargo del programa de Cursos de Tandana los últimos dos años. Emily es una antigua pasante de Tandana, que vive ahora en Ecuador y enseña inglés. Tiene una licenciatura en Español con Italiano como asignatura secundaria por Temple University. También tiene el CELTA (Certificado de Enseñanza de Inglés como Segundo Idioma) por la Universidad de Cambridge.

El voluntario Michael McMillan ha enseñado anteriormente historia natural a un diverso grupo de estudiantes mientras dirigía un programa de experiencia al aire libre. Es licenciado en Ciencia del Medioambiente y Español con biología como asignatura secundaria. El voluntario Hank Fincken impartió las clases de teatro este año. Tiene una compañía de teatro llamada Una  Compañía Nacional de Teatro de Uno (A National Theater Company of One) y ha pasado los últimos 25 años actuando con sus ocho originales obras de una persona por Estados Unidos, España y América del Sur.

Muchos otros individuos ayudaron al equipo de Tandana a dar las clases. Alfredo Flores, un profesor local ecuatoriano se encargó de las clases de matemáticas y plantas. Dos grupos diferentes de los estudiantes voluntarios de Tandana pasaron dos semanas diferentes ayudando a impartir las optativas. Los voluntarios estudiantes involucrados en el programa REACH enseñaron durante una de las semanas y los del Cuerpo de Servicio Tecnológico durante la otra. Tener a los grupos de voluntarios como profesores permitió que los estudiantes se dividiesen en pequeños grupos, recibiendo así mas atención por parte de cada maestro. Poder interaccionar con una gran variedad de gente diferente fue una de las partes favoritas de los estudiantes.

“Me gustó bastante el curso porque conocí nuevas personas y tambien amigos. Aprendí algo nuevo en ingles,” dijo la alumna Kerlly Gualsaqui.

Durante la última semana, los estudiantes representaron una obra basada en el libro infantil de Segundo Moreta Morales Juanita la Mariposa Colorida. La representación fue una de las cosas más destacables de los Cursos este año. Los profesores estuvieron orgullos de sus alumnos por haber salido de sus zonas de confort y completar este proyecto. Puedes ver el video del espectáculo abajo.

Debajo hay copias de algunas de los mensajes de agradecimiento que escribieron los estudiantes, expresando su apreciación por las clases.

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Enhorabuena a los estudiantes y profesores de los Cursos Vacacionales de este año. ¡Estamos muy orgullosos de todo lo que han conseguido este verano!

 

Étudiants d'été

Étudiants d’été

Cet été, environ soixante étudiants âgés de dix à seize ans ont passé cinq semaines dans un programme de cours d’été mis en place par la fondation Tandana en Equateur. Ces derniers viennent de six communautés rurales différentes et ont participé à ce programme au sein de l’école Ulpiano Navarro dans la communauté de Quichinche. Environ la moitié des étudiants ont obtenu une bourse de la fondation Tandana.

Du 11 juillet au 12 août, chaque jour de la semaine, les étudiants ont suivi des cours de 8h30 a 12h30. Du lundi au jeudi, cours academiques, le vendredi, sortie scolaire amusante dans des lieux comme le parc Condor, les chutes Taxopamba ou encore la station météorologique locale.

La première semaine, nous leur avons fait passer un test d’anglais. Nous les avons ensuite séparés en trois groupes d’anglais selon leur résultat, leur âge et leur classe. Ils suivaient une heure d’anglais par semaine; à la fin du programme scolaire, ils se sentaient beaucoup plus à l’aise avec la langue et en confiance avec eux-meme.

En plus de leur classe d’anglais, les étudiants ont choisi deux autres classes en option dans la journée. Chaque semaine, ils pouvaient changer de cours. Il y avait entre autres maths, théatre, sciences/climat, danse, les animaux de l’Equateur , peinture. Les classes de Yoga sont celles qui ont eu le plus de succés, les étudiants ne connaissaient pas ou très peu cette forme d’activité physique.

“Ce programme de cours d’été était vraiment bien mais une fois rentrée chez moi, je me suis ennuyee, j’ai realisé qu’il avait été trop court. Néanmoins, je me suis souvenue de ce que j’avais appris à l’école. Tout ce qu’on a fait était amusant et la majorité d’entre nous a adoré les cours de Michael. Nous avons aussi beaucoup aimé les cours d’anglais et ceux de sciences naturelles.  Le professeur nous a beaucoup appris sur les animaux et cela nous a beaucoup plu.” dit l’étudiante Shirley Melo.

La coordinatrice du programme ainsi que deux bénévoles de la fondation Tandana  se sont chargés de la majorité de l’enseignement des cours. Chaque membre de la fondation  a apporté ses connaissances et son aide. La coordinatrice Emily Delia Ferra est responsable de ce programme depuis deux ans déjà. C’est une ancienne stagiaire de la fondation. Elle vit a présent en Equateur où elle y enseigne l’anglais.  Elle possède une licence en espagnol avec option italien de l’université de Temple. Elle possède également le diplome Celta (qualification pour enseigner l’anglais a des étrangers) de l’université de Cambrige.

Michael McMillan est bénévole et a enseigné l’histoire naturelle à un groupe d’étudiants lors d’un programme de découverte. Il possède une licence en sciences environementales et une licence en espagnol avec option biologie. Hank Fincken est également bénévole et a été notre professeur de théâtre cette année. Il possède une compagnie de théâtre appelée A National Theatre Company of One et a passé ses 25 dernières années à jouer  huit pièces de ses débuts au Etats-Unis, en Espagne et en Amérique du Sud.

Nombreux sont ceux qui ont aidé les membres de la fondation à enseigner. Un professeur local s’est chargé des maths et des plantes. Pendant deux semaines, deux groupes d’étudiants bénévoles ont participé à l’enseignement des cours optionnels. Ceux du programme REACH ont enseigné la première semaine puis ceux du service programme jeunesse ont enseigné la deuxième semaine. Le fait d’avoir autant de bénévoles nous a permis de diviser les étudiants en petits groupes. Ils ont ainsi pu bénéficier de plus d’attention de la part de leur professeur. Pouvoir communiquer avec autant de personnes différentes est un élément qui leur a également plu.

“J’ai beaucoup aimé le programme car j’ai rencontré de nouvelles personnes et me suis fait de nouveaux amis. J’ai appris de nouvelles choses en anglais.” dit l’étudiante Kerlly Gualsaqui.

La dernière semaine,  les étudiants ont joué une pièce tirée du livre pour enfants Juanita, the colorful butterfly de Segunto Moreta Morales. Ce fut un des moments  les plus forts de cette année. Tout le temps qu’ils ont passé à apprendre leur texte a fini par payer. Les professeurs étaient fiers de leurs élèves, fiers que ces derniers soient parvenus à sortir de leur zone de confort et à finir ce projet.  Vous pouvez voir la vidéo du spectacle.

 

Ci-dessous sont des copies de quelques notes de remerciement que les élèves ont écrites, exprimant leur appréciation pour les classes.

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Félicitations à tous les étudiants et tous les professeurs du programme de cette année. Nous sommes très fiers de ce que vous avez accompli!

 

All You Need is Love

Kaitlyn and her host sister Maya

Kaitlyn and her host sister Maya

By Kaitlyn Paulsen

On my first day in my homestay, I cried a lot. When I walked into the community center in Tangali, I had a slip of paper with my host mother’s name on it. I sat down in a chartreuse over-sized chair, my teal North Face and Nike shoes feeling tremendously out of place in this small community. I stood up when it was my turn to introduce myself, blankly staring at the room of people in front of me who didn’t speak my language. When my assigned host family was not there, and I had to be assigned a new one, I started to cry. I was afraid. I was afraid of spending a month in a new country, afraid of eating strange food, and afraid of not knowing who to talk to. I had no reason to be afraid.

But on the first night, as I threw up at my bedside, I was definitely still afraid. The house smelled different than mine. The roosters were loud all night long, and I was cold. I was afraid of bug bites, and afraid of bucket showers. When I woke up in the morning, I walked over to the breakfast table, and sat in a small chair. I felt awkwardly large, taller than everyone else in my family. My mom put a plate of rice and a fried egg in front of me. I thanked her before eating, and told her that it was good as I was eating it. I felt like I might throw up again, but not because of the food. As I hiked up the hill later that morning at 10,000 feet, the only thing that I could think of was how much I didn’t want to be there. I could hardly breathe, I felt nauseous, I was not showered, and I was tired, and hungry.

At home, I’m the youngest sibling; I only have one older sister. With my family in Ecuador, and that’s what they were and still are to me, family, I have three siblings. My younger sister, Maya, was the cutest five year old I had ever laid eyes on. When I came home that first day, she ran into my arms. I scooped her up as she said “hermana!” (sister) she spoke so fast I could only catch every couple words. Her pink rubber boots hugged my waist, as she buried her face into my hair. That night I spent hours arranging bottle caps with her. I will never forget the way she would look up into my eyes. In her mind, I was really her second older sister. After that first day, my host sister and I were practically inseparable. When we went to paint, I would take her with me. She would sit on the curb and watch, or sit on my shoulders and paint above my head. I took her to summer camp, and to school, and to graduation. She would braid my hair, and sit by me at the table. She would always hold my hand when we went for hikes, and sing songs with me. She became my little sister.

One day, the first day of camp, I walked up the hill to the community center, holding hands tightly with my little sister. She playfully skipped up the hill, while I, panting, could hardly make it. When we got to the top, she ran to her friends, and I began to set up the camp for the day. We taught three different types of classes: English, Science, and Sports. For English, we drew family trees, and played duck, duck, goose. We danced, and sang, and exhausted ourselves every single day. For science, we exploded volcanoes, and in Sports we taught “American baseball.”

Kaitlyn in Tangali

Kaitlyn in Tangali

One day after camp, my peers and I stayed to have a discussion. My sister was sitting in my lap, boots dangling off her feet. I wrapped my arms around her, and she sat there with me through the ninety minute discussion. By the end, she was asleep, and it was time for me to walk back home. I didn’t wake her. I picked her up and carried her fifteen minutes down the hill. By the time I got to the door, she had woken up. I was excited for her smile of gratitude, or a kiss on the cheek. “Mi Zapato!” (my shoe) she exclaimed. Her rubber boot had fallen off at the top of the hill. I hiked back up the hill at dusk, and brought it back. And as I walked back home, something I rarely find myself doing back in the States, I stopped to look at the view. The sun was setting, and the volcano Imbabura was casting a marvelous shadow. The moment was beautiful. This place was beautiful. This life is beautiful.

On my final days in Ecuador, there was a lot to do. I had to pack, and write my speech for the going-away ceremony. I had to put together my gifts for my host family, and I was writing my host family a thank you letter. I was also writing the arrangement for our going away song. It was a busy couple of days. And more than anything, I just wanted to lay on the mattress with my sister, playing dog and cat, or lion and mouse. I wanted to tickle her, and watch her laugh. I wanted to not miss a single thing in my sister’s life. But the last day had come, and I had to stand up and give my speech. I didn’t cry while I was giving it, but as I watched it being translated, and realized I could understand the Spanish, I started to cry. I walked back to my seat, and my host sister run over to me with a napkin and planted a kiss right on my cheek. I hugged her tight. I didn’t know what to say. I didn’t have the words. “Te amo” (I love you) I whispered. “To tambien,” (me too) she said, sobbing.

I’ve never cried so much in my life. On the first day in Tangali, I cried out of fear. And on the last day, as I hugged my mom, and my brothers and sisters goodbye, I cried because I was afraid I would never see these wonderful people again. They showed me you don’t have to have much to love. Love comes without a price. And here in the States, we do so much to dispel that. Wealth over love, power over giving, selfishness over compassion. A family of seven in a yellow house in Tangali, 6,000 miles from my home taught me otherwise. Sometimes, all you need is love.

 

Pintura de Kaitlyn con Maya

Kaitlyn con Maya, pintando la casa comunal

Por Kaitlyn Paulsen

En mi primer día con la familia anfitriona, lloré mucho. Cuando entré al centro de la comunidad de Tangali, tenía una tira de papel con el nombre mi madre de acogida. Me senté en una silla grande color chartreuse, mis zapatos Nike y mi anorak North Face verde azulado sintiéndose totalmente fuera de lugar en esta pequeña comunidad. Me levanté cuando llegó el turno de presentarme, mirando ausentemente a la habitación llena de gente que no hablaba mi idioma. Cuando mi familia anfitriona asignada no se encontró allí, me tuvieron que asignar una nueva, empecé a llorar. Tenía miedo. Tenía miedo de pasar un mes en un nuevo país, miedo de comer comida extraña, y miedo de no saber con quien hablar. Pero no tenía ninguna razón de sentirme así.

Pero en la primera noche, mientras vomitaba al lado de mi cama, definitivamente continuaba asustada. La casa olía diferente que la mía. Los gallos eran ruidosos toda la noche, y tenía frío. Tenía miedo de picaduras de insectos, y de duchas con calderos de agua. Cuando me desperté por la mañana, caminé hasta la mesa de desayuno y me senté en una pequeña silla. Mi madre me puso un plato de arroz y un huevo frito en frente de mi. Le di las gracias antes de comer, y le dije que todo estaba muy bueno. Mientras subía por la colina esa misma mañana a 10,000 pies, lo único en lo que podía pensar era lo poco que quería estar ahí. Casi no podía respirar, me sentía con nauseas, sin ducharme y estaba cansada y hambrienta.

En casa, soy la hija más pequeña. Solo tengo una hermana mayor. Pero con mi familia de Ecuador, y eso es lo que eran para mi y siguen siendo, una familia, tenía tres hermanos. Mi hermana pequeña, Maya, era la niña de cinco años más adorables que jamás he visto. Cuando llegué a casa ese primer día, corrió a mis brazos. La alcé en brazos mientras me dijo: “¡hermana!”. Hablaba tan rápido que solo puede entender unas pocas palabras. Sus botas rosas de goma abrazaban mi cintura, con su rostro escondido en mi pelo. Esa noche, pasamos horas ordenando tapones de botellas. Nunca olvidaré la manera en la que me miraba a los ojos. En su mente, yo era de verdad su segunda hermana mayor. Después de ese primer día, mi hermana de acogida y yo fuimos prácticamente inseparables. Cuando íbamos a pintar, la llevaba conmigo. Se sentaba en el bordillo y miraba, o en de mis hombros y pintaba por encima de mi cabeza. La llevé al campamento de verano, a la escuela y a la graduación. Solía trenzarme el pelo, y sentarse a mi lado en la mesa. Siempre me cogía de la mano cuando íbamos de paseo, y cantaba canciones conmigo. Se convirtió en mi hermana pequeña.

Un día, en el primer día del campamento, subí la colina hasta el centro de la comunidad, cogida firmemente de la mano con mi hermana pequeña. Ella brincaba ágilmente en la subida, mientras que yo, sin aliento, no podía casi subir. Cuando llegamos a la cima, corrió hacia sus amigos, y yo empecé a organizar ese día en el campamento. Enseñábamos tres tipos de clases diferentes: inglés, ciencias y deporte. Para inglés, dibujamos árboles genealógicos y jugamos al pilla-pilla. Bailábamos, y cantábamos, y nos agotábamos cada día. Para ciencias, hicimos explorar volcanes, y para deporte, les enseñamos el béisbol americano.

Un día después de las actividades, mis compañeros y yo nos quedamos para tener un pequeño debate. Mi hermana estaba sentada en mi regazo, con las botas deslizándose de sus pies. Rodeé mis brazos a su alrededor, y permaneció allí sentada durante los noventa minutos de discusión. Al final, estaba dormida, y ya era hora de volver a casa. No la desperté. La cogí y la llevé durante los quince minutos de bajada de la colina. Para cuando llegamos a casa, ya se había despertado. Yo estaba entusiasmada por su sonrisa de gratitud, o un beso en la mejilla. “¡Mi zapato!”, exclamó. Su bota de goma se había caído en la cima de la colina. Volví a subir la montaña al atardecer y lo traje. Mientras caminaba de vuelta, me encontré haciendo algo que raramente hago en EEUU, me paré a mirar la vista. El sol se estaba poniendo, y el volcán Imbaburra proyectaba una sombra maravillosa. El momento era hermoso. Este sitio era hermoso. Esta vida era hermosa.

En mis últimos días en Ecuador, hubo mucho que hacer. Tenía que hacer la maleta, escribir mi discurso para la ceremonia de despedida. Tuve que reunir todos los regalos para mi familia anfitriona, y les escribí una carta de agradecimiento. También estaba escribiendo los arreglos musicales para la canción de despedida. Fueron unos días bastante ajetreados. Y más que nada, quería tumbarme en el colchón con mi hermana, jugar a perros y gatos, o leones y ratones. Quería hacerle cosquillas, y verla reírse. No quería perderme ni una sola cosa de la vida de mi hermana. Pero el último día llegó, y me tuve que levantar y dar el discurso. No lloré mientras lo di, pero mientras vi como lo traducían y me di cuenta de que podía entender el español, comencé a hacerlo. Volví a mi sitio, y mi hermanita corrió hacia mi con una servilleta y me dio un beso en la mejilla. La abracé estrechamente. No sabía que decir. No encontraba las palabras. “Te amo”, susurré. “Yo también”, dijo ella sollozando.

Nunca he llorado tanto en mi vida. En el primer día en Tangali, lloré de miedo. Y en el último, mientras abrazaba a mi madre, mis hermanos y mis hermanas, lloré porque tenía miedo de no volver a ver a estas magníficas personas. Ellos me enseñaron  que no tienes que poseer mucho para amar. El amor no tiene precio. Y aquí en EEUU, disipamos esa idea con nuestras acciones. Riqueza por encima del amor, el poder mejor que el dar y el egoísmo sobre la compasión. Una familia de siete en una casa amarilla de Tangali, 6,000 millas de mi casa me mostró lo contrario. Algunas veces, todo lo que necesitas es amor.

Kaitlyn et Maya avec un autre bénévole de Tandana

Kaitlyn et Maya avec un autre bénévole de Tandana

Par Kaitlyn Paulsen

Sur mon premier jour logée avec ma famille d’acceuil, j’ai pleurée beaucoup. Quand j’ai marchée dans le centre communautaire à Tangali, j’ai eu un morceau de papier avec le nom de m’hotesse-mère. Je me suis assise une surdimensionnée chaise chartreuse, mon North Face sarcelle et des chaussures de Nike se a sentirent déplacés dans cette petite communauté. Je me suis levée quand c’etait mon tour de me présenter, regardée fixement à les peuples devant moi qui ne parlaient pas ma langue. Quand ma famille d’accueil assignée n’était pas présent, et j’ai dû être assignée a une autre famille, j’ai commencée a pleurer. J’avais peur. J’avais peur d’habiter un mois dans un pays nouveau, manger la nourriture étrange et ne pas connaître à qui parler. Je n’avais pas raison pour avoir peur.

Mais sur la première nuit, comme j’ai vomi à mon chevet, j’ai eu certainement toujours peur. La maison a senti different. Les coqs étaient forts toute la nuit, et j’avais froide. J’avais peur des piqûres d’insectes et des douches par seau. Quand je me suis réveillée, j’ai marchée à la table et j’étais assise dans une petite chaise. Je me suis senti maladroitement grande, plus grande que tous les autres dans ma famille. Ma mère a mis une assiette du riz et un oeuf frit devant moi. Je l’ai remerciée avant de manger et lui ai dit qu’elle était bonne comme je la mangeais. Je me sentais comme j’allais vomir encore, mais pas a cause de la nourriture. Comme j’ai marchée la colline ce matin à dix mille mètres, la seule chose à laquelle je pourrais penser était combien je ne voulais pas être là. Je pourrais à peine respirer, je me suis senti nauséabond, je n’ai pas été douchée et j’ai été fatiguée et j’avais faim.

À la maison chez mois, je suis l’enfante plus petite. J’ai seulement une grande soeur. Mais avec ma famille à l’Équateur, parce que c’est ce qu’ils sont à moi, ma famille, j’avais trois freres et soeurs. Ma petite soeur, Maya, était la personne de cinq ans la plus mignonne que j’avais jamais regardée. Quand je suis venue à la maison le premier jour, elle s’est courue à mes bras. Je l’ai prise comme elle a dit “hermana” (sœur), elle a dit très vite que je pourrais comprendre seulement quelques mots.  Ses bottes en caoutchouc roses ont serrés ma taille, comme elle a enterrée son visage dans mes cheveux. Cette nuit j’ai passée des heures en arrangant des capsules avec elle. Je n’oublierai jamais comment elle chercherait dans mes yeux. Dans son avis, j’étais vraiment sa deuxième grande soeur. Après ce premier jour, ma soeur d’accueil et moi étions pratiquement inséparables. Quand nous sommes allées peindre, je la prendrais avec moi. Elle serait assise sur le frein et observerait, ou sera assise sur mes épaules et peindra au-dessus de ma tête. Je l’ai prise à la colonie de vacances et à l’école et à la graduation. Elle la tresse mes cheveux et être assis à côté de moi à la table. Elle tiendrait toujours ma main quand nous sommes allés pour des randonnée et chanter des chansons avec moi. Elle est devenue ma petite soeur.

Un jour, le premier jour de camp, je suis montée la colline au centre communautaire , tenant la main fermement de ma petite soeur. Elle a par espièglerie sautée en haut la colline, tandis, haletant j’ai pourrai à peine fait la randonnée. Quand nous sommes arrivées au sommet, elle a courue à ses amis et j’ai commencée à configurer le camp pour le jour. Nous avons enseignés trois sujets : l’anglais, la science et le sport. Pour l’anglais, nous avons dessinés des arbres généalogiques et avons joués les jeus. Nous avons dansés et avons chantés et nous sommes épuisés chaque jour. Pour la science, nous avons fait éclater des volcans et au sport nous avons enseignés “le base-ball américain.”

Un jour après le camp, mes collègues  et moi sommes restés pour avoir une discussion. Ma soeur était assise dans mes genoux, ses bottes pendants de ses pieds. J l’ai  enveloppée et elle a été assise là avec moi pour la quatre-vingt-dix discussion infime. À la fin, elle était endormie et c’était le temps pour moi de retourner à la maison. Je ne l’ai pas réveillée. Je l’ai prise et ai portée ses quinze minutes en bas la colline. Par le temps que je suis arrivée à la porte, elle s’était réveillée. J’ai été enthousiasmé pour son sourire de gratitude, ou un baiser sur la joue “Mi Zapato!” (ma chaussure) elle s’est exclamée. Sa botte en caoutchouc était tombée au sommet de la colline. J’ai monté  la colline à la nuit tombante et l’ai ramené. Et comme je suis retournée à la maison, quelque chose que je me trouve rarement faisant dans les États, j’ai arrêtée pour regarder la vue. Le soleil se couchait et le volcan Imbabura lançait une merveilleuse ombre. Le moment était beau. Cet place était beau. Cette vie est belle.

Mes jours finaux à l’Équateur, il y avait beaucoup à faire. J’ai dû tasser et écrire mon discours pour la cérémonie du départ. J’ai dû assembler mes cadeaux pour ma famille d’accueil et j’écrivais une lettre de merci à ma famille d’accueil. J’écrivais aussi la musique pour notre chanson de départ. C’était des jours tres occupés. Et plus que tout, j’ai voulu poser sur le matelas avec ma soeur, en jouant le chien et le chat, ou le lion et la souris. J’ai voulu la chatouiller et observer son rire. J’ai voulu pas manquer une chose seule dans la vie de ma soeur. Mais le dernier jour était venu et j’ai dû me lever et tenir mon discours. Je n’ai pas pleurée tandis que je le donnais, mais comme je l’ai observée étant traduit et me suis rendue compte que je pourrais comprendre l’espagnol, j’ai commencée à pleurer. Je suis revenue à mon siège et ma soeur d’accueil court avec une serviette et plante un baiser directement sur ma joue. Je l’ai étreinte serrée. Je n’ai pas su quoi dire. Je n’avais pas les mots. “Te amo” (je t’adore) j’ai chuchoté. “Yo tambien,” (moi aussi) elle a dit, le sanglotement.

Je n’ai jamais pleuré tellement dans ma vie. Le premier jour dans Tangali, j’ai pleurée a cause de la peur. Et le dernier jour, comme j’ai étreint ma mère et mes frères et soeurs au revoir, j’ai pleurée parce que j’ai eu peur que je ne verrais jamais ces merveilleux gens encore.  Ils m’ont montré que vous ne devez pas avoir beaucoup pour aimer. L’amour vient sans un prix. Et dans les États, nous faisons tant pour le dissiper. La richesse sur l’amour, le pouvoir sur le don, l’égoïsme sur la compassion. Une famille de sept membres dans une maison jaune dans Tangali, 6,000 miles de chez mois m’ont enseignée autrement. Parfois, tout dont vous avez besoin est l’amour.

Maya

Maya

Potatoes and Community – The Staples of Life in Highland Ecuador

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Matthew and his host family

 

By Matthew Spehlmann

“Men of Corn” Herman’s dialogue to the volunteer group brought me back to the moment. There at the table sat a handful of volunteers from the States and a number of community members. In feast fashion, food was piled high and long spanning the length of the table. Potatoes, varieties of beans, corn, and hominy constituted what lay on the table. As varied as the food, the people reflected all walks of life. But here we all were eating together thriving on the staples of life in the northern Ecuadorian highlands – potatoes and community.

I remember the mornings before departing for Ecuador. Specifically, the early mornings when I was roused by a subtle discomfort. I would lay awake staring first at the ceiling then scanning my room in my family’s home in suburban Chicago. My luggage on the floor would inevitably arrest my gaze. It was hardly unpacked from my previous semester of study in Spain. I’d want to pull my covers over my head and wait for the scent of pancakes downstairs to stir me from slumber. But words from a former mentor had a way of breaking me loose from creature comforts before the butter even hit the skillets downstairs.

I will always relate to the words, “Ships are safe at port, but that is not what they are meant for” with Shooter’s face pinned in a grin his eyes laughing at the spray of the rapids and the composed fear of raft crewmates directing our vessel through rapids. Shooter had a way of walking the line between peril and safety that brought the adventurer out in me. Maybe it was his added line of “Run the meat.”

Running the meat, he wished us to believe, was a real phrase that meant taking the most difficult line through the rapid because, only then Shooter explained, did one get the most out of the experience.

Matthew (on the drum) and another Tandana staff member play with a local band

Matthew (on the drum) and another Tandana staff member play with a local band

Early on in Otavalo it was easy to notice that things were different, life was different. Storefronts themselves were slumberly put together. Indeed it was a roasted, stuffed pig that signaled a business was open to customers. What you needed was there, no sugarcoating about it.

It took time coming from Chicago to think of Otavalo as a big city. Daily sojourns to the surrounding communities of Otavalo turned into week and even month long stays in communities. All the while, my perspectives on customs that I had come to accept as norms began to change.

In the two staples I referenced–potatoes and community–were most clearly noted in one of the satellite communities of Otavalo. Breakfast was potato soup. Snack or dinner was most likely potato soup as well. The household rhythm circulated around cleaning clothes and tending the gardens and livestock. But every night the tulpa, the fireplace, would be cleared of various pots for stewing or simply heating water and would become the centerpoint of home.

Matthew and his host mother

Matthew and his host mother

It was quiet, relaxed, personable. In a funny mixture of Spanish and Kichwa the family and I would talk about small things or occasionally field a dream for the future. The funniest moments were pardoning the mistakes of the day. Nothing ever passed that couldn’t be excused by a laugh and acknowledgment that what happened, happened for the better.

Inevitably, there was the return to Otavalo. Suddenly people had schedules that kept them from being around each other. The fireplace was replaced by silent, dazed staring at the TV at the end of the day. I couldn’t feel free to walk into a neighbor’s house and feel shameless asking for coffee and company.

Matthew and a master gardener say goodbye to friends at the local school

Matthew and a master gardener say goodbye to friends at the local school

Of course, all my times going to and from communities happened in the context of group leading. I was the resident. Other volunteer participants would arrive and go through miniature but no less profound travels while my team and I were pulling the strings behind the trip keeping things in motion.

Part of my time was spent establishing relationships with group members, as well as other relationships of a longer term with communities, and all the while being steady with my team members. It was wild and like navigating a social environment not too dissimilar from the natural environment of the rapids I learned to grease with Shooter’s overseeing eye.

Thinking of the return home I think most about the word innovation. Everything back home needs to be innovating it seems. If it’s not world changing, it is a failure. That’s what scares me. The pace and assurance of a meal in a community wiped off a killer instinct bred in me from years in college. No. I see now people could benefit from less, from simpler lives lived side by side. It’s a funny trick “opportunity” plays.

 

Por  Matthew Spehlmann

Mateo con los niños de la escuela en una comunidad local

Mateo con los niños de la escuela en una comunidad local

”Hombres de Maíz” La charla de Herman al grupo de voluntarios me trajeron de vuelta al momento. En la mesa se encontraban sentados un puñado de voluntarios de los Estados Unidos y varios miembros de la comunidad.  A modo de banquete, la comida abundaba a montones y atravesaba todo lo largo de la mesa. Papas, todo tipo de legumbres, maíz, y maíz descorticado era lo que cubría la mesa.  Tan variado como la comida, la gente reflejaba todas las caminatas de la vida. Pero aquí, en las montañas al norte de Ecuador, comíamos todos juntos disfrutando de los elementos primordiales para la vida – papas y la comunidad.

Recuerdo las mañanas antes de salir para Ecuador. Sobre todo las mañanas más tempranas cuando despertaba por el más sutil malestar. Acostado y despierto, miraba fijamente el techo y posteriormente exploraba mi habitación en casa de mi familia en los suburbios de Chicago. Mi equipaje sobre el piso inevitablemente interrumpía mi contemplación. Desempacado a medias desde mi semestre de estudios pasado en España. En aquel momento, desearía cubrir mi cabeza con las sabanas y esperar a que el olor a panqueque del piso de abajo despierte mi sueño. Sin embargo las palabras de mi mentor encontrarían la forma de librarme de las comodidades antes de que la mantequilla se unte en los sartenes en el piso de abajo.

Siempre relaciono el dicho que dice “los barcos están a salvo en el puerto, pero eso no es para lo que están hechos” con la cara de Shooter con una gran sonrisa, y con su mirada burlándose de los bruscos oleajes y con el miedo combinado de los miembros de la tripulación que dirigían nuestro barco entre el brusco oleaje.  Shooter tenía una manera peculiar de caminar sobre la delgada línea entre el peligro y lo seguro, lo que hizo descubrir al aventurero que llevo dentro de mí. O tal vez fue su frase “Vive en carne propia”.

El quería que la frase Vive en carne propia, la entendiéramos como una frase verdadera que significaba tomar el camino más difícil del oleaje ya que, según Shooter, es solo así como uno puede vivir la experiencia al máximo.

En Otavalo, fue muy fácil darme cuenta muy pronto que las cosas eran diferentes, la vida era diferente. Las fachadas de las tiendas eran ensambladas estando aun dormidos. De hecho, un cerdo relleno a las brasas era la señal de que un negocio estaba abierto al público. Lo que se necesitaba estaba allí, sin ningún tipo de adornos.

Viniendo de Chicago, me tomó algún tiempo pensar en Otavalo como una ciudad grande. Estancias de un día en las comunidades circundantes de Otavalo, se convirtieron en estancias de varias semanas e incluso meses residiendo en dichas comunidades. Durante ese tiempo, mis perspectivas sobre las costumbres que yo ya había aceptado como las normas, comenzaron a cambiar.

Las dos elementos primordiales a los que me referí — las papas y la comunidad — Se distinguieron más claramente en una de las comunidades aledañas de Otavalo. El desayuno era sopa de papas. Los bocadillos o la cena eran muy probablemente sopa de papa también. El ritmo de la casa giraba al alrededor de lavar la ropa y mantener los jardines y el ganado. Pero cada noche, las ollas para preparar los guisados o simplemente para hervir el agua se quitaban de la tulpa, la chimenea, y ésta se convertía en el punto central de la casa.

Mateo con su madre anfitriona, hermana del anfitrión, y un amigo de Tandana

Mateo con su madre anfitriona, hermana anfitrióna, y un amiga de Tandana

Era tranquilo, relajado y muy personal. En una mezcla divertida del Español y Kichwa, la familia y yo hablábamos de pequeños detalles o de vez en cuando de nuestros sueños en un futuro. Los momentos más divertidos eran parodiar los errores del día. Nunca sucedió nada que no se podría justificar con una carcajada y un reconocimiento de que lo qué sucedió, sucedido por algo mejor.

Inevitablemente, habría que ir de vuelta a Otavalo. Repentinamente la gente tenía horarios que no les permitían pasar tiempo juntos. La chimenea fue substituida por silencio, y por mirar fijamente la televisión al final del día. No pude sentirme con la libertad de acercarme a la vivienda de un vecino y pedir un café y su compañía sin sentirme avergonzado.

Mateo pintando un mural con estudiantes voluntarios

Mateo pintando un mural con estudiantes voluntarios

Por supuesto, todas las veces que viajé entre las comunidades, fue como líder del grupo. Yo era el residente. Otros voluntarios que participaron, llegaban y partían en viajes iniatura pero igual de profundos, mientras que mi equipo y yo nos encargábamos de organizar el viaje y manteniendo las cosas en movimiento.

Parte de mi tiempo estuvo enfocado en establecer relaciones con los miembros del grupo, así como relaciones a más largo plazo con las comunidades, y todo el tiempo estar al pendiente de los miembros del equipo. Fue un tanto salvaje y fue como navegar un ambiente social no muy diferente al ambiente natural de los oleajes, aprendí con la supervisión de Shooter.

Pensando en mi regreso a casa, en lo que más pienso es en la palabra innovación. Pareciera que es necesario innovar todo de regreso a casa.  Si no es algo que cambie al mundo, es un fracaso. Eso es lo que me intimida. El asegurar un alimento en una comunidad, borró por completo el instinto asesino que forjé dentro de mi durante mis años estudiando la Universidad. No. Ahora veo cómo la gente podría beneficiarse teniendo menos, con vidas más simples,  viviendo lado a lado. Es un truco my gracioso lo que la “oportunidad” es capaz de hacer.

 

Par Matthew Spehlmann

Matthieu avec des écoliers dans une communauté locale

Matthieu avec des écoliers dans une communauté locale

Le discours de Herman sur “Les hommes de maïs” me ramena à la réalité. Là, un groupe de bénévoles venus des Etats-Unis ainsi qu’un groupe de la communauté étaient assis autour de la table. Dans une atmosphère de fête, les plats s’empilaient couvrant toute la longueur de la table. Des pommes de terre, toutes sortes d’haricots, du maïs, du hominy. Tout aussi varié que la nourriture présente, le groupe qui lui, représentait toutes les couches sociales de la société. Mais ici, dans ces hauts plateaux de l’Equateur, nous mangions tous, profitant des richesses que nous offrait la vie. Des pommes de terre, une communauté.

Je me souviens des matins avant mon départ pour l’Equateur. En particulier les réveils tôts occasionés par une certaine gêne. Je restais allongé, éveillé scrutant le plafond puis analysant ma chambre dans la maison de mes parents, dans la banlieue de Chicago. Mon regard butait sur mes valises posées au sol. Je les avais à peine défaites de mon dernier semestre d’études passé en Espagne. Je n’avais qu’une envie, tirer ma couverture sur ma tête et attendre que l’odeur des pancakes d’en bas vienne me sortir de ma léthargie. Mais je repensais aux mots d’un ancien mentor et ces derniers me libéraient de ce petit comfort avant même que le beurre ne touche la poêle dans la cuisine.

Les mots suivants auront toujours pour moi une signification profonde: “Un bateau dans un port est en sécurité, mais ce n’est pas pour cela qu’il a été construit. Je revois le visage crispé de Shooter, ses yeux riant devant les rapides tandis que l’équipage dirigeait avec peur le radeau à travers ces derniers. Shooter avait cette capacité à garder l’équilibre entre risque et sécurité ce qui faisait ressortir mon côté aventurier. Peut-être était-ce aussi cette expression qu’il utilisait toujours ‘mener la viande’.

Cette expression ‘mener la viande’ existait vraiment, du moins c’est ce qu’il voulait nous faire croire, et signifiait prendre la direction la plus difficile dans les rapides parce que seulement alors on pouvait en tirer de l’experience.

Très vite à Otavalo, j’ai remarqué que les choses étaient différentes, la vie était différente. Les vitrines des magasins étaient décorées de manière très somnolente. Un cochon farci et grillé indiquait aux clients si le magasin était ouvert. Tout ce dont vous aviez besoin était là, pas de faux-semblants.

Etant de Chicago, j’ai mis un certain temps à considérer Otavalo comme une grande ville. Les visites journalières aux alentours, dans d’autres communatés se sont vite transformées en longs séjours de quelques semaines voir de quelques mois. Peu à peu, mon point de vue sur les coutûmes que je considérais comme les normes, commença à changer.

Les deux éléments de base évoqués précédemment, pommes de terre et communauté sont clairement présents dans une des communautés d’Otavalo. Au petit-déjeuner, soupe de pommes de terre, au goûter ou au diner, soupe de pommes de terre aussi. La vie du foyer était rythmée autour du lavage des vétements, de l’entretien du jardin et du bétail. Mais tous les soirs, on retirait de la tulpa, de la cheminée des pots a stew où des pots dans lesquels on faisait chauffer de l’eau.

Famille d'accueil de Matthew

Famille d’accueil de Matthew

L’atmosphère était paisible, détendue et agréable. Avec la famille, dans un drôle de mélange d’espagnol et de Kichwa, nous parlions de choses simples et quelques fois nous parlions de nos reves pour le futur. Les moments les plus amusants étaient lorsqu’ils mes pardonnaient les erreurs que j’avais commises durant la journée. Rien ne se passait sans un fou rire et la certidude que tout ceci n’était que pour le meilleur.

Bien sûr le retour à Otavalo était inévitable. Soudainement, tout le monde avait un emploi du temps et plus personne ne pouvait se voir. Le foyer avait était remplacé par le silence, comme hébété à regarder la télévision à la fin de la journée. Je ne me sentais ni libre ni sans honte d’aller chez le voisin pour demander un café ou de la compagnie.

Matthew (à droite) avec un bénévole pour des vacances bénévoles en soins de santé

Matthew (à droite) avec un bénévole pour des vacances bénévoles en soins de santé

Tout ces allers et retours dans ces communautés se sont produits dans un contexte où j’étais le leader du groupe. J’étais le résident. Les autres bénévoles arrivaient et partaient, des voyages assez courts pour eux mais tout aussi profonds. Mais mon équipe et moi, nous devions tirer les ficelles afin que tout soit toujours en mouvement.

J’ai passé une partie de mon temps à établir des relations avec des nouveaux membres ou des communautés tout en restant en contact avec mon groupe. C’était assez fou, un peu  comme naviguer à travers un environnement social proche de l’environement naturel des rapides.

Lorsque je pense à mon retour chez moi, je pense surtout au mot innovation. Tout a besoin d’être innovant en permanence. Si ça n’apporte aucun changement au monde alors c’est un échec. Et c’est précisemment ce qui m’effraie. Le ton et la garantie d’un repas au sein d’une communauté ont effacé ce côté travailleur acharné qui s’était installé en moi au cours de mes années universitaires. Je réalise à présent que les personnes peuvent profiter tout en ayant moins, en menant des vies simples, les uns auprès des autres. C’est un tour assez drôle  que nous joue l’opportunité.

Traduit de l’anglais par Charlotte Galland

A Child Who Recovered His Happy Smile

Virginia (right) with Mickael and Maria

Virginia (right) with Mickael and Maria

By Virginia Sanchez

Patient Follow-up Coordinator

I am pretty sure that only a few of us have the opportunity to change other people’s lives, especially that of a child’s. To make them smile, and show how happy they feel when they recover from a health problem which didn’t allow them to live a normal life and do ordinary activities such as running, playing or jumping. A health problem, which for years Mickael’s family couldn’t solve due to their lack of economic resources and the lack of support from any institution or people willing to take the case.

Tandana, our foundation, has the privilege of offering help and support to solve these kinds of problems and needs, which are very common in the communities of the Quichinche District. During each Health Care Volunteer Vacation, we encounter so many ailments that these indigenous people in the communities suffer from. The medical care provided to individuals during the Health Care Volunteer Vacations is the only treatment they receive. They rely on us to cure their illnesses; and once they are cured, they will be able to live a better life.

During the referral portion of our 19th Health Care Volunteer Vacation, I saw the case of 8 year old Mickael from the community of Tangali. His left testicle had not yet descended.

As soon as I informed his mother Maria that we had an appointment at the clinic in Quichinche, she was very pleased that somebody was finally helping her to start the long and difficult process of arranging appointments at the clinic and hospital. She has had bad experiences on several occasions when she went to the hospital, and she wasn’t able to either arrange any appointments or to continue the follow up process.

As soon as the doctor at the clinic checked Mickael, the child complained of a severe pain that didn’t let him run. He also couldn’t sleep on his left side, or he couldn’t play soccer, which is something he loved. To sum up, he couldn’t live a normal life and this was very frustrating for him. According to his mother Maria, Mickael was always a happy child. However, gradually, as he was growing up, his pain increased and he started to lose his happiness and started to have a lot of anger towards things he couldn’t do. He wasn’t able to play with his brothers and classmates. He wasn’t able to do any physical exercise. Whenever he had Physical Education he had to sit and wait until it finished; his classmates used to tease him about it saying: “you are a poor little girl because you cannot do whatever we do. You are always seated”.

With the referral, I managed to get an appointment with the paediatrician at the Otavalo Hospital in July. This professional is a great co-worker and supporter because she is aware that the cases Tandana undertakes are those of people who have very few economic resources, are from remote communities that have no access to health services, and that it is our foundation that provides them with the health services they require.

Previously, these types of patients were referred to the Baca Ortiz Hospital in Quito, which specializes in children. Fortunately, nowadays, Otavalo Hospital has hired two surgeons to cover the demand.

Immediately, we were referred to the surgeon who examined Mickael. He requested an ultrasound to check the condition of the child’s testicle. The appointment was on August 11th. The doctor checked the ultrasound and told us that Mickael needed an urgent operation. He should have been operated on at the age of 4, at the latest. In these cases there was a high risk that the child could become sterile; due to this delay. There is also a possibility he could have developed a cancerous tissue and therefore, the testicle would have to be removed. On August 16th, Mickael had to have some laboratory tests. For those tests that he couldn’t have done before due to the lack of lab equipment, we had to go to a private laboratory and Tandana paid the costs as Mickael’s parents couldn’t afford it. After receiving the test results, the surgeon arranged the operation for Friday August 19th at 9:30 am.

On August 18th at 14:00 hours, I arranged his admission into the hospital and delivered the doctor’s report to the surgery department.

As it was arranged on Friday August 19th, Mickael went into surgery. His mother Maria was very anxious, and the day before she asked me to accompany her. She felt safer with me; she felt that if I was there, the hospital would be more careful with the whole procedure. Furthermore, she was very worried about the outcome of the operation.

We had to buy some medicines and medical supplies such as surgical gloves, syringes, etc. because the hospital doesn’t have enough money to cover all the patients’ needs. Once again Tandana covered the cost of the supplies because of his parents lack of economic resources.

After an hour and a half, the surgeon came out to tell us that everything went well. He put the testicle in its place and all the tissue was normal. In two hours, Mickael would be in his hospital room. The next day he would be discharged and sent home. According to the surgeon, the child should remain resting, without doing any physical activity for 8 days. He would need to come back to the hospital to have his stitches removed and have a post surgery check up done.  I stayed with Mickael and his mother until he woke up completely and was able to talk.

This was the moment when I saw Mickael’s smile on his face. The most wonderful moment without a doubt was when he said to me: “Thank you doctor for helping me; now I will be able to play with my brothers, and my classmates won’t tease me calling me poor little girl”. His smile stayed on his face, and he kept saying I am going to be better, and I can play soccer.

His mother Maria kept crying after finding out that the operation was a success, and he didn’t need any other medical procedure to cure him. She couldn’t believe that he was operated on in such a short time, as she had been trying to get some medical help for 8 years.   She thanked God and Tandana, because she felt this was the only foundation that helped people in the communities without lying to them. Other foundations never come back to the communities after they have promised to help. She asked me to tell Anita to continue supporting the people of Tangali. They don’t receive any other help, not even from the Department of Health, whose duty it is to help their people.

Now her son would be able to live a normal life, like other children; and he wouldn’t feel different from his classmates.

Ten days later we returned to the hospital to have his stitches removed. His condition was excellent, Mickael had recovered very quickly; as soon as he saw me, he said: “Good morning doctor, I wonder how you are feeling today”. Whenever I have met him again, he is always smiling. He is very happy, fully recovered and has a permanent smile on his face.

A new experience in my wonderful job. Above all, it highlights the fact that our Foundation makes it possible for a person to get better and live a dignified and better life. Furthermore, we have created a relationship of trust between us, and the community members rely on us to help patients till the end of their treatment.

November 15/2016

Translated by Beatriz Aramendia

 

Virginia (izquierda) con Mickael, María, y un miembro del personal de Tandana

Virginia (izquierda) con Mickael, María, y un miembro del personal de Tandana

Por Virginia Sanchez

Patient Follow-up Coordinator

Estoy convencida que muy pocas personas tenemos la oportunidad de cambiar la vida de las personas, especialmente de algunos niños, y lograr que sonrían, que demuestren la alegría tan grande que sienten al conseguir sanar de un problema de salud que no les permitía llevar una vida normal, como correr, jugar, saltar. Problema de salud que durante  años su familia no pudo solucionar porque no disponían de los recursos económicos necesarios, o alguna institución o personas que se pusiera al frente y tomara el caso como algo propio.

Nuestra Fundacion, Tandana tiene el privilegio de apoyar y ayudar a solucionar este tipo de problemas-necesidades que son tan frecuentes en las comunidades de la Parroquia de Quichinche. En cada Brigada Médica nos encontramos con tantas dolencias que padecen los indígenas de las comunidades que esperan nuestras Brigadas como la única solución y sobre todo la confianza en que nosotros si seremos capaces de solucionar la enfermedad que les aqueja, y que una vez solucionados sus problemas de salud, podrán tener una mejor calidad de vida.

Luego de la Brigada Médica HCVV19 en los Referidos encontré el caso del niño MickaelMuenala de 8 años, de la comunidad de Tangali, que no le había descendido el testículo izquierdo desde su nacimiento.

Su Madre María en cuanto le comunique que teníamos cita en el Subcentro de Quichinche, agradeció muchísimo porque finalmente había encontrado alguien que apoyara a iniciar todos los tramites largos y con mucha dificultad que representaba el coger turnos en el Subcentro y peor  aún en los hospitales. Ella había tenido muy malas experiencias porque en varias ocasiones había acudido al Hospital y no había logrado siquiera coger un turno, mucho peor el continuar con el proceso de seguimiento.

Al momento que el Medico del Subcentro le reviso, Mickael se quejó de un dolor fuerte que no le permitía correr, no podía dormir del lado izquierdo, no podía jugar futbol que tanto le gustaba, en síntesis no estaba llevando una vida normal, lo que le causaba mucha frustración. Según Maria su Madre el niño siempre fue muy alegre, pero poco a poco, conforme iba creciendo el dolor aumentaba y él iba perdiendo su alegría y empezando a reaccionar mal, con ira por lo que no podía hacer, porque no podía jugar con sus hermanos y compañeros en la escuela. No podía hacer ejercicios físicos, cuando tenían clases de Cultura Fisicael tenía que esperar hasta cuando terminaran y esto ocasionaba que sus compañeros se burlaran de él diciéndole: Eres una mujercita porque no puedes hacer lo que nosotros hacemos, siempre estas sentado. Esto ocasionaba que Mickael llegara a su casa llorando y reclamando a sus padres porque no hacían algo para ayudarle

Con el Referido realice el proceso para obtener el turno con la Pediatra del Hospital de Otavalo consiguiendo para el mes de Julio. Esta profesional es una gran colaboradora, gran apoyo porque ya conoce que los casos que son llevados por Tandana representan a personas de muy bajos recursos económicos, de comunidades muy alejadas, que no tienen casi acceso a los servicios de salud por parte del Ministerio, y que somos nosotros como Fundación quienes conseguimos la atención en salud que requieren.

Anteriormente este tipo de pacientes eran referidos al hospital Baca Ortiz especializado en niños en la ciudad de Quito, ventajosamente en la actualidad el Hospital de Otavalo ha contratado 2 Médicos Cirujanos para cubrir la demanda de pacientes.

En forma inmediata nos refirió al Médico Cirujano para que le evaluara, y solicito un Ultrasonido para poder establecer como estaba el testículo del niño. Teníamos cita para el 11 de Agosto. El medico reviso el ultrasonido y nos dijo que había que operar de inmediato porque se debió haber operado máximo a la edad de 4 años, en estos casos había un alto riesgo de que el niño quedara estéril, o también que por el largo tiempo que había pasado había la posibilidad de que se haya desarrollado un tejido cancerígeno y tendría que extirpar el testículo. El 16 de Agosto nos solicitó exámenes de laboratorio, los mismos que no pudieron hacerle en el hospital porque carecían de los reactivos, tuvimos que ir a un laboratorio privado y la Fundación asumir el costo de los mismos porque sus padres no disponían de dinero. Con los resultados de laboratorio el Cirujano programo la cirugía para el viernes 19 de agosto a las 9:30 am.

El 18 de Agosto a las 14.00 realice los trámites en Estadísticapara el ingreso del paciente a hospitalización, así como también entregar en la Sala de Cirugía el formulario del Médico  programando la cirugía.

El Viernes 19 de Agosto como estaba programado, Mickael ingreso a cirugía, Maria su Madre estaba muy nerviosa, el día anterior me dijo que tenía que pedirme que no le fuera a dejar sola, que cuando estaba conmigo se sentía más segura, sabía que en el hospital estarían más preocupados si yo estaba presente, pendiente de todo el proceso. Además estaba muy preocupada por los resultados de la cirugía.

Tuvimos que comprar varias medicinas e insumos médicos como guantes quirúrgicos, jeringuillas, etc. porque el hospital no dispone de un presupuesto suficiente para atender los requerimientos de todos los pacientes. Una vez más era nuestra Fundación la encargada de solucionar el problema, porque como dije anteriormente sus padres no disponen de recursos económicos.

Transcurrió hora y media y salio el Medico que opero a Mickaela decirnos que todo había salido bien, que coloco el testículo en su sitio y que todo el tejido estaba normal, que en dos horas saldría de recuperación para pasar a su habitacion, al siguiente día seria dado de alta y podría regresar a su casa.Según el criterio del Medico el niño debería estar en reposo, sin realizar ningún esfuerzo físico por 8 días, debería volver al hospital para retirar los puntos y realizar un control post-operatorio. Permanecí con Mickael y su Madre hasta cuando el despertó completamente y pudo hablar.

Fue el momento en que pude finalmente ver una gran sonrisa en la cara de Mickael, y lo más maravilloso e incomparable para mí fue cuando me dijo: Gracias doctorita por ayudarme porque ahora ya podre jugar con mis hermanos y en la escuela ya no me molestaran diciéndome que soy una mujercita, y su sonrisa no desapareció de su cara, repitiendo muchas veces voy a estar mejor, ya puedo jugar futbol!!!

Maria su Madre lloraba de emoción al saber que su hijo saliobien de la cirugia, que no fue necesario ningún otro procedimiento para que su hijo recupere su salud. No podía creer que en tan poco tiempo hubiera logrado que su hijo fuera operado después de haber transcurrido 8 años sin poder conseguir ayuda para que obtuviera la cirugía. En sus palabras dio gracias infinitas a Dios y a Tandana porque según ella dijo era la única Fundación seria que ayudaba en las comunidades a todas las personas sin mentirles ofreciéndoles apoyo y luego nunca regresaban.Me pidió que dijera a Anita que sigan apoyando a la gente de Tangali, porque ellos no cuentan con ninguna otra ayuda, ni siquiera el Ministerio de Salud que tiene obligación con los pobladores no se interesan en ayudarles.

Su hijo ahora llevaría una vida normal como los demás niños, no habría limitaciones que le impidieran sentirse como sus compañeros de escuela.

Regresamos en 10 dias para que el Medico le retirara los puntos, le encontró excelente, Mickael se había recuperado muy rápidamente, apenas me vio dijo: Buenos diasdoctorita, me pregunto como esta? Siempre sonriendo, en adelante en las veces que nos hemos encontrado está muy feliz, con una sonrisa permanente en su cara y recuperado completamente.

Una nueva experiencia en mi maravilloso trabajo, pero sobre todo el que nuestra Fundación sea quien haga posible y real que una persona recupere su salud, pueda llevar una vida digna, que mejore su calidad de vida, y que sembremos la confianza y la seguridad de llegar hasta el fin de un tratamiento con los pacientes que tenemos oportunidad de ayudar.

Noviembre 15/2016

 

iz Aramendia

Mickael

Mickael

 

Par Virginia Sanchez

Coordinatrice du suivi des patients

Tout le monde n’a pas la chance de pouvoir changer des vies, en particulier celles des enfants. De pouvoir les faire sourire et montrer à quel point ils sont heureux d’être guéris d’une maladie qui les empêchait de mener une vie normale et faire des activités simples comme courir, jouer ou sauter. Par manque de moyens financiers et d’aide de la part d’organisations ou de personnes voulant bien prendre en mains leur cas, un problème de santé a rythmé le quotidien de la famille de Mickael pendant des années.

La fondation Tandana a le privilège d’offrir de l’aide et du soutien pour résoudre ce genre de problèmes, très fréquent dans les communautés de Quichinche. A chaque programme de bénévolat soins de santé, nous faisons face à tellement de maladies dont souffre la population indigène. Les soins de santé offerts pendant la durée de ce programme sont les seuls qu’ils recoivent. Ils comptent sur nous pour les guérir car une fois guéris, ils peuvent alors mener une vie meilleure.

J’ai vu le cas de Mickael, un jeune garcon de huit ans de la communauté de Tangali. Sa testicule gauche n’avait pas degonflé.

Dès que j’ai informé sa mère Maria que nous avions un rendez-vous à l’hôpital de Quichinche, elle était très heureuse que quelqu’un puisse enfin l’aider à entamer ce long et difficile processus de prises de rendez-vous. Elle a eu de mauvaises expèriences dans le passé ou elle s’est déplacée à l’hôpital mais n’a jamais obtenu de rendez-vous ou de suivi.

Dès que le docteur a examiné Mickael, ce dernier s’est plaint de fortes douleurs qui l’empêchaient de courir. Il ne pouvait également pas dormir sur le côté gauche ni jouer au football, lui qui adorait cela. En résumé, il ne pouvait pas vivre une vie normale ce qui le frustrait énormément. D’apres sa mère, Mickael avait toujours été un enfant heureux. Mais petit a petit, en grandissant, la douleur s’est amplifiée et Mickael a commencé à perdre sa joie et à s’énerver devant les choses qu’il ne pouvait plus faire. Il ne pouvait plus jouer avec ses frères ou ses camarades de classe. Il ne pouvait plus faire aucunes activites physiques. A chaque cours de sport, il devait s’asseoir et attendre que le cours se termine.  Ses camarades de classe se moquaient souvent en lui disant : “tu es une petite fille, tu ne peux pas faire tout ce que nous on peut faire. Tu restes toujours assis”

Grâce à une recommendation du docteur, jai reussi à obtenir un rendez-vous avec le pédiâtre à l’hôpital d’Otavalo en Juillet. Cette professionnel le est une très bonne collègue et fervente partisane de la fondation. Elle sait que les cas pris en charge par la fondation  sont ceux de familles qui viennent de communautés tres éloignées et dont les moyens financiers et l’accés aux soins de santés sont très réduits. Elle sait que notre fondation leur offre les soins de santé dont ils ont besoin.

Auparavant ce type de patients étaient envoyés à l’hôpital Baca Ortiz à Quito qui est spécialisé dans le traitement des enfants malades. Heureusement, l’hôpital d’Otavalo a embauché deux chirurgiens pour pouvoir répondre a la forte demande. Très vite, nous avons été dirigé vers le chirurgien qui avait évalué Mickael. Il demanda à faire un ultrason afin d’examiner la testicule de Mickael. Le rendez-vous à eu lieu le 11 aout. Le docteur a ensuite analysé les résultats et nous a informé que Mickael devait être opéré de toute urgence. Il aurait d’ailleurs dû être opéré à l’âge de 4 ans, au maximum. Dans un cas comme celui-ci, il y avait un gros risque que l’enfant devienne stérile ou qu’il ait développé des tissus cancéreux auquel cas il faudrait retirer la testicule. Le 16 aout, Mickael a fait des analyses médicales, ces tests qu’il n’avait pas pu faire auparavant par manque d’équipements. Nous avons du aller dans un laboratoire privé, le paiement fut pris en charge par la foundation Tandana car les parents ne pouvaient avancer une telle somme. Apres avoir recu les résultats, le chirurgien fixa la date d’opération au vendredi 19 aout a 9h30.

Le 18 aout à 14h, j’ai arrangé son admission à l’hôpital et transmis le rapport du médecin au service de chirurgie.

Comme prévu, Mickael fut opéré le vendredi 19 aout.  Sa mère Maria était très anxieuse et la veille elle m’a demandé de l’accompagner. Elle se sentait plus rassurée avec moi. Elle pensait que si j’étais à ses cotés, l’hôpital et les chirurgiens seraient plus consciencieux. De plus elle s’inquiétait beaucoup sur le résultat de l’operation.

Nous avons dû acheter des médicaments et du matériel comme des gants chirurgicaux, des seringues etc. car l’hopital n’a malheureusement pas les moyens suffisants pour couvrir tous les patients. Une fois encore, la fondation Tandana a couvert la totalité des frais.

Après une heure trente, le chirurgien est venu nous dire que tout s’était bien passé. Il avait remis en place la testicule et il n’y avait aucuns tissus cancéreux. En deux heures, Mickael était en chambre de réveil. Le jour  suivant il pouvait rentre chez lui. D’après les recommandations du chirurgien, Mickael devait se reposer pendant 8 jours, sans activités physiques. Il devait par la suite revenir à l’hôpital pour enlever ses points de suture et faire un contrôle post-opératoire. Je suis restée avec Mickael et Maria jusqu’à ce que ce dernier se réveille et puisse parler.

J’ai a ce moment la vu le sourire sur son visage. Le moment le plus merveilleux est sans aucun doute quand il m’a dit: “Merci docteur de m’avoir aidé; maintenant je vais pouvoir jouer avec mes frères et mes camarades de classes ne se moqueront plus en me traitant de petite fille”. Son sourire ne disparaissait plus et il n’arrêtait pas de répéter qu’il allait aller mieux et qu’il aller pouvoir jouer au football.

Sa mère ne pouvait s’empêcher de pleurer de joie après l’opération et l’annonce qu’il n’y aurait pas d’autres procédures chirurgicales. Elle n’arrivait pas à croire qu’il avait été opéré en si peu de temps, elle qui essayait d’obtenir de l’aide depuis huit ans. Elle remercia Dieu et la Fondation Tandana qui pour elle est la seule fondation qui aide vraiment les communautés en difficultés sans mentir. Certaines fondations lui ont promis de l’aide et ne l’ont jamais recontactée. Elle m’a demandé de dire à Anita qu’elle continue de soutenir la population de Tangali. Cette dernière ne recoit aucune aide, pas même du départment de santé dont la mission première est de venir en aide aux personnes en difficultés.

A présent, son fils sera capable de mener une vie normale comme les autres enfants, et il ne se sentira pas différent de ses camarades de classe.

Dix jours plus tard, nous sommes retournés à l’hôpital pour enlever ses points de suture. L’état de Mickael était excellent. Il s’était remis très vite de son opération.  Dès qu’il m’apercu, il me dit: “Bonjour docteur, je me demande comment vous allez aujourd’hui?”. A chaque fois que je le revois, il a le sourire.Il est très heureux, s’est remis complètement de son opération et son sourire ne le lache plus.

Encore une expérience que m’offre mon merveilleux travail. Par dessus tout, ceci montre que notre fondation Tandana  soigne des personnes et rend leur vie meilleure et plus digne. Nous avons crée une relation de confiance et les membres des communautés comptent sur nous pour aider les patients jusqu’au bout.

Novembre 15/2016

Traduit de l’anglais par Charlotte Galland