Inside the community of La Banda

The communities the Tandana Foundation works with are as diverse and unique as the projects we partner with them on. In this blog post, Antonio Andrango, president of La Banda, provides a look into his community today and insight into its history and origins. Continue reading “Inside the community of La Banda”

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The roots of intercultural collaboration and friendship in Mali

Volunteers and residents of Kansongho celebrate restoration of the well

Every story of friendship has a beginning. For the Tandana Foundation and the Bandiagara District in rural Mali, the story began when Tandana’s founder Anna Taft first visited the Kansongo village in 2007. Despite initial hesitations, this friendship blossomed into a mutually beneficial relationship, creating unanticipated opportunities for intercultural learning and much more. The following blog post describes how this friendship grew into a great collaboration between the American foundation and the local community, along with the impact of their joint efforts. Continue reading “The roots of intercultural collaboration and friendship in Mali”

Motilón Chupa: a diverse community based on collaboration

Members of the Tandana Foundation, along with volunteers from the Ohio Master Gardener program and from several U.S. universities have recently traveled to Motilón Chupa, Ecuador, to collaborate with community members on several projects. These projects included installing a water tank to improve the community’s irrigation system and planting a garden near the school. The following is a story written by Motilón Chupa’s president about the history of the community, its diverse people, and how Tandana’s staff and volunteer support helps them achieve the residents’ long-term goals. Continue reading “Motilón Chupa: a diverse community based on collaboration”

Fixing the roof of Padre Chupa’s community school

For many years, the Tandana Foundation has partnered with the members of the community of Padre Chupa to carry out community projects, such as the roof repair that Segundo writes about.

In a very remote area, approximately 25 kilometers from the city of Otavalo, a small community called Padre Chupa is located, which is home to more than 40 families.

Continue reading “Fixing the roof of Padre Chupa’s community school”

Paving a safer pathway outside Muenala’s community center

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In the remote areas of Ecuador, approximately 35 kilometers from the center of San Jose Parish in Quichinche, a small community called Muenala is located. There are more than 30 families living here and we also have a community council. My name is Martha Lanchimba and I am the president of the community. Continue reading “Paving a safer pathway outside Muenala’s community center”

Inauguration of the Multipurpose Building in Guachinguero

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the multipurpose building in Guachinguero

Compilado por Margarita Fuerez

La parroquia rural San José de Quichinche es la más grande del cantón Otavalo, tanto por el número de comunidades que tiene como por ser la Parroquia con más extensión de territorio por lo cual las comunidades se encuentran muy dispersas. Continue reading “Inauguration of the Multipurpose Building in Guachinguero”

The Tangali Dairy Association – A Dream Come True

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Avelino Antamba, president of the Dairy Association of Tangalí

Por Avelino Antamba

En la parroquia de Quichinche, aproximadamente a 12.5 kilómetros desde la ciudad de Otavalo, se ubica una comunidad llamada Tangalí. Actualmente somos 144 familias, nuestro territorio es extenso y, por esta razón, las casas se encuentran muy dispersas. Continue reading “The Tangali Dairy Association – A Dream Come True”

Moving Mountains– Literally

cancha REACH playingBy Shannon Cantor

I recommend that you travel to the highlands of Ecuador, to the small city of Otavalo. From the terminal—its own chaos of moving people, cars, and shouts—take an old, blue bus parked in the third row from the right-hand side, with a sign in the window marked “Quichinche.” Get off after about 25 minutes, when you reach the last stop. Walk half an hour, straight up hill, through cow fields and a eucalyptus forest. Only then will you find yourself in the community of Agualongo de Quichinche. Continue reading “Moving Mountains– Literally”

Parents and Volunteers Build a Wall to Protect Bilingual School

Tandana estudiantes voluntarios ayudando a terminar la pared

Por Rosa Saravino

Mi nombre es Rosa Saravino soy Directora de la Escuela Intercultural Bilingüe “Ati Pillahuasu,” que pertenece a la comunidad de Panecillo. Yo no soy de esta comunidad pero trabajo más de 30 años en este lugar y conozco a la mayoría de los padres de familia y ellos a mi. Esta escuelita empezó con dos profesores en el año de 1980 más o menos y con una cantidad de 15 estudiantes aproximadamente, estas clases para los primeros estudiantes de la comunidad funcionaba en una casa comunal muy antiguo, en un solo aula, con sus mesas y sillas improvisadas, conforme aumentaron mas estudiantes, la comunidad ha logrado conseguir una casa con dos aulas, después una casa más, así poco a poco la escuela se ha construido con ayudas por parte del gobierno, de otros fundaciones y organizaciones. Continue reading “Parents and Volunteers Build a Wall to Protect Bilingual School”

Tangali and Tandana Team up to Build a Community Kitchen

La iglesia de la comunidad de Tangali.

Por Margarita Fuerez

El día lunes, 17 de Julio se realizó una primera reunión entre integrantes del cabildo de la comunidad de Tangalì y representantes de la Fundación Tandana Ecuador. En este encuentro el presidente de la comunidad, Marcelo Pineda, expuso sobre el deseo de la comunidad de ejecutar un proyecto con el apoyo de la Fundación Tandana y un grupo de Voluntarios que visitarán la comunidad. Por parte de la Fundación están presentes Don Vicente Pazmiño, encargado de proyectos comunitarios, Verónica Pazmiño y Ximena Buller quienes van a estar juntas con el grupo apoyando durante su estancia en el país y Herman Snel subdirector de programas. Todos están presentes para escuchar cual es el pedido de la comunidad y cuál es la necesidad de realizar esta obra. Continue reading “Tangali and Tandana Team up to Build a Community Kitchen”

The Panecillo Community Center Secured with a Wall and Gate

La casa comunal

Por Lidia Alba

Soy Lidia Alba actual presidenta de la Comunidad de Panecillo. La Parroquia Rural “San Jose de Quichinche” es la mas grande del Cantón Otavalo, perteneciente a la Provincia de Imbabura, Ecuador. Esta ubicada a 15 minutos de la cuidad de Otavalo en el sector occidental, la cual esta conformada por 22 comunidades y estas se encuentran alejadas del centro de la parroquia. Continue reading “The Panecillo Community Center Secured with a Wall and Gate”

Storm Gutter in Agualongo Almost Finished

Comunidad de Agualongo

Por Jose Mariano Perugachi

En las faldas del cerro Ishpingo y Perugachi, aproximadamente a dos kilometros del centro de la Parroquia Rural San Jose de Quichinche se ubica una pequeña Comunidad llamada Agualongo de Quichinche. Existen 47 familias que viven aquí y tenemos una directiva comunitaria. Mi nombre es Jose Mariano Perugachi soy presidente de la comunidad. Continue reading “Storm Gutter in Agualongo Almost Finished”

Vicente Pazmiño Grateful For the Opportunity to Help Communities and Fulfill His Father’s Dream

Vicente pintando con un miembro del consejo de Tandana
Vicente pintando con un miembro del consejo de Tandana

Por Vicente Pazmiño

Cuando conocí a mi Anita hace algún tiempo atrás, cambió mi vida, la de mi familia y la de mis comunidades.

Vicente con su familia y Anna (en la camiseta verde)
Vicente con su familia y Anita (en la camiseta verde)

He sido dirigente de la comunidad el Panecillo por varias ocasiones, y he formado parte de la directiva hasta hace un poco tiempo. Es por esto que en el año 1998 tuvo la gran fortuna de tener a Anita viviendo en mi casa y compartiendo con migo y las comunidades.

Es en este momento que surge la inquietud de Anita de continuar apoyando a estos niños y sus familias. Gracias al cariño demostrado de las personas de las comunidades para con Anita es que ella después de un tiempo decide enviar a un grupo de estudiantes a realizar trabajos comunitarios y a compartir con las comunidades.

De los tantos proyectos que desde ese entonces hemos realizado en diferentes comunidades en estos 10 años de vida de la Fundación, existen dos en especial que me motiva a seguir conversando analizando y visitando las comunidades para enviar a los EEUU las propuestas y sean los directivos los encargados en conseguís las donaciones y el apoyo de los grupos para el desarrollo del proyecto de infraestructura.

Poniendo el tubo de agua
Poniendo el tubo de agua

Es así como recuerdo la primera obra de gran valor que hicimos con el primer grupo en la comunidad de Agualongo que fue el mejoramiento de la tubería de agua potable en 350metros, el beneficio fue para toda la comunidad especialmente para la parte baja ya que no contaban con una buena presión de agua. En agradecimiento a tan magnífica obra la comunidad hasta está presente fecha esperan con los brazos abiertos a los grupos que continua visitando.

Tienda en Pastaví
La carpa en Pastaví

Otro de los proyectos que ha mejorado a otra comunidad ha sido la donación de una carpa y sillas para el barrio Pastaví ya que hasta la actualidad no poseen una casa comunal donde puedan realizar sus reuniones, ya que anteriormente lo realizaban en los patios o las afueras de las casas al aire libre. Sus dirigentes están muy agradecidos y además están alquilando esta carpa para los moradores para realizar diferentes programas, a un precio bajo y así recoger un dinero para realizar actividades que siempre son necesarias.

Quiero agradecer a mi Anita esta gran oportunidad y confianza que me brinda para seguir apoyando a las comunidades y seguir cumpliendo un sueño que mi padre quería y que a mí me motiva seguir haciendo. Gracias a mi hija Anita esa palomita que vino volando de tan lejos para traer esperanza a otros pueblos.

 

By Vicente Pazmiño

When I met my dear Anita some time ago, my life, along with the lives of my family and my communities changed.

I have been a community leader in Panecillo on several occasions, and I was part of the Community Council until a short time ago. This is why in 1998 I was fortunate to host Anita in my house, when she shared  her time with me and my communities.

Anna and student volunteers visiting with Vicente and his family

Because she received so much kindness from the community members during her stay, Anita felt she needed to continue to support the children and their families. After a while, she decided to send a group of students to do community work and share their time with the community members.

Of all the projects we have done in the different communities during the first 10 years of the foundation, there are two projects in particular that keep me motivated to continue visiting and talking to the communities. My job is to send proposals to Tandana’s board in the USA who is responsible for getting donations and support from donors for community infrastructure projects.

Vicente (right) working on the water pipe in Agualongo
Vicente (right) working on the water pipe in Agualongo

I remember our first big project; the project improved the safety of the drinking water and involved laying a 1150 ft water supply pipe in Agualongo. The project benefited all of the community, but it was especially beneficial to the lower part of the community, which didn’t have good water pressure. In gratitude for such a magnificent project, the community still welcomes the visiting groups with open arms.

Another project which improved a community was the donation of a large tent and chairs for the neighborhood of Pastaví. They didn’t have a community center to hold their meetings. Before, they used to meet in patios or outside their homes in the open air. Their community leaders feel very grateful; and they are also renting this tent out to the community members so that they can organize events at a low cost. With this money they can sponsor activities that are needed.

I would like to thank Anita for giving me this great opportunity and trusting me to continue helping the communities and also for helping me to fulfil my father’s dream. This keeps me going. Thanks to Anita, the little dove, who came flying from so far away, and brought hope to other communities.

 

Par Vicente Pazmiño

Quand j’ai connu ma petite Anna ça fait longtemps, ça a changé ma vie, celle de ma famille et de mes communautés.

J’ai été dirigeant de la communauté el Panecillo à plusieurs reprises, et j’ai fait partie du conseil d’administration jusqu’à récemment. C’est pour cela qu’au cours de l’année 1998, j’ai eu la chance exceptionnelle d’avoir à la petite Anna logé chez moi en partageant avec moi et la communauté.

Anna avec Vicente et les membres de sa famille
Anna avec Vicente et les membres de sa famille

C’est à ce moment que l’inquiétude d’Anna de continuer d’encourager ces garçons et leurs familles a surgit. C’est grâce a l’affection démontrée des gens des communautés du bien être d’Anna,  qu’elle, après un certain temps, décide d’envoyer un groupe d’étudiants réaliser des travaux communautaires et partager avec les communautés.

D’entre tous les projets que depuis ce moment-là nous avons réalisés dans plusieurs communautés au cours de ces 10 ans de vie de la Fondation, il y en a deux en particulier, qui m’encouragent à continuer de discuter, analyser et visiter les communautés pour envoyer aux États-Unis les propositions et que ce soient les dirigeants les responsables d’obtenir les donations et le soutien des groupes pour le développement du projet d’infrastructure.

C’est ainsi que je rappelle la première œuvre de grande valeur que nous avons faite avec le premier groupe dans le communauté d’Agualongo, qui a été le renforcement du pipeline d’eau potable en 350 mètres; le profit a été pour toute la communauté, en particulier pour ceux vivant dans la partie inférieure, puisque ils n’avaient plus une bonne pression d’eau. En considération d’une œuvre aussi magnifique, la communauté attend jusqu’à présent les bras ouverts les groupes qui continue de visiter.

Tente à Pastaví
Tente à Pastaví

Un autre des projets qui a amélioré une autre communauté a été la donation d’une tente et des chaises pour le quartier Pastaví puisque jusqu’à présent ils ne possèdent pas une maison communale où ils peuvent réaliser leurs réunions, puisque anteriéuremment ils le faisaient dans des cours ou en dehors des maisons en plein air. Ses dirigeantes sont très reconnaissants et, en plus, il sont en train de louer cette tente pour les habitants pour réaliser des différents programmes, a un prix bas et ainsi percevoir de l’argent pour réaliser des activités qui sont toujours nécessaires.

Je veux remercier Anna pour cette grande opportunité et confiance qui m’a donné pour continuer de soutenir les communautés et continuer de accomplir un rêve que mon père désirait et qui me motive à continuer d’agir. Grâce à ma fille, Anna, cette colombe qui est venue de loin pour ammener de l’espoir à d’autres peuples.

The School Building in Guachinguero:A Great Example of What Happens When Everyone Comes Together

The finished building in Guachinguero.
The finished building in Guachinguero.

By Susan Koller

The teachers and parents in Guachinguero, Ecuador are committed to providing the best possible education for their children. They wanted to rebuild and expand one of the buildings at the local elementary school to provide room for, among other things a computer lab, office space, and a community kitchen. The community members asked Tandana for help purchasing materials needed for the construction project. Construction began in the spring of 2014. Several groups of Tandana student volunteers worked side-by-side with the community members to complete the various phases of construction.

Phase 1 – March 2014. Twelve students from George Washington University, in Washington, DC, worked alongside community members to clear massive amounts of dirt and rocks from the construction site. This allowed the craftsmen to dig trenches for the foundation. They also built columns to support the future second story.

school8The George Washington University volunteers noticed that the slide in the school’s playground was dangerously broken, swings were missing, and the seesaw was not working.  After returning home, they donated funds to repair the playground. The students in Guachinguero love the new equipment.

Phase 2 –  April 2014. Sixteen students from Raymond High School, in Alberta, Canada, worked with community members to clear debris from the site and knock down a wall. The building’s existing roof was reinforced and hundreds of cement blocks were placed on the roof. Then, one hundred twenty loads of cement were poured over the blocks.

Phase 3 –  November 2014. Eleven Students from Adventures Cross-Country, in Mill Valley, California, worked with community members plaster the building. They put primer on the building and painted it three different colors.

school3Phase 4 – January 2015. The community members completed this phase through the Andean tradition of minga. A minga is a community work day where many community members work together on a project to benefit the entire community. They tiled the floor with ceramic tiles, installed a counter in the kitchen area, and worked on the electrical wiring.

All that was left to be done after the four phases were complete was to put in doors and windows. Community members installed doors and windows during another minga in February 2015. They also put the final touches on the building’s paint job. Below is a picture showing the four major phases of the construction project.

School phases

The students in Guachinguero really enjoyed having the different groups of volunteers visit their community. Some kids were so excited that they joined in the effort during recess, helping to mix and carry cement. Along with working on the construction project, all three volunteer groups also taught English to the children.

Olimpia Pillajo
Olimpia Pillajo

“I don’t want my students to be afraid of new people. I don’t want them to cower away when people they don’t know come to the community. I want them to stand tall and be proud and greet new people. Since having Tandana and its volunteers here and working with us I have noticed a positive change in my students. They are more open to meet new people, even to greet people in English,” said Olimpia Pillajo, the School Director in Guachinguero.

By February 28 2015, the construction was completed, and the building was opened. The community is thrilled with the new building and held a celebration to inaugurate it.  They used the new community kitchen in the building to prepare a delicious meal for everyone.  All of Tandana’s representatives in Ecuador were invited to the celebration. The video below provides a glimpse into the celebration. A fun day was had by all!


The school building is a great example of just how much can be accomplished when people come together for a common goal.

 

Por Susan Koller

school11Los profesores y padres en Guachinguero, Ecuador están comprometidos en proporcionar la mejor educación posible para sus hijos. Ellos querían añadir un segundo piso a uno de los edificios de la escuela primaria local para proporcionar un espacio con ordenadores y zona de oficina. Los miembros de la comunidad pidieron ayuda a Tandana para la compra de materiales para el proyecto de construcción. La construcción comenzó en la primavera de 2014. Varios grupos de estudiantes voluntarios de Tandana trabajaron conjuntamente con los miembros de la comunidad para completar las diferentes fases de la construcción.

Fase 1  – Marzo 2014 Doce estudiantes de la Universidad George Washington, en Washington, DC, ayudaron a los miembros de la comunidad a limpiar enormes cantidades de tierra y rocas de la obra de construcción. Esto permitió a los artesanos cavar zanjas para la cimentación. También construyeron columnas para apoyar la segunda planta.

school9Los voluntarios de la Universidad George Washington se dieron cuenta de que el tobogán en el patio de la escuela estaba roto y era peligroso,  que faltaban columpios, y el balancín no funcionaba. Después de regresar a casa, donaron fondos para reparar el patio de recreo. Los niños en Guachinguero  estaban encantados con el nuevo equipo.

Fase 2 – Abril 2014 Dieciséis estudiantes de Raymond High School, en Alberta, Canadá, ayudaron a limpiar los escombros del lugar y derribaron un muro. El techo existente de la escuela fue reforzado y cientos de bloques de cemento fueron colocados en el techo. Entonces, se vertió ciento veinte cargas de cemento sobre los bloques.

Fase 3 – Noviembre 2014 Once estudiantes de Adventures Cross-Country, en Mill Valley, California, ayudaron a los miembros de la comunidad a poner yeso en el edificio. school6 Pusieron una pintura base en el edificio y lo pintaron tres colores diferentes.

Fase 4 – Enero 2015 Los miembros de la comunidad completaron esta fase a través de la tradición Andina de la minga. Una minga es un día de trabajo comunitario, donde muchos miembros de la comunidad trabajan juntos en un proyecto para beneficiar a toda la comunidad. Ellos alicataron el suelo con baldosas de cerámica, instalaron una encimera en la zona de la cocina, y trabajaron en el cableado eléctrico.

school2 February 5Lo único que quedaba por hacer después de las cuatro fases fue poner las puertas y ventanas. Los miembros de la comunidad instalaron puertas y ventanas durante otra minga en febrero de 2015. También pusieron el toque final en la pintura del edificio. A continuación se muestra una imagen con las cuatro fases del proyecto de construcción.

School phases

Los niños de Guachinguero realmente disfrutaron tener los diferentes grupos de voluntarios visitar su comunidad. Algunos niños estaban tan emocionados que se unieron al esfuerzo durante el recreo, ayudando a mezclar y llevar el cemento. Aparte de  trabajar en el proyecto de construcción, los tres grupos de voluntarios también enseñaron inglés a los niños. El impacto positivo que la interacción con los voluntarios tuvo en los niños fue percibido por los administradores de la escuela en Guachinguero.

Olimpia Pillajo
Olimpia Pillajo

“Yo no quiero que mis estudiantes tengan miedo de gente nueva. Yo no quiero que se escondan cuando viene gente que no conocen a nuestra comunidad. Quiero que estén con entereza, orgullosos y saludar a gente nueva. Desde que están aquí  y trabajando con nosotros Tandana y sus voluntarios he notado un cambio positivo en mis alumnos. Están más abiertos a conocer gente nueva, incluso a saludar a la gente en Inglés, ” dijo Olimpia Pillajo, el Director de la Escuela en Guachinguero.

El 28 de febrero de 2015, se completó la construcción, y se inauguró el edificio. La comunidad está muy emocionada con el nuevo edificio. La comunidad celebró una fiesta en honor a la inauguración del edificio.SONY DSC Utilizaron la nueva cocina en el edificio para preparar una deliciosa comida para todos. Todos los representantes de Tandana en Ecuador fueron invitados a la celebración. A continuación se ofrece el video de la celebración. Fue un día de diversión para todos!!

El edificio de la escuela es un gran ejemplo de lo mucho que se puede lograr cuando las personas se reúnen por un objetivo común.

 

 Par Susan Koller

school10Les professeurs et parents à Equateur sont commis à fournir la meilleure éducation possible à leurs enfants. Ils voulaient constuire un deuxième étage à un des batiments de l’école primaire local pour fournir, parmi d’autres choses, un laboratoire informatique et un espece de bureau. Les membres de la communauté ont demandé de l’aide à Tandana afin de payer les matérieux nécessaires pour le projet de construction. La construction s’est ensuite commencée au printemps de 2014. Plusieurs groupes de volontiers de Tandana ont travaillé en collaboration avec les membres de la communauté afin de compléter les plusieurs étapes de construction.

Phase 1- March 2014. Douze étudiants de George Washington University, à Washington, DC, ont aidé des membres de la communauté à nettoyer des quantités massives de la saleté et des roches du site de construction. Ceci a permis aux artisans de creuser des tranchées de la fondation. Ils ont aussi construit des colonnes afin de soutenir le deuxième étage.

school7Les bénévoles de George Washington University ont remarqué sur le fait que le toboggan du parc de l’école était cassé,  des balançoires étaient disparues, et le balancier ne functionnait pas. Après revenir dans leur propre pays, ils ont fait une donation des fonds nécessaires pour réparer le parc. Maintenant, les élèves à Guachinguero aiment le nouvel équipement.

Phase 2- Avril 2014. Seize étudiants du lycée Raymond, en Alberta, Canada, ont aidé à nettoyer des débris du site et démolir un mur.  L’ancien toit de l’école a été renforcé et des centaines de blocs de ciment ont été placés sur le toit. Ensuite, cent vingt charges de ciment a été versé sur les blocs.

Phase 3– Novembre 2014. Onze élèves d’Adventures Cross-Country, à Mill Valley, Californie, ont aidé des membres de communauté à plâtrer le bâtiment. school1Ils ont appliqué l’aprêt au bâtiment et lui ont ensuit peint de trous couleurs différentes.

 Phase 4- Janvier 2015. Les membres de la communauté ont terminé cette phase par la tradition andine de minga. Un minga est une journée de travail communautaire où les membres de la communauté travaillent ensemble sur un projet duquel profite la communauté collective. Ils ont installé des carreaux céramiques au plancher et un comptoir dans la cuisine, et ils ont travaillé le câblagvoe élecrtique.

Après avoir terminé les quatres phases, tout ce qui reste a été installer les portes et les fenêtres. Les membres de la communauté ont installé les portes et les fenêtres pendant un autre minga en février 2015. Ils ont aussi terminé les étapes finals du projet de peinture. Voici la figure ce-dessous montrant les quatres phases du projet de construction.

School phases

Les élèves à Guachinguero se sont amusés de voir différents groupes de bénévoles visiter leur communauté. Certains entre eux avaient assez hâte qu’ils  ont rejoint l’effort pendant leur récération, aidant à mélanger et porter le ciment. En plus du projet de construction, les trois groupes ont aussi enseigné l’anglais aux énfants. L’impact positif que l’interaction avec les bénévoles a eu sur les enfants a été remarqué par les administrateurs de l’école à Guachinguero.

Olimpia Pillajo
Olimpia Pillajo

«Je ne veux pas que mes étudiants craignent des étrangers. Je veux pas qu’ils se recroquevillent  lorsque des personnes inconnues entrent dans la communauté. Je veux qu’ils se tiennent débouts et fiers et accueillir de nouvelles personnes. Depuis accueillir Tandana et ses bénévoles ici travailler avec nous, j’ai remarqué un changement positif parmi mes élèves. Ils sont plus ouverts à connaître des nouvelles personnes, et même leur parler en anglais,» a dit Olimpia Pillajo, le directeur de l’école à Guachinguero.

SONY DSCPar le 28 de février, 2015, la construction s’est terminée, et le bâtiment a ouvert ses portes. Le nouveau bâtiment plaît beaucoup à la communauté. La communauté a organisé une célébration  en l’honneur de l’inauguration du bâtiment. Ils ont utilisé la nouvelle cuisine communautaire dans le bâtiment pour préparer un repas délicieux pour tout le monde. Tous les répresentants de Tandana en Equateur ont été invités à la célébration. La video ci-dessous donne un aperçu de la célébration. Tout le monde a bien profité de cette journée!

Le nouveau bâtiment de l’école est un bon exemple de tout ce qui peut être accompli quand des gens se réunissent pour accomplir un objectif commun.

A Spring Break Unlike Any Other: A George Washington University Student Reflects on His Time with Tandana

 

By  Noah Ouellette

My time spent volunteering in Otavalo, Ecuador with The Tandana Foundation was unlike any other Spring Break I could imagine. Every bit of the experience was magical, and I will always treasure the memories I made there. What made the trip particularly impactful was how well integrated we were in the community we were serving, and how purposeful everything we did was. The moment we stepped off the bus at our hostel, we were greeted by Vero, someone who worked for The Tandana Foundation but who had grown up in the community we would be working with. She had prepared a traditional Ecuadorian dinner for us, and from that moment I knew how rich our experience was going to be.GW7 At the work site, we had the opportunity to work not just with Vero, but with three Ecuadorians from the community, Diego, David and the Maestro, who was leading the construction project. Despite the language barrier with them, there was an immediate sense of bonding, as we were all working towards the same goal. One of the most memorable moments from the work-site was when the school children were let out of class and enthusiastically began helping with our project. It demonstrated the inherent value of service these people had, and how there was no real divide between us and the community of Panecillo.

As if that wasn’t enough, we also had the opportunity to go on some amazing cultural excursions after each day’s work was done. What made these excursions especially fantastic was that most of them were led by the Ecuadorian host families of The Tandana interns. One day we learned how to make Ecuadorian bracelets, another day we prepared a traditional Ecuadorian meal, and another day we kneaded bread and turned it into delicious empanadas. Last but not least, our trip leaders Claire and Leah were superb. They had fantastic knowledge of the area we were in, and were very helpful with closing the language barrier! They were extremely enthusiastic about their jobs and kept us going non-stop all day. Overall the trip was a great success and there are so many people to thank for making it possible. I can’t wait to come back to Ecuador, and hopefully I can reunite with The Tandana Foundation again!

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Por Noah Ouellette

El tiempo que pasé haciendo trabajo voluntario con La Fundación Tandana en Otavalo, Ecuador fue tan distinto a cualquier otra vacación que podía imaginar. Cada parte de la experiencia fue increíble y siempre apreciaré las memorias que tengo de ahí. Lo que hizo que el viaje fuera impactante fue que nos integráramos con la comunidad en la que hicimos el trabajo voluntario y todo eso se hiciera con un propósito en mente. En el momento que nos bajamos del bus en el hostel, nos saludó Vero, quien trabaja para La Fundación Tandana y además creció en la comunidad donde íbamos a trabajar. Nos preparó una cena tradicional de Ecuador y desde este momento, supe lo valiosa que iba a ser nuestra experiencia.GW8 En el lugar de trabajo, teníamos la oportunidad de trabajar no solo con Vero sino también con 3 ecuatorianos de esa comunidad: Diego, David y el Maestro. A pesar de la barrera idiomática, hubo un momento inmediato de vinculación afectiva mientras todos trabajábamos por la misma meta. Uno de los recuerdos más memorables del lugar de trabajo fue cuando los niños salieron de clases y empezaron a ayudarnos con mucho entusiasmo en nuestro proyecto. Demostró el valor inherente de servicio que esa gente tenía y no existía distancia entre nosotros y la comunidad de Panecillo.

Como si no fuera suficiente, tuvimos la oportunidad de ir a explorar la cultura increíble después de terminar el trabajo cada día. Lo que hizo que esas excursiones fueran fantásticas fue que las guiaron las familias anfitrionas ecuatorianas de los trabajadores de Tandana. GW !Un día aprendimos a hacer pulseras ecuatorianas, otro día preparamos una comida tradicional de Ecuador y otro amasamos el pan para hacer empanadas. Por último, nuestros líderes del viaje, Claire y Leah, fueron magníficas. Sabían mucho del área donde estábamos y ayudaron a superar la barrera idiomática. Eran muy entusiastas sobre el trabajo y nos mantuvieron ocupados todo el día. En general, el viaje fue un éxito y hay muchas personas a las que se debe agradecer por hacerlo posible. No puedo esperar para regresar a Ecuador y ¡ojala pueda ir con La Fundación Tandana de nuevo!

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Par Noah Ouellette

Ma période de bénévolat avec  La Fondation Tandana à Otavalo en équateur n’a ressemblé à aucun autre Spring Break. Chaque instant a été magique, et je chérirai toujours les souvenirs que j’en garde. Ce qui a fait du voyage une expérience particulièrement significative, ça a été la façon dont nous avons été intégrés aux communautés auxquelles nous venions en aide, ainsi que le sentiment que tout ce que nous faisions était vraiment utile. Au moment de descendre du bus, arrivés à notre hôtel, nous avons été accueillis par Vero, qui travaille pour La Fondation Tandana mais qui a grandi dans la communauté, et avec qui nous allions travailler. Elle nous avait préparé un repas traditionnel équatorien, et j’ai su dès ce moment combien cette expérience allait être riche. Sur le chantier, nous avons eu l’occasion de travailler avec Vero, mais aussi avec trois équatoriens issus de la communauté, Diego, David et le Maestro qui nous guiait dans la construction.GW9 Malgré la barrière de la langue, un lien s’est tout de suite créé entre nous, puisque nous travaillions tous dans le même sens. Un des moments les plus mémorables, ça a été quand les enfants ont été autorisés à sortir de classe et qu’ils se sont mis à nous aider dans notre projet avec enthousiasme. Cela montre bien comment ces gens sont prêts à aider, et qu’il y a peu de choses qui nous séparent de cette communauté de Panecillo.

 Comme si cela ne suffisait pas, nous avons aussi eu l’opportunité de faire des excu6rsions culturelles à la fin de chaque journée de travail. Ce qui rendait ces excursions particulièrement appréciables, c’est qu’elles étaient assurées par les familles d’accueil équatoriennes des stagiaires Tandana.GW2 Un jour, nous avons appris à faire des bracelets, un autre jour, nous avons pétri de la pâte à pain pour en faire de délicieux empanadas. Par dessus tout, nos accompagnateurs Claire et Leah, étaient vraiement incroyables. Elles connaissaient incroyablement bien la région et nous ont vraiment aidés à franchir la barrière de la langue. Elles avaient une réelle motivation pour leur travail et nous occupaient à longueur de journée. En somme, le voyage a été un franc succès et il y a tant de gens à remercier pour l’avoir rendu possible. J’ai tellement hâte de retourner en équateur, où j’espère bien pouvoir retrouver La Fondation Tandana!

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Student Gives Back to Friends in Agualongo

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Brianne makes friends in Agualongo

Sometimes people just feel like they need something new and different in their lives. This is exactly how Brianne Underwood felt, in 2012, when she left her home in Concord, North Carolina and decided to spend the second semester of her junior year in South America with The Traveling School. She described her 15-week trek through the Andes Mountains as the journey of a lifetime. Her favorite experience of this whole adventure was staying with a host family in the rural Ecuadorian community of Agualongo and participating, along with 15 other students, in a group service project organized for them by Tandana. Brianne felt at home in the community right away.

“I felt so welcomed and loved,” said Brianne.

During their stay, Brianne and her classmates helped the community members replace the roof of the community center and also helped with the reforestation efforts happening in the area. Brianne had plenty of time to really get to know people in Agualongo. She loved the simple way of life in the community and enjoyed talking with her host family for hours after dinner. The local children made quite an impression on her.

“I have always had a passion for children and we got to play with them all the time! I loved the feeling inside me while I was there,” she said

One of Brianne's teachers gets in on the fun
One of Brianne’s teachers gets in on the fun

Brianne is now back in the United States, but she definitely has not forgotten her time in Agualongo. The 18-year-old just graduated from the Cannon School. As a graduation requirement, Brianne had to complete a Capstone Project, with the requirement of doing something to help others. The question of who she would help was very easy for Brianne to answer.

“I knew exactly whose lives I wanted to touch and that was the members of Agualongo. I felt that the week I was there they gave me so much; a place to stay, food, love, the happiness of children; they showed me what a community looks like, what a loving family is; they showed me a different way of living; I could go on forever! The least I could do was give back to them in some way,” she explained.

Brianne contacted Tandana’s Executive Director Anna Taft and asked her advice on the best way to help in Agualongo. Anna then told the community members of Agualongo about Brianne’s desire and asked them what help they would like. The community members requested that Brianne raise money to help paint the community center and water tanks and purchase lights for their soccer field. Next up for Brianne was figuring out how to raise the money.

She decided to sell tickets to a spaghetti dinner held at the school. She got the word out, inviting over 1000 friends on Facebook and by putting flyers in mailboxes. The night of the dinner, Brianne decorated tables with brown paper and placed crayons on the table so that guests could draw. She also placed pictures of the kids in Agualongo all around the place for people to see. Besides buying the tickets, people also donated money at the dinner. The tickets were $20.00, but most people ended up giving a lot more. She also gave a presentation about her stay in Agualongo at the dinner.

Brianne enjoys time with a little one in Agualongo.
Brianne enjoys time with a little one in Agualongo.

The spaghetti dinner, which was held on Wednesday April 3rd, was a great success! Brianne ended up raising more than enough money for the projects. Over the summer a group of volunteers will visit Agualongo to help complete the projects. Brianne cannot wait to see the pictures and hear about the finished projects. Although, she is not sure what the future holds, Brianne would love to go back to Agualongo with Tandana someday.

Brianne's group works on the community center in Agualongo
Brianne’s group works on the community center in Agualongo

A veces uno siente simplemente que necesita algo nuevo y diferente en su vida. Así es exactamente como se s

intió Brianne Underwood, en 2012, cuando salió de su casa en Concord, Carolina del Norte y decidió pasar el segundo semestre de su penultimo año de colegio en América del Sur con The Traveling School. Ella describió su viaje de 15 semanas a través de la Cordillera de los Andes como el viaje de su vida. Su experiencia favorita de toda esta aventura era cuando se quedaba con una familia anfitriona en la comunidad rural de Agualongo en Ecuador, junto con 15 estudiantes mas, en un proyecto de servicio de grupo organizado para ellos por Tandana. Brianne sintió como en casa en la comunidad inmediatamente.

“Me sentí muy bien acogida y amada”, dijo Brianne.

Durante su estancia, Brianne y sus compañeros ayudaron a los miembros de la comunidad a reemplazar el techo de la casa comunal y también ayudaron a los esfuerzos de reforestación que suceden en la zona. Brianne tenía tiempo para conocer bien a las personas en Agualongo. Le encantaba la forma más sencilla de la vida en la comunidad y disfruto de las conversaciones con su familia durante las horas después de la cena. Los niños de la localidad hizo una gran impresión en ella.

“Siempre he tenido una pasión por los niños y llegamos a jugar con ellos todo el tiempo! Me encantó la sensación dentro de mí mientras yo estaba allí”, dijo ella.

Brianne está de vuelta en los Estados Unidos, pero sin duda no se ha olvidado de su tiempo en Agualongo. Ella acaba de graduar de la Escuela Cannon. Como un requisito de graduación, Brianne tenía que completar un proyecto final, con el requisito de hacer algo para ayudar a los demás. La cuestión de quién iba a ayudar era muy fácil para Brianne.

“Yo sabía exactamente cuyas vidas quería tocar y que fue a los miembros de Agualongo. Sentí que durnate la semana que estuve allí me dieron tanto, un lugar para quedarme, la comida, el amor, la felicidad de los niños, ellos me mostraron lo que es una comunidad, lo que es el cariño de la familia, me mostraron una forma diferente de vivir; ! P

Brianne's classmates also enjoy playing with new friends in Agualongo
Brianne’s classmates also enjoy playing with new friends in Agualongo

odría seguir explicando para siempre todo lo que me dieron.  Lo menos que podía hacer era devolver a ellos de alguna manera “, explicó Brianne.

Brianne contacto Anna Taft, directora de la Fundacion Tandana y le pidió consejo sobre la mejor manera de ayudar a la comunidad de Agualongo. Anna explico a los miembros de la comunidad de Agualongo el deseo de Brianne y les preguntó qué tipo de ayuda les gustaría. Los miembros de la comunidad pidieron que Brianne recaude dinero para ayudar a pintar la casa comunal y de los tanques de agua y para comprar luces para alumbrar su cancha de fútbol. Lo que siguio para Brianne fue encontrar la manera de conseguir el dinero.

Ella decidió vender entradas para una cena de espaguetis que celebró en la escuela. Se levantó la voz, invitando a más de 1.000 amigos en Facebook y poniendo informacion en los buzones. La noche de la cena, Brianne decoro las mesas con papel marrón y lápices de colores colocados en la mesa para que los invitados pudieran dibujar. También colocó fotos de los niños de Agualongo en  el lugar para que la gente vea. Además de comprar los boletos, la gente también donaron dinero en la cena. Los billetes eran de $ 20.00, pero la mayoría de personas terminaron dando mucho más. Ella también hizo una presentación sobre su estancia en Agualongo durante la cena.

La cena de espagueti, que se celebró el miércoles 03 de abril, fue un gran éxito! Brianne terminó recaudando más que suficiente dinero para los proyectos. Durante el verano, un grupo de voluntarios visitará Agualongo para ayudar a completar los proyectos. Brianne no puede esperar a ver las imágenes y escuchar acerca de los proyectos terminados. A pesar de que no está segura de lo que depara el futuro, a Brianne le encantaría volver a Agualongo con Tandana algún día.

Parfois, des gens se sentent comme ils ont besoin de quelque chose de nouveau et de différent dans leur vie. C’est exactement comment Brianne Underwood a estimé, en 2012, quand elle a quitté son domicile de Concord, en Caroline du Nord et a décidé de passer le second semestre de son année junior en Amérique du Sud avec l’école Voyageur. Elle a décrit ses 15 semaines de trek à travers la Cordillère des Andes comme le voyage d’une vie. Son expérience préférée de toute cette aventure était chez une famille d’accueil dans la communauté rurale équatorienne de Agualongo et de participer, avec 15 autres étudiants, dans un projet de service de groupe organisé pour eux par Tandana. Brianne se sentait à l’aise dans la communauté tout de suite.

“Je me sentais tellement bien accueilli et aimé», a déclaré Brianne.

Pendant leur séjour, Brianne et ses camarades ont aidé les membres de la communauté a remplacer le toit du centre communautaire et ont également contribué aux efforts de reboisement qui se passe dans la région. Brianne avait beaucoup de temps pour vraiment apprendre à connaître les gens dans Agualongo. Elle aimait la vie simple dans la communauté et apprécié les conversations avec sa famille d’accueil pendant des heures après le dîner. Les enfants de la région ont fait une très forte impression sur elle.

«J’ai toujours eu une passion pour les enfants et nous avons eu à jouer avec eux tout le temps! J’ai adoré le sentiment intérieur de moi pendant que j’étais là,” dit-elle

Brianne est maintenant de retour aux États-Unis, mais elle n’a certainement pas oublié son temps dans Agualongo. Elle vient juste d’etre diplômé de l’école de Cannon. Comme une exigence de l’obtention du diplôme, Brianne a dû compléter un projet de Capstone, avec l’obligation de faire quelque chose pour aider les autres. La question de savoir qui elle aiderait était très facile pour Brianne a répondre.
«Je savais exactement les vies de qui je voulais toucher et ce sont les membres de Agualongo.  J’ai senti que la semaine que J’étais là ils m’ont donné tellement: un endroit pour rester, la nourriture, l’amour, le bonheur des enfants, ils m’ont montré ce qui est une vraie communauté, ce qui est une famille avec amour, ils m’ont montré une autre façon de vivre;! Je pourrais continuer éternellement Le moins que je pouvais faire était de redonner à eux en quelque sorte “, at-elle expliqué.

Brianne a contacté Anna Taft la directrice de la fondation Tandana et lui a demandé des conseils sur la meilleure façon d’aider à Agualongo. Anna a explique alors aux membres de la communauté de Agualongo sur le désir de Brianne et leur a demandé ce qu’ils aimeraient faire. Les membres de la communauté ont demandé que Brianne amasse des fonds pour aider à peinturer le centre communautaire et des réservoirs d’eau et pour acheter des lumières pour leur terrain de football. La prochaine étape pour Brianne a été de trouver comment réunir l’argent.

Elle a décidé de vendre des billets pour un souper spaghetti qui s’est tenue à l’école. Elle a eu le mot, en invitant plus de 1000 amis sur Facebook et en mettant prospectus dans les boîtes aux lettres. La nuit du dîner, Brianne a décoré les tables avec du papier brun et crayons placés sur la table afin que les clients puissent tirer. Elle a également mis des photos des enfants d’Agualongo tout autour de la place pour que les gens voient. Outre l’achat des billets, les gens aussi ont donné de l’argent au dîner. Les billets etaient a  20,00 $, mais la plupart des gens ont fini par donner beaucoup plus. Elle a également fait une présentation sur son séjour en Agualongo au dîner.

Le souper spaghetti, qui a eu lieu le mercredi 3 Avril a été un grand succès! Brianne a fini par recueillir plus de suffisamment d’argent pour les projets. Durant l’été, un groupe de volontaires se rendra a Agualongo pour aider à achever les projets. Brianne ne peut pas attendre de voir les images et entendre parler des projets finis. Bien qu’elle ne soit pas sûr de ce que l’avenir nous réserve, Brianne aimerait revenir à Agualongo avec Tandana un jour.

Students Gain When They Give


I was fortunate enough to visit Ecuador recently with my amazing teammates, all Northeastern University students participating in the alternative spring break program. We arrived in Otavalo and Gualapuro with the intention of building a playground for the school in Gualapuro, but upon reflection, I have realized that what we actually built in Gualapuro were relationships.

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These relationships are with one another, with the Tandana staff, and most importantly, with the community members in Gualapuro. The community leaders, young children, families and individuals who opened their homes and lives to us transformed what would have been an ordinary service project into a week of learning and discovery. Their generosity and sincere welcome made Ecuador feel like home, and I can completely understand how easy it would be to travel there and never return home – we felt attached and included in the community in only one week!

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Now that I have returned home, I have gained a new perspective about the value and importance of an indigenous culture I previously knew very little about. I also have a new perspective on why collaborations with organizations like Tandana can be so valuable: the relationships that we built while working together for a common goal that benefited our new friends taught us all so much that it is hard to feel like we were the ones doing service at all! While we did build a playground, I left feeling incredibly grateful to the community and to Tandana for allowing us the opportunity to do so.

I oNe 7we a huge thank you to the community members who welcomed us, because what they taught us about their culture, history, values, and way of life is more valuable than any work we could have possibly done to repay their kindness. Opportunities like this are once in a lifetime, and we could not have had a better week in Ecuador than the one we had; meeting people, talking with them, and understanding their lives is the way to really learn about and appreciate a place, and I can speak for all of us with certainty saying that we now appreciate Ecuador and the communities we got to know more than we ever thought possible.

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Reflections from

Mallory McCoy

Northeastern University student

 

Yo tuve la suerte de visitar Ecuador recientemente con mis increíbles compañeros de equipo, todos los estudiantes de la Universidad del Noreste que participan en el programa alternativo de las vacaciones de primavera. Llegamos a Otavalo y Gualapuro con la intención de construir un parque infantil para la escuela en Gualapuro, pero después de reflexionar, me he dado cuenta de que lo que en realidad hemos construida en Gualapuro eran relaciones.

Estas relaciones son uno con el otro, con el personal de Tandaña, y lo más importante, con los miembros de la comunidad en Gualapuro. Los líderes de la comunidad, los niños pequeños, las familias y los individuos que abrieron sus hogares y sus vidas nos transforman lo que hubiera sido un proyecto de servicio normal en una semana de aprendizaje y descubrimiento. Su generosidad y sincera bienvenida nos hicieron sentir como en casa, y puedo entender por completo lo fácil que sería viajar allí y nunca volver a casa – nos sentimos apegados y nos incluyeron en la comunidad en sólo una semana!

Ahora que he vuelto a casa, he adquirido una nueva perspectiva sobre el valor y la importancia de una cultura indígena que antes sabía muy poco. También tengo una nueva perspectiva sobre por qué la colaboración con organizaciones como Tandaña pueden ser tan valiosos: las relaciones que hemos construido al trabajar juntos por un objetivo común que benefician a nuestros nuevos amigos nos enseñan mucho que es difícil sentir como si fuéramos nosotros los que hacian un labor social! Mientras construimos unos juegos infantiesl, me siento mas agradecidas a la comunidad y a Tandaña por darnos la oportunidad de hacerlo.2013-03-08 11.52.51

Debo un gran agradecimiento a los miembros de la comunidad que nos recibió, porque lo que nos enseñaron acerca de su cultura, la historia, los valores y forma de vida es más valiosa que cualquier trabajo que podríamos haber hecho para pagar su bondad. Oportunidades como esta son una vez en la vida, y no podríamos haber tenido una mejor semana en Ecuador que la que teníamos, conocer gente, hablar con ellos, y la comprensión de la vida es la manera de aprender realmente y apreciar un lugar, y yo puedo hablar por todos nosotros con certeza decir que ahora apreciamos Ecuador y las comunidades y conocimos más de lo que nunca creiamos posible.

Reflexiones desde Mallory McCoy
Estudiante de la Universidad del Noreste2013-03-03 16.34.46

J’ai eu la chance de visiter l’Équateur récemment avec mes coéquipiers incroyables, tous les étudiants de l’Université du Nord-Est qui participent au programme de la semaine de relâche alternatif. Nous sommes arrivés à Otavalo et Gualapuro avec l’intention de construire une aire de jeux pour l’école de Gualapuro, mais après réflexion, j’ai réalisé que ce que nous avons effectivement construit en Gualapuro étaient des relations.

Ces relations sont un avec l’autre, avec le personnel de Tandana, et surtout, avec les membres de la communauté Gualapuro. Les dirigeants de la communauté, les jeunes enfants, les familles et les individus qui ont ouvert leurs maisons et leurs vies pour nous transformer ce qui aurait été un projet de service ordinaire en une semaine de l’apprentissage et de la découverte. Leur générosité et leur accueil sincère ont fait qu’etre en Equateur nous semblait comme etre à la maison, et je peux complètement comprendre comment il serait facile de s’y rendre et de ne jamais rentrer chez nous – nous étions attachés et inclus dans la communauté en seulement une semaine!

Maintenant que je suis de retour à la maison, j’ai acquis une nouvelle perspective sur la valeur et l’importance d’une culture indigène dont je savais auparavant très peu. J’ai aussi une nouvelle perspective sur les raisons pour lesquelles les collaborations avec des organisations comme Tandana peuvent être si précieux: les relations que nous avons construit tout en travaillant ensemble pour un objectif commun qui ont bénéficié de nos nouveaux amis nous a tous appris beaucoup de choses qu’il est difficile de se sentir comme si nous étions ceux qui faisaient de service du tout! Alors que nous avons fait construire une aire de jeux, j’ai fini par sentir extrêmement reconnaissante à la communauté et à Tandana pour nous donner l’occasion de le faire.

2013-03-06 11.38.09Je dois un grand merci aux membres de la communauté qui nous ont accueillis, parce que ce qu’ils nous ont appris sur leur culture, leur histoire, les valeurs et le mode de vie est plus précieuse que n’importe quel travail que nous aurions pu faire pour rembourser leur gentillesse. Des occasions comme ca sont une fois dans une vie, et nous n’aurions pas pu avoir une meilleure semaine en Equateur que celle que nous avions, rencontrer des gens, parler avec eux et comprendre leur vie est la façon de vraiment apprendre et apprécier un lieu. Je  peux parler pour nous tous avec certitude en disant que les connaissances que nous avons adquis sur l’Équateur et les communautés sont plus que nous n’aurions jamais cru possible.

Réflexions à partir Mallory McCoy
Étudiant de l’Université NortheasternImage