Mix of Traditional and Western Medicine

Joanna working in the lab during a health care volunteer vacation

By Joanna Caldwell

During one of my first days working with the Tandana Foundation, I went to a foundation in Otavalo called Vista Para Todos with a few patients to see an ophthalmologist. The patients’ eyes were burning and itching, and the doctor prescribed each of them the same medicine and also recommended they wash their face with “agua de manzanilla.” I wanted to know what this secondary treatment was, so when I got home, I immediately looked up the word to find it meant chamomile. “Chamomile?” I thought to myself. Why would the ophthalmologist recommend chamomile water? This was the first experience I had with the mix of traditional and western medicine, something very prominent in health care here in Otavalo, Ecuador and the surrounding areas.

A few weeks later, I got sick with something that I diagnosed as traveler’s diarrhea. My host mom here diagnosed it as “mal aire” (bad air), which I had caught from climbing the avocado tree without asking permission. By the way, now that the tree knows me, I can climb it with no risk of catching mal aire.

As the health intern, I was fascinated by the mix between treatments that derive from long-practiced ceremonies or long-used medicinal plants versus treatments that derive from western medicine, many of which were tested in clinical trials that may or may not provide more proof than hundreds of years of successful practice. For example, for my illness, I both took Imodium and was cured by my mom through a procedure that involved rubbing an egg all over my body to soak up the bad air and ended with me spitting three times on the egg and giving her a coin so she didn’t catch bad air from me. The part that was most powerful to me was that throughout, she was gagging and saying that I had “mucho mal aire” (so much bad air). This physical reaction to something that I couldn’t see or really even feel shocked me. At the time I felt guilty that my bad air had affected my mom so forcefully, but I just did as I was told and rested without seeing anyone else that night. In the morning, I did feel better (although later that day and the rest of the week I think I re-caught the bad air)

Joanna (right) with her host sister

. My host sister told me to drink aguita de oregano, another treatment that I had never heard of ‘sfor stomach problems. After my Internet search, though, I believed in the powers of oregano tea completely and even made it for myself a few weeks ago for stomach problems (despite my disinterest in oregano and the fact that it made my thermos taste like oregano for two days after). Oregano-tasting coffee is not my jam. I don’t recommend it.

I was drinking this flavorful coffee the same week I had my third encounter with the mix of traditional and western medicine here. We had a group of doctors and other volunteers here and were going to far-away communities every morning to offer medical care. In the afternoon we found ourselves guided by a woman of about 50 or 60 telling us about one of her patients who she would cure with the herbs she collected along our hike through the woods. She told us about her passion for learning about the medicine that her ancestors practiced, and as we walked, she told us about the different healing qualities that each plant has. “This plant is good for stress,” she would say, or “This one we use to get rid of bad energy.”

As someone who for a long time wanted to go into medicine, but recently has been much more interested in community health and even anthropology, the juxtaposition of a morning providing western medicine and an afternoon of being taught about medicinal plants was perfect. Our time here is not based on a “we will rescue you” mindset. We are not here to “save” anyone. Instead, we are here to cultivate mutual respect and admiration. We are also here to learn. The people who invite us into their communities give just as much to us as we give to them, and one of the most important things we do here is honor the exchange of knowledge and respect their well-founded traditions. I hope that the doctors that were here during this trip realized the importance of traditional medicine and were inspired to learn more. The communities here have adapted the most helpful medical practices of more than one culture. I have already learned an incredible amount about medicine that I can use going forward, and I hope to learn more from these new ways of understanding healing medicine.

 

An Ecuadorian women showing a medicinal plant that helps individuals when they are out of breath

Por  Joanna Caldwell

Durante uno de mis primeros días trabajando con la Fundación Tandana, fui a una fundación en Otavalo con pocos pacientes, llamada Vista Para Todos, para ver al oftalmólogo. Los ojos de los pacientes abrasaban y picaban, el doctor les prescribió a cada uno de ellos la misma medicina, y también les recomendó que se lavaran su cara con agua de manzanilla. Yo quería saber qué era el segundo tratamiento, así que cuando llegué a casa, inmediatamente busqué la palabra y encontré el significado manzanilla. ¿Manzanilla? Pensé en mi, ¿Por qué el oftalmólogo recomendaría agua de manzanilla? Esta fue la primera experiencia que tuve con la combinación de medicina tradicional y occidental, algo muy notorio en el cuidado de la salud aquí en Otavalo, Ecuador, y en áreas circundantes.

Unas pocas semanas más tarde, me puse enferma de algo que diagnostiqué como la diarrea del viajero. Mi madre de acogida lo diagnosticó como «mal aire», del cual me había contagiado por trepar al árbol del aguacate sin pedir permiso. Por cierto, ahora que el árbol me conoce, puedo treparlo sin riesgo de contagiarme de mal aire.

Como residente en prácticas, estaba fascinada por la combinación entre tratamientos que provienen de ceremonias practicadas de antaño o de plantas medicinales utilizadas desde hace mucho tiempo, frente a tratamientos que provienen de la medicina occidental, muchos de los cuales han sido evaluados con ensayos clínicos, que pueden o no, aportar más evidencias que cientos de años de prácticas satisfactorias. Por ejemplo, para mi enfermedad, para ambas tomé Imodium, y me curó mi madre a través del método que implicaba frotar un huevo por todo mi cuerpo para absorber el mal aire, y terminaba escupiendo tres veces al huevo y dándole a ella una moneda, así no se le contagiaba el mal aire. La parte que para mí fue más intensa, fue que durante el proceso, ella se atragantaba y decía que tenía «mucho mal aire». Esta reacción física a algo que no podía ver o sentir, me aturdía. En aquel momento, me sentí culpable de que el mal aire hubiera afectado tan violentamente a mi madre, pero simplemente hice lo que se me dijo y descansé sin ver a nadie más esa noche. Por la mañana, me sentí mejor (aunque después de ese día y el resto de la semana pensé que había vuelto a coger el mal aire). Mi hermana de acogida me dijo que bebiera agüita de orégano, otro tratamiento para los problemas estomacales del que nunca había oído hablar. Después de mi búsqueda en internet, pensé: «creo en los poderes del té de orégano completamente» e incluso me lo hice unas pocas semanas atrás para problemas estomacales (a pesar de mi desinterés por el orégano y por el hecho de que hiciera que mi termo supiese a orégano durante dos semanas). El café con sabor a orégano no me deleita. No lo recomiendo.

Estuve bebiendo este café lleno de sabor, la misma semana que tuve mi tercer encuentro con la combinación de medicina tradicional y occidental. Aquí, tuvimos un grupo de médicos y otros voluntarios que iban a comunidades lejanas cada mañana, para ofrecer cuidado médico. Por la tarde, nos guió una mujer de unos cincuenta o sesenta años, y nos contó que uno de sus pacientes se había curado con hierbas que ella había recogido durante nuestra caminata por el bosque. Nos contó sobre su pasión por aprender la medicina que sus antepasados practicaban, y así como andaba, nos contaba las diferentes cualidades curativas que cada planta tenía. Decía: «esta planta es buena para el estrés» o «esta la utilizamos para deshacernos de la mala energía».

Como alguien que por un largo periodo de tiempo quiere entrar en medicina, pero recientemente se ha interesado más en la salud de la comunidad e incluso la antropología, la yuxtaposición de una mañana aportando medicina occidental y una tarde siendo enseñada sobre plantas medicinales, fue perfecta. Nuestro tiempo aquí no se basó en actitudes de «te rescataremos». No estamos aquí para «salvar» a nadie. En lugar de esto, estamos aquí para cultivar respeto mutuo y admiración. También estamos aquí para aprender. La gente que nos invitó a sus comunidades, nos dio tanto como nosotros les dimos a ellos, y una de las cosas más importantes que hacemos aquí, es apreciar el intercambio de conocimientos y respeto con sus tradiciones fundadas. Espero que los médicos que estuvieron aquí durante este viaje, se dieran cuenta de la importancia de la medicina tradicional y se inspiraran en aprender más. Aquí, las comunidades han adaptado las prácticas medicinales más útiles de más de una cultura. Ya he aprendido una cantidad increíble sobre medicina que puedo utilizar yendo hacia adelante y espero aprender más de estas nuevas maneras de comprender la medicina curativa.

Joanna (izquierda) con un miembro del personal de Tandana durante una vacación de voluntarios de la salud

Par Joanna Caldwell

Lors de l’un de mes premiers jours avec la Fondation Tandana, je suis allée dans un centre médical à Otavalo appelé Vista Para Todos, avec deux patients, pour consulter un ophtalmologiste. Les patients se plaignaient de sensations de brûlure des yeux accompagnées de démangeaisons. Le médecin leur prescrit le même médicament et recommanda également qu’ils se lavent le visage avec de l’ « agua de manzanilla. » Comme je voulais savoir ce que cela signifiait, je regardai la signification en rentrant chez moi et découvris que cela signifiait camomille. « Camomille ? » Je me mis à réfléchir. Pourquoi l’ophtalmologiste recommande t-il de l’eau de camomille ? C’était la première fois que j’assistais à la prescription d’un traitement combinant médecines traditionnelles et occidentales, un phénomène très important ici à Otavalo, en Ecuador et dans les régions avoisinantes.

Quelques semaines plus tard, je tombai malade. Je me diagnostiquai comme atteinte de la diarrhée du voyageur. La mère de mon hôte qualifia ma maladie de « mal aire » (mauvais air), que j’aurais attrapé en escaladant l’avocatier sans demander la permission. N’ayez crainte, maintenant que l’arbre s’est habitué à ma présence, je peux l’escalader sans risque d’attraper le «mal aire».

Étant stagiaire en santé, cela fût très intéressant d’assister à l’association de ces différentes formes de médecines avec d’un côté des traitements dont les origines sont anciennes (cérémonies ou plantes médicinales) et de l’autre des traitements prisés par la médecine occidentale, testés dans des cliniques. Les résultats de ces tests constituent-ils de meilleures preuves que des centaines d’années de pratique réussie? Ainsi, lorsque je tombai maladie, je pris de l’Imodium tout en étant soignée par ma mère. Elle frictionna un œuf sur mon corps, de manière à ce qu’il s’imprègne du mauvais air. Et, pour terminer le traitement  je crachai trois fois sur l’œuf et offris une pièce de monnaie, pour éviter qu’elle soit contaminée par ma maladie. Je fus frappé par deux choses: le fait que, pendant le traitement, ma mère se soit bâillonnée et qu’elle me dise atteinte de « mucha mal aire » (beaucoup de mauvais air). La réaction physique que j’éprouvais pour quelque chose d’invisible et d’imperceptible était bien réelle. Je me sentais coupable car mon mauvais air avait fortement impressionné ma mère. Je fis ce que l’on me demanda: je restai seule toute la nuit. Au matin, je me sentais bien mieux (bien que plus tard ce jour-là et le reste de la semaine je pense que avoir été de nouveau atteinte de mauvais air). Ma sœur d’accueil me dit de boire de « l’aguita de origan », un autre traitement pour les maux d’estomac, dont je n’avais jamais entendu parler. Après avoir fait des recherches sur Internet, j’ai complétement confiance dans les pouvoirs de thé à l’origan. J’en ai même fait il y a quelques semaines pour soigner mes problèmes d’estomac (malgré mon indifférence pour l’origan et le fait qu’il parfume mon thermos pour plusieurs jours). Le gout d’origan dans le café n’est pas ma tasse de thé. Je ne vous le recommande pas.

Je buvais ce même savoureux café, lorsque je fis pour la troisième fois l’expérience de la combinaison de la médecine traditionnelle et occidentale. Nous avions un groupe composé de médecins ainsi que d’autres bénévoles et nous rendions visite à des communautés éloignées, tous les matins, pour offrir des soins médicaux. Un l’après-midi, une femme d’environ 50 ou 60 ans nous parla de l’un de ses patients qu’elle avait guéri grâce à des herbes cueillies pendant notre randonnée dans les bois. Elle nous parla de sa passion pour l’apprentissage de la médecine pratiquée par ses ancêtres, et pendant que nous marchions, elle nous expliqua les bienfaits de chaque plante. « Cette plante est bonne pour le stress », nous dit-elle, ou encore « celle-ci nous permet de vous débarrasser de la mauvaise énergie. »

J’ai, depuis longtemps, souhaité étudier la médecine, mais, récemment, j’ai développé un intérêt pour la santé communautaire et l’anthropologie. Étudier le matin la médecine occidentale et l’après-midi les plantes médicinales fut donc parfait pour moi. Le temps que nous passons ici ne doit pas être limité à une fonction salvatrice.  Car «sauver» les gens n’est pas la raison de notre visite. Nous sommes ici pour cultiver l’admiration et le respect mutuel. Nous sommes ici pour apprendre. Ces personnes qui nous invitent dans leurs communautés  nous apporte autant que nous leurs apportons, et il est important que nous honorerions cet échange de connaissances et que nous respections leurs traditions. J’espère que les médecins qui étaient ici au cours de ce voyage se sont rendu compte de l’importance de la médecine traditionnelle et qu’ils chercheront à savoir plus. Ces communautés ont enrichi leurs pratiques médicales multiculturelles, au fil du temps. J’ai beaucoup appris sur la médecine que je souhaite utiliser plus tard, et j’espère continuer mon apprentissage grâce à ces nouvelles perspectives.

Joanna (à gauche) avec un bénévole pendant les vacances de bénévoles en soins de santé

Students thankful for opportunities that have grown from school garden in De, Mali

School garden in De, Mali

Below are videos of two students and the school director talking about the school garden in De, Mali.

Voici des vidéos de deux eleves et le directeur de l’ecole qui parlent du jardin scolaire à De, au Mali.

 

Debajo hay vídeos de dos estudiantes y el director de la escuela que conversan sobre el huerto escolar en De, Mali.

Boubacar Touré, Student in the De Middle School

I give thanks to The Tandana foundation and give thanks to the teachers from the students.  We did not know how to germinate plants, but know we have learned how to garden and now look how we have planted.

Doy las gracias a la Fundación Tandana y doy gracias de parte de los estudiantes a los profesores. No sabíamos cómo hacer el almasigo, pero ahora hemos aprendido a cultivar y vea cómo hemos plantado.

Je remercie la fondation Tandana et je remercie les enseignants au nom des élèves. On ne savait pas comment faire la pépinière mais maintenant on a appris comment faire le jardin et maintenant vois-y comment on a semé.

Bintou Touré, Student in the De Middle School

I am from De. I am in my ninth year in school. I give thanks to The Tandana Foundation and I give thanks to the director as well. It is thanks to the director that we have received this garden. I did not know about market gardening. The Tandana Foundation has taught us how to make a garden. It is The Tandana Foundation that taught us how to garden. Today, our garden has developed. One can see the green leaves. It is very pretty to see. It is thanks to The Tandana Foundation and we thank our director and the members and colleagues who are here in De. And we thank The Tandana Foundation as well. I thank you.

Soy de De. Estoy en mi noveno año de escuela. Doy las gracias a la Fundación Tandana y también doy las gracias al director. Es gracias al director que hemos conseguido este huerto. No sabía sobre horticultura. La Fundación Tandana nos ha enseñado a hacer un huerto. La Fundación Tandana es la que nos ha enseñado cómo cultivar. Hoy, nuestro huerto está desarrollado. Uno puede ver las hojas verdes. Verlo es muy bonito. Es gracias a la Fundación Tandana y le damos gracias a nuestro director y a los miembros y compañeros de De que están aquí. También le damos las gracias a la Fundación Tandana. Se lo agradezco.

Je suis de De. Je fais la neuvième année .  Je remercie l’association Tandana et je remercie notre directeur aussi. C’est grace a le directeur que nous avons reçu cette jardin. Je ne connaissais pas le maraichage de jardin.  L’association Tandana nous a appris de faire le jardin. C’est la Fondation Tandana qui nous a appris de faire le jardin. Au jour d’hui notre jardin a développé .  On voit les feuilles vertes. C’est joli a voir. C’est grace a l’association Tandana et nous remercions notre directeur et les membres des collègues  qui sont a De ici. Et nous remercions l’association Tandana aussi.  Je vous remercie.

Kaleb Poudiougou, Director of the De Middle School

First of all, in regards to the school garden, in response to our request, I am really happy about the fact that The Tandana Foundation responded favorably to our request.  They built the fence and they provided us with tools and then with seed, and also they trained us in regards to the techniques of market gardening and the planting of fruit trees.  They also followed up and supported us, and through their help, we were able to make good use of our garden. We are in the process of making use of our garden, and, as you can see, we are doing well.  Certain foods are ready to consume and to take to the market. Through the garden, we have learned many things, not only I, but my colleagues, my fellow teachers, and the students, as well.  There are students who go home to their villages and garden, but it is not the same thing. Here, following the technique, there is a technique.  At home, they garden in a basic manner that is not like we have learned to do through the foundation. We are very happy, and we would like their continuing partnership.  Especially we would like for them to provide us with more tools and we want them to continue standing with us so that the garden can develop well and last for a long time. We are always happy with the Tandana Foundation and we congratulate them on their support.  We hope that they will always stay close to us so that we can work together and succeed.

Primero de todo, con respecto al huerto escolar, en respuesta a nuestra petición, estoy muy contento por el hecho de que la Fundación Tandana respondiera favorablemente a nuestra solicitud. Construyeron el encerramiento, nos proporcionaron las herramientas y luego las semillas. También nos prepararon con respecto a las técnicas de horticultura y a la plantación de árboles frutales. También nos hicieron un seguimiento y nos apoyaron y a través de su ayuda, fuimos capaces de hacer un buen uso de nuestro huerto. Estamos en el proceso de hacer uso de nuestro huerto, y como puedes ver, lo estamos haciendo bien. Ciertos alimentos están listos para consumir y llevarlos al mercado. Por medio del huerto, hemos aprendido muchas cosas, no solo yo, sino también mis compañeros, los profesores y los estudiantes. Hay estudiantes que van a casa, a sus pueblos, y cultivan, pero no es lo mismo. Aquí, seguimos la técnica, hay una técnica. En casa, cultivan de una manera básica que no es como hemos aprendido a través de la fundación. Estamos muy contentos y nos gustaría continuar con su colaboración. Sobretodo, nos gustaría que nos proporcionaran con más herramientas y que nos continúen apoyando, así el huerto se puede desarrollar bien y puede ser duradero. Estamos muy contentos con la Fundación Tandana y les felicitamos por su apoyo. Esperamos que siempre estén a nuestro lado para poder trabajar juntos y tener éxito.

D’abord au jardin scolaire, depuis la demande vraiment je suis content du fait aussi que la fondation Tandana a répondu favorablement a notre demande, ils on fait le grillage et puis ils nous ont dote en matériels et puis en semences, et aussi ils nous ont forme par rapport a la technique de maraichage, et la plantation d’arbres fruitiers.  Ils ont aussi suivi et puis ils nous ont accompagné et jusque la, nous aussi a travers eux on a pu exploiter le jardin. Nous sommes en train d’exploitation et comme vous voyez ca avance bien.  Certains produits sont prêts  a consommer et a mettre dans le marche.  A travers le jardin nous avons appris beaucoup de choses, pas moi seulement mais mes collègues enseignants, et puis les élèves.  Il y a des élèves qui partent dans leur village et exploitent le jardin, mais ce n’est pas la meme chose. Ici selon la technique, il y a la technique.  Eux, ils font ca du facon rudimentaire c’est pas comme on a appris a travers la Fondation.  Vraiment On est très content et jusque la on veut leur accompagnement. Surtout qu’ils nous dotent encore plus en matériels et qu’ils nous accompagnent a pied pour que le jardin puisse bien se developper et puis aller a long. On est content toujours sur la fondation tandana et nous félicitons leur aide, et qu’ils restent toujours  auprès de nous afin qu’on travaille ensemble et qu’on puisse réussir.

Experience in Ecuador Solidifies a Participant’s Desire to Volunteer

Don (right) with another volunteer in Ecuador

By Don Gustafson

My story actually begins in the spring of 2016 when my wife Mindy returned from her first trip to Ecuador as a volunteer for Tandana’s Health Care Volunteer Vacation. It was all she could talk about for weeks (months) to come. She was so excited about her experience that she immediately committed to continue her support of The Tandana Foundation with donations of supplies and future volunteer trips.

Now move ahead to the winter of 2016.  Mindy was planning for another health care trip in 2017, and learned that her daughter and niece would not join her as they did in 2016.   So, she turned to me and said “You’re going with me to Ecuador.” I thought about it for only a moment, and simply stated “sure.” How could I refuse since her previous trip brought her such joy and personal satisfaction? I knew I was going to be out of my comfort zone because I really had never done anything like this trip, but I was quite confident that I could be helpful to Tandana in some small way.  More importantly, I believed that I could help the people of the five communities that we were going to visit.

I expected that my role on the trip would be as a handyman of some kind – swinging a hammer or paint brush around — but that is not where my “skills” were needed. Instead, I was selected to be the “Provider’s Assistant” (a candy striper for those old enough to remember that term). I must say that I experienced a wide array of emotions as I pondered how this was going to go on the first day. But once we arrived in Larcacunga and I saw the children playing as we were unloading the bus, my mind was set at ease and I knew that this was going to be fun and not work! The anticipatory anxiety was gone, but then real “controlled chaos” began as the clinic day got underway.  Despite the language barrier (which was dispatched by the hordes of Spanish speaking staffers), the day was long but fulfilling.

I walked into the dental clinic to witness my wife be completely in love with each moment she shared with each child. I knew then that we were going to gain more from our experience than all of the people we were helping in the five communities combined. (And we did!)

I am grateful that I could participate with such wonderful, caring people. I hope that in some small way I have made their experience a better one by being enthusiastic, engaged, and humorous. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, and others – you are rock stars! The depth and breadth of services you currently bring to Ecuador is overwhelming to me, and clearly you intend to expand your efforts even further in the years to come.

As I write this blog, my retirement is a mere few weeks away. I have always intended to do volunteer work once I retire, and this experience has only solidified that desire. My experience with Tandana’s HCVV21 was educational, fun, and, rewarding, and was just the beginning of my “next phase”.  I look forward to other opportunities to “give back”!

Don (izquierda) con un miembro del personal de Tandana

Por Don Gustafson

Mi historia realmente comienza en la primavera de 2016 cuando mi esposa Mindy regresó de su primer viaje a Ecuador como voluntaria para HCVV19 de Tandana. Solo hablaba de este asunto durante semanas y meses. Ella estaba tan entusiasmada con su experiencia que ella inmediatamente se comprometió a continuar su apoyo a la Fundación Tandana con donaciones de suministros y futuros viajes voluntarios.

En el invierno de 2016, Mindy estaba planeando voluntariado para HCVV21 en 2017, y se enteró de que su hija y sobrina no se unirían a ella como lo hicieron en 2016. Así que, se volvió hacia mí y me dijo: “Te vienes a Ecuador conmigo”. Pensé en ello por un momento, y simplemente dije “claro que sí”. Cómo podía negarme ya que su viaje anterior le había traído tanta alegría y satisfacción personal. Yo sabía que iba a estar fuera de mi zona de confort porque realmente nunca había hecho nada como este viaje, pero estaba bastante seguro de que podría ser útil a Tandana de alguna manera. Más importante aún, creía que podía ayudar a las personas de las cinco comunidades que íbamos a visitar.

Yo esperaba que mi papel en el viaje sería como unas manitas de algún tipo – con un martillo o brocha de pintar – pero eso no es donde mis “habilidades” eran necesarias. En cambio, fui seleccionado para ser el “Asistente del Médico ” (un voluntario del hospital “candy striper” para aquellos de edad suficiente para recordar ese término). Debo decir que experimenté una amplia gama de emociones de cómo iba a ir el primer día. Pero una vez que llegamos a Larcacunga y vi a los niños jugando cuando estábamos descargando el autobús, mi mente se relajó y sabía que iba a ser divertido y no trabajo! La ansiedad había desaparecido, pero entonces el verdadero “caos controlado” comenzó cuando el día de la clínica se puso en marcha. A pesar de la barrera del idioma (de tanto personal de habla hispana), el día fue largo pero satisfactorio.

Entré en la clínica dental para presenciar a mi esposa estar completamente enamorada de cada momento que compartía con cada niño. Yo sabía entonces que íbamos a ganar mucho de nuestra experiencia que todas las personas que estábamos ayudando en las cinco comunidades juntas. (Y lo conseguimos!)

Estoy agradecido de poder participar con gente tan maravillosa y cariñosa. Espero que de alguna forma haya hecho su experiencia mejor por ser entusiasta, comprometido y simpático. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, y otros – ¡sois estrellas del rock! La profundidad y la amplitud de los servicios que actualmente aportan a Ecuador me abruman, y claramente tienen la intención de expandir sus esfuerzos aún más en los próximos años.

Mientras escribo este blog, mi jubilación está muy cerca en un par de semanas. Siempre he tenido la intención de hacer trabajo voluntario una vez que me jubile, y esta experiencia sólo ha justificado ese deseo. Mi experiencia con el HCVV21 de Tandana fue educativa, divertida y gratificante, y fue sólo el comienzo de mi “próxima fase”. Espero otras oportunidades para “dar cosas buenas”!

 

Don (à gauche) avec un autre volontaire

Par Don Gustafson

Mon histoire commence en fait au printemps 2016 quand ma femme Mindy est revenue de son premier voyage en Equateur. Elle s’y était rendue en tant que bénévole dans le cadre du projet HCVV19 de Tandana. Elle n’arrivait pas à parler d’autre chose pendant des semaines (des mois). Cette expérience l’a tellement enthousiasmée qu’elle s’est engagée immédiatement à continuer son soutien à la Fondation Tandana avec des dons de vivres et de prochains voyages en tant que bénévole.

Maintenant, faisons défiler jusqu’à l’hiver 2016. Mindy planifiait pour son HCVV21 de 2017, et a appris que sa fille et sa nièce ne pourraient pas l’accompagner comme elles l’avaient fait en 2016. Alors elle s’est tournée vers moi et elle a dit : “Tu vas venir avec moi en Equateur.” Je n’y ai réfléchi qu’un court moment, avant de simplement répondre : “Bien sûr.” Comment pouvais-je lui dire non alors que le voyage précédent lui avait apporté tant de joie et d’épanouissement personnel ? Je savais que j’allais sortir de ma zone de confort car je n’avais jamais fait quoique ce soit de ressemblant à ce voyage, mais j’étais confiant que mes modestes compétences pourraient être utiles à Tandana. Surtout, j’étais persuadé que je pouvais aider les cinq communautés auxquelles nous rendions visite.

Je pensais que mon rôle là-bas serait d’être une sorte d’homme à tout faire – faire jouer du marteau ou peindre là où c’était nécessaire – mais ce n’était pas dans ce domaine que mes “compétences” étaient requises. On a plutôt choisi de m’instituer “Assistant en soins” (une infirmière bénévole ou ‘candy striper’ pour ceux qui sont assez âgés pour se souvenir de cette appellation). Je dois dire que j’ai ressenti tout un éventail d’émotions tandis que j’essayais d’imaginer comment serait ma première journée. Mais une fois arrivé à Larcacunga, quand j’ai vu les enfants jouer tandis que nous descendions du bus, je me suis détendu et j’ai su que j’allais m’amuser et non pas travailler! L’angoisse de l’anticipation était partie, mais le vrai “chaos organisé” a débuté quand la clinique de jour s’est mise à fonctionner. Malgré le barrage des langues (rompu par les hordes d’employés hispanophones), la journée a été longue mais gratifiante.

Je suis allé dans la clinique dentaire pour voir ma femme aimant intensément chaque moment passé avec chacun des enfants. J’ai su que nous allions obtenir davantage de notre expérience que toutes les personnes que nous aidions dans l’ensemble des cinq communautés. (Et c’est ce qui s’est passé !).

Je suis reconnaissant d’avoir pu travailler avec des gens si formidables et bienveillants. J’espère que j’ai pu rendre leur expérience un tant soit peu meilleure en étant enthousiaste, actif et drôle. Hope, Anna, Aaron, Herman, Emily, Shannon, Camille, Margarita, Vicente, Virginia, Vero, et les autres – vous êtes des stars! L’étendue et la richesse des services que vous apportez à l’Equateur me dépassent, et il semblerait bien que vous comptez accroître vos efforts dans les années à venir.

A l’heure où j’écris ce blog, ma retraite arrive dans quelques semaines seulement. J’ai toujours voulu faire du bénévolat une fois retraité, et cette expérience a seulement renforcé ce souhait. Mon expérience avec le projet HCVV21 de Tandana a été instructive, amusante et enrichissante, et constitue seulement le début de ma “prochaine étape”. J’espère avoir d’autres occasions de “vous rendre la pareille”!

Warmth, Energy, and Good Will Stand Out

Christine with a new friend in Ecuador

by Christine Dennison.

As I reflect on my recent experience on a Health Care Volunteer vacation in Ecuador with The Tandana Foundation, my thoughts are settling around three themes.

Firstly I was overcome by the warmth and kindness we experienced in the communities – realizing that we must be as strange to them as extraterrestrials  (our size, dress, language and behavior).

a delicious lunch

Each community greeted us with warm handshakes, smiles, and home cooked lunches.  The kids were adorable, running up to meet the bus when we arrived and making us laugh all day.  Despite having so little material possessions (according to our standards anyway) they were happy, playful, and well-adjusted.  The adults were open to our western medicine all the while continuing to consult with, and trust in, their local shamans.

Secondly, I was amazed by the energy and enthusiasm of the Tandana team.  They somehow managed to get 20 volunteers, translators and all needed supplies, to a new community each day without a hitch.  Given the logistics, and the remoteness of the communities, there was a multitude of things that could have gone wrong, but absolutely nothing did.  All team members were always cheerful, answered all of our million questions  and offered tons of useful information on the local people and the geographic area surrounding Otavalo.  It was obviously much more than a job to each of them, they added so much value to the experience.

Christine (in turquoise) measuring a child

Finally, I was so impressed by the volunteers!  Despite our range in ages (from 16 to 80), the fact that most had not previously met, and our wide variety of backgrounds, from day one, each demonstrated a strong commitment, a “can do” positive attitude, and did what it took to get the job done.  So much good will! My faith in humanity is restored.

I will always remember, and have been forever changed by, the experience and would highly recommend it.

 

Por Christine Dennison.

Mientras reflexiono sobre mi reciente experiencia durante las vacaciones de servicio voluntario de asistencia sanitaria en Ecuador con la Fundación Tandana, mis pensamientos se agrupan en torno a tres temas.

Primero, me sentí inundada por la calidez y bondad que experimentamos en las comunidades. Nos dimos cuenta de que debíamos ser tan extraños como extraterrestres para ellos (considerando nuestros tamaños, vestimentas, lenguaje y comportamiento). Cada comunidad nos saludó con cálidos apretones de manos, sonrisas y comidas caseras.

Niños de la comunidad

Los niños eran adorables, corrieron al encuentro del autobús cuando llegamos y nos hicieron reír durante todo el día. A pesar de tener tan pocas posesiones materiales (según nuestros criterios), se veían felices, juguetones y bien adaptados. Los adultos se mostraron abiertos a nuestra medicina occidental, al tiempo que continuaban consultando y confiando en sus chamanes locales.

En segundo lugar, me sorprendió la energía y el entusiasmo del equipo de Tandana. De alguna manera y sin dificultades, lograron reclutar veinte voluntarios, traductores y todos los suministros necesarios para una comunidad nueva cada día. Dada la logística y la lejanía de las comunidades, había una infinidad de cosas que podían salir mal, pero absolutamente ninguna ocurrió. Todos los miembros del equipo estaban siempre contentos, respondían a los millones de preguntas que teníamos los voluntarios y ofrecían toneladas de información útil sobre los habitantes locales y el área geográfica que rodea Otavalo. Era, obviamente, mucho más que un trabajo para cada uno de ellos, y su disposición  agregó mucho más valor a la experiencia.  

Christine (en turquesa) trabajando con una enfermera del MSP

Por último, ¡quedé tan impresionada por los voluntarios! A pesar del amplio espectro en nuestras edades (de 16 a 80), del hecho de que la mayoría no se conocía de antes y de nuestra amplia diversidad de procedencias, desde el primer día cada uno demostró un fuerte compromiso, una positiva actitud de “se puede hacer”, e hizo lo imposible para lograr que las cosas se hicieran. ¡Cuánta buena voluntad! Recuperé mi fe en la humanidad.

Siempre recordaré esta experiencia que me ha cambiado para siempre. La recomendaría sin dudar.

 

Par Christine Dennison.

Lorsque je repense à ma récente expérience passée en Equateur grâce à la Fondation Tandana en tant que travailleuse bénévole de santé, trois point ressortent.

 

Membres de la communauté

Premièrement, la convivialité et la gentillesse que les communautés ont montrées à notre égart m’ont beaucoup touchée. Nous devions être aussi étranges qu’ extraterrestres (notre corpulence, nos tenues vestimentaires, notre langue et notre comportement). Chaque communauté nous ont accuellis en nous serrant chaleureusement les mains, avec de grands sourires et un repas preparé. Les enfants étaient adorables, ils ont couru jusqu’à nous lorsque le bus est arrivé et nous ont fait rire toute la journée. Malgré le fait que nous n’étions pas beaucoup chargés (d’aprés nos standards) ils étaient heureux, joueurs et éduqués. Les adultes étaient ouverts à notre médecine occidentale tout en continuant à consulter et croire à leurs shamans.

Deuxièmement, j’ai été touchée par l’enthousiasme et l’énergie de l’équipe de la Fondation Tandana. Tous les jours, pour chaque communauté, elle a réussi à rassembler 20 bénévoles, traducteurs et toutes les ressources et le matériel nécessaires sans le moindre problème. Compte tenu de la logistique et de l’éloignement des communautés, beaucoup de choses auraient pu mal tourner. Les membres de l’équipe étaient toujours joyeux et prêts à répondre à nos milliers de questions et nous ont très bien informés sur la population locale et la situation géographique entourant Otavalo. Il était évident que pour eux c’était plus qu’un travail et ils ont rendu cette expérience tellement exceptionnelle.

Christine (en turquoise) examine un enfant

Enfin, j’ai été très impressionnée par les bénévoles! Malgré les écarts d’âge (de 16 a 80 ans), les différences de cultures et d’origines et le fait qu’aucun d’entre eux ne se connaissaient, ils ont tous demontré un engagement profond, et ce dés le premier jour. Ils ont également fait preuve d’une grande détermination et ont tout fait pour que le travail soit mené à bien. Tellement de bonne volonté! J’ai à nouveau foi en l’humanité.
Je me souviendrai à jamais de cette expérience qui m’a transformée et je la recommande fortement.

Savings for Change Program Opens New Lives for Women

 

A Savings for Change Group Member

Voici quelques commentaires des femmes participants au programme Epargne Pour le Changement de la Fondation Tandana dans la commune rurale d’Ondogou, au Mali. Ces commentaires sont datés du 17 mars 2017.

Below are a few comments from women participating in the Tandana Foundation Savings for Change Program in the rural township of Ondogou, Mali. These comments are from March 17, 2017.

Debajo se encuentran algunos comentarios de las mujeres participando en el programa de la Fundación Tandana “Ahorros por el Cambio” en la comuna rural de Ondogou, Mali. Estos comentarios son del 17 de marzo de 2017.

Fatouma Kamia

Fatouma Kamia

Je remercie toutes les femmes du village, particulièrement les femmes membres des groupes EPC ainsi à mon groupe Emenèlèlwo (“nous sommes contentes”).

Tout est bien qui commence bien et qui finis bien, selon l’adage Dogon aujourd’hui nous avons eu une formation de comment gérer nos économies et comment créer un micro banque des femmes du village. Avant nous avions des activités de génératrice de revenu mais on ne savait pas comment épargner.

Grace à la Fondation Tandana et ses partenaires, la vie est ouverte pour nous sur nos activités, notre quartier est membre aussi de l’association de teinturière et bénéficiaire du magasin de stock des produits Gala et nous disons merci à la Fondation Tandana. Le reste c’est à nous de relever le défi.

Nous demandons à la fondation Tandana de continuer à nous former et sensibiliser sur les activités de génératrice de revenu pour les femmes.

Le programme EPC nous a permis de réaliser beaucoup de choses : il nous a permisd’emprunter l’argent au sein de nos groups et rembourser avec un petit intérêt, partager des  idées  d’équipe, parler l’importance de nos activités quotidiennes etc… .

Je remercie Moussa Tembiné et Housseyni Pamateck  qui ont toujours pensé à nous et soumettre nos besoin à la Fondation Tandana.

I thank all the women in the village, particularly the ones who are members of Savings for Change groups, and my own group Emenelelwo (“we are happy”).

All is well that begins well and ends well, according to the Dogon adage: today we received training on how to manage our savings and create a micro bank for the women in our village. Until now, we had income generating activities but didn’t know how to set savings aside.

Thanks to The Tandana Foundation and its cooperating partners, a new life opens for us: our activities, our village being a member of the Dyers’ Association and also being a beneficiary of the indigo bank. We are grateful to The Tandana Foundation. As for the rest, it falls upon us to meet the challenge.

We ask The Tandana Foundation to extend the training and awareness they provided on income generating activities to more women.

The Savings for Change program has enabled us to achieve many things: it has allowed us to borrow money within our groups and repay it at low interest rates, share ideas as a team, discuss the significance of our daily activities, etc.

I thank Moussa Tembine and Housseyni Pamateck who have always thought about us and submitted our needs to The Tandana Foundation.

Le doy las gracias a todas las mujeres de la aldea, particularmente a aquellas que son miembros de los grupos de Ahorro por el Cambio, y de mi propio grupo Emenelelwo (“estamos contentas”).  

Bien está lo que bien empieza y bien acaba, como dice un proverbio dogón: hoy hemos recibido formación en cómo gestionar nuestros ahorros y crear un micro banco para las mujeres de nuestra aldea. Hasta ahora, teníamos actividades que nos proporcionaban ingresos pero no sabíamos como guardar dinero para ahorrarlos.

Gracias a la Fundación Tandana y a sus socios cooperantes, una nueva vida se abre ante nosotros: nuestras actividades, nuestra aldea siendo miembro de la Asociación de Tintoreros y beneficiaria del banco de índigo. Le estamos agradecidos a la Fundación Tandana. Y en cuanto al resto, recae sobre nosotros el alcanzar el objetivo.

Le pedimos a la Fundación Tandana que extienda la formación y la concienciación que propoporciona en actividades generadoras de ingresos a más mujeres.

El programa de Ahorros por el Cambio nos ha posibilitado conseguir muchas cosas: nos ha permitido pedir préstamos dentro de nuestros grupos y devolverlos a bajas tasas de interés, compartir ideas como un equipo, debatir sobre la significancia de nuestras actividades diarias, etc.

Les doy las gracias a Moussa Tembine y Housseyni Pamateck quienes siempre han pensado en nosotras y presentado nuestras necesidades a la Fundación Tandana.

 

Djeneba Kamia

Djeneba Kamia

Je me nomme Djeneba Kamia, je suis la trésorière et membre du groupe Ambadomie (“Que Dieu attende”) d’Indell.

Au départ, franchement toute les femmes s’inquiétaient  beaucoup sur la cotisation hebdomadaire, avec la formation de HousseyniPamateck et Moussa Tembine qui ne se fatiguent jamais à nous former sur la cotisation, l’emprunte, remboursement jusqu’au partage aujourd’hui.

Vraiment c’est une initiative qui est la bienvenue et toutes les femmes sont contentes, je ne peux finir de parler l’importance que nous avons eu sur ce programme. Je remercie la Fondation Tandana et toutes les équipes de Tandana. AMBA WAGUE TARA (Que Dieu nous donne l’annee prochaine).

My name is Djeneba Kamia, I am the Treasurer of the Ambadomie (“May God Wait”) Savings for Change group in Indell.

Initially, frankly, all the women worried a lot about the weekly contribution, until we received training from Housseyni Pamateck and Moussa Tembine who never get tired of instructing us on contributions, loans, refunds, and today, sharing our fund.

Really, this is a welcome initiative: all the women are happy and I could go on and on talking about the importance of this program. I thank The Tandana Foundation and all Tandana supporters. AMBA WAGUE TARA (May God give us another year).

Mi nombre es Djeneba Kamia, soy la tesorera del grupo Ambadomie (Que Dios espere) de Ahorros por el Cambio en Indell.

Al inicio, sinceramente, todas las mujeres nos preocupamos por la contribución semanal, hasta que recibimos formación por Housseyni Pamateck y Moussa Tembine quienes nunca se cansaron de instruirnos sobre las contribuciones, préstamos, reembolsos, y hoy, reparto del fondo.

Realmente, es una iniciativa bienvenida: todas las mujeres están felices y podría pasar horas hablando de la importancia de este programa. Le doy las gracias a la Fundación Tandana y a todos los que la apoyan. AMBA WAGUE TARA (Que Dios nos de un año mas).

 

Fatouma Pamateck;

Fatouma Pamateck

Je m’appelle Fatouma Pamateck, membre de groupe EPC Amba Dioma (Que Dieu remplie) comme son nom indique notre caisse est remplit. Nous ne finissons pas de remercier la Fondation Tandana pour nous avoir formé comment gérer et épargner pour mieux collaborer ensemble et échanger nos idées de groupe. Aujourd’hui c’est une grande fête qui est déjà commencé après l’ouverture de notre caisse et nous souhaitons commencer pour l’année 2017 dès la semaine prochaine.

My name is Fatouma Pamateck. I am a member of the Amba Dioma (May God Fill Us) Savings for Change group which, as its name indicates, has a full savings fund. We are enduringly grateful to The Tandana Foundation for having trained us on how to build up savings and manage them, and how to better collaborate and share ideas in our group. Today is the continuation of a celebration that started when we opened our savings fund. We want to begin activities for the year 2017 as soon as next week.

Mi nombre es Fatouma Patameck; soy miembro del grupo de Amba Dioma (Que Dios nos Llene) de Ahorros por el Cambio que, como su propio nombre indica, tiene fondos de ahorros. Estamos eternamente agradecidos a la Fundación Tandana por habernos formado en cómo aumentar nuestros ahorros y en cómo gestionarlos, y en la manera de colaborar mejor y compartir nuestras ideas en el grupo. Hoy es la continuación de la celebración que empezó cuando abrimos nuestro fondo de ahorros. Queremos comenzar con las actividades del año 2017 tan pronto como la próxima semana.

Fatouma Ouologuem (sur la gauche) (on the left) (a la izquierda)

Fatouma Ouologuem

Nous somme fier d’être femme avec toute les activités que nous faisons dans nos foyers et notre village.

Lorsque j’étais jeune je suis allée à Bamako pour travailler, un jour ma patronne me disais qu’elle va au Tontine, je l’ai répondu qu’est-ce que c’est la Tontine? Elle m’a expliqué que c’est un regroupement des femmes pour cotiser une somme et partager des idées entre elles.

A mon retour au village, j’ai expliqué aux femmes mais personne ne m’a compris et m’a donné comme une bonne réponse.

Aujourd’hui voilà ce que je rêvais et envisagais est arrivé dans mon village grâce à la Fondation Tandana. Merci beaucoup et à la prochaine.

We are proud to be women, with all the activities that we carry out in our homes and in our village.

When I was young I went to Bamako to work; one day my boss said she was going to the Tontine. What is the Tontine? I asked. She explained to me that it is a group of women who contribute a given sum and share ideas among themselves.

Upon my return to the village, I explained this to the women but nobody understood me or gave me a good answer.

Today, what I was dreaming of, and envisioning, has happened in my village with the help of The Tandana Foundation. Thank you very much, until we meet again.

Estamos orgullosas de ser mujeres, por todas las actividades que llevamos acabo en nuestras casas y en nuestra comunidad.

Cuando era joven fui a trabajar a Bamako; un día mi jefa dijo que se iba a la Tontine. ¿Qué es la Tontine?, pregunté. Me explicó que era un grupo de mujeres que contribuían una suma fija y compartían ideas entre ellas.

Al volver a mi comunidad, se lo expliqué a las mujeres pero nadie me entendió o me dió una buena respuesta.

Hoy, lo que estaba soñando ha ocurrido en mi comunidad con la ayuda de la Fundación Tandana. Muchas gracias, hasta que nos volvamos a ver otra vez.

A George Washington University Volunteer Shares a Philosophical View of His Time in Ecuador

Lucas (in white giving peace sign) with children from Guachinguero and other volunteers

By Lucas Crampton

Look at me.  Take a look at yourself.  Okay, now look around.  You are in one of the most scenic places on Earth, surrounded by the warmest people you have met.  Is this service or is it vacation?  Is this doing good?  Maybe, you think, this is not what you set out for.  Did you descend from the sky with all the grandeur and none of the benevolence of an angel?  Did your touchdown fall into the centuries-old pattern of clash and exploitation?  How much of this is necessary and how much is contrived?

In the aviation age, people are going to move.  Cultural exchanges are not some futuristic anachronism; in fact, they come together with ease.  They are characteristic of all past centuries; they simply implicate more far-flung cultures in the twenty-first century.  Vast and rapid syncretism marks the contemporary history that we (who are alive now) are writing.  Our hands mold that unfolding process.  It might be too dry, it might turn out too wet, but in every future, we are mixing cement.  You can stand aside or pick up a shovel and mix it.

Look at Maité.  Is she concerned with neo-imperialist overtones implicit in international volunteer arrangements?  No.  She is playing with trucks.  Should she concern herself with neo-imperialism?  Okay maybe.  But that does not mean that you need to concern yourself with Maité being concerned with neo-imperialism.  Because here is what the voluntarism critique of service too often overlooks:  Maite is perfectly capable of taking care of herself.  She is smart.  In time, she will learn all about neo-imperialism.  And if the communities around Otavalo found the presence of these annual guests detrimental, I have no doubt that they would put a stop to it.

While you were spaced out trying to reconcile these things, Maite and company were zooming off dirt ramps, having precious fun.  And you (almost) missed it!

Any good you are doing, if you are doing it is probably miniscule in magnitude.  Likewise if you believe these trips do ill.  Maybe instead of measuring your time in Ecuador upon an abstract utilitarian rationalist ethical scale, you can relax for a moment, connect with another human, and say yes to what is happening around you.  Maybe it just is.  This is here and this is an invaluable treasure.

The school in Guachinguero where Lucas volunteered

Por Lucas Crampton

Mírame.  Mírate.  Bien, ahora mira a tu alrededor.  Estás en uno de los lugares más espectaculares de la Tierra, rodeado por la gente más agradable que jamás hayas conocido.  ¿Esto es trabajo o vacaciones?  ¿Esto hace bien?  Quizás, pienses, que no es para lo que partiste.  ¿Descendiste del cielo con todo el esplendor y sin la benevolencia de un ángel?  ¿Tu aterrizaje incurrió en el comportamiento secular de enfrentamiento y explotación?  ¿Cuánto de esto es necesario y cuánto es planeado?

En la era de la aviación, la gente se desplazará.  Los intercambios culturales no son el mismo anacronismo futurista, de hecho, vienen juntos con facilidad.  Son características de siglos pasados, simplemente, implican más culturas remotas en el siglo XXI.  El sincretismo grande y rápido marca la historia contemporánea que (los que estamos vivos ahora) estamos escribiendo.  Nuestras manos moldean ese proceso de revelación.  Puede que sea muy seco, puede que resulte demasiado húmedo, pero en cada futuro, somos un cemento mezclado.  Puedes echarte a un lado o coger la pala y mezclarlo.

Mira a Maité.  ¿Está preocupada por matices neoimperialistas implícitos en acuerdos voluntarios internacionales?  No. Juega con las camionetas.  ¿Debería estar preocupada por el neoimperialismo?  Vale, quizás.  Pero eso no significa que tú necesites preocuparte por la preocupación de Maité por el neoimperialismo.  Ya que aquí, es cuando la crítica voluntaria del trabajo, se ignora muy a menudo:  Maité es perfectamente capaz de cuidar de ella misma.  Es inteligente.  Ella aprenderá, a tiempo, todo sobre el neoimperialismo.  Y si las comunidades alrededor Otavalo encontrasen nociva la presencia de estos invitados anuales, no tengo duda que ellos pondrían freno a esto.

Mientras estuviste desconectado, intentando reconciliar estas cosas, Maité y compañía fueron a toda velocidad por rampas de tierra, pasándoselo increíblemente bien.  ¡Y tú (casi) te lo perdiste!

Cualquier bien que estés haciendo, si lo estás haciendo, es probablemente minúsculo en magnitud.  Así mismo, si crees que estos viajes hacen daño, quizá, en lugar de evaluar tu tiempo en Ecuador en una escala ética, racionalista, utilitaria y abstracta; podrías relajarte un momento, vincularte con otro ser humano, y decir sí, a lo que está ocurriendo a tu alrededor.  Quizá solamente es esto.  Esto es aquí y es un tesoro incalculable.

Niños de la comunidad

Par  Lucas Crampton

Regardez-moi. Regardez-vous. D’accord, maintenant regardez autour de vous. Vous vous trouvez dans un des plus beaux paysages au monde et vous êtes entouré(e) des personnes les plus chaleureuses que vous ayez jamais rencontrées. Est-ce que c’est un travail ou des vacances ? Cela vous fait du bien ? Peut-être vous dites-vous que ce n’est pas ce que vous aviez en tête. Etes-vous descendu(e) du ciel avec toute la magnificence d’un ange mais sans sa bonté ?  Est-ce que votre atterrissage s’intègre dans le motif centenaire du conflit et de l’exploitation ? De tout ceci, qu’est-ce qui est vraiment nécessaire ? Qu’est-ce qui est artificiel ?

Dans l’ère de l’aviation, les gens vont se déplacer. Les échanges culturels ne sont pas une sorte d’anachronisme futuriste ; en fait, cela se fait naturellement. Les siècles passés les ont connus. Le seul apport du vingt-et-unième siècle concerne la plus grande distance qui sépare les cultures mélangées.  Un syncrétisme large et rapide est la marque de l’histoire contemporaine telle que nous (qui sommes vivants aujourd’hui) l’écrivons. Nos mains façonnent ce processus. Cela peut sembler trop sec, cela peut devenir trop mouillé, mais chaque futur est fait du ciment que nous y mettons. Vous pouvez vous tenir à l’écart. Ou alors prendre une pelle et mélanger.

Regardez Maité.  Se sent-elle concernée par les connotations néo-impérialistes implicites dans les accords internationaux de volontaires ? Non. Elle joue avec les camions. Devrait-elle se sentir concernée par le néo-impérialisme?  Oui, peut-être. Mais cela ne veut pas dire que cela devrait vous concerner que Maité se sente concernée par le néo-impérialisme. Parce que voyez-vous c’est souvent ce que la critique des services de volontariat néglige de prendre en compte: Maité  est parfaitement capable de prendre soin d’elle-même. Elle est intelligente. En temps utile, elle apprendra tout ce qu’il faut apprendre au sujet du néo-impérialisme. Et si les communautés autour d’Otavalo pensent que la présence de ces invités annuels lui porte préjudice, je ne doute pas qu’ils y mettront un terme.

Alors que vous rêvassiez afin d’essayer de réconcilier tout ceci, Maité et compagnie font des glissades dans la boue et s’amusent énormément. Et vous, vous avez (presque) manqué cela !

Tout bien que vous faites, quand vous le faites, est sûrement  infime. De même pour le mal, si vous pensez que ces voyages sont nuisibles. Mais peut-être qu’au lieu de mesurer votre temps en Equateur sur une abstraite échelle éthique utilitariste et rationaliste, vous devriez vous détendre un peu, vous ouvrir aux autres et dire oui à ce qui se passe autour de vous. Peut-être que tout cela est, tout simplement. Cela se passe ici et ça, c’est un trésor inestimable.

Lucas (en bleu) avec d’autres bénévoles

Health Care Volunteer Vacation in Ecuador Opens A Volunteer’s Eyes

Rebecca (far left) working as a medical scribe for a doctor during the Health Care Volunteer Vacation

By Rebecca Lewinson

When I left Canada one week ago to work with The Tandana Foundation, I had no idea what to expect. I had different visions of what Ecuador would be like, and what the communities would be like, but nothing prepared me for the amount of learning, culture, and compassion that I would come to realize within the next week.

I have never met a community of people so proud of, and so rooted in their traditions as I have this week with The Tandana Foundation. During the first day, when we visited the Otavalango museum, we had the privilege of meeting several native Kichwa individuals who taught us not only about their traditions, but also the meanings behind some of them as well. Their wedding ceremonies not only involve traditions such as braiding the hair of the new groom to symbolize the wife caring for her husband, but the newlyweds also bathe one another in a mixture of water, roses, and stinging nettle, to symbolize not only the happy, “rosy” times of marriage, but also the painful, more difficult aspects as well.

Despite some of their funeral games bringing many of us to tears with laughter- an aspect of funerals mostly unknown to Western culture- their funeral games are also laced with compassion and support for the newly widowed individual, as the purpose behind many of these games is to allow the new widow/widower to laugh and enjoy themselves in a guilt-free way, and celebrate the life of their lost loved one.

The health care aspect of this trip was life-changing. Being a scribe, I was privileged to see and hear the encounters that the patients had with the Tandana physicians. Many of the people we saw had never been hospitalized, or even more surprising, had never seen a doctor before in their entire lives. Those who showed up to our clinic days were people who had made the choice to put a priority on their health. They took time off their work, or they took several hours to walk or travel to the clinic to be seen by a doctor for their ailments. It became obvious within the first day that the people we were seeing were not just patients. They were mothers, and fathers, and people who truly valued not only their traditions and culture, but also valued their families. Older individuals who had troubles were accompanied by their younger family members, who took time off just to ensure that their loved one got the health care that they needed and that they had a strong support system with them.

Being back in Canada now, I not only have a new value for our health system, but also for the privilege I had to take part in the Tandana Health Care Volunteer Vacation. It has opened my eyes to a new world, new cultures, and new perspectives on family, friends, and how others are treated. In this past week, I have seen first-hand how hard people will work to persevere, even in the hardest conditions. I have seen people who work all day, only to return home and work more to be able to support their families, and I have seen people who have very little donate as much as they can to the Tandana volunteers who came to help them. I have seen the value in sharing what little you may have, and even more so, by being able to participate with Tandana this week, I have seen Ecuador from a perspective that I never could have imagined.

Rebecca (far right) getting to know children at the clinic

Por Rebecca Lewinson

Cuando dejé Canadá hace una semana para trabajar con la Fundación Tandana, no tenía ni idea de que esperarme. Tenía diferentes visiones de cómo sería Ecuador, y de cómo serían las comunidades, pero nada me preparó para la cantidad de aprendizaje, cultura, y compasión que me rodearía durante la siguiente semana.

Nunca he conocido una comunidad de gente tan orgullosa de ella misma, y con tanto arraigo en sus tradiciones como lo he hecho esta semana con la Fundación Tandana. Durante el primer día, cuando visitamos el museo de Otavalango, tuvimos el privilegio de reunirnos con varios individuos nativos Kichwa quienes  no solo nos enseñaron sobre sus tradiciones, sino también nos explicaron sobre el significado tras ellas. Las ceremonias de matrimonio no solo involucran tradiciones como el trenzar el pelo del novio para simbolizar el cariño de la mujer por su marido, sino que los recién casados también se bañan en una mezcla de agua, rosas, e ortigas irritantes, para simbolizar no solo los momentos felices, rosas del matrimonio, sino también los dolorosos, los aspectos más difíciles a la vez.

A pesar de que algunos de sus juegos fúnebres nos llevaron a llorar de risa- una faceta de los funerales desconocido para la cultura occidental- sus juegos fúnebres también estaban teñidos de compasión y apoyo para el nuevo individuo viudo, pues el propósito detrás de muchos de estos juegos era permitir al viudo/viuda reír y que disfrutasen sin culpabilidad, y celebrar la vida de su ser querido perdido.

El aspecto de la sanidad de este viaje fue algo que cambia la vida. Siendo un copista, tuve el privilegio de ver y escuchar los encuentros que los pacientes tenían con los médicos de Tandana. Mucha de la gente que vimos jamás había sido hospitalizada, o algo incluso más sorprendente, jamás habían visto un doctor en su vida. Aquellos que vinieron a nuestros días de clínica eran gente que habían decido poner su salud como prioridad. Se ausentaron del trabajo, o tuvieron que caminar varios horas o viajar a la clínica para ver a un doctor por sus dolencias. Desde el primer día fue obvio que la gente que estábamos viendo no eran solo pacientes. Eran madres, y padres, y gente que de verdad valoraban tanto sus tradiciones y culturas como sus familias. Las personas más mayores con problemas iban acompañados por miembros más jóvenes de su familia, quienes prestaron su tiempo para asegurar que sus seres queridos obtuviesen los servicios sanitarios que necesitaban y que tuviesen un fuerte fuente de apoyo con ellos.

Estando ahora de vuelta en Canadá, no solo tengo otra concepción del valor de nuestro sistema sanitario, sino también del privilegio que tuve al formar parte de las Vacaciones de Voluntarios de Sanidad de Tandana. Me ha abierto los ojos a un nuevo mundo, nuevas culturas, y nuevas perspectivas sobre mi familia, amigos, y sobre cómo otros son tratados. En esta pasada semana, he visto de primera mano cuan duro trabaja la gente para perseverar, incluso en las condiciones más arduas. He visto gente que trabaja todo el día, para llegar a casa y trabajar más para lograr mantener a sus familias, y he visto a personas quienes teniendo muy poco, donan todo lo que pueden a los voluntarios de Tandana que vinieron a ayudarles. He visto los valores de compartir todo aquello que puedas tener, y aún más, por haber podido participar con Tandana esta semana, he visto Ecuador desde una perspectiva que nunca me podría haber imaginado.

Rebecca (izquierda) aprende sobre la vestimienta tradicional

Par Rebecca Lewinson

Quand, il y a une semaine, j’ai quitté le Canada pour travailler avec la fondation Tandana, je ne savais pas à quoi m’attendre. J’avais une certaine idée de ce que l’Equateur devait être mais, en réalité, rien ne m’avait préparé à ce que j’allais apprendre dans les prochaines semaines, ni à la compassion qui j’éprouverais alors.

Jamais, avant cette semaine passée avec la fondation Tandana,  je n’ai rencontré une communauté de personnes si fière et si attachée à ses traditions.  Le premier jour, alors que nous visitions le musée d’Otavalango, nous avons eu l’honneur de rencontrer plusieurs autochtones Quechuas qui nous ont parlé de leurs traditions et de leurs significations cachées.  Leurs cérémonies de mariage comprennent des traditions telles que le tressage des cheveux du jeune marié qui symbolise l’attention que porte la future femme pour son mari ou encore le bain matrimonial : les jeunes mariés se nettoient mutuellement dans une eau faite d’un mélange de roses et d’orties piquantes, symbole des bons moments que partage un couple mais aussi des moments difficiles.

Non seulement certains de leurs jeux funéraires nous firent pleurer de rire, un aspect des funérailles inconnu de la culture occidentale, mais ces jeux sont surtout emprunts de compassion et ont pour but d’aider la personne nouvellement veuve. En effet, la vocation de la plupart de ces jeux est de permettre à la veuve ou au veuf de rire et de s’amuser sans culpabilité, tout en honorant la vie de leur personne qui les a quittés.

L’aspect sanitaire de ce voyage a été bouleversant. Etant scribe, j’ai eu la chance d’assister aux rencontres entre les patients et les médecins qui travaillent pour Tandana. Beaucoup de personnes n’avaient jamais été hospitalisées de leur vie, ni même auscultées par un médecin. Ceux qui se sont rendus à nos consultations ont pris la décision de faire de leur santé une priorité. Ils ont pris des congés, ont parfois marché plusieurs heures pour pouvoir venir et être vu par un docteur. Cela m’a paru évident, dès le premier jour, que ces personnes n’étaient pas juste des patients mais des mères, des pères et des personnes qui ont confiance en leurs traditions mais qui chérissent aussi leur famille. Les personnes les plus âgées étaient accompagnées par les membres de la famille les plus jeunes. Ces derniers ont pris le temps de s’assurer que les personnes qu’ils aiment reçoivent les soins nécessaires et qu’ils bénéficient d’un système solide d’aide.

De retour au Canada, je porte un regard nouveau sur notre système de santé et je suis reconnaissant  d’avoir eu la chance de participer à cette mission bénévole. J’ai découvert une nouvelle culture et cela a changé le regard que je porte sur ma famille, mes amis et comment on traite les autres. Lors de cette semaine j’ai vu de mes yeux la persévérance et l’endurance de beaucoup de personnes. J’ai vu des personnes qui travaillent toute la journée, et qui, après être rentrées à la maison, travaillent encore plus, de manière à pouvoir aider leur famille. J’ai vu des personnes qui ont si peu et qui donnent autant qu’il leur est possible à la fondation Tandana, qui est pourtant là pour les aider, eux.  J’ai compris l’intérêt de partager, même si c’est peu, mais surtout, en ayant participé à une des missions de Tandana, j’ai découvert l’Equateur d’une manière que je n’aurais jamais soupçonné.

Rebecca (à gauche) avec une nouvelle amie